Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 29 de marzo de 2026

Villarcayo, de piedra y ladrillo.

 
 
Hoy será una entrada especial. Presentamos las diapositivas y el texto de la charla que se impartió en el CIEBS de Villarcayo. Además, tendrán el enlace a la grabación de la misma en el canal de YouTube “Logo dos dos” para aquellos que prefieran recrear la experiencia original.




Villarcayo, la zona de Villarcayo ya tenía presencia física, ya tenía gente viviendo en la época de los romanos. Se han encontrado restos de elementos constructivos romanos en la zona y entonces aquí había algo. Ya podemos discutir si era una granja, si era una “mansio”, si era un pueblo, pero había algo. Pero debemos saltar hasta la época del rey Alfonso VI para que aparezca por primera vez citado Villarcayo. es en el año 1186, y aparece escrito pues lo que pone ahí, Villarcayo… Aunque es mucho más importante la referencia de 1254 donde todavía no tienen claro cómo se escribe porque es Villarcao o Villarchao, pero lo importante en esa referencia es que aparece el concejo de Villarcayo y si hay un concejo, hay un pueblo.

 
Y dos años después, además, nos aparece que Villarcayo, ya se acerca más al nombre, es un llano de Castilla Viella, que ese es otro nombre que nos suena también. Y suponemos que Castilla Viella es la merindad de Castilla Vieja, una de las siete merindades. Hay autores que se han animado a estimar cómo sería Villarcayo en ese momento y han llegado a decir que serían 20-25 granjas, unas casas con su zona de cultivo alrededor que estarían en tres barrios. el barrio de Santa Marina, el barrio de San Pedro, que estaría hacia el cementerio nuevo, y el barrio de Santa Ana, que lo situaríamos hacia Horna.
 
Volvemos a las siete merindades. Estas siete merindades, que ya suponemos que existen, se reunían en Medina de Pomar. Y lo que ocurre es que en el año 1369 la generosidad de Enrique II de Trastámara con Pedro Fernández de Velasco… bueno, generosidad, entendamos que cuando un rey da algo a un noble es porque le debe un favor o alguna cosa por el estilo. Le entrega Medina. Le entrega Medina y el cargo de alcalde mayor y justicia de las siete Merindades.
 
¿Qué hacen los miembros de las siete Merindades? Pues dicen, ¡vale! nosotros somos de Realengo, ¿qué hacemos yendo ya a un sitio que depende de un señor, de un señor feudal? Y entonces se trasladan a otro lugar. Son “baguetes” y no se trasladan muy lejos, se trasladan a Miñón. Y en Miñón van a ir haciendo las juntas durante los siguientes 200 años.
 
 
A cada junta, que en teoría tenían que ser mensuales, uno o dos días, van a enviar lo que decimos ahí, dos regidores y un procurador general, menos los que envía Losa. Lo importante no es que tenían que enviar dos y uno, sino que con ellos iba algún criado, llevaban caballerías, llevaban gente, porque nadie va solo por esos caminos. Y lo que nos ocurría es que cuando llegaban a Miñón, ellos cobraban dietas.
 
Su merindad pagaba porque no habían podido cumplir su trabajo normal y les pagaba el transporte, la estancia, la comida… Y eso significaba para Miñón un pequeño ingreso.
 
También indicar que el cargo de de alcalde mayor va aumentando de responsabilidad. De principio tenía que ser bachiller y finalmente es doctor, que es lo que siempre conocemos. Pero quedémonos con la idea de que cobraban dietas.
 
 
Todo esto sigue así. Miñón, teniendo ese incremento de población hasta el año 1559, 1560 en que el rey Felipe II aprovecha la muerte de Pedro Fernández de Velasco y Tovar para recuperar el cargo de Alcalde Mayor y Justicia de las 7 Merindades de Castilla la Vieja. Recupera el cargo y nombra para ello al doctor Mendizábal como nuevo Alcalde, perdón, nuevo Alcalde Mayor.
 
Y una de las cosas que tiene que hacer este nuevo cargo es buscar una nueva ubicación para las reuniones de las siete Merindades de Castilla la Vieja. Nos preguntamos, ¿por qué tiene que buscarle una nueva ubicación? Bueno, a que todos hemos visto que cuando cambia el gobierno coges la lista de ministerios y todos se llaman distintos a como lo llamado el gobierno anterior. Bueno, pues esta es una de las razones. Hay que demostrar que es una nueva época y un nuevo tiempo. También Miñón tenía un pequeñito problema: estaba a tiro de piedra de Medina de Pomar y en estos momentos el heredero de los condestables está que “fuma en pipa”. Le han quitado un poder inmenso sobre las siete Merindades de Castilla Vieja. Y lo mejor que podía hacer el rey era decir: "Mira, todo lo que queráis, pero vamos a llevárnoslo a otro lado". Se miran varios sitios, se consulta gente y termina eligiéndose un lugar en la merindad de Castilla la Vieja. Como dicen los de Castilla Vieja: la capitalidad de Villarcayo era inevitable porque esta merindad “es cabeza y centro de todas ellas, su tierra más fértil y poblada y llena de provisiones”. Vamos, que era el mejor lugar del mundo.
 
Al final, el 13 de mayo de 1562, se ordena al alcalde mayor, al Dr. Mendizábal, que resida en Villarcayo.
 
 

Y Residir en Villarcayo les podría decir que es un golpe de suerte. Tenemos que situarnos. A mediados del siglo XV por Villarcayo ha pasado un brote de peste, ha mermado algo a la población y está económicamente débil. Y nos encontramos con que, por ley, un montón de funcionarios que cobran directamente de la corte tienen que vivir en Villarcayo.
 
Tenemos esa lista de gente, el corregidor, el escribano, el alguacil, el tesorero, el alcaide, los comisarios de carta, el procurador de pobres, el abogado del Ayuntamiento General, el cartero, el relojero, el archivero, los examinadores de oficios, no sé si harían algo, pero que tenían que estar aquí e iban a cobrar por ello… ¡estupendo! Y, además, no venían como hacemos los demás de lunes a viernes y el fin de semana volvían a casa, no, no. Venían a quedarse. Era gente que tenía que vivir aquí, venían con su familia, venían con alguno de sus criados y, por lo tanto, eso hacía bullir la economía de Villarcayo.
 
Y por si fuera poco, el rey le otorga a Villarcayo otra cosita más: le otorga un mercado semanal, que ya os podéis suponer qué día era, y le otorga dos ferias anuales. ¡Estupendo!

 
Claro, todo eso además lleva a que la Villarcayo duplique su población, no solo la población estable que se duplica, sino que además va a tener una serie de población flotante. Tenemos a la gente que tiene que asistir a los juicios y a rezar trámites frente al ante el corregimiento. Tenemos a los procuradores y regidores de las, bueno, las siete Merindades, de las seis merindades restantes, aparte de la de Castilla Vieja, que tienen que venir a las reuniones mensuales. ¿Recordamos lo de las dietas de Miñón? Pues, aquí también llegan y cobran. Y tenemos a la gente que asiste a las ferias y mercados.
 
Piensen como mejoraba la economía de Villarcayo. Hacia 1560 la Iglesia de Villarcayo estaba catalogada como iglesia pobre. Los curas se escapaban de ella. Vamos, no querían venir aquí. Y un siglo después la catalogan como Iglesia rica. Y para el momento del catastro del Marques de la Ensenada, la Iglesia de Villarcayo tiene cinco curas beneficiados, es decir, cinco curas que viven de las rentas que produce la iglesia.
 
