La
cumbre de Picón Blanco ha obtenido renombre recientemente porque La Vuelta (así,
como marca comercial), que recorre -principalmente- territorios del reino de España,
lo ascendió.
Pero
este pico que permanecía mucho tiempo nevado, por eso su nombre, tuvo una base
militar de trasmisiones dado que estaba a 1.529 metros de altitud. La base
militar de Picón Blanco fue construida “casi en secreto” en este lugar tan aislado
que se le construyó una carretera. Oficialmente era el Centro -táctico- de
Transmisiones CT-9 de la Unidad de Ingenieros del Ejército de Tierra. Fue edificado
en la década de los setenta del siglo XX como centro de vigilancia aérea
integrado en la Red Territorial de Mando (RTM) que estaba compuesta por quince
estaciones que conectaban las capitanías generales y departamentos marítimos con
el puesto de mando del gobierno. Era una red militar, independiente de la red
civil, compuesta por repetidores de dispersión troposférica y microondas -que
no radares- distribuidos por España. Inicialmente se diseñó para uso del
Ejército de Tierra y la Marina, aunque finalmente acabó por incorporarse
también el Ejército del Aire.
Cuando
escuchaba de niño que “los americanos” estaban en Espinosa de los Monteros
tenían cierta razón porque todas estas bases fueron diseminándose por el país a
partir del Convenio de Amistad, Defensa y Cooperación con EEUU de 1953. Los equipos
eran de diseño norteamericano, compuestos por centralitas PBX, telefonía
automática independiente de la red civil con dos líneas (una común y otra de
mando) y telegrafía con teletipos de cinta (de nuevo con dos líneas, una de
mando y otra común). Aunque, leyendo esto, puede que sí hubiese personal Yankee
en Espinosa de los Monteros bien manejando los equipos, instruyendo a los
españoles o haciendo el mantenimiento.
Recordemos
que la USAF estableció una red de comunicaciones europea de alerta y control,
destinada a mantener el contacto, alertar de un ataque soviético y de coordinar
la respuesta. Se establecieron tres redes de enlaces troposféricos mediante
microondas y mensajes cifrados por teletipo: en Ramstein (Alemania Federal),
Torrejón y South Ruislip AS (Reino Unido).
Picón Blanco entre 1973-1986
Los
equipos de comunicaciones por microondas necesitaban visión directa con las
demás estaciones para así estar intercomunicados, de ahí que todas las unidades
estuvieran situadas en lugares elevados y solitarios. A cambio, las
comunicaciones por microondas no serían afectadas por la radiación de un ataque
nuclear, es más, su velocidad de trasmisión aumentaría en una atmósfera
contaminada. Ideal para coordinar un contraataque contra las tropas del Pacto
de Varsovia.
El
encargado de operar la base de Picón Blanco fue el Regimiento de Transmisiones 22
que fue creado el 2 de noviembre de 1904 con el Centro
Electrotécnico y de Comunicaciones que fue la cuna de la radio tanto en el
Ejército, en sus aspectos tácticos y permanentes como en la sociedad civil. Ha
prestado servicio a través de cinco Redes Permanentes:
- 1907-1980:
Red Radiotelegráfica Militar Permanente (RRMP).
- 1977-1997:
Red Territorial de Mando (RTM).
- 1992-2002:
Red Conjunta de Telecomunicaciones (RCT).
- 2002-202X:
Red Global de Telecomunicaciones (RGT).
- Infraestructura
Integral de Información para la Defensa (I3D).
El
regimiento estaba formado por la unidad de PLMM y cuatro batallones: I Batallón
de Transmisión de Señal; II Batallón de apoyo (encargado del mantenimiento de
todas las redes); III Batallón CECOMEME responsable de las comunicaciones en el
Cuartel General del Ejército; IV Batallón EW. Estratégica (Guerra electrónica)
con Mando y PLM en Prado del Rey y cuatro Compañías EW (primera en Prado, segunda
en Algeciras, tercera en Almería y cuarta en Canarias). Adicionalmente existía
una Compañía de Redes Especiales en Prado del Rey.
