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domingo, 8 de febrero de 2026

Algo sobre la casa de los Villegas de Torme.

 
 
Recorrer Las Merindades y disfrutar de las casonas y los escudos que han sobrevivido hasta nuestros días nos recuerda las familias nobles -o que así pudieron sentirse- que crearon y enriquecieron nuestro patrimonio artístico. Bienes que pueden estar protegidos legalmente pero que, indefectiblemente, deben estar protegidos por el uso y el cariño.
 
Hoy nos fijaremos en una muestra de la arquitectura promovida por aquella nobleza durante el siglo XVII que tenía el fin de servir de residencia y emblema de cada linaje. Sepan que, desde finales del siglo XVI y las primeras décadas del siglo XVII, culminó el proceso de conversión de la nobleza feudal, enraizada en el territorio donde ejercía su señorío, a la nueva nobleza cortesana con residencia principal en la Villa y Corte, donde vivía el rey. Donde estaba el poder y el dinero. En consecuencia, gran parte de los recursos señoriales se orientaron a conseguir una casa digna en la Corte. Sin menoscabo de intentar mantener alojamientos presentables en sus cabezas de señorío por prestigio y mantenimiento de sus raíces sociales y financieras.

 
Pero, cuando no hubo dinero para el mantenimiento de múltiples residencias se irá prescindiendo de aquellas situadas lejos de los centros principales de la familia. Tal es el caso de Velasco y sus posesiones en Medina de Pomar o de los Villegas. Estos últimos gozaban de bienes vinculados a su mayorazgo en Torme, Villasevil y otros lugares cercanos.
 
En los protocolos del año 1671 -¡Benditos viejos documentos!- se señala a Sancho de Villegas, señor de los solares y casa torre en Torme, como miembro del Consejo de su Majestad y su alcalde de Casa y Corte, con residencia en la villa de Madrid. En el año 1675 -seguimos picoteando en los archivos- se nombra a Fernando de Villegas, del Consejo de su Majestad, como miembro del Consejo de la Suprema Santa Inquisición. Ese mismo año, además, Fernando arrienda dos solares en el pueblo de Torme, en el término de “Doña Madre”. También arrienda la casa y la huerta. Confirmamos así que no residían en Torme los Villegas. Ni siquiera ocasionalmente. En el año 1738 consta que tienen arrendados sus bienes de Torme y que estaban cobrando las rentas desde antes del año 1726, pues sobre esta renta manifiesta su administrador lo siguiente: “Que cobra, de renta, diez y siete fanegas y media de pan mediado, en el lugar de Torme, de las cuales tiene dada cuenta con pago hasta los frutos vendidos en el año pasado de mil setecientos y veinte y seis y no lo formalizado de los demás años hasta aquí, si bien tiene pagados a cuenta de ellas a Don Manuel Guerra y Cortázar, Administrador y poder habiente, por mano de Don Manuel Ponce Varruchi seiscientos reales y medio y por la de Don Francisco de [...], su hermano, mil quinientos noventa y cinco reales y medio y deja apuntado en el formulario de la cuenta y las costas que ha tenido de los reparos hechos en una casa [...]. Jacinto de Saravia de Rueda declara: “Haber estado encargado de la cobranza de la renta de un solar de casas y heredades de los nietos y herederos del Sr. Don Álvaro de Villegas”. Tal como lo dicen podría ser Álvaro el constructor de esta casa que lleva sus armas.

 
Dichas armas heráldicas presentan una cruz flordelisada de sable (negro) y en torno a ella ocho calderas de sable que tienen por asas dos cabezas de sierpe (serpiente), de sinople (verde). Las calderas alternan con castillos en oro. El lema asociado a la familia era: “Villegas por más valer, o morir o vencer”. En el caso de Torme vemos ese escudo profusamente adornado con celada, penacho, lambrequines y apoyado en una máscara situada debajo de la punta.

 
En la documentación anexa del Catastro del Marqués de la Ensenada indican que el Mayorazgo de los Villegas poseía en Torme una casa de 15 varas de ancho por 9 de largo que lindaba al Cierzo con el cauce del río; a Solano y Regañón con la huerta de la casa; y a Ábrego herraña de Félix López. Rentaban 12 fanegas de trigo. Una herraña puede ser tanto un huerto pequeño junto a la casa para retener los corderos cuando las ovejas van a pastar al campo o un lugar donde se cultiva cereal para alimento del ganado. En otra parte de esa documentación se dice: “El Mayorazgo de los Villegas, y que lleva Domingo López Salazar, tiene, en el pueblo de Torme, una casa sita en el sitio que dicen calle del Río, que tiene de frente 27 pies y de fondo 45 pies. En el primer suelo y terreno tiene un portal, una bodega pequeña con dos caballerizas y en el segundo suelo cuatro cuartos y una cocina y en lo alto de ella el pajar, y surca por Cierzo calce del río, por Ábrego herraña de Félix López, y por Solano huerta de dicha casa y al Regañón era de ella”. Si acuden al catastro presente en la internet verán que solo están las respuestas al cuestionario.
 
