Villarcayo,
la zona de Villarcayo ya tenía presencia física, ya tenía gente viviendo en la
época de los romanos. Se han encontrado restos de elementos constructivos
romanos en la zona y entonces aquí había algo. Ya podemos discutir si era una
granja, si era una “mansio”, si era un pueblo, pero había algo. Pero debemos
saltar hasta la época del rey Alfonso VI para que aparezca por primera vez
citado Villarcayo. es en el año 1186, y aparece escrito pues lo que pone ahí,
Villarcayo… Aunque es mucho más importante la referencia de 1254 donde todavía
no tienen claro cómo se escribe porque es Villarcao o Villarchao, pero lo
importante en esa referencia es que aparece el concejo de Villarcayo y si hay
un concejo, hay un pueblo.
Y
dos años después, además, nos aparece que Villarcayo, ya se acerca más al
nombre, es un llano de Castilla Viella, que ese es otro nombre que nos suena
también. Y suponemos que Castilla Viella es la merindad de Castilla Vieja, una
de las siete merindades. Hay autores que se han animado a estimar cómo sería
Villarcayo en ese momento y han llegado a decir que serían 20-25 granjas, unas
casas con su zona de cultivo alrededor que estarían en tres barrios. el barrio
de Santa Marina, el barrio de San Pedro, que estaría hacia el cementerio nuevo,
y el barrio de Santa Ana, que lo situaríamos hacia Horna.
Volvemos
a las siete merindades. Estas siete merindades, que ya suponemos que existen,
se reunían en Medina de Pomar. Y lo que ocurre es que en el año 1369 la
generosidad de Enrique II de Trastámara con Pedro Fernández de Velasco… bueno,
generosidad, entendamos que cuando un rey da algo a un noble es porque le debe
un favor o alguna cosa por el estilo. Le entrega Medina. Le entrega Medina y el
cargo de alcalde mayor y justicia de las siete Merindades.
¿Qué
hacen los miembros de las siete Merindades? Pues dicen, ¡vale! nosotros somos
de Realengo, ¿qué hacemos yendo ya a un sitio que depende de un señor, de un
señor feudal? Y entonces se trasladan a otro lugar. Son “baguetes” y no se
trasladan muy lejos, se trasladan a Miñón. Y en Miñón van a ir haciendo las
juntas durante los siguientes 200 años.
A
cada junta, que en teoría tenían que ser mensuales, uno o dos días, van a
enviar lo que decimos ahí, dos regidores y un procurador general, menos los que
envía Losa. Lo importante no es que tenían que enviar dos y uno, sino que con
ellos iba algún criado, llevaban caballerías, llevaban gente, porque nadie va
solo por esos caminos. Y lo que nos ocurría es que cuando llegaban a Miñón,
ellos cobraban dietas.
Su
merindad pagaba porque no habían podido cumplir su trabajo normal y les pagaba
el transporte, la estancia, la comida… Y eso significaba para Miñón un pequeño
ingreso.
También
indicar que el cargo de de alcalde mayor va aumentando de responsabilidad. De
principio tenía que ser bachiller y finalmente es doctor, que es lo que siempre
conocemos. Pero quedémonos con la idea de que cobraban dietas.
Todo
esto sigue así. Miñón, teniendo ese incremento de población hasta el año 1559,
1560 en que el rey Felipe II aprovecha la muerte de Pedro Fernández de Velasco
y Tovar para recuperar el cargo de Alcalde Mayor y Justicia de las 7 Merindades
de Castilla la Vieja. Recupera el cargo y nombra para ello al doctor Mendizábal
como nuevo Alcalde, perdón, nuevo Alcalde Mayor.
Y
una de las cosas que tiene que hacer este nuevo cargo es buscar una nueva
ubicación para las reuniones de las siete Merindades de Castilla la Vieja. Nos
preguntamos, ¿por qué tiene que buscarle una nueva ubicación? Bueno, a que
todos hemos visto que cuando cambia el gobierno coges la lista de ministerios y
todos se llaman distintos a como lo llamado el gobierno anterior. Bueno, pues
esta es una de las razones. Hay que demostrar que es una nueva época y un nuevo
tiempo. También Miñón tenía un pequeñito problema: estaba a tiro de piedra de
Medina de Pomar y en estos momentos el heredero de los condestables está que “fuma
en pipa”. Le han quitado un poder inmenso sobre las siete Merindades de
Castilla Vieja. Y lo mejor que podía hacer el rey era decir: "Mira,
todo lo que queráis, pero vamos a llevárnoslo a otro lado". Se miran
varios sitios, se consulta gente y termina eligiéndose un lugar en la merindad
de Castilla la Vieja. Como dicen los de Castilla Vieja: la capitalidad de
Villarcayo era inevitable porque esta merindad “es cabeza y centro de todas
ellas, su tierra más fértil y poblada y llena de provisiones”. Vamos, que
era el mejor lugar del mundo.
Al
final, el 13 de mayo de 1562, se ordena al alcalde mayor, al Dr. Mendizábal,
que resida en Villarcayo.
Y
Residir en Villarcayo les podría decir que es un golpe de suerte. Tenemos que
situarnos. A mediados del siglo XV por Villarcayo ha pasado un brote de peste,
ha mermado algo a la población y está económicamente débil. Y nos encontramos con
que, por ley, un montón de funcionarios que cobran directamente de la corte
tienen que vivir en Villarcayo.
Tenemos
esa lista de gente, el corregidor, el escribano, el alguacil, el tesorero, el
alcaide, los comisarios de carta, el procurador de pobres, el abogado del
Ayuntamiento General, el cartero, el relojero, el archivero, los examinadores
de oficios, no sé si harían algo, pero que tenían que estar aquí e iban a
cobrar por ello… ¡estupendo! Y, además, no venían como hacemos los demás de
lunes a viernes y el fin de semana volvían a casa, no, no. Venían a quedarse. Era
gente que tenía que vivir aquí, venían con su familia, venían con alguno de sus
criados y, por lo tanto, eso hacía bullir la economía de Villarcayo.
Y
por si fuera poco, el rey le otorga a Villarcayo otra cosita más: le otorga un
mercado semanal, que ya os podéis suponer qué día era, y le otorga dos ferias
anuales. ¡Estupendo!
Claro,
todo eso además lleva a que la Villarcayo duplique su población, no solo la
población estable que se duplica, sino que además va a tener una serie de
población flotante. Tenemos a la gente que tiene que asistir a los juicios y a
rezar trámites frente al ante el corregimiento. Tenemos a los procuradores y
regidores de las, bueno, las siete Merindades, de las seis merindades
restantes, aparte de la de Castilla Vieja, que tienen que venir a las reuniones
mensuales. ¿Recordamos lo de las dietas de Miñón? Pues, aquí también llegan y
cobran. Y tenemos a la gente que asiste a las ferias y mercados.
Piensen
como mejoraba la economía de Villarcayo. Hacia 1560 la Iglesia de Villarcayo
estaba catalogada como iglesia pobre. Los curas se escapaban de ella. Vamos, no
querían venir aquí. Y un siglo después la catalogan como Iglesia rica. Y para
el momento del catastro del Marques de la Ensenada, la Iglesia de Villarcayo
tiene cinco curas beneficiados, es decir, cinco curas que viven de las rentas
que produce la iglesia.
Por
supuesto, toda esta llegada de gente nos obliga a crear locales de comida, de
bebida, posadas, comercios varios… Porque cuando la gente llega a Villarcayo va
a necesitar comprar diversas cosas, no solo la gente que va al mercado. Y
también surge una pequeña industria. Por supuesto llegan también profesionales
porque, ya que vienes de Cigüenza el lunes al mercado, y te duele una muela,
pues ya aprovechas y vas al sacamuelas y llevas al burro a que te lo vuelvan a
errar. Todo lo que se nos puede ocurrir, como esas películas de vaqueros que
surge un nuevo pueblo y ves que está la gente venga a trabajar y construyendo
casas y haciendo negocios. Aquí, igual. Todo esto lleva a que la estructura
laboral de Villarcayo, la estructura poblacional cambie. Así, en la época del
catastro de la Ensenada, prácticamente menos del 10 por ciento de la población
vivía de la agricultura o de la ganadería. La mayor parte de la gente vivía de
la administración, del comercio, de la pequeña industria y de los servicios.