El
primer Batallón de Transmisión de Señal era el encargado de operar las redes de
transmisión de datos troposféricas. Tenía cinco sectores con estaciones de
transmisión y repetidoras: Centro (Prado del Rey), Sur (Sevilla), Este
(Valencia), Subpirenaico (Zaragoza) y Norte (Valladolid). Cada sector disponía
de algunas unidades/estaciones de transmisión y repetición (UCT) y de centros
de transmisión principales (UT) donde se generaban los mensajes y se recibían.
Estas últimas solían estar en las Capitanías generales. En la provincia de
Burgos estaba la estación terminal número 20 (Capitanía General de Burgos) y la
estación repetidora 20 PR (Castillo-Burgos).
Los
Centros de Transmisiones tácticos eran:
CT-1:
Bustares-Alto Rey-Guadalajara: 1803m
CT-2:
Guadalupe-Villuercas-Cáceres: 1595m
CT-3:
Constantina-Cerro Negrillo-Sevilla: 903m
CT-4:
Valdepeñas de Jaén-La Pandera-Jaén: 1870m
CT-5:
Totana-Sierra Espuña-Murcia: 1583m
CT-6:
Abejuela-La Salada-Teruel: 1586m
CT-7:
Fogars de Montclús-Puig Sesolles-Barcelona: 1667m
CT-8:
Zuera-Vértice Esteban-Zaragoza: 747m
CT-9:
Espinosa de Monteros-Picón Blanco-Burgos: 1529m
CT-10:
Villamediana-Telégrafo/Torquemada-Palencia: 882m
CT-11:
Santa Colomba de Somoza-Labor del Rey-León: 1531m
CT-12:
Sobrado-Campelo-A Coruña: 806m
CT-15R:Granada-San
Miguel-Granada: 975m
CT-17R:
Escorca-Puig Major-Mallorca: 1445m
CT-20R:
Huérmeces-San Vicente-Burgos: 1051m
Cada
CT disponía de una fuerza variable de entre 30 y 100 hombres, aunque fue
decreciendo con el paso de los años. Estas bases militares tenían cierto
impacto económico en su zona, ya que muchos suministros eran cubiertos por
proveedores del entorno.
Ruinas de la base de Picón Blanco.
El
Ejército del Aire también disponía de su propia red de microondas, diseñada por
los EEUU para comunicar la red de radares de vigilancia españoles (los EVA) con
el puesto de mando central en Torrejón y así coordinar la defensa aérea del
territorio. En 1998 el Grupo pasa a denominarse GRUTRA y en 2001 paso a
integrarse en la Red Conjunta de Telecomunicaciones (RCT) junto a la del
Ejército de Tierra.
Las
instalaciones de Picón Blanco constaban de cuatro naves, un helipuerto, garitas
de vigilancia y otras estructuras, ocupando una superficie de unos 7.000 metros
cuadrados. Los edificios -el garaje no- estaban conectados por túneles
subterráneos que permitían el movimiento durante las fuertes nevadas de
invierno. Para comunicarse con “el exterior” tenían un vehículo oruga Bandvagn
206 (BV206) de origen sueco que se desplazaba sobre la nieve. El cuartel
contaba en la planta baja con una sala de juegos, las oficinas, los despachos,
la cocina y el comedor. En la primera planta se encontraban las literas y las
habitaciones de los mandos, en el ático había un bar con mesa de ping pong y
una chimenea, una sala de vídeo con sofás de cuero y madera y una biblioteca.
Como dato curioso a esa última estancia los militares tenían prohibido entrar
con las botas reglamentarias bajo pena de arresto debiendo usar zapatillas de
deporte o del hogar.
Otro
era el edificio de comunicaciones, que contaba con dos antenas parabólicas de
grandes dimensiones. El soldado José Gabriel Cortijo Fabuel recuerda que “había
una nave, donde las parábolas, que solo la ocupaban los americanos… bueno,
nosotros entrabamos de noche para hacer guardias”. El tercer edificio era
de intercambiadores, debido a las duras condiciones meteorológicas del invierno
se vieron obligados a contar con esta instalación por si se quedaban sin
electricidad. Y el cuarto edificio era el garaje, detrás del cual estaban las perreras.
