Es
sorprendente la capacidad del Valle de Mena para crear clanes comerciales
exitosos mundialmente. Ya hemos hablado varias veces sobre los Gómez-Mena y
ahora nos toca Prudencio Unanue Ortiz, otro Menés. Menés para todos menos para la
publicación “The basques of New York: A Cosmopolitan Experience” apadrinada por
el Gobierno Vasco que nos dice que los fundadores de esta empresa “hispana” (el
entrecomillado es de la publicación supongo que para indicar irónicamente que
no es de hispanos) eran “Prudencio and Carolina Unanue, both immigrants from
the Basque Country, met and married in Puerto Rico, and they founded Goya
Foods, Inc. in 1936 in New York”. Que traducido dice que ambos eran inmigrantes
procedentes del País Vasco, que se conocieron y casaron en Puerto Rico y
fundaron Goya Food, Inc. en Nueva York. También nos cuenta Gloria Totoricagüena
que “los Unanue eran clientes y visitantes habituales del “Centro
Vasco-Americano” (escrito en castellano en un libro en lengua inglesa) y
que participaban regularmente en las actividades culturales vascas”. Esto
último podría ser cierto, pero cuando se enlaza tras mentiras o inexactitudes
parece justo dudar de la veracidad de la afirmación. Prudencio era Menés, a
pesar de su apellido. Cómo hay vascos que se apellidan López, Williams o
Bouirig. ¡Qué cansinos!
Villasana de Mena
Decíamos
que el menés Prudencio Unanue Ortiz, nació en Villasana de Mena el 6 de abril
de 1886. Procedía de una familia acomodada. Su madre se llamaba Adelaida Ortiz
(1855-1922) y su padre, José Unanue Novales (1849-1922), llegó a ser alcalde de
Villasana de Mena de 1887 a 1891 y repitió en el cargo de 1895 y 1897. Todavía
se conserva la casa familiar de la calle Ángel Nuño de Villasana de Mena, a la
que la familia de Prudencio se mudó desde Villanueva de Mena donde vivieron
antes. Prudencio tuvo siete hermanos: Eugenia, Isabel, Luisa, Jesusa,
Francisco, Donato y Francisca. Francisco Unanue, ingeniero industrial, en la
posguerra tuvo en la planta baja de la casa familiar la central de distribución
y administración de Tabacalera Española. Los estancos de Las Merindades, como el
de Espinosa de Los Monteros, Villasana o Medina de Pomar, pasaban por allí a
retirar los cupos de tabaco para sus establecimientos. Nuestro Prudencio emigró
en 1903 acompañado de un primo materno hacia Puerto Rico, donde ya vivía desde
1870 un hermano de Adelaida, el empresario Julián Ortiz Sainz.
Prudencio
se estableció en el municipio de San Lorenzo, donde comenzó un pequeño negocio
de distribución alimentaria y se enamoraría de Carolina que regentaba una
tienda de ultramarinos. En el año 1918, Unanue supo aprovechar los vínculos
cada vez más estrechos entre Puerto Rico y Nueva York, para dar el salto a la
Gran Manzana, en principio para realizar estudios de estenografía, mecanografía
y dictado, en el Albany Business College. Lo que nos indica que, en una isla
castellano hablante había aprendido inglés. En la ciudad de Nueva York
encontraría por esos años una pequeña colonia de inmigrantes españoles –otra
valiosa red de contactos y futuros clientes–, y una gran colonia de inmigrantes
hispanohablantes de otros países. En las abigarradas calles de Brooklyn, Harlem o del Lower East Side, le tocaría ver muy de cerca cómo la población de
puertorriqueños crecía de forma vertiginosa. La concesión de la ciudadanía
estadounidense a los puertorriqueños, en 1917, provocó la llegada de muchos de estos
a Nueva York que cambió para siempre tanto el destino de la ciudad como el de
Prudencio.
Prudencio y Carolina.
Tras
terminar los estudios, volvió a Puerto Rico (1921), donde se casó con Carolina
Casal de Valdés, gallega oriunda de Caldas de Reis (Pontevedra). Carolina y su
hermana Ana, después de quedar huérfanas, habían ido a vivir a Puerto Rico con
su abuelo materno, un terrateniente que fue alcalde de su municipio. Con este
matrimonio pudieron enlazarse dos redes de contactos decisivas para el futuro
fundador de Goya Foods, Inc. Su primer hijo, Charles, nacerá antes de volver a
Nueva York. Para 1924, encontramos a la pareja y su primogénito instalados en
Nueva York de forma definitiva. Para 1931 habían nacido sus cuatro hijos. Pero
Goya Foods aún no existe.
