Alfonso VIII, héroe de las Navas, favoreció a Frías con
fuero y privilegio propio, tanto civil como judicial. Alfonso X lo corroboró y
Frías brilló. Sus moradores serán hijosdalgo, no pagarán impuestos y resolverán
sus pleitos ante jueces propios en el atrio de la iglesia de San Vicente. Era
el año 1200.
En 1285, Sancho el Bravo dispone que Frías tenga su mercado
semanal los sábados. Llegó a alcanzar 12.000 habitantes (fantasía de G. de Argaiz) y tuvo nueve molinos
harineros, dos de aceite de linaza, tres batanes, una cardería de lana basta,
varios telares de lienzo, una fábrica de curtidos, una papelera, dos hospitales
y dos monasterios... Su cabildo parroquial, en solicitud de colegiata llegó a
disponer de diecisiete clérigos.
César Alonso de Porres Fernández, en su libro "El buen
conde de Haro, don Pedro Fernández de Velasco", relata que, tras la
batalla de Olmedo (19/05/1445) donde Juan II de Castilla derrota a Juan de
Navarra, el rey por documento firmado en Atienza en 1446 concede al conde de
Haro las villas de Cerezo del rio Tirón y de Frías (esta a cambio de Peñafiel).
La ciudad reacciona en 1449 pretendiendo integrarse en la
Hermandad regional que el propio rey trata de organizar con lugares de Vizcaya,
Mena, Losa, Valdegovía, Hermandades de Álava y Santo Domingo de la Calzada y
Pancorbo, pero que no llegará a cuajar.
Con estas el Condestable intentará tomar posesión de la
ciudad al año siguiente. La dura oposición del vecindario busca evitar la
pérdida de su libertad y el abuso en el cobro de los impuestos. Hay muertos, se
recurre al rey recordándole sus promesas, pero no sirve de nada. Piensen que Frías,
problemática pero estratégica, permitirá al conde de Haro tener una fortaleza
frente a posibles insubordinaciones de Las merindades.
Inicialmente su hermano, o primo, Fernando estuvo al frente
de los 1.000 peones y 300 jinetes que cercaron la Frías y que se organizaron en
Valmaseda. Al alargarse el sitio (¿torpeza del hermano?) el propio Pedro tomó
el mando. Ante la resistencia local recurrió a talar los árboles de los
alrededores, derribó casas, algún molino y trató de bloquear la entrada de
alimentos. Con el apoyo del rey mantuvo el cerco durante cuatro meses hasta que
los cercados capitularon por hambre y sed.
La ciudad se entregó el 4 de septiembre de 1450. Entre las capitulaciones
figuran:
- La ciudad será parte del mayorazgo principal de los Velasco.
- El conde guardará todos los usos, costumbres, libertades y privilegios preexistentes.
- No habrá nuevos tributos.
- Que el alcalde, escribano y merino serán vecinos de frías.
Tradicionalmente se dice que el 24 de Junio, festividad de
San Juan Bautista o el domingo más cercano (desde el año 1964), se celebra la
Fiesta del Capitán para conmemorar aquella batalla. La conmemoración viene
celebrándose desde los mismos días del acontecimiento como indica la ordenanza
nº. 43 de la ciudad (año 1481).
Y si la ciudad se tomó en septiembre ¿por qué se celebra en
Junio? Puede ser por el ritmo de los trabajos del campo, aprovechar que hay
fiestas en San Juan o por la desaparecida iglesia de San Juan, frente al
monasterio de San Francisco, que sirvió de defensa en la retirada de los de
Frías. Los documentos no vuelven a mencionar esta iglesia posteriormente, de lo
que podría deducirse que sería arrasada por los sitiadores, e idealizada por
los vecinos. Otrosí, las Bienandanzas e Fortunas dicen que el cerco se inició
en julio, o sea, cerca de San Juan.