Por supuesto, toda esta llegada de gente nos obliga a crear locales de comida, de bebida, posadas, comercios varios… Porque cuando la gente llega a Villarcayo va a necesitar comprar diversas cosas, no solo la gente que va al mercado. Y también surge una pequeña industria. Por supuesto llegan también profesionales porque, ya que vienes de Cigüenza el lunes al mercado, y te duele una muela, pues ya aprovechas y vas al sacamuelas y llevas al burro a que te lo vuelvan a errar. Todo lo que se nos puede ocurrir, como esas películas de vaqueros que surge un nuevo pueblo y ves que está la gente venga a trabajar y construyendo casas y haciendo negocios. Aquí, igual. Todo esto lleva a que la estructura laboral de Villarcayo, la estructura poblacional cambie. Así, en la época del catastro de la Ensenada, prácticamente menos del 10 por ciento de la población vivía de la agricultura o de la ganadería. La mayor parte de la gente vivía de la administración, del comercio, de la pequeña industria y de los servicios.
 
Claro, todo este incremento de población, todo este movimiento de gente va a tener un efecto colateral negativo y es que va a haber poco arraigo. Hay muchos apellidos que aparecen en Villarcayo, una o dos generaciones y a la tercera han desaparecido. Dos ejemplos: podemos poner a Manuel de Arroyo y Valdivielso, que el escudo le tenemos en la plaza. Su familia viene del Valle de Valdivielso y él termina sus días en la muy noble ciudad de Veracruz, en el actual México. Aunque aquí eh va a destinar dineros, va a tener algunas casas, va a hacer alguna fundación. Y el otro, Juan Antonio de Aldama Irabien, que era hijo de uno de los últimos corregidores, que nace en Villarcayo y se dedica a la milicia y luego es senador durante el siglo XIX.
 
 
Aquí os digo la tipología de las casas que habitan, pero en realidad nadie tiene ni idea de cómo eran las casas de Villarcayo. Lo que sí sabemos es cómo eran las casas que había en Las Merindades. Y entonces el paralelismo es claro, todas las casas serán iguales. No creo que aquí haya un estilo especial.
 
La casa de entramado es la típica casa de estructura de madera y cerramientos de ocasión. Cualquier cosa que puedas poner en encofrado para hacer el muro me vale. Las casas de piedra, que ahí ponemos los ejemplo de las del barrio de Santa Marina, que a diferencia de lo que pueden ser las casas de piedra de Espinosa de los Monteros, estas son nuevas. Vamos a explicarlo de otra manera. En Espinosa de los Monteros había mucha casa torre medieval y cuando llega la época del Renacimiento, pues, se dedican a picarlas para hacerle las ventanas un poco más grandes, le ponen una entrada renacentista, bueno, le hacen un apaño, pero tú v la vas, la ves y dices, “Esto, esto es un burro con las orejas peladas”. Aquí no. En Villarcayo van a ser casas nuevas con acceso directo a la calle y que van a formar muchas veces la propia calle. Van a ser como los chalés adosados. Y por último, la casa montañas, poco más se puede decir de ella, la que todos conocemos como la casa de Solana, abierta al sur con los mejores huecos y, a poder ser, en el lado norte ninguna ventana.
 
 
Esto es una foto de 1946, no piensen que es anterior. Tenemos hasta creo que una plaza de toros. Estos son los barrios que describe el catastro del marqués de la Ensenada en 1752. El barrio de la Fuente, que es un poco curioso, estaría donde el bar Bilbao, poco más o menos. El barrio de las Torres hacia los oteros y los demás es algo muy evidente. Cabaña es San Roque, el Soto sigue llamándose igual y Casas de la Plaza, barrio de Santa Marina y la zona de Carreruela en el que podremos incluir la carretera de Medina de Pomar.
 
También, ya aprovechando en este momento en 1752, el corregimiento y a la vez Ayuntamiento de Villarcayo tenía una serie de inmuebles y negocios. Tenía una casa mesón-hostal en el barrio de Carreruela, junto a él un establo con su pajar. lo que comentábamos antes de que la gente viene y tiene que hospedarse. Tenía un horno que yo casi me arriesgo a decir que estaba en la calle del horno, pero no estoy muy seguro, y tenía un despacho de carne, un despacho de carne que estaba situado en la parte de atrás del corregimiento, más o menos en donde está la torre del corregimiento. Y yo recuerdo que, de niño, había una carnicería debajo de la torre del corregimiento. Parece que hay cosas que con el tiempo se repiten.
 
Por supuesto, los barrios eran de distintas categorías sociales. Las el barrio más importante, va a ser el barrio de la plaza y seguido del barrio de Santa Marina. Siempre vivir junto a la iglesia, tiene cierto empaque. El resto van a ser barrios con casas más humildes. Probablemente serían casas más parecidas a las de entramado o a las casas con solana. Mientras que las de la Plaza y el barrio de Santa Marina, pues, serían caserones como los que hemos visto en las fotos.
 
 
Bueno, el barrio de Carreruela, esta zona donde estamos va a ser el barrio más popular, va a ser donde estén la mayor parte de las industrias, negocios, donde viva la gente más humilde. Las casas van a formar calles. Es decir, en Villarcayo siempre las casas van a estar formando calles y son casas que generalmente van a ser de planta baja y primera planta.
 
Muchas veces en la planta baja, si el propietario tiene un negocio, es donde va a estar el negocio. Y la vivienda, arriba. También era donde estaban los bares y los -¿cómo diría?- los locales de Vida Alegre, puesto que hay un escrito en el que se insta a los sacerdotes de Villarcayo para que no vistan de seglar y que no vayan a esos lugares. Con lo cual si se les prohíbe ir a un sitio es porque el sitio existe.
 
En este barrio sí hay un edificio que choca con todo con todo lo que es el estilo del barrio de Carreruela. Y es en la casa Palacio de los Villarán. No sé si la ubican. Está situada en donde está la calle Obras Públicas. Las casas del fondo, las dos bajitas, es que no me acerco para no taparlo, es donde está el mesón Don Nuño. La que se ve con las ventanas laterales la debieron derribar hacia el año 2000 y es donde está el Rapa Nui. Enfrente de ese caserón tendríamos el Hotel “La Rubia”. Prácticamente los jardines del hostal, poco más o menos, porque la casa estaba eso, en aquella calle. Una pena porque ¡vean el empaque que tenía el caserón! Arriba está un detalle de lo que era el escudo que tenía. Calculo que era un escudo de unos 2 m de alto encima de la puerta.
 
Y la casita de abajo, no es que me haya vuelto de idealista, es la casa que está aquí un poco más adelante, que está en venta y que, según Pepe Casado, es la casa más antigua de Villarcayo. Y si Pepe dice que es la casa más antigua, yo confío en Pepe y digo que es la casa más antigua. Además, pongo a Pepe por delante por si acaso. Digo, “No, no, me lo ha dicho Pepe”.
 
 
Y pasamos de ahí al barrio de la Plaza. Destacar en el barrio de la plaza. el edificio del corregimiento. Tenemos el edificio del corregimiento y luego el ayuntamiento. Ese dibujo representa lo que es la fachada del edificio del corregimiento. Hay tres cosas que hay que destacar: Las dos estatuas sedentes que tienen a los dos jueces de Castilla, Lain Calvo y Nuño Rasura, que están, encima de ellos, con las armas de Castilla y en el centro las armas del rey con las columnas de Hércules. Y esas armas del rey, evidentemente son las armas de Felipe II. Son las armas de Felipe II y que milagrosamente se han salvado y están en la fachada del juzgado. Hombre, el toisón de oro ha perdido el vellocino de oro, pero bueno, bastante se ha salvado. También tenemos una descripción de cómo era por el interior. Tenía un par de estrados para las audiencias, tenía la sala de reuniones del corregimiento, tenía la casa del corregidor con cuatro cuartos, tenía la casa del alcaide, tenía las celdas y tenía una capilla para que los presos oyesen misa y tenía un ventanuco o una balconada -no está claro-, el corregidor, para si estaba trabajando y no podía asistir a misa, escuchar la misa desde su sitio. Como ven, no tenía reloj. El reloj estaba en la torre del reloj, que era como se conocía [la torre]. Hasta que después de la carlistada la torre del reloj pierde el reloj y entonces la llamamos torre del corregimiento. El Ayuntamiento, ahí está indicado, tiene una reforma en 1891 en el que pasa de ser un edificio claramente del siglo XVI a un edificio mucho más moderno y con reloj.
 