Claro,
todo este incremento de población, todo este movimiento de gente va a tener un
efecto colateral negativo y es que va a haber poco arraigo. Hay muchos
apellidos que aparecen en Villarcayo, una o dos generaciones y a la tercera han
desaparecido. Dos ejemplos: podemos poner a Manuel de Arroyo y Valdivielso, que
el escudo le tenemos en la plaza. Su familia viene del Valle de Valdivielso y
él termina sus días en la muy noble ciudad de Veracruz, en el actual México. Aunque
aquí eh va a destinar dineros, va a tener algunas casas, va a hacer alguna
fundación. Y el otro, Juan Antonio de Aldama Irabien, que era hijo de uno de
los últimos corregidores, que nace en Villarcayo y se dedica a la milicia y
luego es senador durante el siglo XIX.
Aquí
os digo la tipología de las casas que habitan, pero en realidad nadie tiene ni
idea de cómo eran las casas de Villarcayo. Lo que sí sabemos es cómo eran las
casas que había en Las Merindades. Y entonces el paralelismo es claro, todas
las casas serán iguales. No creo que aquí haya un estilo especial.
La
casa de entramado es la típica casa de estructura de madera y cerramientos de
ocasión. Cualquier cosa que puedas poner en encofrado para hacer el muro me
vale. Las casas de piedra, que ahí ponemos los ejemplo de las del barrio de
Santa Marina, que a diferencia de lo que pueden ser las casas de piedra de
Espinosa de los Monteros, estas son nuevas. Vamos a explicarlo de otra manera.
En Espinosa de los Monteros había mucha casa torre medieval y cuando llega la
época del Renacimiento, pues, se dedican a picarlas para hacerle las ventanas
un poco más grandes, le ponen una entrada renacentista, bueno, le hacen un
apaño, pero tú v la vas, la ves y dices, “Esto, esto es un burro con las
orejas peladas”. Aquí no. En Villarcayo van a ser casas nuevas con acceso
directo a la calle y que van a formar muchas veces la propia calle. Van a ser
como los chalés adosados. Y por último, la casa montañas, poco más se puede
decir de ella, la que todos conocemos como la casa de Solana, abierta al sur
con los mejores huecos y, a poder ser, en el lado norte ninguna ventana.
Esto
es una foto de 1946, no piensen que es anterior. Tenemos hasta creo que una
plaza de toros. Estos son los barrios que describe el catastro del marqués de
la Ensenada en 1752. El barrio de la Fuente, que es un poco curioso, estaría
donde el bar Bilbao, poco más o menos. El barrio de las Torres hacia los oteros
y los demás es algo muy evidente. Cabaña es San Roque, el Soto sigue llamándose
igual y Casas de la Plaza, barrio de Santa Marina y la zona de Carreruela en el
que podremos incluir la carretera de Medina de Pomar.
También,
ya aprovechando en este momento en 1752, el corregimiento y a la vez
Ayuntamiento de Villarcayo tenía una serie de inmuebles y negocios. Tenía una
casa mesón-hostal en el barrio de Carreruela, junto a él un establo con su
pajar. lo que comentábamos antes de que la gente viene y tiene que hospedarse.
Tenía un horno que yo casi me arriesgo a decir que estaba en la calle del
horno, pero no estoy muy seguro, y tenía un despacho de carne, un despacho de
carne que estaba situado en la parte de atrás del corregimiento, más o menos en
donde está la torre del corregimiento. Y yo recuerdo que, de niño, había una
carnicería debajo de la torre del corregimiento. Parece que hay cosas que con
el tiempo se repiten.
Por
supuesto, los barrios eran de distintas categorías sociales. Las el barrio más
importante, va a ser el barrio de la plaza y seguido del barrio de Santa
Marina. Siempre vivir junto a la iglesia, tiene cierto empaque. El resto van a
ser barrios con casas más humildes. Probablemente serían casas más parecidas a
las de entramado o a las casas con solana. Mientras que las de la Plaza y el
barrio de Santa Marina, pues, serían caserones como los que hemos visto en las
fotos.
Bueno,
el barrio de Carreruela, esta zona donde estamos va a ser el barrio más
popular, va a ser donde estén la mayor parte de las industrias, negocios, donde
viva la gente más humilde. Las casas van a formar calles. Es decir, en
Villarcayo siempre las casas van a estar formando calles y son casas que
generalmente van a ser de planta baja y primera planta.
Muchas
veces en la planta baja, si el propietario tiene un negocio, es donde va a
estar el negocio. Y la vivienda, arriba. También era donde estaban los bares y
los -¿cómo diría?- los locales de Vida Alegre, puesto que hay un escrito en el
que se insta a los sacerdotes de Villarcayo para que no vistan de seglar y que
no vayan a esos lugares. Con lo cual si se les prohíbe ir a un sitio es porque
el sitio existe.
En
este barrio sí hay un edificio que choca con todo con todo lo que es el estilo
del barrio de Carreruela. Y es en la casa Palacio de los Villarán. No sé si la
ubican. Está situada en donde está la calle Obras Públicas. Las casas del
fondo, las dos bajitas, es que no me acerco para no taparlo, es donde está el
mesón Don Nuño. La que se ve con las ventanas laterales la debieron derribar
hacia el año 2000 y es donde está el Rapa Nui. Enfrente de ese caserón
tendríamos el Hotel “La Rubia”. Prácticamente los jardines del hostal, poco más
o menos, porque la casa estaba eso, en aquella calle. Una pena porque ¡vean el
empaque que tenía el caserón! Arriba está un detalle de lo que era el escudo
que tenía. Calculo que era un escudo de unos 2 m de alto encima de la puerta.
Y
la casita de abajo, no es que me haya vuelto de idealista, es la casa que está
aquí un poco más adelante, que está en venta y que, según Pepe Casado, es la
casa más antigua de Villarcayo. Y si Pepe dice que es la casa más antigua, yo
confío en Pepe y digo que es la casa más antigua. Además, pongo a Pepe por
delante por si acaso. Digo, “No, no, me lo ha dicho Pepe”.
Y
pasamos de ahí al barrio de la Plaza. Destacar en el barrio de la plaza. el
edificio del corregimiento. Tenemos el edificio del corregimiento y luego el
ayuntamiento. Ese dibujo representa lo que es la fachada del edificio del
corregimiento. Hay tres cosas que hay que destacar: Las dos estatuas sedentes
que tienen a los dos jueces de Castilla, Lain Calvo y Nuño Rasura, que están,
encima de ellos, con las armas de Castilla y en el centro las armas del rey con
las columnas de Hércules. Y esas armas del rey, evidentemente son las armas de
Felipe II. Son las armas de Felipe II y que milagrosamente se han salvado y
están en la fachada del juzgado. Hombre, el toisón de oro ha perdido el vellocino
de oro, pero bueno, bastante se ha salvado. También tenemos una descripción de
cómo era por el interior. Tenía un par de estrados para las audiencias, tenía
la sala de reuniones del corregimiento, tenía la casa del corregidor con cuatro
cuartos, tenía la casa del alcaide, tenía las celdas y tenía una capilla para
que los presos oyesen misa y tenía un ventanuco o una balconada -no está claro-,
el corregidor, para si estaba trabajando y no podía asistir a misa, escuchar la
misa desde su sitio. Como ven, no tenía reloj. El reloj estaba en la torre del
reloj, que era como se conocía [la torre]. Hasta que después de la carlistada
la torre del reloj pierde el reloj y entonces la llamamos torre del
corregimiento. El Ayuntamiento, ahí está indicado, tiene una reforma en 1891 en
el que pasa de ser un edificio claramente del siglo XVI a un edificio mucho más
moderno y con reloj.
