Recorrer
Las Merindades y disfrutar de las casonas y los escudos que han sobrevivido
hasta nuestros días nos recuerda las familias nobles -o que así pudieron
sentirse- que crearon y enriquecieron nuestro patrimonio artístico. Bienes que
pueden estar protegidos legalmente pero que, indefectiblemente, deben estar
protegidos por el uso y el cariño.
Hoy
nos fijaremos en una muestra de la arquitectura promovida por aquella nobleza durante
el siglo XVII que tenía el fin de servir de residencia y emblema de cada
linaje. Sepan que, desde finales del siglo XVI y las primeras décadas del siglo
XVII, culminó el proceso de conversión de la nobleza feudal, enraizada en el
territorio donde ejercía su señorío, a la nueva nobleza cortesana con
residencia principal en la Villa y Corte, donde vivía el rey. Donde estaba el
poder y el dinero. En consecuencia, gran parte de los recursos señoriales se
orientaron a conseguir una casa digna en la Corte. Sin menoscabo de intentar mantener
alojamientos presentables en sus cabezas de señorío por prestigio y
mantenimiento de sus raíces sociales y financieras.
Pero,
cuando no hubo dinero para el mantenimiento de múltiples residencias se irá
prescindiendo de aquellas situadas lejos de los centros principales de la
familia. Tal es el caso de Velasco y sus posesiones en Medina de Pomar o de los
Villegas. Estos últimos gozaban de bienes vinculados a su mayorazgo en Torme,
Villasevil y otros lugares cercanos.
En
los protocolos del año 1671 -¡Benditos viejos documentos!- se señala a Sancho
de Villegas, señor de los solares y casa torre en Torme, como miembro del
Consejo de su Majestad y su alcalde de Casa y Corte, con residencia en la villa
de Madrid. En el año 1675 -seguimos picoteando en los archivos- se nombra a
Fernando de Villegas, del Consejo de su Majestad, como miembro del Consejo de
la Suprema Santa Inquisición. Ese mismo año, además, Fernando arrienda dos
solares en el pueblo de Torme, en el término de “Doña Madre”. También arrienda
la casa y la huerta. Confirmamos así que no residían en Torme los Villegas. Ni siquiera
ocasionalmente. En el año 1738 consta que tienen arrendados sus bienes de Torme
y que estaban cobrando las rentas desde antes del año 1726, pues sobre esta
renta manifiesta su administrador lo siguiente: “Que cobra, de renta, diez y
siete fanegas y media de pan mediado, en el lugar de Torme, de las cuales tiene
dada cuenta con pago hasta los frutos vendidos en el año pasado de mil
setecientos y veinte y seis y no lo formalizado de los demás años hasta aquí,
si bien tiene pagados a cuenta de ellas a Don Manuel Guerra y Cortázar,
Administrador y poder habiente, por mano de Don Manuel Ponce Varruchi
seiscientos reales y medio y por la de Don Francisco de [...], su
hermano, mil quinientos noventa y cinco reales y medio y deja apuntado en el
formulario de la cuenta y las costas que ha tenido de los reparos hechos en una
casa [...]”. Jacinto de Saravia de Rueda declara: “Haber estado
encargado de la cobranza de la renta de un solar de casas y heredades de los
nietos y herederos del Sr. Don Álvaro de Villegas”. Tal como lo dicen
podría ser Álvaro el constructor de esta casa que lleva sus armas.
Dichas
armas heráldicas presentan una cruz flordelisada de sable (negro) y en torno a
ella ocho calderas de sable que tienen por asas dos cabezas de sierpe
(serpiente), de sinople (verde). Las calderas alternan con castillos en oro. El
lema asociado a la familia era: “Villegas por más valer, o morir o vencer”.
En el caso de Torme vemos ese escudo profusamente adornado con celada, penacho,
lambrequines y apoyado en una máscara situada debajo de la punta.
En
la documentación anexa del Catastro del Marqués de la Ensenada indican que el
Mayorazgo de los Villegas poseía en Torme una casa de 15 varas de ancho por 9
de largo que lindaba al Cierzo con el cauce del río; a Solano y Regañón con la
huerta de la casa; y a Ábrego herraña de Félix López. Rentaban 12 fanegas de
trigo. Una herraña puede ser tanto un huerto pequeño junto a la casa para
retener los corderos cuando las ovejas van a pastar al campo o un lugar donde
se cultiva cereal para alimento del ganado. En otra parte de esa documentación se
dice: “El Mayorazgo de los Villegas, y que lleva Domingo López Salazar,
tiene, en el pueblo de Torme, una casa sita en el sitio que dicen calle del
Río, que tiene de frente 27 pies y de fondo 45 pies. En el primer suelo y
terreno tiene un portal, una bodega pequeña con dos caballerizas y en el
segundo suelo cuatro cuartos y una cocina y en lo alto de ella el pajar, y
surca por Cierzo calce del río, por Ábrego herraña de Félix López, y por Solano
huerta de dicha casa y al Regañón era de ella”. Si acuden al catastro
presente en la internet verán que solo están las respuestas al cuestionario.