Es un proyecto como el de Medina de Pomar del arquitecto provincial José Calleja. Es por eso que hay gente que dice, “Jo, cómo se parece al Ayuntamiento de Medina con lo que se odian”. Pero es porque se lo hizo un extranjero. Casas de la plaza.
 
 
Hay discusiones sobre si las casas de la plaza estaban blasonadas o no estaban blasonadas. Yo he llegado a escuchar que no tenían escudos. Y entonces miras y dices, “¿Cómo no van a tener escudos? ¿Y estos escudos de dónde son?” Sí había casas con escudo. Lo que pasa es que no tenemos claro cuántas ni cuáles. Las que han sobrevivido, evidentemente, lo sabemos. De las que han sobrevivido, lo que no sabemos es a quién representan la mayor parte de esos escudos. Con investigación se puede encontrar alguno de los apellidos, pues, por ejemplo, la que está entre las dos fotos de la plaza. Parte de los apellidos que aparecen son Bárcenas, Santaana y de la Torre. Pero, por ejemplo, en la de abajo de Antonio Guernica, se sabe que está Guernica, Céspedes y luego lo que suelen decirte en todos los de genealogía: y alianza. Cuando te dicen “alianza”, quieren decir que no tienen ni idea de a quién corresponde ese escudo.
 
Dicho esto, vamos a ver los casones. La plaza va a ser el lugar donde viva la gente de mayor posición. Van a ser los altos funcionarios y la gente que ha hecho dinero. Están cerca del corregimiento y van a ser grandes casones construidos entre el siglo XVI y el XVIII. Son de estilo urbano, subrayo del estilo urbano, porque es eso, adosados como los chalés, creando calles. De hecho, por la propia configuración de Villarcayo se pueden permitir hacer una plaza muy grande. Pónganse en la situación de Villarcayo en aquel momento. era un pueblo pequeño. Hoy que es un pueblo mucho más grande en extensión, nos sigue pareciendo que la plaza es inmensa. Pues, en aquel momento era gigantesca y todo era debido a que primero Villarcayo no tiene ningún accidente orográfico que le obligue a que la plaza tenga una forma porque está en una loma y tiene una cortada. Nada, no tiene nada. Ni siquiera pasa el río por el centro del pueblo, que son tan chulos que tienen, el pueblo, el río a 800 m del pueblo. Y tampoco Villarcayo tenía ni una muralla ni nada por el estilo.
 
Con lo cual, literalmente, en Villarcayo es “ancha es Castilla”, se ponen a construir y las casas de estilo urbano salían y se abrían a la propia plaza. Van a ser casas con una serie de detallitos elitistas. Van a tener portalones, caballerizas, bodegas, cuarto de recibir, que es lo que tenemos hoy en día todos en nuestra en nuestro pisito, la salita donde vienen las visitas. Entonces, eso era un lujo. Y tenían jardines. Y subrayo lo de los jardines porque salvo los que están en la plaza del Quiosco que tenían calle por detrás. Las demás tenían por detrás una zona abierta. En lo que es la casa de Presa no se nota porque detrás han construido y han hecho calles. Pero si nos fijamos en el lado opuesto, en el lado de la farmacia hasta la calle Santander, todas las fincas van desde el lado de la casa que está en la plaza hasta lo que estaba el Rianchón, hasta el Soto. Y, de hecho, hoy en día, si uno ve una foto aérea, las fincas urbanas siguen siendo esa serie de rectángulos.
 
El hecho más evidente lo vemos en la calle Santander que derriban la casa de los Isla y dices, “Pero, ¿por qué han hecho esta calle así?” Y es porque quisieron como ávaros, aprovechar hasta el último milímetro que tenían de la finca urbana.
 
 
Más. Volvemos a Manuel de Arroyo. Es que tenía dos fotos distintas y he decidido que ponía las dos. La casa de Manuel de Arroyo es una peculiaridad, una peculiaridad que me sorprende. En el catastro del Marqués de la Ensenada nos dice que este señor tiene dos casas en la plaza, contiguas, y que son de planta baja y piso. Una mide unos 9 metros y la otra se quedan en seis. Eran un poquito más chaparritos.
 
Todos hemos visto la casa, todos hemos visto la altura que tiene y los pisos que tiene. Bueno, pues es una cosa que digo, esta se quemó en el incendio de 1834 y aprovecharon la fachada y siguieron construyendo o alguna cosa así.
 
Solo como como curiosidad, dos últimas casas que ya no están y que han salido en las fotos. la casa de Ruiz Jarabo, que era una casa mucho más antigua de lo que podían ser los demás, con una estructura constructiva de probablemente del siglo XVI y que solo se ha salvado la portada que está en el Soto y el Palacio de los Isla, que curiosamente es la primera casa que diríamos del barrio de Santa Marina porque, si se fijan en las fotos, es una casa que está mirando a la iglesia, le da la espalda a la plaza. Sí, vale. Tiene otra parte mirando a la plaza, pero su fachada principal, su escudo heráldico de mayor tamaño, está mirando a la iglesia y eso es mucho.
 
 

Vamos a hacer nosotros lo mismo y vamos a mirar un poquito a la iglesia, la iglesia de Santa Marina. Vayamos a antes de que llegue el corregimiento a Villarcayo. Imaginémonos cómo es la iglesia de Santa Marina. Sería una iglesia corta de trazas góticas con muchos restos románicos, porque, lo que les he comentado antes, era una iglesia pobre y de hecho, cuando tiene una visita del obispado, está en obras. En 1558 estaba en obras, pero llega el corregimiento, llega la pasta, llega la gente y empieza el baile. En 1563 colocan la pila bautismal. En 1564 un retablo mayor, renacentista con la efigie de Santa Marina. y otros. Y entre 1630 y 1650 se despendolan: tiran el ábside para alargar un poco la nave central y construyen una torre para las campanas, para colocar el coro y colocar un órgano. Y además te construyen las capillas.
 
Durante la guerra de la independencia, como muchas de las de las iglesias de España, es saqueada. Y, en 1882, tiene que ser intervenida de urgencia porque si no se les cae el cielo encima, como dirían en los tebeos de Astérix. Se habían eh podrido todas las vigas de la nave central y de la capilla de la soledad y hubo que cambiar la techumbre, cambiar las tejas, cambiar los bajantes de pluviales, porque estaba hecha unos zorros. Ya se aguantó, poco más o menos, hasta 1965 en que -luego lo discutiremos y lo comentaremos- la derriban para construir la nueva iglesia.

 

Si nos vamos al interior tenemos una curiosa iglesia que parece que está hecha en forma de L, lo cual sería una novedad dentro de las estructuras arquitectónicas de esta época. En realidad, es que tenemos una macrocapilla que irónicamente se llama capilla de la soledad, pero está habitada por cinco santos: está Nuestra Señora de la Soledad, está San Roque, está San Antonio, está San José y está Santa eh, no me acuerdo del nombre, perdón, Santa Gertrudis (que no sé qué vinculación tiene con Villarcayo).
 