Es
un proyecto como el de Medina de Pomar del arquitecto provincial José Calleja.
Es por eso que hay gente que dice, “Jo, cómo se parece al Ayuntamiento de
Medina con lo que se odian”. Pero es porque se lo hizo un extranjero. Casas
de la plaza.
Hay
discusiones sobre si las casas de la plaza estaban blasonadas o no estaban
blasonadas. Yo he llegado a escuchar que no tenían escudos. Y entonces miras y dices,
“¿Cómo no van a tener escudos? ¿Y estos escudos de dónde son?” Sí había
casas con escudo. Lo que pasa es que no tenemos claro cuántas ni cuáles. Las
que han sobrevivido, evidentemente, lo sabemos. De las que han sobrevivido, lo
que no sabemos es a quién representan la mayor parte de esos escudos. Con
investigación se puede encontrar alguno de los apellidos, pues, por ejemplo, la
que está entre las dos fotos de la plaza. Parte de los apellidos que aparecen
son Bárcenas, Santaana y de la Torre. Pero, por ejemplo, en la de abajo de
Antonio Guernica, se sabe que está Guernica, Céspedes y luego lo que suelen
decirte en todos los de genealogía: y alianza. Cuando te dicen “alianza”,
quieren decir que no tienen ni idea de a quién corresponde ese escudo.
Dicho
esto, vamos a ver los casones. La plaza va a ser el lugar donde viva la gente
de mayor posición. Van a ser los altos funcionarios y la gente que ha hecho dinero.
Están cerca del corregimiento y van a ser grandes casones construidos entre el
siglo XVI y el XVIII. Son de estilo urbano, subrayo del estilo urbano, porque
es eso, adosados como los chalés, creando calles. De hecho, por la propia
configuración de Villarcayo se pueden permitir hacer una plaza muy grande.
Pónganse en la situación de Villarcayo en aquel momento. era un pueblo pequeño.
Hoy que es un pueblo mucho más grande en extensión, nos sigue pareciendo que la
plaza es inmensa. Pues, en aquel momento era gigantesca y todo era debido a que
primero Villarcayo no tiene ningún accidente orográfico que le obligue a que la
plaza tenga una forma porque está en una loma y tiene una cortada. Nada, no
tiene nada. Ni siquiera pasa el río por el centro del pueblo, que son tan
chulos que tienen, el pueblo, el río a 800 m del pueblo. Y tampoco Villarcayo
tenía ni una muralla ni nada por el estilo.
Con
lo cual, literalmente, en Villarcayo es “ancha es Castilla”, se ponen a
construir y las casas de estilo urbano salían y se abrían a la propia plaza. Van
a ser casas con una serie de detallitos elitistas. Van a tener portalones,
caballerizas, bodegas, cuarto de recibir, que es lo que tenemos hoy en día
todos en nuestra en nuestro pisito, la salita donde vienen las visitas.
Entonces, eso era un lujo. Y tenían jardines. Y subrayo lo de los jardines
porque salvo los que están en la plaza del Quiosco que tenían calle por detrás.
Las demás tenían por detrás una zona abierta. En lo que es la casa de Presa no
se nota porque detrás han construido y han hecho calles. Pero si nos fijamos en
el lado opuesto, en el lado de la farmacia hasta la calle Santander, todas las
fincas van desde el lado de la casa que está en la plaza hasta lo que estaba el
Rianchón, hasta el Soto. Y, de hecho, hoy en día, si uno ve una foto aérea, las
fincas urbanas siguen siendo esa serie de rectángulos.
El
hecho más evidente lo vemos en la calle Santander que derriban la casa de los
Isla y dices, “Pero, ¿por qué han hecho esta calle así?” Y es porque
quisieron como ávaros, aprovechar hasta el último milímetro que tenían de la
finca urbana.
Más.
Volvemos a Manuel de Arroyo. Es que tenía dos fotos distintas y he decidido que
ponía las dos. La casa de Manuel de Arroyo es una peculiaridad, una
peculiaridad que me sorprende. En el catastro del Marqués de la Ensenada nos
dice que este señor tiene dos casas en la plaza, contiguas, y que son de planta
baja y piso. Una mide unos 9 metros y la otra se quedan en seis. Eran un
poquito más chaparritos.
Todos
hemos visto la casa, todos hemos visto la altura que tiene y los pisos que
tiene. Bueno, pues es una cosa que digo, esta se quemó en el incendio de 1834 y
aprovecharon la fachada y siguieron construyendo o alguna cosa así.
Solo
como como curiosidad, dos últimas casas que ya no están y que han salido en las
fotos. la casa de Ruiz Jarabo, que era una casa mucho más antigua de lo que
podían ser los demás, con una estructura constructiva de probablemente del
siglo XVI y que solo se ha salvado la portada que está en el Soto y el Palacio
de los Isla, que curiosamente es la primera casa que diríamos del barrio de
Santa Marina porque, si se fijan en las fotos, es una casa que está mirando a
la iglesia, le da la espalda a la plaza. Sí, vale. Tiene otra parte mirando a
la plaza, pero su fachada principal, su escudo heráldico de mayor tamaño, está
mirando a la iglesia y eso es mucho.
Vamos
a hacer nosotros lo mismo y vamos a mirar un poquito a la iglesia, la iglesia
de Santa Marina. Vayamos a antes de que llegue el corregimiento a Villarcayo. Imaginémonos
cómo es la iglesia de Santa Marina. Sería una iglesia corta de trazas góticas
con muchos restos románicos, porque, lo que les he comentado antes, era una
iglesia pobre y de hecho, cuando tiene una visita del obispado, está en obras.
En 1558 estaba en obras, pero llega el corregimiento, llega la pasta, llega la
gente y empieza el baile. En 1563 colocan la pila bautismal. En 1564 un retablo
mayor, renacentista con la efigie de Santa Marina. y otros. Y entre 1630 y 1650
se despendolan: tiran el ábside para alargar un poco la nave central y
construyen una torre para las campanas, para colocar el coro y colocar un
órgano. Y además te construyen las capillas.
Durante
la guerra de la independencia, como muchas de las de las iglesias de España, es
saqueada. Y, en 1882, tiene que ser intervenida de urgencia porque si no se les
cae el cielo encima, como dirían en los tebeos de Astérix. Se habían eh podrido
todas las vigas de la nave central y de la capilla de la soledad y hubo que
cambiar la techumbre, cambiar las tejas, cambiar los bajantes de pluviales,
porque estaba hecha unos zorros. Ya se aguantó, poco más o menos, hasta 1965 en
que -luego lo discutiremos y lo comentaremos- la derriban para construir la
nueva iglesia.
Si
nos vamos al interior tenemos una curiosa iglesia que parece que está hecha en
forma de L, lo cual sería una novedad dentro de las estructuras arquitectónicas
de esta época. En realidad, es que tenemos una macrocapilla que irónicamente se
llama capilla de la soledad, pero está habitada por cinco santos: está Nuestra
Señora de la Soledad, está San Roque, está San Antonio, está San José y está
Santa eh, no me acuerdo del nombre, perdón, Santa Gertrudis (que no sé qué
vinculación tiene con Villarcayo).
Tenemos
también la capilla del Carmen, que era propiedad de los Peña y Rueda y tenían
su escudo en el en el altar. Tenían también su escudo en la verja de la
entrada. De hecho, en esa verja tenían este texto: “Esta capilla, su bóveda y
sepultura son del señor don Joseph de Linares Salazar, Isla Gómez de las
Bárcenas, vecino que es de esta villa de Villarcayo y de sus sucesores”.
