Debemos
viajar a la católica irlanda de 1759 para asistir al nacimiento del
decimonoveno Regimiento de Dragones Ligeros con el conde de Drogheda como
coronel y muchos de los soldados reclutados en esa isla. En 1763 se le cambió
el numeral por el decimoctavo y en 1766 por el de cuarto regimiento. El 1769
recuperara el numeral decimoctavo. Estuvo tres décadas acantonado en Irlanda
pero durante la Guerra de la Convención sirvió en la isla de La Española y,
luego, en la Expedición Helder a Holanda, luchando en Bergen en 1799.
No
cambiará en número de regimiento, pero sí su nombre: en 1805, pasó a llamarse
Regimiento de Dragones Ligeros Irlandeses del Rey en honor al rey Jorge III; y
en 1807, se llamará ya regimiento de húsares. Durante la Guerra de la
Independencia de España luchó en Sahagún (1808), Benavente (1808), La Coruña
(1809), Burgos (1812), Morales (1813), Vitoria (1813), Sorauren (1813), Orthes
( 1814) y Toulouse (1814). Al año siguiente, participó en Waterloo (1815) antes
de unirse al Ejército de Ocupación de Francia. En 1821 el regimiento fue
disuelto.
Evidentemente
en esta bitácora hablamos de esta unidad británica porque cabalgó por Las
Merindades, y con ella, George Woodberry que fue autor de unos diarios de la
guerra. Y, si son seguidores de este blog, tampoco fue el único que escribió
uno. Estos diarios fueron publicados íntegramente en 1896 por Georges Helie en
francés que abarcaba desde enero de 1813 hasta julio de 1815.
Aquellos
que han estudiado estos textos se sorprendieron al encontrarse que había dos
versiones. Recuérdenlo. De todas formas, el estilo de escritura de George es
fluido y ordenado mostrando que fueron escritos por alguien formado y que,
además, era un escritor y narrador talentoso. Las entradas del diario son
frescas y despejadas, con visión retrospectiva; divertidas, pero a menudo
brindan la verdad sin adornos, tal como él la vio. A pesar de que comenzó a
escribir a regañadientes, pronto se convirtió el diario en una fuente de
consuelo para él y dejó de ser una tarea. Y, quizá, los conservó con vistas a
publicarlos.
George
Woodberry afirmaba haber nacido el 13 de abril de 1792 y consideraba Worcester
su hogar. Es casi seguro que procedía de la familia Woodberry. Su abuelo George
fue bautizado en Pershore, cerca de Worcester, y se casó con Hannah Mills en
Claines el 22 de enero de 1760. Nuestro George era hijo de la siguiente
generación de George Woodberry, que se casó con su madre María (de soltera
Pitman), en Claines el 18 de julio de 1786. Pero no hay registros del bautismo de
George en 1792.
Tampoco
sabemos cómo hizo dinero su familia, aunque, el padre de George fue un amigo
cercano del teniente general Sir John James Hamilton, primer baronet
(1755-1835) de Woodbrook que era un oficial respetado y experimentado de la
Honorable Compañía de las Indias Orientales. Se supone que el padre hizo su
dinero comerciando con el lejano oriente, pero no sería miembro de la Compañía
de las Indias Orientales, ya que no se lo puede encontrar en sus registros. La
idea del comercio familiar está respaldada por la declaración de George de que
su hermano mayor William había muerto en Surinam el 19 de agosto de 1809 y no
parece haber servido en la Marina Real.
George
Woodberry se unió al ejército, un poco tarde para alguien que comenzaba una
carrera militar, ya que tenía veinte años cuando fue nombrado alférez en el décimo
Regimiento de Infantería (North Lincolnshire) el 16 de enero de 1812, en
sustitución de otro alférez que había renunciado a su cargo. ¿Por qué George
comenzó su carrera militar tan mayor y por qué eligió un regimiento de
Lincolnshire? Misterio. Aunque bien puede haber tenido algo que ver con el
hecho de que un teniente coronel John Potter Hamilton, posiblemente pariente
del citado general James Hamilton, estaba sirviendo allí. Por supuesto, George
había comprado este rango, el precio reglamentario era entonces de 400 libras
esterlinas, lo que no era una cantidad pequeña en ese momento y demuestra que
claramente provenía de un entorno adinerado.