Esta casa, por si quieren acercarse, está situada en la calle de la Virgen y ha sido restaurada hace algunos años. Parece ser que está dividida en dos viviendas. Según nos cuenta Pedro María López Andino la parte oeste del caserón estaba habitada, en el año 2005, por Dámaso Lucio. La otra parte se abandonó en la década de 1950. El único vecino que recordaba Pedro fue Segismundo Pereda, que vivió allí hasta que construyó su casa. Posteriormente dedicó parte de la casa a la que nos estamos refiriendo, como pajar. Esta parte Este de la casa está actualmente restaurada.

 
Aunque hemos dado las dimensiones en diferentes medidas las repetimos para nuestra época. Este edificio tendría planta baja, primer piso y altillo; unos 13 metros de largo por 8 metros de ancho; y orientada en sentido Este a Oeste. Ofrece al Este una fachada de piedra sillar bien trabajada y, en ella, una puerta rematada por una ventana que forman un conjunto renacentista rematado por el escudo de los Villegas. Antes de la reforma la portada y parte de esa ventana estaban ocultas por una tosca construcción adosada a la casa y que hoy es un muro perimetral que nos impide contemplar cómodamente la fachada. La casa no estaba sola dentro del Mayorazgo en Torme: en esta población había un solar compuesto por varias heredades.
 
Los bienes que componían un mayorazgo no podían ser vendidos por sus propietarios sin la autorización expresamente concedida por la Corte, por el rey. Y en esta situación nos encontramos en el año 1804 cuando María de Noreña, viuda de Manuel de Villegas y Romate, como madre y curadora de Luís de Villegas y Romate, vecinos de la Villa y Corte de Madrid necesitan vender algunos de los bienes del mayorazgo.
 
Esta casa de Torme fue vendida a Marcos de Pereda, vecino de Pereda y a Manuel López y a Pedro Mejimolle, que lo eran de Torme, en la cantidad de 42.460 reales. Nombró a maestros en cantería y carpintería, peritos nombrados de oficio que expusieran haber reconocido una casa sita en el lugar de Torme, en el barrio de las Enrrañas, con su alto y bajo. Tejada y enmaderada y la tasaron en 16.000 reales, y una era de trillar.

 
El precio de venta incluía la casa y los terrenos de su entorno como consta en los Protocolos donde se continúa de la siguiente forma: “Decimos que por Dn. Manuel de Villegas y Romate se acudió ante S. M. y Señores de su Reverenda Cámara solicitando la venta y enajenación de varios efectos raíces correspondientes a sus Mayorazgos y entre ellos los de una Casa torre y varias heredades sitas en términos del lugar de Torme, del de Mozares, Campo, Villanueva Ladrero, y en el de La Quintana de Rueda, desta jurisdicción, que producen 17 fanegas de pan, mitad trigo y cebada. También los hay en el Valle de Pas y en el de Soba [...]. Solicitaron de la Corte la autorización de la venta de parte de los bienes raíces de su Mayorazgo “para subvenir a la satisfacción de varias deudas que le habían causado las mejoras de las casas que por necesidad habían tenido que hacer a causa de hallarse muy deterioradas, mayormente por la del incendio que había padecido la que le pertenecía en la Plaza Mayor de dicha Villa y Corte de Madrid, teniendo que reedificarla, y por los pocos beneficios que les reportan estos arrendamientos”. Otras fuentes nombran esa casa como “casa del vínculo”. Esta venta se hizo por Ramón Sánchez Bidante, natural de la Villa de Castrepol (Asturias) y Fabián de Guinea, vecino de la Villa de Villarcayo, apoderados de María de Noreña en el lugar de Villasevil en el Valle de Toranzo. Se hizo mediante tasación y pública subasta.

 
Y una última apreciación: Villasevil. En esta población hay escudos de este linaje y, allí, tuvieron dos torres, la desaparecida del Coterón y otra en la que vemos su escudo en la fachada. En su iglesia parroquial de Santa Cecilia se reproducen las armas de la familia. En la fachada exterior hay dos y en la capilla de San Andrés de esa iglesia, encontramos otra pieza en la bóveda, labrada en la clave con dichas armas heráldicas. En esa capilla leeremos esta lápida: “Esta capilla de casa de Villegas hizo y fundo el comendador Sancho Ruiz de Villegas, señor y mayor de la casa de Villegas, caballero del orden de Santiago, capitán de las guardias del señor rey don Juan, el segundo, y su gobernador en las fronteras de Alcaraz contra los moros, y de doña María de Andino y Velasco, su mujer; hundíase con el tiempo, reedificolo en la grandeza que esta y dotola el doctor don Alvaro de Villegas, su reviznieto, canonigo magistral de la santa iglesia de Toledo, primado de las Españas y gobernador de este arzobispado por el serenísimo señor infante cardenal don Fernando”.
 
 
Bibliografía:
 
“Blasones y linajes de la Provincia de Burgos. V. Partido Judicial de Villarcayo”. Francisco Oñate Gómez.
“Torme en la Merindad de Castilla la Vieja” Pedro María López Andino.
“Casas de la nobleza en Las Merindades y en La Bureba (siglo XVII). Datos para su estudio”. Lena S. Iglesias Rouco y María José Zaparaín Yáñez.
Catastro del Marqués de la Ensenada.
 

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