Más
capillas: capilla de la Purísima, San Isidro y la capilla del Rosario. La
capilla del Rosario que tiene el gran logro de que, en 1729, cuando viene el Arzobispo
Manuel de Samaniego a visitar la iglesia [este] les echa un broncón a los curas
de Villarcayo porque la tienen destrozada.
Lo
que comentamos, el barrio de Santa Marina, como el barrio de las Casas de la
Plaza, va a ser un barrio de estatus. Es una prolongación con las viviendas de
boticarios, escribanos, abogados y ahí están una foto mucho más antigua de las
dos casas supervivientes.
Todo
esto sigue así estupendamente hasta que llegamos a la primera guerra carlista…
qué consigue que Villarcayo decida cambiar su fisionomía. Todos sabemos lo que
ocurre. Fernando VI, el rey Felón muere el 27 de septiembre de 1833 y accede al
trono su hija Isabel. Su hija Isabel asciende al trono gracias a las triquiñuelas
que ha hecho su madre María Cristina, que aprovechando momentos de debilidad de
su marido y que ella adopta la regencia, hace como todos los políticos de ahora:
coloca en todos los puestos clave a gente de su dependencia para que cuando se
produzca el hecho natural de la muerte del marido y proclamen a la hija, todos
estén de acuerdo.
Ocurre
eso menos en cuatro sitios. Cuatro sitios que van a ser Vizcaya, Guipúzcoa,
Navarra y Álava. Y esto es debido a que en los territorios forales para
realizar ese cambalache de cargos públicos se necesitaba la aquiescencia de los
poderes locales y eso era mucho más lento y más difícil. Y va a ser por eso que
en las provincias forales Carlos María Isidro tenga un pie para empujarse sobre
el resto de resto de España y va a hacer que Las Merindades, de pronto, estén
en la primera línea del frente.
Y
nos trasladamos a la noche del 18 de septiembre de 1834, prácticamente un año después
de la muerte del rey, en el que por la calle San Roque nos van entrando los
carlistas, aproximadamente dicen que 3.000 carlistas, muchos me parecen, pero
vamos a poner 3.000. [Estaban] comandados por cuatro generales, mucho general
me parece, pero vamos a decirlo. Uno de ellos, Castor Andechaga, el de la foto
de abajo. Los otros tres, Sopelana, Mazarrasa e IBarrola.
Arriba
del todo tenemos a Francisco de Arquiaga, que ese es también conocido en esta
zona. Su padre era boticario, Pedro de Arquiaga, mismo nombre que le pusieron a
uno de sus hijos. Era un ferviente liberal. Y está como el resto del pueblo, atrincherado
en su casa, esperando que vayan entrando un poquito más los carlistas para
desarrollar la zapafiesta que se va a montar. ¡Y eso que eran las 6:30 h de la
mañana!
Cuenta
la tradición que Pedro de Arquiaga va a ser uno de los que primero dispare y
que acierte en el pecho a Sopelana, al general carlista Sopelana y le deja seco
allí. Bueno, describir lo que va a ocurrir durante las siguientes 17 horas en
Villarcayo es difícil. Yo les haría pensar en la batalla de Stalingrado, pero
en vez de durante todo el tiempo de Stalingrado, en 17 horas. Los carlistas van
a tener que ir casa por casa y para poder avanzar van a ir quemando las casas. ¿No
sales? ¿No te vas? ¿No? Toma fuego. Los destrozos van a ser inmensos, van a
desaparecer casas desde, pues… ahí está indicado: calle Nueva, Real, Ancha, Horno,
Carreruela, Rincón, Plaza Mayor. También queda destrozado el reloj de la torre
del reloj. La solución, aparte de no poner reloj, fue cambiarle el nombre a la
torre. Ya no es torre del reloj, es torre del corregimiento.
Los
liberales todavía no habían hecho nada. Los carlistas se van de Villarcayo, se
trasladan a Cigüenza, donde van a piensan vivaquear, pasar la noche. Va a ser a
última hora de la tarde, hacia las 10 de la noche, cuando el señor de la foto
en medio, Fermín Iriarte, es informado de la situación y sale desde Mena con
todo lo que puede para atacar a los carlistas. Si alguien lee los diarios de la
época dicen que llegó Iriarte, les derrotó… les hizo de todo. Bueno, menos,
menos. Los carlistas se fueron luego por Soncillo y y luego volvieron para el
País Vasco.
Pero
esto hizo que el gobierno se plantease construir cuatro baluartes en
Villarcayo, uno por cada camino: Cigüenza, Medina, Bilbao y Burgos. Pensaban,
para ello, aprovechar los escombros de las casas y si no llegaban derribar
alguna casa más. Bueno, muy listos. Gracias a Dios no lo terminaron a hacer,
pero sí que nos dejó huella todo el destrozo de este incendio de Villarcayo en
la, como dirían los ingleses, en el Skyline de Villarcayo, porque en la plaza
nos encontramos que una parte tenía caserones antiguos y la otra empieza a tener
construcciones de mediados del siglo XIX. Estos bloques de tres, cuatro alturas
con su balconada.
Y
como las desgracias nunca vienen solas en aquel momento, entre el año 1834 y
1835 se producen dos reales decretos. El primero es la creación de los partidos
judiciales y en esta situación vamos a sentirnos como la oreja de Trump, puesto
que va a pasar la bala cerca, pero no nos va a arrancar, ya que Villarcayo va a
seguir teniendo el lado judicial del corregimiento, pero separado en un partido
judicial. Van a seguir estando aquí los jueces y van a seguir estando aquí los
abogados. El otro ya nos hizo mucha más pupa cuando todavía estaba Villarcayo
humeando. El 24 de julio de 1835 se produce una reforma de las estructuras
municipales, desaparecen los corregimientos y se crean los ayuntamientos y por
su configuración, Villarcayo queda desgajado de su merindad. La merindad va a
ir por un lado y Villarcayo por otro. Y recordemos que Villarcayo vivía, en
parte, de los ingresos que le producía ser la capital de la merindad. Van a ser
unos años un poquito duritos, hasta 1975 que vuelven a juntarse.
Y
ya vamos a comentar, por encima, algunos de los de los edificios. Todos
conocemos el hospital Laredo. No he encontrado foto del señor, pero bueno, a
falta de foto, bien vale esquela. Tenemos a don Manuel Laredo y Polo, que es un
señor que nace en Daroca, es catedrático de derecho en la Universidad de
Barcelona y muere en Madrid. ¿Vinculación con Villarcayo? cero. Su mujer era
Antonia Sarachaga y Sarachaga. Vinculación con Villarcayo, hombre, algo más.
Básicamente
porque tenía propiedades por la merindad de Castilla Vieja, por Villarcayo y
por algunos otros sitios de Las Merindades. Y estamos en una época en que
parece que la filantropía se lleva bien, sobre todo cuando estás muerto y no te
puedes llevar al otro mundo tus riquezas. Este señor decide en la cláusula 17
de su testamento que se cree una fundación y que esta fundación construya un
hospital.
Va
a ser el famoso hospital Laredo. Es construido por un cantero, Antonio
Antuñano, que va a cobrar por ello 17.000 pesetas. Bueno, 17.000 y pico, que,
al cambio, no sé exactamente cuánto será. Será un hospital que va a tener 14
camas, siete y siete. No sé si me voy a meter en un lío, pero voy a
especificar. Siete para hombres y siete para mujeres. No creas, ¿Eh?
La
fundación fue renqueando todo el tiempo, nunca le llegaba el dinero y tuvo un
tiempo en que funcionó relativamente bien cuando estuvieron al mando las Hijas
de la Cruz, que era una orden religiosa francesa que estuvo aquí prácticamente
25 años.
Durante
la guerra civil volvió a cumplir sus funciones primordiales: la de ser hospital.
