Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
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sábado, 6 de septiembre de 2014

Idiomas de nuestros padres

Ahora que se ha dicho que son los Cartularios de Valpuesta las primeras muestras de Castellano es buen momento para preguntarnos ¿qué hablaban aquellos pobladores? ¿Qué palabras salían de la boca de Lebato?

Valpuesta

Para llegar a alguna suposición algo menos que fantasiosa (como muchas que pululan libremente por la red auspiciadas por el nacionalismo ultramontano vasco) debemos remontarnos, al menos, 3000 años. Tengamos claro que en la zona de Las Merindades o alrededores se situaría la frontera entre cántabros y autrigones de la época augustea. Se encuadrarían en la Hispania indoeuropea, uno de cuyos rasgos básicos según la definición de J. Untermann consiste en la existencia de topónimos en -briga (ej: Flaviobriga o Castro Urdiales; Juliobriga o Retortillo y que significa "fortaleza"). Lo siento por G. de Humboldt pero su teoría vascoiberista se debe descartar.

Un problema que hoy existe cuando se busca dar luz a este asunto es la contaminación política y trasladar ciertos esquemas ideológicos al pasado en función de los deseos y ambiciones de los partidos. Para el nacionalismo vasco un área indeterminada entorno a la actual C.A. del País Vasco fue vascoparlante, y punto. Lo necesitan para mantener el invento. Por cierto, como bien subraya Belosticalle (me reservo su identidad) en su Blog: "El vascuence ágrafo de tiempos de Cesar y de Augusto, hablado no sabemos por quiénes ni dónde –gentes, eso sí, de contactos múltiples y móviles- debió de evolucionar mucho más deprisa que el latín". Jon Juaresti en "Historia mínima del País Vasco" nos señala la semejanza de esta lengua con la onomástica aquitana de la época de Julio Cesar y su posible origen pidgin, es decir, de fusión de un dialecto aquitano del Pirineo con el latín (puro o degenerado) creando una lengua franca para grupos en diverso grado de romanización que desemboca en una Koiné regional bajoimperial: el Euskera.


Parece acordado que la frontera occidental del "vasco" (tras su probable migración bajoimperial) estaría geográficamente señalada por el río Nervión con Las Encartaciones hablando latín vulgar. Pero hay de todo y algunos han querido ver claros elementos eusquéricos en el antiguo idioma autrigón, pudiendo ser explicados, en su mayoría, por una expansión del eusquera en la Edad media. De cualquier manera es posible que los autrigones, y quizá antes otros grupos indoeuropeos, a su llegada borraran del espacio algún tipo de "dialecto vasco", u otro idioma, hablado en fechas remotísimas... aunque mejor no leer a los autores fueristas del siglo XIX más preocupados en construir el entramado histórico que apoyase sus pretensiones, como Antonio de Trueba, que otra cosa.

Todo un jaleo. Tratar sobre la lengua que hablaban los autrigones en la época del contacto romano, aunque es evidente la pobreza de documentación, es posible: los datos que poseemos son de época romana y con escritura y lengua latinas, excepto algunas monedas; también algunos datos lingüísticos y toponímicos trabajosamente obtenidos y analizados; y, en relación con el léxico actual, podemos remontarnos a épocas anteriores a la romanización, lo que junto con el estudio de documentos medievales, modernos y contemporáneos, y el examen detenido del castellano y euskera actual en la antigua zona autrigona podría llegarse a algo. Otras actividades de investigación giran en torno a la propia ubicación geográfica de los autrigones, el estudio de su historia, los restos lingüísticos de los pueblos del norte peninsular, etc., pero por desgracia las nebulosas son todavía tan importantes que lo más que se puede llegar hasta ahora con plena seguridad es a presentar un estado de la cuestión.