Tenemos también la capilla del Carmen, que era propiedad de los Peña y Rueda y tenían su escudo en el en el altar. Tenían también su escudo en la verja de la entrada. De hecho, en esa verja tenían este texto: “Esta capilla, su bóveda y sepultura son del señor don Joseph de Linares Salazar, Isla Gómez de las Bárcenas, vecino que es de esta villa de Villarcayo y de sus sucesores”.
 
Más capillas: capilla de la Purísima, San Isidro y la capilla del Rosario. La capilla del Rosario que tiene el gran logro de que, en 1729, cuando viene el Arzobispo Manuel de Samaniego a visitar la iglesia [este] les echa un broncón a los curas de Villarcayo porque la tienen destrozada.
 
 
Lo que comentamos, el barrio de Santa Marina, como el barrio de las Casas de la Plaza, va a ser un barrio de estatus. Es una prolongación con las viviendas de boticarios, escribanos, abogados y ahí están una foto mucho más antigua de las dos casas supervivientes.
 
 
Todo esto sigue así estupendamente hasta que llegamos a la primera guerra carlista… qué consigue que Villarcayo decida cambiar su fisionomía. Todos sabemos lo que ocurre. Fernando VI, el rey Felón muere el 27 de septiembre de 1833 y accede al trono su hija Isabel. Su hija Isabel asciende al trono gracias a las triquiñuelas que ha hecho su madre María Cristina, que aprovechando momentos de debilidad de su marido y que ella adopta la regencia, hace como todos los políticos de ahora: coloca en todos los puestos clave a gente de su dependencia para que cuando se produzca el hecho natural de la muerte del marido y proclamen a la hija, todos estén de acuerdo.
 
Ocurre eso menos en cuatro sitios. Cuatro sitios que van a ser Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Álava. Y esto es debido a que en los territorios forales para realizar ese cambalache de cargos públicos se necesitaba la aquiescencia de los poderes locales y eso era mucho más lento y más difícil. Y va a ser por eso que en las provincias forales Carlos María Isidro tenga un pie para empujarse sobre el resto de resto de España y va a hacer que Las Merindades, de pronto, estén en la primera línea del frente.
 
Y nos trasladamos a la noche del 18 de septiembre de 1834, prácticamente un año después de la muerte del rey, en el que por la calle San Roque nos van entrando los carlistas, aproximadamente dicen que 3.000 carlistas, muchos me parecen, pero vamos a poner 3.000. [Estaban] comandados por cuatro generales, mucho general me parece, pero vamos a decirlo. Uno de ellos, Castor Andechaga, el de la foto de abajo. Los otros tres, Sopelana, Mazarrasa e IBarrola.
 
Arriba del todo tenemos a Francisco de Arquiaga, que ese es también conocido en esta zona. Su padre era boticario, Pedro de Arquiaga, mismo nombre que le pusieron a uno de sus hijos. Era un ferviente liberal. Y está como el resto del pueblo, atrincherado en su casa, esperando que vayan entrando un poquito más los carlistas para desarrollar la zapafiesta que se va a montar. ¡Y eso que eran las 6:30 h de la mañana!
 
Cuenta la tradición que Pedro de Arquiaga va a ser uno de los que primero dispare y que acierte en el pecho a Sopelana, al general carlista Sopelana y le deja seco allí. Bueno, describir lo que va a ocurrir durante las siguientes 17 horas en Villarcayo es difícil. Yo les haría pensar en la batalla de Stalingrado, pero en vez de durante todo el tiempo de Stalingrado, en 17 horas. Los carlistas van a tener que ir casa por casa y para poder avanzar van a ir quemando las casas. ¿No sales? ¿No te vas? ¿No? Toma fuego. Los destrozos van a ser inmensos, van a desaparecer casas desde, pues… ahí está indicado: calle Nueva, Real, Ancha, Horno, Carreruela, Rincón, Plaza Mayor. También queda destrozado el reloj de la torre del reloj. La solución, aparte de no poner reloj, fue cambiarle el nombre a la torre. Ya no es torre del reloj, es torre del corregimiento.
 
Los liberales todavía no habían hecho nada. Los carlistas se van de Villarcayo, se trasladan a Cigüenza, donde van a piensan vivaquear, pasar la noche. Va a ser a última hora de la tarde, hacia las 10 de la noche, cuando el señor de la foto en medio, Fermín Iriarte, es informado de la situación y sale desde Mena con todo lo que puede para atacar a los carlistas. Si alguien lee los diarios de la época dicen que llegó Iriarte, les derrotó… les hizo de todo. Bueno, menos, menos. Los carlistas se fueron luego por Soncillo y y luego volvieron para el País Vasco.
 
 
Pero esto hizo que el gobierno se plantease construir cuatro baluartes en Villarcayo, uno por cada camino: Cigüenza, Medina, Bilbao y Burgos. Pensaban, para ello, aprovechar los escombros de las casas y si no llegaban derribar alguna casa más. Bueno, muy listos. Gracias a Dios no lo terminaron a hacer, pero sí que nos dejó huella todo el destrozo de este incendio de Villarcayo en la, como dirían los ingleses, en el Skyline de Villarcayo, porque en la plaza nos encontramos que una parte tenía caserones antiguos y la otra empieza a tener construcciones de mediados del siglo XIX. Estos bloques de tres, cuatro alturas con su balconada.
 
 

Y como las desgracias nunca vienen solas en aquel momento, entre el año 1834 y 1835 se producen dos reales decretos. El primero es la creación de los partidos judiciales y en esta situación vamos a sentirnos como la oreja de Trump, puesto que va a pasar la bala cerca, pero no nos va a arrancar, ya que Villarcayo va a seguir teniendo el lado judicial del corregimiento, pero separado en un partido judicial. Van a seguir estando aquí los jueces y van a seguir estando aquí los abogados. El otro ya nos hizo mucha más pupa cuando todavía estaba Villarcayo humeando. El 24 de julio de 1835 se produce una reforma de las estructuras municipales, desaparecen los corregimientos y se crean los ayuntamientos y por su configuración, Villarcayo queda desgajado de su merindad. La merindad va a ir por un lado y Villarcayo por otro. Y recordemos que Villarcayo vivía, en parte, de los ingresos que le producía ser la capital de la merindad. Van a ser unos años un poquito duritos, hasta 1975 que vuelven a juntarse.
 
 
Y ya vamos a comentar, por encima, algunos de los de los edificios. Todos conocemos el hospital Laredo. No he encontrado foto del señor, pero bueno, a falta de foto, bien vale esquela. Tenemos a don Manuel Laredo y Polo, que es un señor que nace en Daroca, es catedrático de derecho en la Universidad de Barcelona y muere en Madrid. ¿Vinculación con Villarcayo? cero. Su mujer era Antonia Sarachaga y Sarachaga. Vinculación con Villarcayo, hombre, algo más.
 
Básicamente porque tenía propiedades por la merindad de Castilla Vieja, por Villarcayo y por algunos otros sitios de Las Merindades. Y estamos en una época en que parece que la filantropía se lleva bien, sobre todo cuando estás muerto y no te puedes llevar al otro mundo tus riquezas. Este señor decide en la cláusula 17 de su testamento que se cree una fundación y que esta fundación construya un hospital.
 
Va a ser el famoso hospital Laredo. Es construido por un cantero, Antonio Antuñano, que va a cobrar por ello 17.000 pesetas. Bueno, 17.000 y pico, que, al cambio, no sé exactamente cuánto será. Será un hospital que va a tener 14 camas, siete y siete. No sé si me voy a meter en un lío, pero voy a especificar. Siete para hombres y siete para mujeres. No creas, ¿Eh?
 
La fundación fue renqueando todo el tiempo, nunca le llegaba el dinero y tuvo un tiempo en que funcionó relativamente bien cuando estuvieron al mando las Hijas de la Cruz, que era una orden religiosa francesa que estuvo aquí prácticamente 25 años.
 