Pero esta fiesta es una amalgama de elementos de dispar
procedencia unidos por el recuerdo de la guerra. ¡Son de prácticos estos
Fredenses! El sustrato es la confrontación de 1450 pero hay otros
acontecimientos que han influido: La guerra de la independencia y las guerras
carlistas. Estas dividieron en "liberales" y "Carlistas" a
los vecinos del pueblo. Al comenzar la primera los voluntarios realistas de
Frías se sublevaron al mando del brigadier Echevarría. A fines de 1833 se
calmaron las cosas fruto de la ejecución del dicho canónigo-brigadier
Echevarría, capturado en Medina de Pomar el 17 de noviembre, y la de don
Hilarión López de la Riva, capturado en Revilla del Campo en los primeros días
de diciembre.
Frías estuvo en contra de los carlistas de cuyas incursiones
se defendían desde el castillo y el desaparecido convento de San Francisco. Tendríamos
así la explicación al hecho de que la bandera del Capitán se bendijera en dicho
monasterio y que antes de comenzar la fiesta dé una vuelta con ella al cercano
crucero, hoy arrinconado a la subida de la ciudad.
Año 1932 |
De hecho, las ropas del Capitán son una amalgama en la que
predomina la indumentaria de los años napoleónicos mezclada con la de las
guerras carlistas, especialmente la primera de ellas. Obviamente anacrónico. ¡Como
la bandera! que no coincide con la que tuvo Frías en el siglo XVI (verde con un
castillo blanco sobre un puente). En cambio los danzantes visten de forma
similar a los danzantes de Salas de Bureba y de algunas zonas de los
territorios forales vecinos.
"Son cuatro
muchachos de 18 a 20 años, vestidos de blanco. Su camisa acaba en una especie
de enagua bordada y planchada con almidón, que les llega más arriba de las
rodillas. Les cruza el pecho una banda de seda de color vivo. Llevan cinturón
corriente de cuero, colgando de él, un pañuelo de color fuerte. Al otro lado
del pañuelo, otros cintajos. Al cuello, chalina de seda de tono vivo también.
En la frente otro pañuelo rojo; en un lado, flores, en otro, entre el pañuelo y
la frente,...un cigarro puro. Estos danzadores están todo el día bailando y
echando entradillas a las chicas, y sobre todo a los forasteros y a las
personas de calidad que sueltan con facilidad monedas por las entradillas" Así los describía Antonio José Martínez Palacios quien no
se limitó solo a destilar ironías sobre esta fiesta sino que recogió
musicalmente todos los elementos de la misma (entradillas, pasacalles, danzas e
incluso otras tonadas y canciones) que luego ofreció en su "Colección de Cantos populares Burgaleses".
Según Eduardo de Ontañón: "(...) Inmediatamente de elegido (el capitán) se pone en sus manos
la bandera, una percalina blanca cruzada por franjas oscuras, y se le viste de
uniforme probablemente procedente de «la francesada»: levita de paño (Azul)
con hombreras, pantalón blanco y sombrero
bicorne de jefe de 1830". Y espada.
Aunque la descripción del señor Martínez Palacios, amigo
íntimo Eduardo de Ontañón, relata que "El
capitán es un mozo elegido por el pueblo entre los más fornidos y de más limpia
conducta, a quien se hace héroe de la fiesta durante el día de San Juan. Va
vestido con pantalón blanco, una levita de gala de uniforme de capitán de la
guardia civil...hombreras grandes de almirante de marina, espadín y un gran
bicornio de uniforme imaginario. Este capitán es una verdadera facha con lo
absurdo de su vestido y lo mugriento de su ropa. Lleva una bandera rara que
flamea con energía".
Consta por los documentos parroquiales que una calle cercana
a San Francisco se llamaba de la Judería, después de la Cuesta y por 1840 se llamará
del "Convenio". En ella está la piedra en la que se planta la bandera
durante la fiesta. El cambio de nombre y la colocación de la bandera no pueden
tener otro sentido que completar la fiesta con la celebración de la deseada paz
de Vergara. Por cierto, la tercera guerra carlista volvió a afectarles.