Antonio Tovar

Vemos así que los habitantes de Las Merindades autrigonas pudieron hablar una lengua o lenguas de la familia indoeuropea, de tipo celta, sin que suponga en ningún caso esto la exclusión de la posibilidad de que existieran hablantes de otras lenguas en el mismo territorio (como hoy en día). Para A. Tovar: "la romanización de las Encartaciones, por ejemplo, no sería tanto resultado de una ocupación del territorio en los tiempos que siguieron a la invasión árabe, como del desarrollo continuo de un territorio ya indoeuropeizado por cántabros o autrigones desde la edad de hierro (o finales del bronce), mientras que al este del Nervión pervivía la lengua originaria" (Voces de origen vasco en la geografía castellana A. Hierro Alonso. Bilbao 1977). Fuese cual fuese esta lengua originaria.

En el espacio asignado a los caristios, a la derecha de los autrigones, está el Castro de Navárniz, en donde investigaron B. Taracena y A. Fernández de Avilés, y cuyos resultados hicieron escribir a A. Tovar que habían "mostrado que no sólo atraviesan los indoeuropeos por Navarra y Vizcaya, sino que incluso perduran allí, precisamente en zonas de paso o en las tierras más meridionales, donde luego la romanización fue más fácil que en las montañas". De hecho, la voz que define a montañeses en el mundo celta es

Julio Caro Baroja se expresaba de esta forma: "Los lingüistas más expertos de nuestro país han procurado demostrar, con argumentos extraídos de la Toponimia, que aún en los siglos IX-XII el vasco predominaba, no sólo en gran parte de las Encartaciones, sino también en Tierra de Miranda, y rebasando Pancorbo, por zonas de La Bureba y al borde mismo de la ciudad de Burgos, cuencas de los ríos Arlanza, Tirón y Oja. Después, con una fuerte vuelta hacia el Norte, dejaría como zona romance la tierra de Laguardia y Cajaria por la Berueza hacia el Sudeste, incluyendo en su dominio Arróniz, Miranda de Arga y Beire. Yo no me atrevería a sostener una tesis tan atractiva y brillante, por razón de la intensidad con que, en 1025 mismo, se encuentran los elementos romances en la reja y sobre todo en la parte de Álava occidental y tierra de Miranda. Creo que un recuento de nombres y un análisis cuantitativo, se imponen, para llegar a obtener una visión más ajustada. Por otra parte, la dinámica demográfica desde los siglos Vlll y lX al Xl y XII ha debido ser muy complicada. Las bajadas de grupos vascongados al Sur y las entradas de Latinados o romanzados en tierra vasca, muy posibles. Es más, se pueden ilustrar con datos más modernos. Cualquiera que, en la provincia de Salamanca, partido judicial de Peñaranda del Monte, se encuentre con una villa que se llama nada menos que «Arabayona de Mógica», puede quedarse perplejo. Pero siempre será prudente pensar que tienen que ver más con algún Muxica, señor de Aremayona, que con antiguas y masivas expansiones vascas". "Historia General del País Vasco", II (San Sebastián 1980). Añadiríamos que en las Merindades de Bezana y Sotoscueva (Las Merindades-Burgos) hay dos pueblos llamados Villabascones.

Julio Caro Baroja

Si nos fijamos en la visión de M. L. Alberto Firmat nos dice que "La romanización de Álava es tan evidente que no es preciso insistir sobre ella . Únicamente creo importante señalar que, en mi opinión, la romanización de Álava es anterior a Leovigildo, es decir, procede de la propia época imperial romana. Precisamente la caída del imperio romano supone un retroceso en este proceso de latinización, porque entonces Álava sufre una fuerte vasquización. Esto nos lleva a otro problema, ¿Y de los vascos, qué? Álava es una de las Provincias Vascongadas y hay que ver si había en ella vascos en las remotas épocas en que llegaron a la Llanada los indoeuropeos primero y los romanos después. El problema tiene varias implicaciones ya que puede tener aspectos arqueológicos, etnológicos y lingüísticos...