Durante la guerra civil volvió a cumplir sus funciones primordiales: la de ser hospital. Además, con una ventaja añadida que estaba prácticamente a 100 m del cementerio y se despachaba rápidamente el producto defectuoso. En 1939 las Carmelitas Misioneras Teresianas se ofrecen a llevarlo, pero los patronos, el cura y el alcalde, no tenían pecunio para poderlas pagar. Y entonces se decide dejar el asunto en Barbecho. En 1981, el alcalde, que era el patrono y el cura que era el patrono con el alcalde deciden permutar el hospital Laredo por la finca El Campillo. Finalmente, esto ya es historia reciente que conocemos todos, es restaurado en el 2003.
 
 
Aquí tenemos dos fotos y una un par de peculiaridades que tenían las condiciones, las cláusulas del hospital. No admitía nada de dementes enfermos crónicos e incurables, esos a morir a la calle y tampoco admitía gente que fuera de otros pueblos que no fuesen los que estaban indicados ahí. Y por si había alguna duda, cualquier enfermo que quisiese entrar necesitaba el beneplácito del cura. o del alcalde.
 
 
Decíamos que las que mejor cuidaron el edificio fueron las Hijas de la Cruz. Un comentario rápido sobre ellas. Esta era una orden religiosa que llevaba por tierras de España desde 1858 o así, principalmente en Vizcaya. Tenían la calle Ronda un colegio, llevaban el hospital de Altos Hornos, que creo que hoy es el hospital de San Eloy, Tenían establecimiento en Santurce y el más cercano que tenían le tenían en Balmaseda. Entonces, parecía lógico saltar de allí a aquí. Negociando con el párroco y con el alcalde llegaron al acuerdo de que les tenían que cubrir el servicio de electricidad. Eh, creo que era, no me acuerdo bien si era traer electricidad o traída de aguas. Una de las dos cosas no tenía y se comprometieron a traerlo. Calefacción, es decir, pagarle la madera o el carbón y la lavandería. Y además se beneficiaban los productos de la huerta del hospital. Todos conocemos la huerta del hospital. Todos hemos ido a oír berrear el playback de los críos. Pues bueno, cuando estamos por allí pisando, eso era la huerta del Hospital Laredo.
 
Los patronos intentaron en su momento que estas monjas también se comprometiesen en el área educativa, no solo en la asistencia. Pero las monjas que cuando empezaron a ver que dos pesetas no rentaban mucho, porque en sus cartas se quejan de que primero que en Villarcayo hace mucho frío y segundo que con dos pesetas no pagan la comida, que la comida en Villarcayo está cara, se lanzaron a realizar servicios complementarios.

 
Servicios complementarios que tuvieron un asilo y un aula que estuvieron funcionando, que llegaron a tener hasta 40 alumnos y en el asilo 74 residentes. Pensemos que el Hospital Laredo estaba pensado para siete y siete y ahí tenían 74.
 
El edificio viejo de la Guardia Civil era el sitio donde daban las clases. Lo tenían alquilado por periodos de 5 años, algunas de las plantas, y allí daban clase. Y sorprendentemente el 3 de julio del 27 el arzobispado dice que no, que se acabó, que se vayan.
 
 
La Ermita de San Roque. San Roque, todos sabemos y si no lo sabemos lo vamos a saber hoy, era antipestífero.¿Qué hemos comentado antes de que a mediados del siglo X en Villarcayo había habido una peste? Entonces los de Villarcayo dentro de lo que eran las técnicas modernas sanitarias de aquel entonces decidieron realizar una procesión a la iglesia de San Sebastián de Valdebodres y descubrieron que estaba lejos.
 
A partir de entonces le fueron dando vueltas a abrir una ermita a San Roque para protegerse de posibles futuros brotes de peste. Realmente el templo se termina construir en el siglo en el siglo XVI, pero no va a ser este, sino que a principios del siglo XVI se hace una cuestación, una aportación de dinero y construyen uno que no sé de qué calidad sería porque prácticamente 80 años después tienen que construir este, de diseño neoclásico, con espadaña y que tiene un texto en el que claramente dice que este edificio se reedificó. Dice literalmente, “El Pío, padre de la patria, restaurador de las artes, se reedificó esta ermita dedicada al glorioso San Roque”. Las cosas que se reedifican es porque antes estaban edificadas.
 
¿Destacable? bueno, líneas sencillas, puro neoclásico. El San Roque, que fue pagado por José Constancio De Andino Fernández Sarabia de Rueda, que no le conocemos, pero que fue obispo de Osma y que había nacido en Villarcayo en 1727. Lo paga en 1793 y también deja órdenes, y pagado, que se haga el altar y el retablo. Lo hizo a tiempo porque ese mismo año muere. Por eso, por partes de esta ermita nos encontramos, a veces, el escudo heráldico del obispado de Osma que dices, “¿Qué diablos tiene este que ver aquí?”
 
Lo que vemos alrededor, todos suponemos lo que es: el cementerio de Villarcayo.
 
 
Originalmente el cementerio estaba en la iglesia, es decir, antes cuando hemos visto las casas de postín del barrio de la iglesia, cuando se asomaban a las ventanas veían las tumbas. Pero la legislación a finales del siglo XVII va a pedir que se saquen los cementerios de los pueblos Que se envíen como mínimo a 500 m en una zona bien aireada y con unas tierras que ayuden a la putrefacción de los cadáveres. Nada de seguir enterrándoles bajo la iglesia ni en los alrededores, que podría ser nocivo por las miasmas y cosas así que contaban a principios del siglo XIX.
 
Estos que son muy listos dicen, “Vamos a trasladar el cementerio a las afueras y como la gente sigue queriendo tener una iglesia cerca, nos lo vamos a colocar junto a la ermita de San Roque”. Y construyen el cementerio. Nos despista siempre que en la verja del cementerio los muy taimados nos ponen que es 1871, Pero no, no es de principios de siglo.
 
De hecho, hay ciertas quejas alrededor de 1851 en el que miembros del Ayuntamiento se quejan de que, visto el mal estado del cementerio y [que] llevaba poco abierto, y de que los cadáveres tenían que pasar por la plaza desde la iglesia, se buscase situar el cementerio en otro sitio o hacer uno nuevo. Irónicamente el Ayuntamiento crea una comisión y ya se pueden imaginar el resultado de la comisión cuando el cementerio este se cerró en 1991 y la comisión esa era de 1851. O sea, crea una comisión para que el problema no se resuelva.
 
En 1871 se hace el cerramiento, en el [18]84 continúan con los arreglos, en 1899 se hace el reglamento y en ese reglamento se dice que el cementerio ya no es más de la iglesia, que es del Ayuntamiento, que es quien está pagando todos los arreglos.
 
Los panteones se reparten en 1903, se sacan a subasta, se venden y anoto eso por lo curioso de que uno de los descendientes de Arquiaga, probablemente por los cálculos, su abuelo estaba enterrado en la ermita, no le dejan comprar un panteón porque no es residente en Villarcayo. Aun así, ese problema no lo tuvieron 95 legionarios italianos que fueron enterrados en el cementerio de Villarcayo. Ahí tenemos la foto con toda la hilera de cruces iguales y que fueron sacados de allí en el [19]41 para llevarles a las tierras de alrededor de la pirámide de los italianos. Yo tengo el recuerdo de niño de ver todavía la placa que estaba a la puerta del cementerio en los años 70. Estoy convencido de que estaba todavía allí y era la que decía que “aquí yacen 95 legionarios italianos caídos en heroica lucha por el triunfo de Cristo y del alma hispana. Los años no marchitan la gloria ni el amor que guardan estos despojos”. Hm. Vale.
 
