Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 18 de octubre de 2026

A la caza de nuestro “Octubre” rojo.

 
 
El estallido de la guerra tras el fiasco del golpe de estado “quirúrgico” del 18 de julio de 1936 obligó a los contendientes a completar dos ejércitos a partir de las partes del antiguo que tenían cada uno. Se pueden imaginar que tanto los rebeldes como los gubernativos tuvieron sus unidades voluntarias más o menos disciplinadas. Eran como “ejércitos de Pancho Villa” pero, al parecer, el leal al gobierno del Frente Popular era más caótico.

 
En octubre de 1936, el gobierno republicano reorganizó sus fuerzas armadas a partir de las unidades y mandos del viejo ejército regular ajustando las milicias como unidades regulares del nuevo ejército. Y la cosa no era sencilla porque más de la mitad de la oficialidad y de la tropa se lo quedaron los sediciosos. Los generales y altos mandos fueron mayoritariamente leales a la República -cargos afectados por la política-, pero los oficiales intermedios se sublevaron. Para mayor frustración republicana este desequilibrio aumentó durante la guerra a causa de la formación de nuevos oficiales, fugas hacia el bando nacional, bajas y purgas políticas.
 
La Armada y aviación Republicana no impidió el paso de Regulares y Legionarios desde África que derrotaron a los grupos de soldados, milicianos y paisanos que encontraron a su paso y avanzaron hacia Madrid. Las derrotas militares sufridas en agosto ante el Ejército de África crearon una crisis de gobierno. El nuevo gobierno compuesto por los partidos del Frente Popular y los sindicatos CNT y UGT creó el Ejército Popular Regular. Largo Caballero era presidente del gobierno y ministro de defensa. El 16 de octubre de 1936 se publicó la orden por la que se unificaban e integraban las milicias populares en el Ejército regular, en el Ejé
rcito Popular. Y la creación de los comisarios políticos.

 
Las milicias del Ejército republicano habían estado organizadas hasta ese otoño a voluntad de sindicatos y partidos políticos. El 18 de octubre de 1936 se crearían las seis primeras Brigadas Mixtas, que irán sustituyendo a las columnas y a las milicias. Hasta 1937 no se completó la reorganización de las fuerzas republicanas militarizando a cada grupo de voluntarios e instaurando una organización y disciplina castrense. Quizá con ello se evitaría que hubiese dos batallones Octubre. Uno en el frente de Madrid y otro en el frente norte. Este último es el sujeto de nuestro estudio. No confundirlo, tampoco, con el batallón “Sangre de Octubre” que era asturiano.
 
En los pocos municipios burgaleses que quedaron bajo el mando del gobierno de Madrid la movilización fue organizada por las autoridades municipales. En Arija participaron los dirigentes de la provincia de Santander y en Valle de Mena muchos voluntarios se alistaron en batallones vizcaínos. En este marasmo surge el Batallón Octubre -el del norte- a finales de 1936 que será donde se alisten, cómo hemos indicado, la mayoría de los republicanos meneses. Junto a ellos habrá voluntarios de Valmaseda y Las Encartaciones. El treinta por ciento de sus efectivos, unos 200 hombres, eran burgaleses, principalmente meneses. Esta unidad se encuadró en el Cuerpo del Ejército Vasco. Y, si tienen curiosidad, los voluntarios de fidelidad nacionalista se alistaron preferentemente en el Batallón "Avellaneda 38”, cuyo cuartel general se estableció en Güeñes.
 
Pero, no piensen que todos los voluntarios se alistaban llenos de entusiasmo revolucionario. Algunos lo hacían porque sabían que poco después serían llamados a filas y otros porque a los milicianos les pagaban 10 pesetas diarias -¡un pastizal!-.

Mercado en Valmaseda.
 
Nuestro batallón llevó tras la reorganización del general Francisco Llano de la encomienda el número 46 de Euzkadi. Aunque lo pueden haber conocido con el nombre del “Séptimo de la columna Meabe”. Sus integrantes, a parte de la procedencia geográfica, eran miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas (J.S.U.), U.G.T., P.S.O.E. y P.C.E. La Columna se llamaba así por el fundador de las Juventudes Socialistas: Tomás Meabe. Aunque se denominasen columna, no constituyó una unidad operativa. Era un encuadramiento exclusivamente organizativo de los milicianos. La instrucción la dirigían dos guardias de asalto en Valmaseda. Allí estuvieron acuartelados en el colegio de los Hermanos Maristas, escuelas Martín Mendía. Posteriormente, se trasladarían a las Escuelas de Camacho en Torre-Urizar (Bilbao).
 