No
sabemos si George se incorporó al décimo Regimiento de Infantería, porque entonces
servía en el Mediterráneo, dado que no tardó en pasarse al más elegante decimoctavo
Regimiento de Dragones Ligeros (Húsares) como corneta el 9 de abril de 1812,
bajo el mando de R. Greville, que había sido ascendido. George volvió a comprar
este puesto, el precio reglamentario para un corneta en un regimiento de
caballería de línea era de nada menos que 735 libras esterlinas, aunque habría
recuperado 400 libras esterlinas con la venta de su insignia en la infantería. Como
vemos algo alejado de esa imagen de militares profesionales que los
anglosajones se construyen.
El
registro de George en el Regimiento de Húsares le hace nacer en Worcester, que
tenía 21 años y que medía 1`75 metros de altura. Habiendo servido sólo ocho
meses en los húsares, apenas tiempo para completar su entrenamiento de
equitación, compró un puesto de teniente el 10 de diciembre de 1812, en el
regimiento de Samuel Greathead, que se había retirado. Esta compra le habría
costado la suma de 997 libras y 10 chelines, aunque habría recibido 735 libras
de vuelta por la venta de su puesto de corneta.
Los
costes de convertirse en oficial de caballería eran astronómicos: se necesitaba
un corcel, un segundo caballo y un caballo de carga, talabartería, uniformes de
gala y de ordinario, un sable de caballería ligera curvado modelo 1796 y
pertrechos, así como un equipo de campamento adecuado para que un joven
caballero pudiera ir de campaña. Sin contar los necesarios sirvientes
hablaríamos de unas 458 libras esterlinas. Por tanto, el padre de George habría
desembolsado más de 60.000 euros de hoy para obtener su grado de teniente.
Quizá esta sea una de las razones por las que los ingleses actuaron como lo
hicieron en la tierra de sus aliados: el dinero. Un teniente cobraba 164 libras
esterlinas y 5 chelines al año cuando se calculaba que un oficial necesitaba
una asignación -en nuestro caso de su padre- de no menos de 500 libras
esterlinas al año para mantener el nivel que se esperaba de un oficial
subalterno.
El
1 de enero de 1813, al parecer de mala gana, comenzó a escribir el diario
cuando el regimiento salió desde Brighton para unirse al ejército de Portugal.
¿Por qué escribía un diario? La respuesta obvia sería que era común que un
oficial llevara un diario, casi con toda seguridad para fijar los recuerdos y
leerlo y leérselos a su familia en años posteriores. En el caso de George
existe el hecho inusual de que han existido dos versiones del primer volumen
que van desde enero a septiembre de 1813, aunque la que se usó para la
traducción francesa parece haberse perdido junto con los diarios que
continuaron hasta 1815. ¿Por qué dos copias? Solo puede ser porque había
prometido enviar una copia de su diario a casa, posiblemente en lugar de
escribir cartas, ya que hay pocas pruebas en su diario de que alguna vez les
escribiera, aunque a menudo menciona que escribía a su novia en Inglaterra y,
por supuesto, a su contable. Las sutiles diferencias entre los textos de las
dos versiones se deberían a una ligera censura porque no repite algunos encuentros
con mujeres o suaviza las descripciones de algunas de sus travesuras, pero a
veces también cambia ligeramente sus declaraciones, probablemente basándose en
un conocimiento más completo de un incidente ocurrido en un momento posterior.
Como
decíamos, a principios de 1813, George llega a Lisboa, donde el regimiento
estaba con otros dos de húsares para unirse al Ejército del Duque de Wellington
que estaba invernando a lo largo de la frontera portuguesa. Con la primavera el
ejército anglo-portugués marcharía a España para continuar la guerra y arrasar
tierras y franceses. E industria. Y rapiñar.