Propio de la situación. Claro, propio del momento. La curiosidad es que durante ese tiempo la zona de estas tumbas era cementerio militar italiano. Investigando, sé que la placa se la llevaron de aquí y está en un cementerio militar y civil que tienen los italianos en Zaragoza, donde recuperaron todos los cadáveres que no fueron repatriados a Italia y todas las placas que tenían los distintos los distintos cementerios.
 
 
Poco a poco el pueblo se va acercando al cementerio. No es porque se les haya abierto la fe o el temor a la vida eterna, sino simplemente el cementerio termina comido por el pueblo, rodeado de casas de la residencia estudiantil, de la ermita de San Roque con su plaza y del puesto de la Cruz Roja. Siempre me ha parecido, reconozco, una ironía fuerte que pusiesen el puesto de la Cruz Roja con la ambulancia pegado a la tapia del cementerio.
 
En Villarcayo lo del humor negro lo llevan estupendamente. Por si acaso es eso de “aquí vendrás…” y tal esas frases típicas. El cementerio en realidad estaba ya para mediados de los [19]80 prácticamente lleno. Tenían problemas de espacio y no podía ser ampliado por ningún sitio. Y entonces se proyecta el nuevo cementerio situado hacia la zona en los oteros, hacia la zona de Medina, una finca municipal con un proyecto de César Gutiérrez de la Torre y Víctor Manuel Rubio. Y es inaugurado el 1 de febrero del 91, que es lo que representa esa foto. Allí tenemos al párroco y al lado es Roberto. Roberto Varona está con pelo, por eso no le reconocéis.
 
 
Y vamos a volver al cementerio, a la tapia del cementerio, más bien, a mirar por encima a Nuestra Señora de los Ángeles. No hace falta decir qué sitio es este. Tenemos que situarnos a finales de los años [19]50. La Caja de Ahorros Municipal de Bilbao tiene necesidad de buscar un sitio, una nueva residencia infantil, aparte de la que tienen pedernales. En Bilbao los niños respiran mucha contaminación, es un ambiente húmedo, insalubre y buscan un sitio. Y Las Merindades es un sitio ideal. Sopesan varios lugares y al final se decantan por Villarcayo. Está a buena altura, 700 m., tiene un clima mesetario, un ambiente más seco, tiene un río cerca, es una población de un tamaño ni muy grande ni muy pequeño en donde puedes contratar gente para trabajar y cuando vengan los padres los domingos a ver a los niños, pues, pueden tomarse algo y pasear.
 
Además, le ha cedido el Ayuntamiento el terreno prácticamente gratis, que es lo último para un banco. ¡Es ideal! El 13 de agosto del [19]60, pues, se coloca la primera piedra de la residencia y para el 62 está construida ya. Ahí tenemos indicados los arquitectos y el tamaño del sitio. En el 62, como digo, llegan los primeros niños, en octubre, que supongo que les trajeron directamente para inaugurar la iglesia con gente, porque el día del ahorro, el 31 de octubre, van e inauguran esta iglesia. antes de que nadie lo diga. Sí, se parece esta iglesia a la iglesia.
 
Se produce la inauguración oficial. Arriba tenemos a los contrayentes, digo a los contrayentes, a los que vinieron. Vamos a tener entre toda esa gente al alcalde de Bilbao, que a la vez era el presidente del patronato de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, a los concejales, a los miembros del patronato, al alcalde de Villarcayo, a los concejales de Villarcayo. Seguramente alguien de la Diputación pasó por allí también a ver si había canapés. Y a la señora Carmen Polo, que la distinguimos porque es la que lleva el ramo de flores y va vestida de blanco. Para los que andan un poco flojos de esto, el señor ese que salen los memes con bigotito y calvito era su marido.
 
-Vamos, ¡que vino la collares!
-Sí, pero llamada la collares. Y yo tuve una bronca en internet porque dije: "La collares con los palmeros” y me la liaron.
 
De hecho, deja su veraneo en la abertzale San Sebastián para venirse a Villarcayo.
 
La residencia funciona del 62 al 81 con hueco para unos 400 niños de entre 7 a 13 años.
 
 
Mira qué bonita la postal. Se hacían postales y se vendían, ¿eh? Era algo increíble. La Caja de Ahorros Municipal de Bilbao estaba orgullosísima de su residencia infantil. Entrabas a alguna de las sucursales de la caja de ahorros en Bilbao y tenías un cuadro de la residencia de Villarcayo. Sí, claro, porque había un montón de gente que quería o esa les funcionaba tamban bien que 10 años después abren la de La Rioja. Telita, ¿eh? tenías que tener cuenta corriente, vamos, libreta de ahorro y entonces si tus padres querían que vinieras a pasar 15 días, te metían allí, entrabas por sorteo. Sí, era como funcionaba a nivel de verano, en el invierno verano a nivel de verano. De hecho, organizaban excursiones de impositores para que viesen las residencias.
 
Las tres residencias se llevaban aproximadamente un tercio de lo que era la obra social de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao. Y entonces hacia finales de los 70, cuando las costumbres van cambiando, el número de niños va reduciéndose, los gestores pasan de ser los de la época franquista a ser unos gestores, probablemente, provenientes del Partido Nacionalista Vasco y cosas así, deciden suprimir las residencias infantiles de fuera del País Vasco porque la de Pedernades siguió quedándoselo la caja de ahorros.
 
Entonces en el 81, cuando ya se habían ido las monjas, porque al principio eran monjas las que cuidaban a los niños, deciden cerrarlo. Y como los bancos son como son, se lo venden al Ministerio de Justicia.
 
El Ministerio de Justicia va a tener aquí durante unos 10 años una… ¡Jo! me viene reformatorio… Un centro tutelar de menores que queda mucho más bonito. Y después cuando se transfiere a la Junta de Castilla León. La Junta de Castilla León no sabe qué hacer con ella durante unos años. Es un es un edificio demasiado grande y al final decide trocearle. Ya sabemos lo que tenemos allí, el colegio, el centro de especialidades y una residencia de ancianos.
 
 
Vamos a saltarnos a la iglesia nueva de Villarcayo. Sí, yo lo reconozco. Soy de los que hasta hace cuatro días si me hubieran dado un petardo muy gordo, lo hubiera metido en la iglesia. Era una sensación de que teníamos esto aquí en medio y qué tal y qué cual. Y como los conversos, ahora soy el mayor defensor de esta iglesia.
 
Tenemos que ponernos en esa situación. Es una iglesia muy sesentera, muy hippie, muy de cumbayá y de tocar la guitarra y el acordeón. No es una iglesia románica, seria, pesada, con su piedra y su canesú. Esta está hecha de hierro, hormigón, cristal y algún ladrillo. Casi ninguno de los materiales está en el título de la exposición.
 
Esta foto es dura, ¿eh? Los dos tíos que están arriba están a una buena altura y han conseguido trepar hasta allí. ¿Alguien, con sinceridad, alguno de los niños, de los que tienen menos de 50 años en este pueblo han logrado subir algo de esas barras de hierro cogiendo carrerillas? Si las hemos usado de toboganes…
 
Bueno, pues el proyecto es de José Luis Gutiérrez Martínez, tardan cuatro años en construirle. Ahí tenemos eh parte de los planos. Si somos muy puntillosos, miramos tanto el hastial como el campanario, no casan con lo que tenemos. El diseño cambia.
 
La forma de la iglesia es abocinada con el punto oscuro en el área de los feligreses e iluminado el altar. Además, es una de las iglesias con mayor espacio libre de España para culto sin columnas. Casi tiene un espacio catedralicio. Hay catedrales de provincia que son mucho más pequeñas y destacable en ella son sus mosaicos y sus vidrieras de Luis Kiko, que fue también el encargado de las vidrieras de Sarrico, entre otras.
 