Un soldado recuerda en un foro: “Allí me pillo a mí y unos diez o doce
soldados más. En enero nos quedamos incomunicados por la nieve durante más de
20 días. Y pasar en pleno invierno una tormenta allí mismo, encima de nosotros,
fue por la noche, con unos rayos tremendos durante por lo menos dos horas”.
Teóricamente
había ocho perros, cuatro de ellos se encontraban en el perímetro de la base atados
mediante un cable muy largo que les permitía caminar alrededor del recinto.
Algunos reclutas veteranos de este destacamento recuerdan que, por problemas
con los pasiegos -los perros mataron alguna oveja- seis perros fueron
sacrificados: “Fue donde había una cantina al bajar todas las cuestas antes
de llegar a Espinosa. Allí fue donde se lo dijo la dueña de la pequeña cantina
y el teniente, que tenía confianza con ella y era viejo y zoquete, mando matarlos”.
Al parecer, los perros habitualmente estaban sueltos por el recinto. “Solo
nos quedamos con dos de ellos, los más dóciles, y atados”. Estos soldados
veteranos recuerdan también que “bajábamos con un camioncete cisterna a por
agua y la cogíamos de un manantial entre Espinosa y el destacamento”.
Picón Blanco (2010)
Para
los jóvenes reclutas de los tiempos del servicio militar obligatorio este tipo
de bases eran consideradas como un destino de lujo, tranquilo y descansado,
sobre todo para los naturales de la zona. Salvo por las nevadas invernales el
servicio militar transcurría sin grandes sobresaltos. Quizá colaborar en la
extinción de incendios en las cercanías como en agosto de 1973 en el monte
Vallosera. O que su vehículo oruga solía ser reclamado por Protección Civil
para rescates de montaña. Ejemplos de ello son dos rescates en 1990 que se
produjeron uno en Las Machorras y el otro en Pico Cueto (valle de Tobalina).
La
desactivación de la base, en 1999 con completo abandono en 2006, se debió
principalmente a dos factores:
- Obsolescencia
tecnológica: La llegada de los satélites hizo que la tecnología de
comunicaciones utilizada en la base quedara obsoleta.
- Cambios
estratégicos: Otra base militar más estratégica, Picón del Fraile, reemplazó a
Picón Blanco. Allí se estableció la base militar EVA-12 para el control aéreo.
A
partir de esa época la red militar pasa a denominarse RCT (Red Conjunta de
Telecomunicaciones) que utiliza repetidores de radiofonía, microondas, fibra
óptica y satélites, contando con sesenta y nueve estaciones.
Alguno
de los centros pertenecientes a la RTM tuvo una segunda oportunidad, al
reconvertirse parcialmente o aprovecharse su ubicación para los actuales EVA
(Escuadrón de Vigilancia Aérea). Otros fueron cedidos a diversas corporaciones
locales o regionales, con la idea de reconvertirlos para uso lúdico o
educativo, pero a la mayor parte de ellas…
La
base de Espinosa de los Monteros, tras su desmantelamiento, que incluyó la
retirada de torres y antenas de comunicación, sufrió el vandalismo, el hurto y las
duras condiciones climáticas de la zona. El progresivo deterioro provocó, según
testimonio de vecinos de la zona, que quedasen “fosas abiertas” donde caían los
animales al resguardarse de las inclemencias climáticas.
Finalmente,
mediante la Orden DEF/226/2006, de 20 de enero (BOE 32, 7 Feb. 2006), se suprimió
la zona de seguridad vigente de la CT-9 Picón Blanco que se había creado en
1981. En 2023, la Junta de Castilla y León aprobó la restauración ecológica de
la zona con cargo a los fondos de la Unión Europea a través del Mecanismo de
Recuperación y Resiliencia, Next Generation-EU (448.200`82 euros). Se
derribaría base militar de Picón Blanco: edificios, cerramiento, zapatas y
carretera de acceso; todos los elementos constructivos y cimentaciones
necesarias para restablecer una topografía naturalizada con el entorno,
utilizándose parte de los residuos demolidos no peligrosos para la citada
restauración topográfica, junto con el aporte de tierra vegetal y siembra de
pratenses. También se eliminarán los restos y basuras originados por el
deterioro de la base militar, dispersos por las laderas aledañas; creación de
dos vasos lagunares y su habilitación como zona húmeda, potenciando la
introducción de flora y fauna autóctona y de elevada singularidad; los
escombros se emplearían para adecuar caminos de montes; Y los residuos
peligrosos serían tratados.