El
ejército de nuestros “aliados” británicos desbordaba optimismo porque había
llegado la noticia de que Napoleón había perdido su “Armée” en Rusia ese
invierno y los franceses estaban reduciendo sus efectivos en España para
compensar las pérdidas en el norte. Ese ejército avanzará derrotando a los
franceses. A mitad de junio de 1813 los húsares del decimoctavo regimiento,
procedentes de Burgos, llegan a Las Merindades. Su camino será por el páramo de
Masa, por el camino del pescado. Pasarán por Cernégula, Puente Arenas, Los
Hocinos, Horna y Medina. Allí estará el teniente de húsares George Woodberry. Y
sus impresiones y experiencias escritas en sus diarios:
“[…] Burgos, que para mí pesar sólo vi
a tres kilómetros de distancia, es la capital de Castilla la Vieja, y algunos
escritores dicen que es la Bravum de Tolomeo. Por mucho tiempo fue el asiento
de la monarquía castellana, pero el emperador Carlos V transfirió esta dignidad
a Madrid. Burgos, sin embargo, está todavía considerada como la segunda ciudad
en España, en dignidad e importancia antigua [...]”. En la otra
versión leemos: “El famoso convento de la cartuja de Miraflores se encuentra
cerca del lugar de nuestra última acción”.
“Cernégula.
Lunes 14 de junio [de
1813]. La carretera siguió por inmensas llanuras de montaña [...]
Estábamos todos muy cansados al llegar aquí, después de haber marchado por lo
menos ocho leguas. Esta aldea, con una luz bonita, está al pie de un alto monte
[...]” La otra versión nos dice: “La ruta continuó a través de
grandes montañas y llanuras durante ocho millas hasta este hermoso pueblo, que
se eleva al pie de una alta montaña, y estaba a su vez a dos mil pies sobre el
nivel del mar”. Vemos que, aquí, las variaciones son mínimas.
“Orne
[Horna]. Martes 15 de
junio. Poco después de las cuatro marchamos hacia este lugar, y descubrimos que
estaba todavía más lejos que el de ayer, al ser nueve leguas. La carretera por
las cinco primeras leguas va por un llano. Después llegamos a un paso tremendo
formado por elevadas montañas [...] Aquí llegamos a Puente Arenas y
pasamos el Ebro por un bonito puente. Ahora teníamos que ir por otro
desfiladero por el que discurre el río. Es imposible imaginar un escenario más
terriblemente salvaje que este estrecho paso entre los montes. El escenario es
de lo más hermoso [...] Después de dejar el río llegamos a un hermoso
valle rodeado de altas montañas, y que está ricamente adornado con campos de
cereal, árboles frutales y corrientes transparentes [...] Agarré un
cordero de un rebaño en la orilla del camino, lo maté al estilo húsar, con mi
espada, y lo dividí con Mr. Barrett del decimoquinto de húsares. Cené aparte y
pienso que no he disfrutado más una comida en mi vida. Me duele el corazón por
la desafortunada infantería, a la que vi pasar hoy marchando, tanta gente
tirada en la cuneta, sin poder dar un paso más. Es imposible para los pobres
muchachos marchar de treinta a cuarenta millas dos días seguidos [...]”.
Cómo hemos comentado las dos versiones que hay de los diarios tienen
diferencias: “Partimos esta mañana a las cuatro de la mañana para Horna, un
viaje de nueve leguas. Hemos visto a las columnas enemigas moverse por la
llanura en dirección a Miranda de Ebro, donde cruzan el río, y donde me entero
de que han tomado posición. Ellos estuvieron anoche a ocho leguas del río, y
nosotros a cinco. Estuve con Barrett, del decimoquinto de Húsares, a campo a
través. Tomamos un cordero de un rebaño, lo tratamos a la manera de los húsares,
con el sable, lo descuartizamos y tuve una parte de él para mi cena, que me
pareció muy buena. Me duele el corazón por los desafortunados soldados de
infantería ¡Hay algunos tirados a un lado del camino! Es imposible que los
pobres diablos hagan marchas de treinta o cuarenta millas dos o tres días
seguidos en un clima tan caluroso. Pero Lord Wellington quería hacer que el
ejército cruzara el río hoy. ¡Solo Dios sabe lo que puede suceder mañana!”