-No, ¿sabes a qué me recuerdo la iglesia cuando entró? A un nivel, ya que veo que conoce el también, eh, por el hormigón, la madera, porque, claro, yo la vi crecer esa iglesia y modificarla a la de San Felicísimo de los pasionistas de Dios, a otro nivel. Eh, sí. Durante mucho tiempo solamente hubo hormigón. Se hizo a trozos. Ambas en el mismo tiempo. Sí. O sea, espacio, espacio grandioso. Eh, el Cristo no son los Cristos iguales. Este es un Cristo clásico. El de San Felicísimo, es un Cristo más moderno. Este es un Cristo que recuperan de la iglesia antigua. Quiero decir, la forma, la posición, el sitio me recuerda muchísimo aquello, mucho más grande, pero lo que acabas de decir, hormigón, vidrieras, eh, muy muy en es muy abovedado… en ese plan. Sí, por la misma época, quiero decir, o sea, se tira la vieja porque el san Felicísimo pasó en lo mismo. Igual, igual tiraron la vieja o y empezaron a no tiraron la vieja, empezaron a hacer la nueva y luego tiraron la vieja. De ese estilo. Lo curioso es que esta es rural porque de ese estilo suelen ser todas urbanas.
-En Santutxu hay una también de un estilo similar. En Vitoria también hay alguna de estilo similar, pero suelen ser la Iglesia Moderna Chupiiguay con el con el cura de guitarra en un barrio obrero. Esta no, esta es de pueblo.
 
Además, yo creo que calcularon mal. Pensaron que con la iglesia antigua nunca lograban que todos los feligreses entrasen y en esta se pasan de frenada, o sea, para llenarla telita. O sea, yo calculo que ¿cuánto cabrá? ¿700 personas, 800? y si se aprietan 1000. Estamos hablando de una iglesia de pueblo. No, no nos confundamos.
 
Bueno, decíamos [que] el hastial es obra de Luis Quico, pero además tenemos que tener en cuenta que no solo son las vidrieras, la estructura del hormigón también tiene dibujos que siempre, siempre, nos olvidamos. Y para hacerlo y diseñarlo, en una nave en Madrid reconstruyen el hastial con su hormigón en escayola y se lo traen en tres camiones. Y de hecho, el vertido de ese hormigón me hubiera gustado verlo por un agujerito. Tuvo que ser artesanía fina.
 
Más cosas a destacar antes de irnos con las vidrieras. Los 12 apóstoles que son tardíos, creo que se colocan en la década de los 90 o una cosa así. Hasta entonces nos deleitábamos con una pared blanca. Lo mismo con la techumbre interior que veíamos las viguetillas. Yo de niño miraba y decía, “Jó, qué diseño. Esto es diseño”. Esto la primera vez que lo vi forrado de madera me sorprendió. Ahí va.
 
Tenemos los 12 apóstoles vestidos como en el Apocalipsis, donde han purificado sus ropas y han blanqueado sus ropas en la sangre del cordero. Y para los que ya no controlamos mucho, nos han puesto los nombres debajo porque también tienen los símbolos individuales de cada uno, pero andamos muy perdidos. Si no es con los nombres es un detalle que nos ayude. Esto es como las películas extranjeras cuando nos ponen los subtítulos que todos fingimos que sabemos inglés.
 
 
Lo de las vidrieras es sorprendente porque además son unas vidrieras muy de estilo hippie retrofuturista, de haberte fumado tres petas y un par de tripis y decides que Dios, en su plenitud, está rodeado de microbios gigantescos, de monstruos marinos y de planetas. Porque eso es lo que representa el hastial: Cristo en su plenitud rodeado de todas esas cosas. Luego tenemos las vidrieras de los cortes escalonados, que yo recuerdo del niño pasar horas sumadas todas mientras el cura estaba con la misa y tú estabas de pie y mirabas y decías, “Hay un señor y una señora”. Y reconozco una espiga de trigo en la siguiente porque realmente el estilo te despistaba. Tenemos esas dos vidrieras escalonadas y la que se construye en el 90, que hay que verla desde el altar. Las bolas, los círculos representan los 10 mandamientos. La cruz es Jesucristo. Aunque no lo crean, lo que tiene alrededor son los símbolos de los cuatro evangelistas. Y luego más elementos de la Eucaristía y de la pasión.
 
Los vidrieras del presbítero van a ser obra de la hija de Luis Quico, ya en el 2009, porque Luis Quico muere en el 2008.
 
Dejo para el final las 14 estaciones de la pasión porque era algo que a todos nos atraía sumamente cuando ya estaban todos los bancos de la iglesia llenos. Y es que matabas por poderte sentar en una de esas ventanas. Y si ya era de las practicables y la podías abrir, eso era verano.
 
 
Sigamos corriendo que ya llevamos tiempo. Bueno, el campo de aviación, esto ya ni hierro, ni ladrillo, ni nada, pura tierra. Esa foto es también del año 46, representa la zona del campo de aviación. No busquen la carretera que lleva Villacanes para ubicarse porque no existe. El campo de aviación era un terreno que compartían esa serie de ayuntamientos: Quintana de Rueda, Quintana Socigüenza, Villacanes y Villarcayo. Y aquí estaban los pilotos italianos.
 
Los italianos después del destrozo y la derrota en Guadalajara… Franco les envía al norte. “Me voy a quitar estos tíos de medio”, les envía al norte. Son 25,000 soldados que se van a distribuir por la franja norte entre Palencia y Álava y van a tener cuatro aeródromos: Logroño, Victoria, Saldaña y Villarcayo.
 
En Villarcayo va a haber aviones pequeños cazas que cuando vienen los aviones desde Vitoria o desde Burgos, que estaban los alemanes, estos les escoltan. Un campo de aviación básicamente es un terreno al que se le ha puesto más o menos el suelo sin baches y que para aterrizar lo haces en contra del viento para que te frene y para despegar a favor del viento. No tiene más. Una de esas mangas como las que vemos en la autopista para indicarnos el viento. Eso es la mayor de las tecnologías que tienen estos estos sitios.
 
Aquí había dos pequeñas alas de cazas y nos vamos a centrar en la de Ernesto Boto, que tenía el mote gamba de ferro. Y no estamos hablando de un langostino que lleve mucho tiempo en la nevera. Gamba en italiano es pierna. Ya saben eso de meter la gamba, viene de ahí y ferro, hierro. Es uno de los que está en esa foto, pero a mí me gusta más uno de sus compañeros, Vitorio del Campo, Valerio, Valerio del Campo, que dejó escritas sus experiencias en Villarcayo. Y no me reprimo a leer lo que contaba, textualmente: “En Villarcayo nos hospedamos en un pequeño hotel donde Nati, nuestra bastante guapa camarera, se esforzaba por atendernos. Éramos un grupo de gente sin escrúpulos y de buen humor, sonriendo ante las ocurrencias e insinuantes bromas que todos le hacían entre pellizcos, mientras ella, ocupada con los platos, no podía defender su retaguardia. Al fin y al cabo, ella también contribuyó en todo lo que pudo a que el ambiente fuera alegre y ausente de preocupaciones -me preocupa la frase-. Mi querido amigo Tinti y yo pasábamos nuestro tiempo libre en un bar donde escuchábamos canciones en inglés y aprendíamos español con unas chicas locales. Por la noche todo terminaba en jolgorio y muchas veces hasta la vajilla y los platos volaban por el comedor, que al final quedaba reducido a un montón de chatarra”.
 