En
algunas fuentes cuentan que el primer negocio que intentó fue uno de
exportación de aparatos de radio que no llegó a cuajar o que trabajó como agente comercial
para las empresas españolas que operaban en los Estados Unidos. Quizá por
morriña propia, y de otros inmigrantes de la creciente colonia de hispanos,
empezaron a importar alimentos desde España para venderlas en una pequeña
tienda que abrirían al sur de Manhattan, en el número 20 de la calle Duane, en
lo que ahora es el barrio de Tribeca en Nueva York, en el año 1936. Entre estos
productos destacaban las aceitunas, el aceite de oliva o incluso las sardinas,
productos poco consumidos por los norteamericanos y, por lo tanto, no tan
frecuentes en los mercados neoyorquinos. Se llamaba “Unanue & Sons".
La
última guerra civil española conllevó el bloqueo en las importaciones. Esto
supuso un golpe para el matrimonio que buscó nuevos proveedores. Un amigo
español, José Calderón, les vendió un lote que acababa de llegar de Marruecos: quinientas
latas de sardinas en aceite de oliva. “Las cajas venían con una etiqueta en
la que se podía leer Goya”, contaba Joseph Unanue en una entrevista para la
BBC. Prudencio tuvo una revelación con ese nombre porque “era simple y fácil
de pronunciar tanto en español como en inglés”, además evocaba España y a uno
de sus grandes pintores. Decidió adquirir ese nombre comercial para su propia
marca comercial y pagó un dólar por el mismo. A partir de ese momento, empezó a
comercializar todos sus productos -legumbres en conserva, aceite de oliva,
aceitunas y demás encurtidos- bajo esa marca.
“La
filosofía de don Prudencio era dar la bienvenida al emigrante a través de la
comida. Primero al español, pero después de la Segunda Guerra Mundial empezaron
a llegar a Nueva York portorriqueños, cubanos, dominicanos, mexicanos...”, comentó Robert I. Unanue y Carlos A.
Unanue opina que “fue un visionario”. Y algo sabrán porque ambos lo
tuvieron como abuelo.
Prudencio
Unanue Ortiz, ante esta oleada hispana, importó productos gastronómicos de esos
países para abastecerles. El negocio iba creciendo, tanto como para comprar
primero una pequeña fábrica neoyorkina en la que embotellar aceite de oliva
(Seville Packaging Company), uno de los primeros productos que comercializó. En
1949 construyen una factoría en Río Piedras, Puerto Rico, para envasar gandules
y otros granos... Fue así cómo los productos de la empresa empezaron a
manifestar la presencia de las diversas comunidades inmigrantes en los Estados
Unidos.
Prudencio
y Carolina tuvieron cuatro hijos varones que estudiaron en colegios católicos y
en la Catholic University of America, en Washington. Prudencio, cuando sus
hijos salían de clase, les mandaba enlatar aceitunas a cambio de un dólar con
el que se pagaban el transporte hasta la planta. Con el tiempo aprenderían
todas las facetas de la industria alimentaria, desde la compra hasta la
distribución, pasando por los aspectos financieros y humanos.
A
finales de la década de 1960 a 1970, Prudencio Unanue cedió el testigo a sus hijos,
primero a Charles y luego a Joseph, mientras que otro de sus vástagos, Frank,
dirigió la división de la compañía en Puerto Rico y fue uno de los fundadores
de la Cámara de Comercio España-EEUU en Nueva York. Por su parte, Anthony
compró en 1973 una fábrica en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), lo que supuso, en
cierta forma, la vuelta de los Unanue a España. Esta fábrica es envasadora de
aceite de oliva y encurtidos y la mayor exportadora de aceite de oliva virgen a
EEUU. En Andalucía se creó en 2006 “Goya Nativo” al comprar “Goya Foods” la
empresa “Nativo”.