Esta
casa, por si quieren acercarse, está situada en la calle de la Virgen y ha sido
restaurada hace algunos años. Parece ser que está dividida en dos viviendas. Según
nos cuenta Pedro María López Andino la parte oeste del caserón estaba habitada,
en el año 2005, por Dámaso Lucio. La otra parte se abandonó en la década de
1950. El único vecino que recordaba Pedro fue Segismundo Pereda, que vivió allí
hasta que construyó su casa. Posteriormente dedicó parte de la casa a la que
nos estamos refiriendo, como pajar. Esta parte Este de la casa está actualmente
restaurada.
Aunque
hemos dado las dimensiones en diferentes medidas las repetimos para nuestra
época. Este edificio tendría planta baja, primer piso y altillo; unos 13 metros
de largo por 8 metros de ancho; y orientada en sentido Este a Oeste. Ofrece al
Este una fachada de piedra sillar bien trabajada y, en ella, una puerta
rematada por una ventana que forman un conjunto renacentista rematado por el
escudo de los Villegas. Antes de la reforma la portada y parte de esa ventana
estaban ocultas por una tosca construcción adosada a la casa y que hoy es un
muro perimetral que nos impide contemplar cómodamente la fachada. La casa no
estaba sola dentro del Mayorazgo en Torme: en esta población había un solar
compuesto por varias heredades.
Los
bienes que componían un mayorazgo no podían ser vendidos por sus propietarios
sin la autorización expresamente concedida por la Corte, por el rey. Y en esta
situación nos encontramos en el año 1804 cuando María de Noreña, viuda de
Manuel de Villegas y Romate, como madre y curadora de Luís de Villegas y
Romate, vecinos de la Villa y Corte de Madrid necesitan vender algunos de los
bienes del mayorazgo.
Esta
casa de Torme fue vendida a Marcos de Pereda, vecino de Pereda y a Manuel López
y a Pedro Mejimolle, que lo eran de Torme, en la cantidad de 42.460 reales. Nombró
a maestros en cantería y carpintería, peritos nombrados de oficio que
expusieran haber reconocido una casa sita en el lugar de Torme, en el barrio de
las Enrrañas, con su alto y bajo. Tejada y enmaderada y la tasaron en 16.000
reales, y una era de trillar.
El
precio de venta incluía la casa y los terrenos de su entorno como consta en los
Protocolos donde se continúa de la siguiente forma: “Decimos que por Dn.
Manuel de Villegas y Romate se acudió ante S. M. y Señores de su Reverenda
Cámara solicitando la venta y enajenación de varios efectos raíces
correspondientes a sus Mayorazgos y entre ellos los de una Casa torre y varias
heredades sitas en términos del lugar de Torme, del de Mozares, Campo,
Villanueva Ladrero, y en el de La Quintana de Rueda, desta jurisdicción, que
producen 17 fanegas de pan, mitad trigo y cebada. También los hay en el Valle
de Pas y en el de Soba [...]”. Solicitaron de la Corte la
autorización de la venta de parte de los bienes raíces de su Mayorazgo “para
subvenir a la satisfacción de varias deudas que le habían causado las mejoras
de las casas que por necesidad habían tenido que hacer a causa de hallarse muy
deterioradas, mayormente por la del incendio que había padecido la que le
pertenecía en la Plaza Mayor de dicha Villa y Corte de Madrid, teniendo que
reedificarla, y por los pocos beneficios que les reportan estos arrendamientos”.
Otras fuentes nombran esa casa como “casa del vínculo”. Esta venta se hizo por
Ramón Sánchez Bidante, natural de la Villa de Castrepol (Asturias) y Fabián de
Guinea, vecino de la Villa de Villarcayo, apoderados de María de Noreña en el
lugar de Villasevil en el Valle de Toranzo. Se hizo mediante tasación y pública
subasta.
Y
una última apreciación: Villasevil. En esta población hay escudos de este
linaje y, allí, tuvieron dos torres, la desaparecida del Coterón y otra en la
que vemos su escudo en la fachada. En su iglesia parroquial de Santa Cecilia se
reproducen las armas de la familia. En la fachada exterior hay dos y en la
capilla de San Andrés de esa iglesia, encontramos otra pieza en la bóveda,
labrada en la clave con dichas armas heráldicas. En esa capilla leeremos esta
lápida: “Esta capilla de casa de Villegas hizo y fundo el comendador Sancho
Ruiz de Villegas, señor y mayor de la casa de Villegas, caballero del orden de
Santiago, capitán de las guardias del señor rey don Juan, el segundo, y su
gobernador en las fronteras de Alcaraz contra los moros, y de doña María de Andino
y Velasco, su mujer; hundíase con el tiempo, reedificolo en la grandeza que
esta y dotola el doctor don Alvaro de Villegas, su reviznieto, canonigo
magistral de la santa iglesia de Toledo, primado de las Españas y gobernador de
este arzobispado por el serenísimo señor infante cardenal don Fernando”.
Bibliografía:
“Blasones
y linajes de la Provincia de Burgos. V. Partido Judicial de Villarcayo”.
Francisco Oñate Gómez.
“Torme
en la Merindad de Castilla la Vieja” Pedro María López Andino.
“Casas
de la nobleza en Las Merindades y en La Bureba (siglo XVII). Datos para su
estudio”. Lena S. Iglesias Rouco y María José Zaparaín Yáñez.
Catastro
del Marqués de la Ensenada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor, tenga usted buena educación. Los comentarios irrespetuosos o insultantes serán eliminados.