Con esto vemos que todavía hay clases. Los pilotos seguían comportándose como señoritos mientras los “pisamierda” estaban muriendo en el frente. Entendemos porque había mucha gente por la comarca de Las Merindades, gente que ya muy mayor, que no podía ver un italiano ni en pintura y yo sospecho que alguno de ellos lo tenía como padre.
 
Con la calma del Frente del Norte, porque va avanzando tras la batalla del escudo, los italianos van a ser enviados al frente aragonés y aun así, durante un poquito más de tiempo, el aeródromo de Villarcayo va a estar disponible, pero tras la caída de Gijón ya se desmonta. Estamos hablando de finales de octubre, primeros de noviembre. El campo de aviación deja de serlo. Estamos hablando de un periodo completo que puede ir desde abril hasta noviembre de un único año. ¿Alguien se acuerda de cómo se llamaba esa zona antes? A mí no me preguntes que yo no soy de aquí, o sea, que a la gente que Villarcayo ni nadie. Lo que quería decir es que es sorprendente que después de prácticamente 100 años sigamos llamando a ese lugar como lo llamábamos durante 6 meses. Pero es relativamente lógico. Es muy lógico. Es muy lógico porque por el impacto que produjo exactamente, o sea, fue algo muy llamativo de repente en un pueblo que no sé los habitantes que teníamos aeropuerto que no sé los habitantes que tendría en aquel momento. Es un periodo de guerra muy significativo y de repente te encuentras con un montón de soldados italianos que están allí con sus aviones.
 
-Es un chop, es una y que y que están enseñando italiano las chicas del pueblo. Sí, mientras a las chicas les enseñaban español. O sea, un tet-a-tet perfecto. Perfecto. Es que ¿qué más qué más podíamos pedir? Siempre ha ocurrido eso, ¿eh? Cualquier guerra que no.
 
A ver, en otros pueblos los italianos eran muy queridos porque tenían muy buena cocina y querían mucho a los niños. Entonces, los niños se acercaban porque, aunque nos salimos del tema, las tropas italianas habían sido reclutadas de una manera muy especial. No eran soldados profesionales en un principio, eran gente que en teoría iban para Abisinia a trabajar como colonos y Mussolini les hace la 314 y pronto se encuentran con un fusil aquí. Claro, llegan a Guadalajara y dicen, “Va a disparar su madre”. Y terminan en Burgos. Y eran gente de campo, gente sencilla, gente que a veces había dejado esposa e hijos y veía en los niños del pueblo reflejados a los suyos y repartían su comida. Y luego estaban estos señoritos, que siempre, siempre, ha habido clases y casi iba a acabar aquí, pero vamos a comentar dos cositas más, ya que lo hemos comentado en la radio esta mañana.
 
 
¿Ubican este lugar? Ya sé que las fotos son malas, pero vamos, son fotos de 1922. Esto está situado más o menos donde está el ventorro. Era donde estaba los las naves y la casa de la compañía de autobuses “Villarías y compañía”, que el 31 de enero de 1922 decide arder por los cuatro costados. Total, ahí dentro solo tenían dos autobuses, un coche de lujo y otro coche Ford. Y cito textualmente, no sé qué diferencia tiene que haber entre un coche de lujo y un coche Ford. Y, aproximadamente, 8,000 L de gasolina. Claro, debió saltar una chispa.
 
El incendio se vio de kilómetros a la redonda. No solo vinieron bomberos a intentar apagarlo, es que se llenó de curiosos para ver el fuego. Debían de estar en cualquiera de los pueblos alrededor, dice, “Ahí va, ¿qué es eso? Total, no tenemos nada que hacer esta noche. Vamos a andar 8 o 10 km y vamos a ir a ver un incendio”. La compañía Villarías y compañía estaba formada por Valentín Uriarte, Gregorio Villarías y, creo que, Enrique Martínez. Creo que tras este destrozo se debió quedar ya con todo el negocio Valentín Uriarte y además aprendió porque abrió una gasolinera.
 
Siempre se llega a confundir el tema de Villarías y Cia. con la compañía de autobuses La Estrella. Pero la Estrella estaba aquí en San Roque 20 aproximadamente y vendía sus billetes en el bar “Chico”. La estrella hacía la ruta Villarcayo, Medina, Trespa[derne] y Villarías y compañía hacía Bercedo, Espinosa, Villarcayo. Tanto se encargaban de pasajeros como del correo.

 
De hecho, fue tan impactante este incendio que no solo trajo gente de los pueblos de alrededor, sino que la noticia se publica tanto en el “ABC” como en “La Vanguardia”, en algún periódico más, porque “La Publicidad” es un periódico pequeño de Barcelona y no ha indicado el periódico de las fotos. Pero, vamos, que en aquella época, hace un siglo, fue tan impactante que al día siguiente se publica y se comenta ahí. En “La Vanguardia”: “se propagó los edificios contiguos destruyéndolo todo y quemando dos automóviles Mercedes, otro de lujo, sin estrenar y otro Ford”.
 
 
Vamos a cerrar con una historia digna de Iker Jiménez. ¿Conocemos la casa? No está en Villarcayo Pueblo, está en Horna, en la estación de tren. La casa de enfrente. Esta es la casa Bocarredo, también conocida como la casa de los fantasmas de Horna. Tenemos que irnos al año 1956, el año del frío siberiano. Pues ese verano los cuatro vecinos que viven en esta casa, tres de alquiler y uno el propietario, no pueden descansar por las noches porque oyen muchos ruidos. Se oyen golpes fuertes, secos y repetitivos.
 
Se acumula gente, la gente empieza a mirar, empieza a agolparse y estamos en el 56. A la benemerita se le ponen las manos temblorosas y como no tenemos a los cazafantasmas, pues decidimos que la Benemérita haga la investigación. Hoy en día diríamos que Iker Jiménez iría allí con uno de estos a investigar.
 
Llega el teniente de Villarcayo con un par de números, ven la casa y lo dejan claro. Ahí lo tengo escrito. Ratas, señores, disuélvanse que no hay nada. Estos son ratas. En el atestado indican que estaba la casa llena de ratas, que la planta baja tenía tantos trastos que las ratas, cuando se movían, movían los trastos y hacían ruido. Y que había tantas ratas porque en la casa de al lado había un almacén de grano y estaban histéricas por roer lo que fuese para llegar al grano.
 
Estupendo. Definitivo. Las ratas, ya sabemos, que dan golpes fuertes, secos y repetitivos. Mucho me parece mucho para las ratas, ¿eh? Unas ratas con un oído musical. y para mover las cosas imprescindible. Estaba tan convencida de su decisión la Guardia Civil que termina deteniendo a Concepción Varona o Angulo, según donde lo leas, y a su padre Paulino. Y es debido a que Concepción, aprovechando los ruidos, dijo, “Esta es la mía, voy a cambiar de inquilinos”. Y aprovechaba las noches, iba con una barra de hierro y golpeaba por donde las chimeneas para que el susto fuese mayor a los vecinos. Claro, era un momento en que echabas a unos vecinos y tenías otro y les ibas a poder cobrar más.
 
Recuerdo de crío pasar en bicicleta con mi padre por allí y con sorna pasar y decirme a mi padre, mira, esa es la casa de los fantasmas. Y yo reconozco que hubo años que pasaba por allí, decía, “Uy, voy a mirar a ver si aparece alguien por alguna ventana o alguna cosita así”.
 
 
Y con esto vamos a cerrar el tema. Gracias por su atención y si quieren saber más de todas estas cosas o alguna cosilla distinta, pues les invito a acceder al blog o escribirme para preguntar alguna cosa. Muchas gracias. No sé si hay alguna pregunta, alguna duda, alguna cosa. Si no, recogemos la tienda que al videotape se le ha acabado la cinta.
 
 

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