Además, con una ventaja añadida que estaba prácticamente a 100 m del cementerio
y se despachaba rápidamente el producto defectuoso. En 1939 las Carmelitas Misioneras
Teresianas se ofrecen a llevarlo, pero los patronos, el cura y el alcalde, no tenían
pecunio para poderlas pagar. Y entonces se decide dejar el asunto en Barbecho.
En 1981, el alcalde, que era el patrono y el cura que era el patrono con el
alcalde deciden permutar el hospital Laredo por la finca El Campillo. Finalmente,
esto ya es historia reciente que conocemos todos, es restaurado en el 2003.
Aquí
tenemos dos fotos y una un par de peculiaridades que tenían las condiciones,
las cláusulas del hospital. No admitía nada de dementes enfermos crónicos e
incurables, esos a morir a la calle y tampoco admitía gente que fuera de otros
pueblos que no fuesen los que estaban indicados ahí. Y por si había alguna
duda, cualquier enfermo que quisiese entrar necesitaba el beneplácito del cura.
o del alcalde.
Decíamos
que las que mejor cuidaron el edificio fueron las Hijas de la Cruz. Un
comentario rápido sobre ellas. Esta era una orden religiosa que llevaba por
tierras de España desde 1858 o así, principalmente en Vizcaya. Tenían la calle
Ronda un colegio, llevaban el hospital de Altos Hornos, que creo que hoy es el
hospital de San Eloy, Tenían establecimiento en Santurce y el más cercano que
tenían le tenían en Balmaseda. Entonces, parecía lógico saltar de allí a aquí.
Negociando con el párroco y con el alcalde llegaron al acuerdo de que les
tenían que cubrir el servicio de electricidad. Eh, creo que era, no me acuerdo
bien si era traer electricidad o traída de aguas. Una de las dos cosas no tenía
y se comprometieron a traerlo. Calefacción, es decir, pagarle la madera o el
carbón y la lavandería. Y además se beneficiaban los productos de la huerta del
hospital. Todos conocemos la huerta del hospital. Todos hemos ido a oír berrear
el playback de los críos. Pues bueno, cuando estamos por allí pisando, eso era
la huerta del Hospital Laredo.
Los
patronos intentaron en su momento que estas monjas también se comprometiesen en
el área educativa, no solo en la asistencia. Pero las monjas que cuando
empezaron a ver que dos pesetas no rentaban mucho, porque en sus cartas se
quejan de que primero que en Villarcayo hace mucho frío y segundo que con dos
pesetas no pagan la comida, que la comida en Villarcayo está cara, se lanzaron
a realizar servicios complementarios.
Servicios
complementarios que tuvieron un asilo y un aula que estuvieron funcionando, que
llegaron a tener hasta 40 alumnos y en el asilo 74 residentes. Pensemos que el
Hospital Laredo estaba pensado para siete y siete y ahí tenían 74.
El
edificio viejo de la Guardia Civil era el sitio donde daban las clases. Lo
tenían alquilado por periodos de 5 años, algunas de las plantas, y allí daban
clase. Y sorprendentemente el 3 de julio del 27 el arzobispado dice que no, que
se acabó, que se vayan.
La
Ermita de San Roque. San Roque, todos sabemos y si no lo sabemos lo vamos a
saber hoy, era antipestífero.¿Qué hemos comentado antes de que a mediados del
siglo X en Villarcayo había habido una peste? Entonces los de Villarcayo dentro
de lo que eran las técnicas modernas sanitarias de aquel entonces decidieron
realizar una procesión a la iglesia de San Sebastián de Valdebodres y
descubrieron que estaba lejos.
A
partir de entonces le fueron dando vueltas a abrir una ermita a San Roque para
protegerse de posibles futuros brotes de peste. Realmente el templo se termina
construir en el siglo en el siglo XVI, pero no va a ser este, sino que a
principios del siglo XVI se hace una cuestación, una aportación de dinero y
construyen uno que no sé de qué calidad sería porque prácticamente 80 años
después tienen que construir este, de diseño neoclásico, con espadaña y que
tiene un texto en el que claramente dice que este edificio se reedificó. Dice
literalmente, “El Pío, padre de la patria, restaurador de las artes, se
reedificó esta ermita dedicada al glorioso San Roque”. Las cosas que se
reedifican es porque antes estaban edificadas.
¿Destacable?
bueno, líneas sencillas, puro neoclásico. El San Roque, que fue pagado por José
Constancio De Andino Fernández Sarabia de Rueda, que no le conocemos, pero que
fue obispo de Osma y que había nacido en Villarcayo en 1727. Lo paga en 1793 y
también deja órdenes, y pagado, que se haga el altar y el retablo. Lo hizo a
tiempo porque ese mismo año muere. Por eso, por partes de esta ermita nos
encontramos, a veces, el escudo heráldico del obispado de Osma que dices, “¿Qué
diablos tiene este que ver aquí?”
Lo
que vemos alrededor, todos suponemos lo que es: el cementerio de Villarcayo.
Originalmente
el cementerio estaba en la iglesia, es decir, antes cuando hemos visto las
casas de postín del barrio de la iglesia, cuando se asomaban a las ventanas
veían las tumbas. Pero la legislación a finales del siglo XVII va a pedir que
se saquen los cementerios de los pueblos Que se envíen como mínimo a 500 m en
una zona bien aireada y con unas tierras que ayuden a la putrefacción de los
cadáveres. Nada de seguir enterrándoles bajo la iglesia ni en los alrededores, que
podría ser nocivo por las miasmas y cosas así que contaban a principios del
siglo XIX.
Estos
que son muy listos dicen, “Vamos a trasladar el cementerio a las afueras y
como la gente sigue queriendo tener una iglesia cerca, nos lo vamos a colocar
junto a la ermita de San Roque”. Y construyen el cementerio. Nos despista
siempre que en la verja del cementerio los muy taimados nos ponen que es 1871,
Pero no, no es de principios de siglo.
De
hecho, hay ciertas quejas alrededor de 1851 en el que miembros del Ayuntamiento
se quejan de que, visto el mal estado del cementerio y [que] llevaba poco
abierto, y de que los cadáveres tenían que pasar por la plaza desde la iglesia,
se buscase situar el cementerio en otro sitio o hacer uno nuevo. Irónicamente
el Ayuntamiento crea una comisión y ya se pueden imaginar el resultado de la
comisión cuando el cementerio este se cerró en 1991 y la comisión esa era de
1851. O sea, crea una comisión para que el problema no se resuelva.
En
1871 se hace el cerramiento, en el [18]84 continúan con los arreglos, en 1899 se
hace el reglamento y en ese reglamento se dice que el cementerio ya no es más
de la iglesia, que es del Ayuntamiento, que es quien está pagando todos los
arreglos.
Los
panteones se reparten en 1903, se sacan a subasta, se venden y anoto eso por lo
curioso de que uno de los descendientes de Arquiaga, probablemente por los
cálculos, su abuelo estaba enterrado en la ermita, no le dejan comprar un
panteón porque no es residente en Villarcayo. Aun así, ese problema no lo
tuvieron 95 legionarios italianos que fueron enterrados en el cementerio de Villarcayo.
Ahí tenemos la foto con toda la hilera de cruces iguales y que fueron sacados
de allí en el [19]41 para llevarles a las tierras de alrededor de la pirámide
de los italianos. Yo tengo el recuerdo de niño de ver todavía la placa que
estaba a la puerta del cementerio en los años 70. Estoy convencido de que estaba
todavía allí y era la que decía que “aquí yacen 95 legionarios italianos
caídos en heroica lucha por el triunfo de Cristo y del alma hispana. Los años no
marchitan la gloria ni el amor que guardan estos despojos”. Hm. Vale.
Propio
de la situación. Claro, propio del momento. La curiosidad es que durante ese
tiempo la zona de estas tumbas era cementerio militar italiano. Investigando,
sé que la placa se la llevaron de aquí y está en un cementerio militar y civil
que tienen los italianos en Zaragoza, donde recuperaron todos los cadáveres que
no fueron repatriados a Italia y todas las placas que tenían los distintos los
distintos cementerios.