Su comandante era Santiago San Román, nacido en Valmaseda y vecino de Mercadillo (Mena) a donde se trasladó su familia cuando tenía once años. Fue el Juez de Paz de esa población y, en 1937, fue miembro del Consejo Municipal. Quizá el recuerdo del comandante del batallón fue bueno, pero, en general, la imagen que dejaron se vio entorpecida por las requisas entre el vecindario para pertrecharse de armas, ropa, calzado y comida:
 
"A los pocos días de empezar la revuelta, aquí hubo gente que se apuntó a los milicianos, se formó un batallón, el Batallón Octubre, se formó aquí en el Valle de Mena, voluntarios, igual también había personal de quintas que reclutaron. Llevaban unos buzos que ponía UHP, Unión de Hermanos Proletarios, aquí estuvimos ese tiempo mal, requisaron muchas cosas que necesitaban: gabardinas, cazadoras, leguis... y escopetas. Se llevaron caballos, tenían aquí como un retén para comunicarse como enlaces, cuando había que dar una noticia se cogía un caballo y venga...".
 
El comandante intendente era Manuel Puente Ruibal. Teniente ayudante era César Pisón Díez y el ayudante intendente era Fidel Gutiérrez Gutiérrez, estos dos últimos de Valmaseda.

 
El Batallón tenía cuatro compañías de infantería, otra de ametralladoras, una sección mixta de dinamiteros, granaderos y zapadores, una sección de enlaces, servicios auxiliares, chóferes y armeros. El capitán de la primera compañía fue Rafael Basurto Ibáñez que, al parecer, dirigía también la cuarta compañía. Sus tenientes eran Julián Marcos Burgos, José M. Urculu Pérez y Venancio García Albarrán. La mayor parte de los de Valmaseda se encuadraron en la segunda compañía bajo el mando del capitán Alejandro San Vicente Villa y los tenientes Francisco Ureta Lavín, Marcelo Ferrer Villanueva y Manuel Canteli Argüelles. La tercera compañía era capitaneada por Victoriano Alonso Martín. Le acompañaban los tenientes Ángel Cuellar Gaínza, Sebastián Pascua Calleja y José Sebastián Ciría. Los tenientes de la cuarta compañía eran: Ángel Aresti Gómez, Manuel López Alvarado y Domingo Velasco Bringas. Se conocen, también, los mandos de la compañía de ametralladoras: Capitán, Félix Iñurrieta Ingidua; y tenientes, Placido Martínez Ibáñez y Manuel Canga Braña. La sección de dinamiteros tenía al teniente Pedro Fernández Ureta. Podemos decir que son los que están pero que no están todos los que fueron. En general, al frente de cada compañía solía haber un capitán y tres tenientes, tres sargentos, nueve cabos y entre noventa y cien soldados.
 
Al principio se distribuyeron en el frente entre Respaldiza y Arceniega. Otros se posicionaron en el Valle de Mena hasta Peña Angulo. La Guardia Civil del valle, veinticuatro hombres, resultaría detenida por estas partidas.
 
“Mi hermano cuando la guerra estuvo en La Peña, abajo. Arriba de La Peña estaban los fascistas. Los de aquí estuvieron todos en el Batallón de Octubre, en ViIIasana estuvieron todos los mozos de Ungo, mi hermano “Mingo”. Eran voluntarios. De aquí había muchos. Luego estuvieron en los frentes vascos. Las pasaban putas. De aquí cayeron unos cuantos”.

Miliciano del Batallón Octubre en Valmaseda
 
Francisco Llano de la Encomienda llega el 4 de noviembre de 1936 a Bilbao y la primera medida que toma es formar un nuevo Estado Mayor ante la ineficiencia del anterior. El 20 de noviembre se numeran los batallones y se militariza a los milicianos voluntarios. El Batallón Octubre acabó de organizarse a primeros de 1937. Había sufrido, como todas las unidades del bando republicano, los cambios militares de Llano de la Encomienda. El Octubre estará en cuadrado en el Ejército de Operaciones de Euzkadi.
 
Los meneses empezaban a estar “un poquito hartos” de milicianos y, cómo dejó constancia un testigo a Fernando Obregón: “Los del Batallón Octubre hicieron todos estos desmanes (requisas, destrozos en las iglesias, etc.), pero después vino un señor que era de Santoña, Villarías, ese señor mandaba la columna que estaba en Los Tornos, ese señor es el que puso orden aquí, no consintió que se repitieran esos desmanes, echó de aquí al Batallón Octubre y se refugiaron en Valmaseda. Allí estuvieron cierto tiempo, no habían intervenido en ninguna batalla”. Aunque no sé si mejoró la situación de los meneses bajo los batallones cántabros 124 y 130.