Para
cuando pasó La Vuelta (Trade Mark) por Picón Blanco el 7 de septiembre de 2024,
ya se habían derribado los edificios que sólo servían para visita de
“yutubers”, grafitis, paintball y refugio de vacas durante las tormentas. Sin
olvidar cazadores de marcianitos.
Base militar de Picón del Fraile
Pero
el ejército no se fue muy lejos. Los primeros efectivos militares del Ejército
del Aire llegaron en 1997 al Escuadrón de Vigilancia Aérea Número 12, el EVA
12, ubicado en el Picón del Fraile. En 2001 el rey Juan Carlos I, en su
condición de Capitán General del Ejército del Aire, inauguró oficialmente las
instalaciones del Picón del Fraile. Era el Acuartelamiento Aéreo Espinosa de
los Monteros-Soba. El proyecto arrancó en junio de 1991 con los primeros
trabajos de cartografía para ubicación de un nuevo Escuadrón de Vigilancia
Aérea en el extremo oriental de la cordillera cantábrica. El emplazamiento
escogido se asoma a las vertientes burgalesa y cántabra del imponente Picón del
Fraile (1.659 metros), por encima del conocido portillo de Lunada, uno de los
puntos que acumula más nevadas en la provincia de Burgos. De hecho, durante los
meses de febrero y marzo de 2005 la Unidad bate el récord de aislamiento por
carretera de forma continuada, como consecuencia de los fuertes temporales de
nieve, quedando establecido en 28 días, según explica el propio Ejército del
Aire. La vinculación del EVA12 con Espinosa de los Monteros concedió al EVA12, en
junio de 2018, la Medalla de Oro de la villa y la Corbata de Honor del
municipio al guion del escuadrón.
01/11/1994
Esta
nueva base tiene como misión principal la detección, el procesamiento y la
transmisión de datos de radar a cualquiera de los Centros de Mando y Control
(ARS) ubicados en la Península. El radar es capaz de señalar, descubrir y dar
una alerta temprana de todos los aviones, tanto militares como civiles, que
transitan por el cuadrante superior del espacio aéreo español. También los
misiles balísticos tácticos que se aproximen a menos de 450 kilómetros del
espacio aéreo bajo su vigilancia. El radar, construido por Indra bajo la
denominación "Lanza 3D", detecta, incluso, los cazas de quinta generación que
incorporan las tecnologías de baja detectabilidad (stealth). Pero además, su
tecnología permite el guiado de cazas hacia los objetivos señalados para
intercepción de amenazas en vuelo o el ataque aire-aire o aire-tierra. El radar
está protegido por el radomo exterior de fibra de vidrio.
La
base militar consta de dos asentamientos. El principal, situado en el Picón del
Fraile, formado por un único edificio "bunquerizado" donde se
encuentra el radar, todos los sistemas que le dan servicio, los sistemas de
comunicaciones e instalaciones de apoyo para la vida y funcionamiento de la
Unidad. El secundario, localizado en el término municipal de Espinosa de los
Monteros, cuenta con un hangar-garaje y un pequeño edificio de apoyo situado en
la zona de la estación de ferrocarril de Espinosa de los Monteros.
Bibliografía:
Periódico
“Burgos Conecta”.
Periódico
“El Correo Español. El pueblo vasco”.
www.amigosdelamili.com
Periódico
“Merindades Digital”.
https://huermeces.blogspot.com
Blog
“Retreta en Burgos”.
https://elviajerohistorico.wordpress.com/
Periódico
“Crónica de Las Merindades”.
Periódico
“el Correo de Burgos”.
http://rinconzucos.es
Periódico
“Diario de Burgos”.
Ministerio
de defensa del Reino de España.
Periódico
“La hoja del lunes”.
Boletín
Oficial del Estado del reino de España.
Canal
de Youtube de Manuel Calavera. Fototeca Digital de España.
Google.