¿Qué relación tenían Várdulos y Caristios con sus vecinos los Vascones?¿Qué lengua hablaban? ¿Hablaban lo mismo los Várdulos y Caristios de Guipúzcoa y Vizcaya que los de la Llanada Alavesa? Nada sabemos con seguridad. Michelena ha señalado acertadamente que lengua escrita y lengua hablada en una región no se identifican necesariamente, pero la falta de testimonios de esta última es un dato importante, y hace que no se pueda dar un juicio seguro. O bien la población de habla vasca era poco densa y quedó en situación de inferioridad ante los inmigrantes indoeuropeos, por su diferencia cultural y económica, o bien en una tan larga convivencia se indoeuropeizaron lo suficiente para que en los documentos romanos no hayan dejado huellas de su lengua. No lo sabemos. En tanto no contemos con mejores elementos de juicio lo mejor es callar, y señalar tan sólo lo que es claro en Álava; su potente indoeuropeización y su profunda romanización. Tal vez, al menos para la parte meridional de la provincia tengamos que plantearnos lo que para los grupos vascos de Burgos y La Rioja, si son exclusivamente de origen medieval o tienen alguna raíz anterior, menos probable".(Álava prerromana y romana . Estudio lingüístico)

Koldo Michelena Elissalt recibe el premio
Príncipe de Asturias de manos del Rey

¿Y Michelena? ¿Qué dirá Michelena? (Con ese apellido...) Pues: "Se ha pensado con toda verosimilitud que el vascuence debió ver sumamente reducidos sus dominios, hasta el punto de hallarse en trance de extinción durante los primeros siglos de nuestra era, extinción que posiblemente no llegó a consumarse a causa de la temprana descomposición de la organización imperial en esta zona. Personalmente me inclino a aceptar esta idea y también a creer que el vascuence medieval en tierras de Burgos y Logroño no se debe a la conservación ininterrumpida de la lengua antigua, sino a importación en los siglos oscuros que van del siglo IV al X" (Los nombres indígenas en la inscripción hispano-romana de Lerga (Navarra), Príncipe de Viana 1961).

Damos un giro a la cuestión. ¿Y si Las Merindades hubieran sido Cántabras? La situación es similar a la del estudio de la lengua de los autrigones. Aparte de algún que otro intento por aislar elementos de una u otra forma presuntamente relacionados con el eusquera actual en el lenguaje de los antiguos cántabros, el principal argumento para establecer dicha relación fue durante mucho tiempo la sustitución de f- latina por h-, coincidiendo con lo que ocurría en el Alto Aragón, una pequeña parte de Asturias y la zona gascona, y lo que sigue sucediendo en el eusquera actual. Sin embargo el problema no solo no está cerrado sino que sigue "botando" entre los especialistas y, desgraciadamente, los politizados.


E. F. Jiménez postula "una teoría ya apuntada por Tovar, en la cual se indica que la zona ocupada por los cántabros va a ser repoblada en gran parte por pueblos indoeuropeos limítrofes, mucho más romanizados, lo que permitiría explicar de una forma más lógica la romanización de esta zona y la desaparición de las lenguas nativas en un territorio que ha sido romanizado tan superficialmente como el vasco". Sin embargo, las situaciones de ambas zonas no pueden equipararse. Hay quien dice que los cántabros "hablaban una mezcla de vasco (...) y de dialectos célticos" (M. Alonso Núñez, «Panorama de las lenguas primitivas de la Península Ibérica)  mientras que no faltan los que no se pronuncian ante la insuficiencia de datos.

¿Dónde encontramos algo parecido a la piedra Rosetta para los cántabros? Bueno, en la onomástica y en cualquier tipo de restos. Una inscripción encontrada en Juliobriga podría estar escrita en lengua indígena; una zona con abundante onomástica personal nativa, pero hasta entonces sin palabra o frase alguna en ella. Del yacimiento de Monte Cildá se ha estudiado una tésera de hospitalidad con un brevísimo texto que, pese "a estar en caracteres latinos, se trata de una inscripción en celta como las que aparecen en caracteres ibéricos en las téseras de Celtiberia, que generalmente llevan la misma palabra abreviada: "Car". Se ha interpretado el texto como TVRIASICA CAR(VO), traduciendo “hospitalidad Turiasica, o de Turiaso”, e identifica Turiaso con Tarazona. Pero en Álava, a pocos kilómetros al norte de Miranda de Ebro (Burgos), se sitúa la población llamada Turiso".