La fiesta comprende varios días: la víspera de San Juan se
elige el Capitán y al día siguiente el pasacalles. Antiguamente era la junta de
nobles (entre los que se escogía obligatoriamente el Capitán), celebrada el día
23 de junio en el convento de San Francisco, escogía dicho Capitán a propuesta
de su procurador. Luego se eligió entre los quintos o por (incluso entre) los
danzantes y hoy es una persona vinculada con la ciudad que se
elige por aclamación y que debe mostrar sus habilidades tremolando la bandera. El acto se celebra en la plaza de armas del
castillo.
Elección del Capitán (ZáLeZ) |
No voy a describir todos los pasos de la fiesta (ya percibo
los suspiros de alivio). Resumamos: se elige al capitán, pasacalles nocturno,
diana, misa "de la bandera" donde asiste la Corporación municipal en
pleno que rodea al nuevo jefe. La misa busca el apoyo divino en la lucha.
El "pasacalle" que bailan los danzantes de Frías, para algunos
autores, se debería a que eludieron la agresión de los franceses el 11 de julio
de 1813. Para celebrarlo los mozos cantaron y bailaron por las calles (supongo
que los mayores también) y encargaron misas. Lo que repetido durante varios
años generaría el pasacalles.
Acabada la ceremonia, todos ellos, junto con el cura, se
desayunan en el Ayuntamiento. Como curiosidad anotamos la puntualización del
desconocido D.C.Q.N. en su libro "Historia
de la ciudad de Frías" (1887) donde nos dice que el "Capellán toma chocolate y los demás un
frugal desayuno". Después bajan a la plaza que está frente al
Ayuntamiento para celebrar algo similar a un alarde. Este "ejército",
precedido del Capitán, marcha hacia las afueras por la llamada calzada de la
Canaleja. Llegados a la vega el Capitán anima a los chicos: "¡Muchachos, a
las habas!", asaltando éstos las huertas, bien defendidas por sus dueños.
El recuerdo del hambre parece reflejarse en este detalle.
Sobre este desfile comenta D.C.Q.N. que "el Ayuntamiento forma en dos filas: el Capitán toma de mano de un
Ministro la bandera, que, desde las primeras horas del día, ha estado flotando
en el balcón principal del Consistorio, y sin ceremonia alguna la coloca sobre
el hombro izquierdo; y llevando á su izquierda á el Alcalde primero
(antiguamente á el Alcalde de Nobles) y á su derecha el Capellán, marchan todos
precedidos de las gaitas, los tambores, y danzantes. Para aquel momento, ya
están de vuelta los muchos jóvenes, que han ido á las fuentes de la salud, y
vienen cantando himnos, y diversas músicas: unos enjaezan sus caballos,
llenándolos de flores y cintas, llevando además consigo algunas armas de fuego,
otros de á pié y también con fusiles, ó escopetas, se reúnen á la comitiva, que
va cercada de chicos menores y algunas mujeres".
Peones y jinetes se desperdigaban para reunirse, finalmente,
al otro lado del puente del Ebro, en el lugar donde estuvo la iglesia de
Nuestra Señora de la Puente. Allí el Capitán se destoca, saluda y todos gritan:
"¡Viva nuestro Capitán!" simbolizándose la "victoria" del
vecindario de Frías en la guerra de 1450. Hay que señalar dos hechos: la
victoria (realmente pacto) y los cumplidos que el Capitán hace al presidente y
la figuración por dos veces de tres cruces con su bandera, forma habitual de
jurar y firmar los pactos en la Edad Media.
La vuelta se realiza por el camino de la Rueda que asciende
desde el puente de la ciudad. En la antigua parroquia de San Juan están esperando
los ancianos y mujeres (no beligerantes). Simbolizaría el refugio en la iglesia
con el botín, perseguidos por los del conde. Se reza un responso y Padrenuestro
por los caídos.