Poco
a poco el pueblo se va acercando al cementerio. No es porque se les haya
abierto la fe o el temor a la vida eterna, sino simplemente el cementerio termina
comido por el pueblo, rodeado de casas de la residencia estudiantil, de la ermita
de San Roque con su plaza y del puesto de la Cruz Roja. Siempre me ha parecido,
reconozco, una ironía fuerte que pusiesen el puesto de la Cruz Roja con la
ambulancia pegado a la tapia del cementerio.
En
Villarcayo lo del humor negro lo llevan estupendamente. Por si acaso es eso de “aquí
vendrás…” y tal esas frases típicas. El cementerio en realidad estaba ya
para mediados de los [19]80 prácticamente lleno. Tenían problemas de espacio y
no podía ser ampliado por ningún sitio. Y entonces se proyecta el nuevo
cementerio situado hacia la zona en los oteros, hacia la zona de Medina, una
finca municipal con un proyecto de César Gutiérrez de la Torre y Víctor Manuel
Rubio. Y es inaugurado el 1 de febrero del 91, que es lo que representa esa
foto. Allí tenemos al párroco y al lado es Roberto. Roberto Varona está con
pelo, por eso no le reconocéis.
Y
vamos a volver al cementerio, a la tapia del cementerio, más bien, a mirar por
encima a Nuestra Señora de los Ángeles. No hace falta decir qué sitio es este. Tenemos
que situarnos a finales de los años [19]50. La Caja de Ahorros Municipal de
Bilbao tiene necesidad de buscar un sitio, una nueva residencia infantil,
aparte de la que tienen pedernales. En Bilbao los niños respiran mucha
contaminación, es un ambiente húmedo, insalubre y buscan un sitio. Y Las Merindades
es un sitio ideal. Sopesan varios lugares y al final se decantan por
Villarcayo. Está a buena altura, 700 m., tiene un clima mesetario, un ambiente
más seco, tiene un río cerca, es una población de un tamaño ni muy grande ni
muy pequeño en donde puedes contratar gente para trabajar y cuando vengan los
padres los domingos a ver a los niños, pues, pueden tomarse algo y pasear.
Además,
le ha cedido el Ayuntamiento el terreno prácticamente gratis, que es lo último
para un banco. ¡Es ideal! El 13 de agosto del [19]60, pues, se coloca la
primera piedra de la residencia y para el 62 está construida ya. Ahí tenemos
indicados los arquitectos y el tamaño del sitio. En el 62, como digo, llegan
los primeros niños, en octubre, que supongo que les trajeron directamente para
inaugurar la iglesia con gente, porque el día del ahorro, el 31 de octubre, van
e inauguran esta iglesia. antes de que nadie lo diga. Sí, se parece esta
iglesia a la iglesia.
Se
produce la inauguración oficial. Arriba tenemos a los contrayentes, digo a los
contrayentes, a los que vinieron. Vamos a tener entre toda esa gente al alcalde
de Bilbao, que a la vez era el presidente del patronato de la Caja de Ahorros
Municipal de Bilbao, a los concejales, a los miembros del patronato, al alcalde
de Villarcayo, a los concejales de Villarcayo. Seguramente alguien de la
Diputación pasó por allí también a ver si había canapés. Y a la señora Carmen
Polo, que la distinguimos porque es la que lleva el ramo de flores y va vestida
de blanco. Para los que andan un poco flojos de esto, el señor ese que salen
los memes con bigotito y calvito era su marido.
-Vamos,
¡que vino la collares!
-Sí, pero llamada la collares. Y yo tuve una bronca en internet porque dije: "La collares con los palmeros” y me la liaron.
De
hecho, deja su veraneo en la abertzale San Sebastián para venirse a Villarcayo.
La
residencia funciona del 62 al 81 con hueco para unos 400 niños de entre 7 a 13
años.
Mira
qué bonita la postal. Se hacían postales y se vendían, ¿eh? Era algo increíble.
La Caja de Ahorros Municipal de Bilbao estaba orgullosísima de su residencia
infantil. Entrabas a alguna de las sucursales de la caja de ahorros en Bilbao y
tenías un cuadro de la residencia de Villarcayo. Sí, claro, porque había un
montón de gente que quería o esa les funcionaba tamban bien que 10 años después
abren la de La Rioja. Telita, ¿eh? tenías que tener cuenta corriente, vamos,
libreta de ahorro y entonces si tus padres querían que vinieras a pasar 15
días, te metían allí, entrabas por sorteo. Sí, era como funcionaba a nivel de
verano, en el invierno verano a nivel de verano. De hecho, organizaban
excursiones de impositores para que viesen las residencias.
Las
tres residencias se llevaban aproximadamente un tercio de lo que era la obra
social de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao. Y entonces hacia finales de
los 70, cuando las costumbres van cambiando, el número de niños va
reduciéndose, los gestores pasan de ser los de la época franquista a ser unos
gestores, probablemente, provenientes del Partido Nacionalista Vasco y cosas
así, deciden suprimir las residencias infantiles de fuera del País Vasco porque
la de Pedernades siguió quedándoselo la caja de ahorros.
Entonces
en el 81, cuando ya se habían ido las monjas, porque al principio eran monjas
las que cuidaban a los niños, deciden cerrarlo. Y como los bancos son como son,
se lo venden al Ministerio de Justicia.
El
Ministerio de Justicia va a tener aquí durante unos 10 años una… ¡Jo! me viene
reformatorio… Un centro tutelar de menores que queda mucho más bonito. Y
después cuando se transfiere a la Junta de Castilla León. La Junta de Castilla
León no sabe qué hacer con ella durante unos años. Es un es un edificio
demasiado grande y al final decide trocearle. Ya sabemos lo que tenemos allí,
el colegio, el centro de especialidades y una residencia de ancianos.
Vamos
a saltarnos a la iglesia nueva de Villarcayo. Sí, yo lo reconozco. Soy de los
que hasta hace cuatro días si me hubieran dado un petardo muy gordo, lo hubiera
metido en la iglesia. Era una sensación de que teníamos esto aquí en medio y
qué tal y qué cual. Y como los conversos, ahora soy el mayor defensor de esta
iglesia.
Tenemos
que ponernos en esa situación. Es una iglesia muy sesentera, muy hippie, muy de
cumbayá y de tocar la guitarra y el acordeón. No es una iglesia románica,
seria, pesada, con su piedra y su canesú. Esta está hecha de hierro, hormigón,
cristal y algún ladrillo. Casi ninguno de los materiales está en el título de
la exposición.
Esta
foto es dura, ¿eh? Los dos tíos que están arriba están a una buena altura y han
conseguido trepar hasta allí. ¿Alguien, con sinceridad, alguno de los niños, de
los que tienen menos de 50 años en este pueblo han logrado subir algo de esas
barras de hierro cogiendo carrerillas? Si las hemos usado de toboganes…
Bueno,
pues el proyecto es de José Luis Gutiérrez Martínez, tardan cuatro años en
construirle. Ahí tenemos eh parte de los planos. Si somos muy puntillosos,
miramos tanto el hastial como el campanario, no casan con lo que tenemos. El
diseño cambia.
La
forma de la iglesia es abocinada con el punto oscuro en el área de los
feligreses e iluminado el altar. Además, es una de las iglesias con mayor
espacio libre de España para culto sin columnas. Casi tiene un espacio
catedralicio. Hay catedrales de provincia que son mucho más pequeñas y
destacable en ella son sus mosaicos y sus vidrieras de Luis Kiko, que fue
también el encargado de las vidrieras de Sarrico, entre otras.