“Torres,
cerca de Medina, el miércoles 16 de junio. Esta mañana marchamos a las cuatro a
Medina, donde la brigada paró casi tres horas por órdenes [...] Fui a Medina y compré varías
cosas para añadir a mi almacén de campaña, eso es, coñac, jamón, higos, nueces,
etc. Es un pueblo muy antiguo. Tiene tres iglesias y un hermoso castillo romano
[ejem], que le da un noble aspecto al lugar. También tiene muchas
mujeres hermosas, a quienes vi en sus ventanas muy bien vestidas de negro. Las
mujeres son de tez más clara por lo general, y mucho más hermosas que las
portuguesas. Parecen encariñadas de nuestros ingleses. En mi opinión son muy
parecidas a las mujeres de mi país, y las aprecio más por eso. Estamos
acampados en un bosque de robles, encantadoramente situado en las orillas del
Trueba, como medio kilómetro de la aldea de Torres, una aldea abandonada,
debería de haber dicho, ya que no queda en ella media docena de habitantes,
aunque hasta hace poco estaba habitada por 350 personas. Actualmente está en un
estado ruinoso. Los restos de su antiguo estado se ven claramente por las
ruinas de varias casas muy excelentes [...] Fumar es un pasatiempo
favorito entre todo tipo de hombres en España. Aparte del placer que produce,
ellos estiman que previene contra enfermedades resultantes del frío y la humedad
de las noches de este país”.
Miramos
ahora la otra versión de sus diarios: “Esta mañana, marcha sobre Medina,
donde la brigada hizo un alto de tres horas para esperar órdenes. Fue enviado a
esta ciudad el decimoprimero, decimosegundo, decimocuarto, y decimosexto de dragones
ligeros; tercero y cuarto de dragones de la guardia; los dos regimientos de la
Guardia y los Azules; el Regimiento de Húsares Alemanes; y nuestra brigada:
décimo, decimoquinto y decimoctavo Regimientos. Ayer por la mañana, el enemigo
ofreció batalla al general Hill, que la rechazó porque sólo tenía quince mil hombres,
mientras que los franceses tienen cuarenta y cinco mil. He ido a Medina y he
comprado, para completar mis provisiones de campaña, aguardiente, tocino, higos
y nueces. Vi mujeres muy atrevidas en sus ventanas, vestidas de negro muy
coquetamente; generalmente son muy rubios y mucho más hermosos que las
portuguesas. Parece que les gustan mucho los ingleses, y se parecen mucho a las
mujeres de mi país; las admiro aún más. Vivaqueamos en un bosque de robles
deliciosamente situado a orillas del Trueba y a un cuarto de milla de Torres”.
Vemos que en esta versión se acentúan las referencias militares y es, un poco,
más atrevida en las descripciones de mujeres. Desde aquí sólo veremos una de
las versiones, pero nos será suficiente.
“San Lorente, jueves 17 de junio. El camino
estaba en mal estado hoy. Más de mil hombres están acampados a cuatro millas de
nosotros. Ahora estamos haciendo el servicio de puestos de avanzada. Los
enemigos están en Vitoria con gran fuerza. Se retiraron de Burgos a placer,
pensando que tenían a todo el ejército inglés en su retaguardia, y sólo cuando
supieron que nosotros habíamos marchado por su flanco se retiraron con toda la
prisa posible. Creo que mañana recogeremos a los rezagados y que tal vez
podamos hacer frente a algún cuerpo de ejército francés. Mi amigo Smith es el
joven más irlandés que he conocido. En este momento, cuando todos los soldados
tienen que dar ejemplo, creo que está muy equivocado. Su distancia de la señora
Smith puede ser la causa de esto, pero tal motivo no es aceptable para un
húsar. Algunos de los guerrilleros españoles están vestidos ropas y sombreros
franceses y los otros con viejos uniformes ingleses”. ¿Qué insinúa sobre el irlandés Smith?
¿Lo escribiría en la otra versión?