El latín de Vizcaya y Cantabria en época antigua ha sido analizado a través de las contadas inscripciones de este área marginal donde se han observado incorrecciones y transformaciones. Aunque hay tesoros como la Cueva del Puente (Villalba de Losa, en el límite entre Burgos y Álava), en donde aparece un conjunto inédito de inscripciones datadas por los cónsules el 1 de noviembre del año 235 d. C.

Todos los indicios inclinan a pensar que los cántabros en la época del contacto con Roma hablaban una o varias lenguas indoeuropeas, pero sin poder determinar su carácter céltico y en la que los elementos anteriores a la indoeuropeización son muy difíciles de calificar. Algunas palabras del léxico actual, más de las que pensamos, son celtismos, y la presencia abundante del sufijo -ino en la zona harían pensar en una densidad importante de individuos de habla celta.

Y, ¿hasta cuándo se escuchó el cántabro/autrigón/celta? Ni idea, pero Séneca recordaba haber escuchado las lenguas indígenas peninsulares y que, durante por lo menos todo el Alto Imperio, la comunidad de habla cántabra fuera considerable, pero poco más, ya que el latín hablado en la zona que después será Castilla da pocas pistas.

Volvamos a la toponimia. Algunos artículos, ante la falta de nombres de lugar preindoeuropeos, llevan a pensar si, para explicar los nombres vascos modernos, habría que recurrir a alguna inmigración de vascoparlantes durante la Edad Media y rechazar una presencia vasca en la Antigüedad.


Muchos investigadores, profesionales y aficionados, incluso Julio Caro Baroja, anclan sus postulados en los topónimos. Para el caso de los romanos se solía suponer que el sustantivo que precedía había desaparecido, conservándose la segunda parte del término (de villa Liciniana a Leciñana). Se ha supuesto que los términos desaparecidos son "villa" y "fundus", sin embargo, tenemos otra serie de términos que se anteponen a los nombres personales adjetivados de los topónimos. El mismo J. Caro Baroja recogía en su obra de 1945 el famoso texto que expone las impresiones de los fundadores del monasterio de Taranco (año 800 d. C.), al encontrarse en sus dominios que "... [e]t in Area Patriniani ad s.Martini invenimus ipsa civitate ex ruina desolata, et fabricavimus ipsa ecclesia S.Martini, et fecimus culturas et laborem". Aquí, a Patriniani le antecede el sustantivo "Area", que ha dado "era", podía referirse a un campo en general, a un terreno o a una superficie normalmente llana.

En este sentido, Sebastián Fernández Nograro que iniciaba su trabajo titulado "¿Se habló vasco en la cuenca Omencillo-Ebro?" sorprendiéndose por una frase, ciertamente vacía, que repetía el "Diccionario Enciclopédico Vasco" refiriéndose a los pueblos del Occidente alavés: "Se desconoce la fecha en que se perdió el euskera. Sin embargo tal desaparición debe situarse entre el siglo IX y el siglo XVI".

Pero argumentos históricos, arqueológicos, toponímicos y documentales, ponen de manifiesto la amplia y profunda latinización y romanización de este entorno en el que se sitúa Valpuesta y su valle amputado de Valdegovía. Lo demuestran las abundantes inscripciones, lápidas, mosaicos, estelas, monedas, barros cocidos diseminados un poco por toda la cuenca Omecillo-Ebro. Concretamente los nombres que aparecen en los epígrafes de la docena de inscripciones de la comarca son todas de origen preindoeuropeo o latino. El nombre del río Omecillo que atraviesa el valle de Valdegovía sería "Flumenciello (flumen" = río y el sufijo "ciello" que indica pequeño="Omecillo") y atestigua suficientemente ese proceso de romanización. De hecho, muchos nombre que creemos eusquéricos suelen provenir de vasquizaciones de términos latinos. ¡Más carajal!