Fruto
de esto, el hijo de Anthony, Robert, estudió en la Universidad de Sevilla y
adoptó la nacionalidad española, junto con la estadounidense. En 2004, Robert,
maniobró para desalojar de la cúpula de la empresa a su tío y al heredero de
éste, su primo Andy. Otro hijo de Anthony, William, se encuentra al cargo de
Goya Nativo, la división en España de esta multinacional norteamericana.
Prudencio
Unanue murió el 17 de marzo de 1976 en Río Piedras y su esposa Carolina el 8 de
septiembre de 1984. Ambos están enterrados en un panteón familiar situado en el
cementerio Porta Coeli de Bayamón, en Puerto Rico, donde solían pasar los meses
de invierno.
Centrándonos
en los hijos del menés diremos que,
Joseph
Andrew Unanue (14 de marzo de 1925-12 de junio de 2013) fue presidente de Goya
Foods y nativo de Brooklyn. Joseph asistió a la escuela de gramática St. Joseph
y más tarde la escuela secundaria de St. Cecilia. En 1943, se graduó de la
escuela secundaria y fue reclutado por el ejército de Estados Unidos. Después
del entrenamiento básico, Unanue asistió a la Universidad de Puget Sound en
Tacoma, Washington. Sin embargo, debido a la intensidad de la guerra, fue
enviado al frente europeo. En 1944, su compañía aterrizó en Francia y se unió
al tercer ejército del general George S. Patton en la batalla de las Ardenas.
Unanue tenía sólo 19 años de edad y era un soldado de primera clase cuando su
sargento murió en acción. Fue nombrado sargento accidental y se hizo jefe de
pelotón. Unanue mantuvo vivos a sus hombres y fue galardonado con la Estrella
de Bronce por su valentía.
En
1946 fue desmovilizado y se matriculó en la Universidad Católica de América en
Washington D. C., donde se graduó con una licenciatura en Ingeniería Mecánica.
Se unió a la empresa familiar, junto con sus hermanos Anthony y Frank. Aprendió
todas las facetas de la industria alimentaria. Al principio, los grandes
supermercados rechazaban productos hispanos dada la demografía hispana en EEUU.
Finalmente, al aumentar el peso de este grupo social los supermercados se
interesaron. Goya Foods comenzó a suministrar productos al supermercado de
Safeway en Harlem y al resto poco después.
En
1956, se casó con Carmen Ana Casal de Unanue, una coleccionista de arte y
filántropa puertorriqueña, con quien tuvo seis hijos. Dejó la empresa en el
2004, tras haber sido su presidente durante 30 años, y falleció en 2013 en su
residencia de Alpine, en Nueva Jersey.
Charles
Unanue (1923) nació en Puerto Rico. En 1969, fue director de operaciones y director
ejecutivo de todas las compañías familiares. Sin embargo, luego fue despedido.
Anthony
Unanue (1927–1976) fue ingeniero y trabajó brevemente para el gobierno federal
de EEUU. Murió en 1976 a los 48 años. Tenía seis hijos.
Francisco
-Frank- Unanue (1931–2002) Fundó Goya de Puerto Rico en la década de 1960
convirtiéndose en presidente de esa división. También fue fundador de la Cámara
de Comercio española en Nueva York. Frank Unanue Casal nació el 17 de junio de
1931, en Ridgefield Park, Nueva Jersey, y murió en Puerto Rico el 13 de
diciembre de 2002. Su funeral fue celebrado en la Iglesia de Santa Teresita en
Santurce. Fue enterrado en el Cementerio Porta Coeli en Bayamón. Se casó con
Diana Margarita López y tuvo cuatro hijos: Frankie, Carlos, Anne-Marie y Jorge.
La
etiqueta azul de Goya que pueden encontrar en las estanterías de los
supermercados americanos durante las últimas décadas ha encontrado un nuevo target
en otras comunidades como la africana, la india o la asiática.
Bibliografía:
www.memoralia.es
Revista
“Vanity Fair”.
Periódico
“Libertad Digital”.
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“El Mundo”.
Blog
“Galicia en Puerto Rico”.
www.novelame.com
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gw.geneanet.org
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“Crónica de Las Merindades”.
“The
basques of New York: A Cosmopolitan Experience”. Gloria Totoricagüena, Emilia
Sarriugarte Doyaga y Anna M. Renteria Aguirre.
www.cibercuba.com