Cojamos la descripción de D.C.Q.N. "Desde este momento ya los vivas son atronadores; y todo es
alusiones al triunfo. Salvas de los jóvenes: ecos alegres de las
campanas-esquilones, que anuncian las buenas nuevas, cohetes, gritos y bailes de
chicos y chicas que suben danzando: armonías de algunos instrumentos músicos:
endechas dirigidas al capitán: Todo, todo en fin, es alegría y entusiasmo. Todo
en conjunto tierno y patético.(¡Qué misterio encierra esto!) Así que el
forastero, que por primera vez llegó á presenciarlo, no pudo menos de exclamar.
Pero es, ¿qué este pueblo se vuelve loco en este día? Y, si objetos de mayor
interés no llaman su atención se deja arrastrar, envuelto entre aquellas turbas
de locos que en medio del desorden marchan con su orden".
Ahora fiesta y pasacalles hasta la Plaza Mayor, donde el
Capitán repite evoluciones con la bandera que es colocada en el Ayuntamiento.
En tiempos pasados distribuía después rapé entre las mujeres, quizá en recuerdo
del reparto del botín a la hambrienta población tras el éxito militar. Hace más
de cien años D.C.Q.N. lo describía así: "...(El Capitán) tiene que sacar inmediatamente del
bolsillo una caja llena de rapé ó tabaco fino, que presenta al público abierta
pero bien agarrada. Las mujeres todas, como las arpías, se precipitan sobre la
caja para tomar cada una su polvo; teniendo que bregar con ellas el pobre
capitán hasta que le dejan molido".
Sigue la fiesta con misa mayor, danzantes, entrega de
"la capitana", y baile de la pareja, corporación y sus cónyuges y el
pueblo. La capitana, hasta el año de 1834, debía pertenecer a la clase de los
hidalgos, y aun en esta clase tenía que ser de alguna de las familias de más
prestigio. El Ayuntamiento convida al Capitán a una cena en la sala capitular
cuyo menú consiste en habas frescas, cordero y como postre ricas cerezas.
Con relación al baile con "la capitana"
retomaremos las palabras de Antonio José: "(...)
delante del Ayuntamiento bailan los dos (Capitán y Capitana). Momentos antes toca la gaita una
entradilla, mientras el capitán se quita los guantes solemnemente... La tonada
del baile del capitán se repite innumerables veces, hasta rendir a los
bailadores. Precisamente en retrasar este momento está su prestigio. A veces en
este baile, el pueblo manifiesta su desagrado si el capitán se fatiga pronto, y
suele entonces mandarle un aviso...para animarle. Cuando termina el baile del
capitán y la capitana, sale el Ayuntamiento en pleno y baila cada uno frente a
su moza, como si fuera un rito. Por lo general, los concejales son viejos y las
mozas son muchachas jóvenes y guapas. Luego baila todo el pueblo".
Una nueva ronda por las calles del pueblo, en especial la
del Convenio, en la que habría una gran piedra en el pavimento con un agujero
para que el Capitán hinque momentáneamente la bandera. Después continúa el
recorrido y la fiesta hasta la noche.
Art. revista Estampa 1932 (1) |
Art. revista Estampa 1932 (2) |
Bibliografía:
"Historia de la ciudad de Frías" (1944) de Agustín
Villasante.
"Memorial de la ciudad de Frías" de Agustín
Villasante.
"Historia de la ciudad de Frías" (1887) por
D.C.Q.N.
Revista ESTAMPA del
08/07/1933. Artículo de Eduardo de Ontañón.
"La fiesta llamada "del Capitán" en Frías
(Burgos) de Jaime L. Valdivielso Arce publicado en Revista de Folklore Num. 159
(1994)
"Batallas en Las Merindades" de Aitor Lizarazu y
Felipe González.
Blog: ZáLeZ
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