 
El 9 de febrero de 1937 el Octubre ya se encontraba en Valmaseda y encuadraba a 527 soldados. Como permaneció mucho tiempo acuartelado sin acudir al frente fue popularmente conocido como el Batallón “No Sale”. Finalmente fue destinado a los frentes vascos, alejado de Mena, aunque el Consejo Municipal del Valle procuraba no perder la relación con sus camaradas movilizados e intentaba trasmitirles ánimos y enseres: “Con objeto de estar continuamente en contacto con los compañeros encuadrados en el Batallón Octubre, y al mismo tiempo llevarles ropas limpias para su aseo, se acuerda hacer un viaje semanal a dicho batallón autorizando al compañero [tercer teniente de alcalde José] López para que se ponga al habla con la autoridad militar y vea la manera de poder organizar este servicio”. Anotado en el libro de actas municipales, 22 de febrero de 1937. Supongo que esto estaba asociado a la noticia de que el 21 de febrero se acuartelaron en Castillo Elejabeitia para completar su instrucción, y para actuar como reserva del sector de Ochandiano.
 
Fracasada la toma de Madrid, los franquistas se centran en la ofensiva del norte. Es el 20 de marzo de 1937. La ofensiva sobre Vizcaya procederá de Guipúzcoa y Álava. Ese día el batallón Octubre parte de Castillo Elejabeitia a Aramayona. El 31 de marzo la artillería y aviación rebelde atacó, siendo sus objetivos los puertos de montaña de Barazar y Urquiola para abrirse camino hacia Bilbao. Los republicanos no sabían la zona por donde recibirían el ataque en un frente de cuarenta kilómetros cubierto por compañías inexpertas. La concentración del bombardeo y su intensidad rompieron el frente y rápidamente ocuparon monte Albertia y Maroto, alcanzando la carretera de Villareal de Álava (hoy Legutiano) a Aramayona. Mientras tanto, la aviación italiana había bombardeado la ciudad de Durango.

Vehículo blindado en Valmaseda.
 
Esta ofensiva supuso la entrada en combate del Batallón Octubre que perdió siete milicianos. El 31 de marzo guardaba el monte Asensiomendi, en el sector de Osiranzu (Mekoleta), y la aldea de Uncella. Allí aguantó los asaltos de la tercera Brigada de Navarra, apoyada por artillería y aviación. El uno de abril, ante la imposibilidad de resistir la presión, se replegaron con medio centenar de bajas. Es el momento en que el general rebelde Emilio Mola rompe el frente en la parte de Álava.
 
El 10 de abril se encontraban en la línea Elorrio al monte Karraskain. El 20 de abril las gentes del Octubre se encontraban en el macizo de Amboto, en Izpite-Tellamendi. Justo por allí atacará, desde Ochandiano, la I Brigada de Navarra para romper el frente de Amboto, mientras que la IV Brigada intentó los montes Inchortas, situados en Elgueta (Guipúzcoa), para envolver las posiciones de Udala-Kanpazar. El Octubre resistió un intenso bombardeo y el asalto del Batallón Sicilia 7. Un segundo bombardeo en el que se utilizaron las piezas alemanas de 88 milímetros y un nuevo asalto con el tercio de Navarra a la cabeza lograron desalojar a los hombres del “séptimo de Meabe”, a pesar del apoyo de alguna compañía del batallón Karl Liebcknetch. Al poco de empezar la lucha comenzó a llover lo que hizo aún más penosa la defensa. El Octubre quedó con el cincuenta por ciento de su fuerza. Entre los muertos estaban los tenientes Manuel Canga, Julián Marcos y José María Urculu. Otro de los muertos del Octubre fueron Elías Cubería (caído el día 20) sargento de la primera compañía, natural y vecino de Burceña de Mena. La maniobra del bando nacional avanzó desde el Amboto y Aramayona para caer sobre Elorrio envolviendo Udala y Kanpanzar. Se derrumbó, así, el frente guipuzcoano el día 24 de abril de 1937 cayendo Éibar, Marquina, Durango y Guernica.

 
“Cuando se rompió el Cinturón de Hierro, en el tramo Elorrio-Aramayona y toda esa zona estaban los batallones de los nacionalistas (vascos), en Peña Lemona y todo eso. Al Batallón Avellaneda le habían diezmado en esas batallas y vinieron aquí, a Valmaseda, y les dijeron a éstos (los del Batallón Octubre): ¡Oye! ¿Vosotros qué habéis hecho aquí? Los llevaron a relevarles al frente ese de Elorrio- Aramayona, de aquí cayeron varios en esos combates. Uno de Hornes, Florencio Olavarrieta Gutiérrez”.
 
El 28 de abril de 1937, ante el avance de los nacionales, se creaba el Ejército regular de Euzkadi. Sus batallones se organizarían en brigadas y divisiones similares a las del resto del Ejército Popular. En la reorganización el Octubre es integrado en la octava Brigada de la IV División, con los batallones Madrid y Asturias de la UGT y el Fermín Galán de Unión Republicana. Los mandos de las divisiones eran todos profesionales. El de la IV División era el coronel de infantería Daniel Irezábal, jefe el 18 de julio de la caja de reclutas de Bilbao, y la octava brigada la mandaba Rogelio Castilla.
 