-No,
¿sabes a qué me recuerdo la iglesia cuando entró? A un nivel, ya que veo que
conoce el también, eh, por el hormigón, la madera, porque, claro, yo la vi
crecer esa iglesia y modificarla a la de San Felicísimo de los pasionistas de Dios,
a otro nivel. Eh, sí. Durante mucho tiempo solamente hubo hormigón. Se hizo a
trozos. Ambas en el mismo tiempo. Sí. O sea, espacio, espacio grandioso. Eh, el
Cristo no son los Cristos iguales. Este es un Cristo clásico. El de San Felicísimo,
es un Cristo más moderno. Este es un Cristo que recuperan de la iglesia
antigua. Quiero decir, la forma, la posición, el sitio me recuerda muchísimo
aquello, mucho más grande, pero lo que acabas de decir, hormigón, vidrieras,
eh, muy muy en es muy abovedado… en ese plan. Sí, por la misma época, quiero
decir, o sea, se tira la vieja porque el san Felicísimo pasó en lo mismo.
Igual, igual tiraron la vieja o y empezaron a no tiraron la vieja, empezaron a
hacer la nueva y luego tiraron la vieja. De ese estilo. Lo curioso es que esta
es rural porque de ese estilo suelen ser todas urbanas.
-En Santutxu hay una también de un estilo similar. En Vitoria también hay alguna de estilo similar, pero suelen ser la Iglesia Moderna Chupiiguay con el con el cura de guitarra en un barrio obrero. Esta no, esta es de pueblo.
Además,
yo creo que calcularon mal. Pensaron que con la iglesia antigua nunca lograban
que todos los feligreses entrasen y en esta se pasan de frenada, o sea, para
llenarla telita. O sea, yo calculo que ¿cuánto cabrá? ¿700 personas, 800? y si
se aprietan 1000. Estamos hablando de una iglesia de pueblo. No, no nos
confundamos.
Bueno,
decíamos [que] el hastial es obra de Luis Quico, pero además tenemos que tener
en cuenta que no solo son las vidrieras, la estructura del hormigón también
tiene dibujos que siempre, siempre, nos olvidamos. Y para hacerlo y diseñarlo,
en una nave en Madrid reconstruyen el hastial con su hormigón en escayola y se
lo traen en tres camiones. Y de hecho, el vertido de ese hormigón me hubiera
gustado verlo por un agujerito. Tuvo que ser artesanía fina.
Más
cosas a destacar antes de irnos con las vidrieras. Los 12 apóstoles que son
tardíos, creo que se colocan en la década de los 90 o una cosa así. Hasta
entonces nos deleitábamos con una pared blanca. Lo mismo con la techumbre
interior que veíamos las viguetillas. Yo de niño miraba y decía, “Jó, qué
diseño. Esto es diseño”. Esto la primera vez que lo vi forrado de madera me
sorprendió. Ahí va.
Tenemos
los 12 apóstoles vestidos como en el Apocalipsis, donde han purificado sus
ropas y han blanqueado sus ropas en la sangre del cordero. Y para los que ya no
controlamos mucho, nos han puesto los nombres debajo porque también tienen los
símbolos individuales de cada uno, pero andamos muy perdidos. Si no es con los
nombres es un detalle que nos ayude. Esto es como las películas extranjeras
cuando nos ponen los subtítulos que todos fingimos que sabemos inglés.
Lo
de las vidrieras es sorprendente porque además son unas vidrieras muy de estilo
hippie retrofuturista, de haberte fumado tres petas y un par de tripis y
decides que Dios, en su plenitud, está rodeado de microbios gigantescos, de
monstruos marinos y de planetas. Porque eso es lo que representa el hastial: Cristo
en su plenitud rodeado de todas esas cosas. Luego tenemos las vidrieras de los
cortes escalonados, que yo recuerdo del niño pasar horas sumadas todas mientras
el cura estaba con la misa y tú estabas de pie y mirabas y decías, “Hay un
señor y una señora”. Y reconozco una espiga de trigo en la siguiente porque
realmente el estilo te despistaba. Tenemos esas dos vidrieras escalonadas y la
que se construye en el 90, que hay que verla desde el altar. Las bolas, los
círculos representan los 10 mandamientos. La cruz es Jesucristo. Aunque no lo
crean, lo que tiene alrededor son los símbolos de los cuatro evangelistas. Y
luego más elementos de la Eucaristía y de la pasión.
Los
vidrieras del presbítero van a ser obra de la hija de Luis Quico, ya en el
2009, porque Luis Quico muere en el 2008.
Dejo
para el final las 14 estaciones de la pasión porque era algo que a todos nos
atraía sumamente cuando ya estaban todos los bancos de la iglesia llenos. Y es
que matabas por poderte sentar en una de esas ventanas. Y si ya era de las
practicables y la podías abrir, eso era verano.
Sigamos
corriendo que ya llevamos tiempo. Bueno, el campo de aviación, esto ya ni
hierro, ni ladrillo, ni nada, pura tierra. Esa foto es también del año 46, representa
la zona del campo de aviación. No busquen la carretera que lleva Villacanes
para ubicarse porque no existe. El campo de aviación era un terreno que
compartían esa serie de ayuntamientos: Quintana de Rueda, Quintana Socigüenza,
Villacanes y Villarcayo. Y aquí estaban los pilotos italianos.
Los
italianos después del destrozo y la derrota en Guadalajara… Franco les envía al
norte. “Me voy a quitar estos tíos de medio”, les envía al norte. Son
25,000 soldados que se van a distribuir por la franja norte entre Palencia y Álava
y van a tener cuatro aeródromos: Logroño, Victoria, Saldaña y Villarcayo.
En
Villarcayo va a haber aviones pequeños cazas que cuando vienen los aviones
desde Vitoria o desde Burgos, que estaban los alemanes, estos les escoltan. Un
campo de aviación básicamente es un terreno al que se le ha puesto más o menos
el suelo sin baches y que para aterrizar lo haces en contra del viento para que
te frene y para despegar a favor del viento. No tiene más. Una de esas mangas
como las que vemos en la autopista para indicarnos el viento. Eso es la mayor
de las tecnologías que tienen estos estos sitios.
Aquí
había dos pequeñas alas de cazas y nos vamos a centrar en la de Ernesto Boto,
que tenía el mote gamba de ferro. Y no estamos hablando de un langostino que
lleve mucho tiempo en la nevera. Gamba en italiano es pierna. Ya saben eso de
meter la gamba, viene de ahí y ferro, hierro. Es uno de los que está en esa
foto, pero a mí me gusta más uno de sus compañeros, Vitorio del Campo, Valerio,
Valerio del Campo, que dejó escritas sus experiencias en Villarcayo. Y no me
reprimo a leer lo que contaba, textualmente: “En Villarcayo nos hospedamos
en un pequeño hotel donde Nati, nuestra bastante guapa camarera, se esforzaba
por atendernos. Éramos un grupo de gente sin escrúpulos y de buen humor,
sonriendo ante las ocurrencias e insinuantes bromas que todos le hacían entre
pellizcos, mientras ella, ocupada con los platos, no podía defender su
retaguardia. Al fin y al cabo, ella también contribuyó en todo lo que pudo a
que el ambiente fuera alegre y ausente de preocupaciones -me preocupa la
frase-. Mi querido amigo Tinti y yo pasábamos nuestro tiempo libre en un bar
donde escuchábamos canciones en inglés y aprendíamos español con unas chicas
locales. Por la noche todo terminaba en jolgorio y muchas veces hasta la
vajilla y los platos volaban por el comedor, que al final quedaba reducido a un
montón de chatarra”.
Con
esto vemos que todavía hay clases. Los pilotos seguían comportándose como
señoritos mientras los “pisamierda” estaban muriendo en el frente. Entendemos
porque había mucha gente por la comarca de Las Merindades, gente que ya muy
mayor, que no podía ver un italiano ni en pintura y yo sospecho que alguno de
ellos lo tenía como padre.