San Llorente
“Desde
una campa frente a Berberana, viernes 18 de junio. Hablamos al final de la
mañana. Pensamos ir hasta Vitoria, pero cuando llegamos frente a Villa Albia [Villalba de Losa], nosotros, el
general Graham, nos enfrentamos al enemigo, que defendió una aldea y un paso
durante casi una hora, y luego se retiró en desorden a Vitoria, pisándole los
talones nuestra infantería. Como el país es montañoso, la caballería se vuelve
inútil y hoy pasaremos a la retaguardia. Después de haber recorrido casi cuatro
horas, durante las cuales llovió sin parar, llegó la orden de vivaquear donde
pudimos encontrar agua y forraje. Nuestro campamento está debajo de una colina
alta en el valle. entre Villa Albia y Berberana, cuartel general de Lord
Wellington”.
“Sábado,
19 de junio. Al no haber recibido ninguna orden de marcha, seguimos sin
información. No tenemos árboles que nos cobijen. El ejército español ha
comenzado a pasar cerca de nuestro campamento a las dos de la madrugada y a las
once sigue marchando, pero la lluvia me ha impedido ir a verlo. He visto al
general español Ballesteros. Es un hombre guapo que parece tener sesenta años.
Su estado mayor estaba compuesto por una docena de oficiales bien montados y
bien vestidos. Vi a una tropa guerrillera vestida así: una pelliza de húsares y
un collar con el penacho (perteneciente al séptimo), un par de calzones
franceses de felpa escarlata y botas de salvavidas”.
Este
fue el último comentario sobre Las Merindades y desde Las Merindades. Llegará a
la batalla de Vitoria y a Francia, será herido en Mendionde (País Vasco
francés) en un enfrentamiento con la caballería francesa mientras Wellington
avanzaba. George, Jorge, tras bautizarse en la Iglesia Católica y abandonar la
tierra de Napoleón, retornará a su patria. En 1818 se retiró del ejército
inglés y se estableció en Trinidad para aliviar su reumatismo. Llevaba en su
pecho la Medalla de Waterloo. En la isla hizo amistad con William White, amigo de
Simón Bolívar. En una carta entre ambos, White recomendó a Woodberry, quien
deseaba luchar contra la Corona Española. Bolívar, en carta del 29 de
septiembre de 1818, lo acepta. A finales de ese año llegó George a Guayana,
donde se enroló, recibió el despacho de teniente coronel y fue transferido a artillería.
Entre el 15 de julio y el 5 de agosto de 1819, Rafael Urdaneta llevó a cabo una
expedición armada en las provincias orientales de Venezuela, con voluntarios
extranjeros en su mayoría. George Woodberry tomará parte en ella atacando la
plaza realista de Barcelona. Por diversas razones los mercenarios
proporcionados por la corona británica se amotinarán siendo licenciados y
organizando una división con parte de esas tropas. Al mando estará el coronel Fridental
y como mayor tendremos a nuestro George. En noviembre de 1819 es nombrado jefe
del estado mayor de la Legión Británica. En noviembre de 1820 lo encontramos
como jefe de Estado Mayor de la Guardia en carácter interino. En 1821, el
teniente coronel Woodberry será nombrado Jefe de Estado Mayor de la Tercera División.
En 1823 era Jefe del Estado Mayor del general Páez.
George,
como en la Guerra de la Independencia española, escribirá un segundo diario que
va desde el 25 de noviembre de 1820 en Sabana Larga hasta el 14 de junio de
1821 en Barquisimeto. Se casará y tendrá familia en Venezuela donde se retira
de la vida militar. Al fallecer es enterrado y su cadáver es posteriormente
trasladado de cementerio, pero sus restos desaparecen.
Bibliografía:
“Tras
las huellas del coronel George Woodberry”. Carlos Pérez Jurado.
“Carlos
Eloy Demarquet y George Woodberry, dos voluntarios extranjeros de grata
recordación”. Héctor Bencomo Barrios.
“Viajeros
por Las Merindades”. Ricardo San Martín Vadillo.
The
Gareth Glover Collection
National
Army Museum.
Diarios
de George Woodberry.
Arre
Caballo!
Para
saber más:
Arre Caballo!