Los facciosos conquistaron Sollube el 5 de mayo y la siguiente línea de Jata cae el 19 de mayo. El 22 de mayo se sitúan frente a Bilbao. Entre el 29 de mayo y el 5 de junio llegan a Peña Lemona. El 9 de mayo el batallón Octubre es agregado a la decimocuarta brigada en Rigoitia y el once de mayo estaban en el Goronillo (o Bizkargi). El 14 de mayo el Octubre contraataca en el monte Jata. La acción costó decenas de bajas. La unidad permanece adscrita al sector costero, hasta los primeros días de junio que pasa a reforzar el área de Larrabezua (o Larrabetzu).

 
Al comienzo del ataque al cinturón de hierro de Bilbao el batallón Octubre estaba en la reserva de su brigada en Lauquiniz. El Octubre permaneció adscrito al sector costero hasta los primeros días de junio de 1937, en que pasó a Larrabezua a reforzar el área por donde el enemigo estaba rompiendo el “Cinturón de hierro” el 12 de junio. Ese día los franquistas ocupan ese pueblo y llegan hasta el monte Ganguren. En la noche del 15 la VIII Brigada, de la que forma parte el Octubre, es destinada a Archanda por donde está el molino de Berriz-Archanda, y como reserva en la contrapendiente de la Universidad de Deusto. El 16 caía Sondica, Arrigorriaga y Arratia. Ese mismo día se acordaba la evacuación de Bilbao. Durante el 17 resisten el Octubre y el UGT-8 en Archanda. Los combates se prolongaron hasta el 18 de junio. El 18 eran tomados por los franquistas Erandio, Leioa y Urduña. El Octubre se concentra en el cuartel de Garellano de Bilbao hasta recibir la orden de escapar por la carretera de Santander hacia Castro Urdiales. Seguidamente cae Bilbao el 19 de junio. En días sucesivos los facciosos avanzaron por la Margen Izquierda y Las Encartaciones, entrando en Valmaseda el 29 de junio. La ofensiva se detiene en El Berrón.
 
Del 2 al 13 de julio de 1937 localizamos a nuestro batallón en Reinosa, en la zona de Montes Claros, junto con la VIII. Dadas las bajas sufridas el Octubre pasa a integrarse en la IV División cuyo puesto de mando se instalará en El Pontarrón de Carranza. Una vez allí, se fusiona con los restos del UGT 7-Asturias e integran el segundo Batallón de la VIII brigada de la IV División junto a otros Batallones: el UGT 5 Madrid, el Fermín y Galán y los incompletos Rusia y UGT 1-Fulgencio Mateos. La unidad completa contaba el 16 de julio con 591 hombres, un par de meses antes el Octubre tenía 605 soldados. La nueva unidad paso a integrarse a la centésima sexagésima primera Brigada del comandante Castilla dentro de la quincuagésima primera División. EI 18 de julio se acantona en los alrededores de Carranza. El uno de agosto de 1937 los encontramos en la cota 616, por la zona de Villaverde de Trucíos. El 12 de agosto se encuentra en Santa Cruz, con 43 hombres y 411 fusiles. Forma parte de la brigada 161, no es una nueva, solo en el nombre porque antes era la VIII brigada.

 
Algunos familiares valmasedanos de miembros del Octubre marcharon a Santander hacia abril o mayo, la mayor parte de ellos a raíz del bombardeo del 23 de junio de 1937. A partir del 14 de agosto se inicia la ofensiva nacional sobre Santander. Consumado el desastre santanderino el frente llega a territorio asturiano. Los del Octubre reciben la orden de retirarse a Asturias. Sin embargo, la ruta estaba cortada, y estos soldados se concentraron en Santander capital.
 
Ante la imposibilidad de retirada por mar o ejercer una resistencia eficaz, fueron capturados o fusilados. Entre los fusilados están el comandante intendente Manuel Puente (Derio, 12 de marzo de 1938), el comisario político Manuel Gutiérrez Llantada (22 de junio de 1938) y el sargento Ángel Asensio (26 de agosto de 1938). Un grupo del batallón al mando del capitán Santamaría logró escapar del cerco y trasladarse a Asturias…


 
…a seguir la lucha.
 
 
Bibliografía:
 
“Del arrebol a las tinieblas”. José Álvarez Gutiérrez.
Blog “Las Merindades en la Memoria”.
“República, Guerra Civil y posguerra en el Valle de Mena (1931-1955)”. Fernando Obregón Goyarrola.
Periódico “La Rioja”.
“Euzkadi y el Norte republicano. Las Brigadas Asturianas y Santanderinas en el frente vasco”. Francisco M. Vargas Alonso.
Periódico “Deia”.