Con
la calma del Frente del Norte, porque va avanzando tras la batalla del escudo,
los italianos van a ser enviados al frente aragonés y aun así, durante un poquito
más de tiempo, el aeródromo de Villarcayo va a estar disponible, pero tras la
caída de Gijón ya se desmonta. Estamos hablando de finales de octubre, primeros
de noviembre. El campo de aviación deja de serlo. Estamos hablando de un
periodo completo que puede ir desde abril hasta noviembre de un único
año. ¿Alguien se acuerda de cómo se llamaba esa zona antes? A mí no me preguntes
que yo no soy de aquí, o sea, que a la gente que Villarcayo ni nadie. Lo que
quería decir es que es sorprendente que después de prácticamente 100 años
sigamos llamando a ese lugar como lo llamábamos durante 6 meses. Pero es
relativamente lógico. Es muy lógico. Es muy lógico porque por el impacto que
produjo exactamente, o sea, fue algo muy llamativo de repente en un pueblo que
no sé los habitantes que teníamos aeropuerto que no sé los habitantes que
tendría en aquel momento. Es un periodo de guerra muy significativo y de
repente te encuentras con un montón de soldados italianos que están allí con
sus aviones.
-Es
un chop, es una y que y que están enseñando italiano las chicas del pueblo. Sí,
mientras a las chicas les enseñaban español. O sea, un tet-a-tet perfecto.
Perfecto. Es que ¿qué más qué más podíamos pedir? Siempre ha ocurrido eso, ¿eh?
Cualquier guerra que no.
A
ver, en otros pueblos los italianos eran muy queridos porque tenían muy buena
cocina y querían mucho a los niños. Entonces, los niños se acercaban porque,
aunque nos salimos del tema, las tropas italianas habían sido reclutadas de una
manera muy especial. No eran soldados profesionales en un principio, eran gente
que en teoría iban para Abisinia a trabajar como colonos y Mussolini les hace
la 314 y pronto se encuentran con un fusil aquí. Claro, llegan a Guadalajara y
dicen, “Va a disparar su madre”. Y terminan en Burgos. Y eran gente de campo,
gente sencilla, gente que a veces había dejado esposa e hijos y veía en los
niños del pueblo reflejados a los suyos y repartían su comida. Y luego estaban
estos señoritos, que siempre, siempre, ha habido clases y casi iba a acabar
aquí, pero vamos a comentar dos cositas más, ya que lo hemos comentado en la
radio esta mañana.
¿Ubican
este lugar? Ya sé que las fotos son malas, pero vamos, son fotos de 1922. Esto
está situado más o menos donde está el ventorro. Era donde estaba los las naves
y la casa de la compañía de autobuses “Villarías y compañía”, que el 31 de
enero de 1922 decide arder por los cuatro costados. Total, ahí dentro solo
tenían dos autobuses, un coche de lujo y otro coche Ford. Y cito textualmente,
no sé qué diferencia tiene que haber entre un coche de lujo y un coche Ford. Y,
aproximadamente, 8,000 L de gasolina. Claro, debió saltar una chispa.
El incendio se vio de kilómetros a la redonda. No solo vinieron bomberos a intentar apagarlo, es que se llenó de curiosos para ver el fuego. Debían de estar en cualquiera de los pueblos alrededor, dice, “Ahí va, ¿qué es eso? Total, no tenemos nada que hacer esta noche. Vamos a andar 8 o 10 km y vamos a ir a ver un incendio”. La compañía Villarías y compañía estaba formada por Valentín Uriarte, Gregorio Villarías y, creo que, Enrique Martínez. Creo que tras este destrozo se debió quedar ya con todo el negocio Valentín Uriarte y además aprendió porque abrió una gasolinera.
Siempre
se llega a confundir el tema de Villarías y Cia. con la compañía de autobuses
La Estrella. Pero la Estrella estaba aquí en San Roque 20 aproximadamente y
vendía sus billetes en el bar “Chico”. La estrella hacía la ruta Villarcayo,
Medina, Trespa[derne] y Villarías y compañía hacía Bercedo, Espinosa,
Villarcayo. Tanto se encargaban de pasajeros como del correo.
-Sí, pero llamada la collares. Y yo tuve una bronca en internet porque dije: "La collares con los palmeros” y me la liaron.
-En Santutxu hay una también de un estilo similar. En Vitoria también hay alguna de estilo similar, pero suelen ser la Iglesia Moderna Chupiiguay con el con el cura de guitarra en un barrio obrero. Esta no, esta es de pueblo.
El incendio se vio de kilómetros a la redonda. No solo vinieron bomberos a intentar apagarlo, es que se llenó de curiosos para ver el fuego. Debían de estar en cualquiera de los pueblos alrededor, dice, “Ahí va, ¿qué es eso? Total, no tenemos nada que hacer esta noche. Vamos a andar 8 o 10 km y vamos a ir a ver un incendio”. La compañía Villarías y compañía estaba formada por Valentín Uriarte, Gregorio Villarías y, creo que, Enrique Martínez. Creo que tras este destrozo se debió quedar ya con todo el negocio Valentín Uriarte y además aprendió porque abrió una gasolinera.
Vamos
a cerrar con una historia digna de Iker Jiménez. ¿Conocemos la casa? No está en
Villarcayo Pueblo, está en Horna, en la estación de tren. La casa de enfrente. Esta
es la casa Bocarredo, también conocida como la casa de los fantasmas de Horna.
Tenemos que irnos al año 1956, el año del frío siberiano. Pues ese verano los
cuatro vecinos que viven en esta casa, tres de alquiler y uno el propietario, no
pueden descansar por las noches porque oyen muchos ruidos. Se oyen golpes
fuertes, secos y repetitivos.
Se
acumula gente, la gente empieza a mirar, empieza a agolparse y estamos en el
56. A la benemerita se le ponen las manos temblorosas y como no tenemos a los
cazafantasmas, pues decidimos que la Benemérita haga la investigación. Hoy en
día diríamos que Iker Jiménez iría allí con uno de estos a investigar.
Llega
el teniente de Villarcayo con un par de números, ven la casa y lo dejan claro.
Ahí lo tengo escrito. Ratas, señores, disuélvanse que no hay nada. Estos son
ratas. En el atestado indican que estaba la casa llena de ratas, que la planta baja
tenía tantos trastos que las ratas, cuando se movían, movían los trastos y
hacían ruido. Y que había tantas ratas porque en la casa de al lado había un almacén
de grano y estaban histéricas por roer lo que fuese para llegar al grano.
Estupendo.
Definitivo. Las ratas, ya sabemos, que dan golpes fuertes, secos y repetitivos.
Mucho me parece mucho para las ratas, ¿eh? Unas ratas con un oído musical. y
para mover las cosas imprescindible. Estaba tan convencida de su decisión la
Guardia Civil que termina deteniendo a Concepción Varona o Angulo, según donde
lo leas, y a su padre Paulino. Y es debido a que Concepción, aprovechando los
ruidos, dijo, “Esta es la mía, voy a cambiar de inquilinos”. Y
aprovechaba las noches, iba con una barra de hierro y golpeaba por donde las chimeneas
para que el susto fuese mayor a los vecinos. Claro, era un momento en que
echabas a unos vecinos y tenías otro y les ibas a poder cobrar más.
Recuerdo
de crío pasar en bicicleta con mi padre por allí y con sorna pasar y decirme a
mi padre, mira, esa es la casa de los fantasmas. Y yo reconozco que hubo años
que pasaba por allí, decía, “Uy, voy a mirar a ver si aparece alguien por
alguna ventana o alguna cosita así”.
Y
con esto vamos a cerrar el tema. Gracias por su atención y si quieren saber más
de todas estas cosas o alguna cosilla distinta, pues les invito a acceder al
blog o escribirme para preguntar alguna cosa. Muchas gracias. No sé si hay
alguna pregunta, alguna duda, alguna cosa. Si no, recogemos la tienda que al
videotape se le ha acabado la cinta.