Igualmente los pueblos de Leciñana, Montañana, Cabriana, Anniana, Zambrana, Quintana, Catadiano, Sendadiano, Berrícano, Jócano, etc. indican que su origen hay que buscarlo en la época romana. Nombres que reflejan que la posesión rústica —el "fundos"— en la época romana había alcanzado un sorprendente desarrollo sobre todo en esta parte del occidente del Ebro que formó parte de Castilla Vetula. Cuando llega el obispo Juan (S.IX) a Valdegovía constata la despoblación pero la toponimia de la repoblación seguirá siendo "latina". No constarán pueblos de origen vasco durante los siglos IX y X.

Entonces, ¿"Basquiñuelas" en la Ribera Alta (s. XI), "Bascuñuelos" en Tobalina, o el molino "Bascones" en Pancorbo (siglo X)? Recurramos a Claudio Sánchez Albornoz: "Pero los solares históricos de los berones (La Rioja), de los autrigones (desde el Cantábrico a La Bureba y desde el Nervión y el Omecillo hasta el Asón y Villarcayo) y de los turmogos (el riñón de Burgos) aparecen florecidos de topónimos y de patronímicos vascos tras la reconquista y tenemos noticia de que incluso se habló el vasco en tierras burgalesas, en el valle de Ojacastro, hasta el siglo XIII. Alegué en su día este florecimiento de nombres vascos de lugar en esa zona y el uso del vasco como lengua de sus moradores como prueba de la intensidad de la despoblación de tales tierras y de su intensa colonización. Mi argumentación era firme. Berones, autrigones y turmogos eran celtas y, naturalmente, hablaron celta hasta que adoptaron el latín y celtas serían sus topónimos locales hasta la época visigoda. Y puedo decir, no que serían, sino que lo fueron, a la vista de las noticias de Ptolomeo, del Itinerario de Antonio y de las inscripciones (...).

Del celtismo de los tres pueblos no puede dudarse. Estrabón acredita la raza celta de los berones. Los nombres de las ciudades autrigonas son de clara estirpe celta. Recordemos que Tolomeo les atribuye Segoncia Paramica, Uxama, Barca, Deobriga, Salionca, Vindelela, Birovesca, Segisamunclum... Con razón tiene Bosch Gimpera a los autrigones por gentes de abolengo céltico; empujados por los belgas a fines del siglo VII a. de C. y celtas eran también los turmogos; lo acredita su nombre y los de sus ciudades y su vecindad con gentes de raza céltica –los berones y los vacceos– y por celtas los tiene Bosch Gimpera. Nadie se sorprenderá de tal celtismo si conoce las excavaciones realizadas en Navarra, en La Rioja y en Álava en los últimos tiempos".("Despoblación y repoblación del valle del Duero" (Buenos Aires 1966).

Si nos dirigimos hacia los Pirineos y el valle del Ebro de la conquista romana nos sorprende la colaboración de los vascones contra sus vecinos que les reportó tierras de los celtíberos y jacetanos, repoblación de Alfaro (178 a.C.)... Cuando las guerras sertorianas estos, junto a Autrigones y Berones, apoyarán a Pompeyo. Todo ello coloca a los vascones en los Pirineos centrales y expandiéndose gracias a los romanos.

Entonces, ¿los topónimos éuscaros son por ello? No, repetimos que indicarían la proveniencia vasca de pequeñas colonias repobladoras absorbidas en una masa de población románica. La penetración vasca se acusa con más fuerza detrás de las Conchas de Haro, zona de Belorado y Juarros, comarcas éstas sedientas de gentes, casi vacías al comenzar el siglo X como consecuencia del avance de la Reconquista. ¡Si incluso aparecen aldeas llamadas "Cuevagallegos"!

En cuanto a los nombres de personas en lo que mira al cartulario de Valpuesta son en general de proveniencia latina o goda. Existen también algunos nombres de raíz vasca (Beraxa, Ahostar, Anderazu...) pero se reducen a dos o tres documentos y que probablemente no pertenecen a Valdegovía, sino más bien a la zona de Orduña. Incluso Las leyes godas y las normas de los concilios visigodos van a inspirar los usos y costumbres de los habitantes del Occidente de Álava durante toda la Edad Media.

Vale, bien, muy instructivo. Pero, ¿Se habló vasco en la cuenca Omecillo-Ebro? Hay que indicar que el mayor avance del euskera en la zona no pasó el río Bayas. En el valle de Cuartango estaría la frontera. Es una zona híbrida. Ahí lo latino (de latín no ese horror de asociarlo a hispanoamericano) y lo vasco se confunden. Los documentos de San Millán de la Cogolla y de Santa María de Valpuesta distinguen suficientemente "estas comarcas del Occidente de Álava y norte de la provincia de Burgos", esto es, Mena. Losa, Valdivielso, Tobalina, como enclavadas en territorio de Castilla y "el resto de Álava".

Concluyendo, los especialistas serios explican que, tras las invasiones celtas, los habitantes de Las Merindades hablaron lenguas de raíz indoeuropea y que de ahí saltaron al latín. La cuenca Omecillo-Ebro, área más oriental y frontera, será una parte de las Merindades de Castilla. Se entregará a Álava a finales del siglo XV y principios del siglo XVI.

Sobre el idioma de los repobladores tras el desastre de 711 surgirá de los refugiados al norte y de los nativos de Las Encartaciones y valles aledaños cántabros que hablaban latín vulgar empapado de términos locales.

Estelas de Palacios de la Sierra

Para completar el cuadro, y eliminar cualquier solución sencilla, constan las estelas de Palacios de la Sierra (Burgos cerca de La rioja) que tendrían una procedencia prerromana, ¿o republicano-romana?, y que dicen que se han logrado traducir usando el euskera. ¿Era una señal de una amplia zona protovascoparlante? ¿Era un premio de los romanos a los vascones por su ayuda en las guerras del Ebro? ¿Era una colonia de poblamiento aislada en la frontera? ¿Era, en realidad, íbero? ¿El íbero era una lengua de la familia del protoeusquera? ¿Es la vuelta de la teoría vascoiberista? ¿Es una interpretación errónea?

Y, aunque nos alejamos de la cuestión central de esta entrada, comentar que siempre hay un vascoiberista de guardia que retoma la idea. Por ejemplo, don Jorge Alonso que es descrito en este artículo de Euskonews.com. o en el comentario de Javier de Hoz (UCM) sobre "Desciframiento de la lengua ibérico-tartésica" de Jorge Alonso:

"Que se haya desviado dinero público para la edición de supuestos trabajos lingüísticos cuyo interés científico es el mismo que el de la práctica de conjuros ante un muñeco de cera para la curación de cáncer, cuando tesis de considerable valor permanecen inéditas y sus autores tienen que buscar salidas académicas fuera del país es algo peor que una estupidez, es un crimen del que debe existir un responsable al que se debiera pedir cuentas" (en: "Viaje a ninguna parte a través del Mediterráneo. Las lenguas que no hablaron ni iberos, ni etruscos, ni cretenses". Rev. de Libros (28 abril 1999, 11).




Bibliografía:

Lengua e historia del Asón al Cadagua (Épocas prerromana y romana). Tesis doctoral de Fernando Fernández Palacios Bajo la dirección de los Doctores: Javier de Hoz Bravo y Ramón Bohigas Roldán (Madrid, 2002)
¿Se habló vasco en la cuenca Omencillo-Ebro? Sebastián Fernández de Nograro
Revista "Historia y vida" Num 351 1997. "Desciframiento de la lengua ibérico-tartésica" por Jorge Alonso.
"Historia mínima del País Vasco" de Jon Juaristi.