Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


viernes, 19 de enero de 2018

El Indiano Fernández


Hoy volcamos nuestra mirada, nuevamente, en uno de esos ciudadanos anónimos que como viejos romanos buscaron el bien de su gente mediante la filantropía. ¡Sobre todo después de haber sudado en América!


Nos fijamos en Domingo Fernández Peña que fundó las escuelas de Quintanilla del Rebollar. Lo dejó dicho en su testamento del año 1919 aunque no serían construidas hasta 1934 como lo explicaba una placa hoy desaparecida.

No he podido averiguar los años exactos que estuvo abierta a la formación de los niños pero, seguramente, rondaría los treinta, o cuarenta años máximo. A primeros de los años 90 del siglo XX el edificio estaba en ruinas.

Domingo era soltero, natural de este pueblo pero vecino de la villa de Bilbao y otorgó testamento ante el notario Francisco Santiago Marín el 9 de abril de 1919. En este documento legaba 400.000 pesetas para la creación y fundación de estas escuelas gratuitas (en enseñanza, libros y menaje) para niños y niñas de Quintanilla del Rebollar, El rebollar, Redondo, Herrera, Hornillalatorre, Barcenillas de Cerezos y Cornejo.

A tiempo porque este caballero moriría el 13 de junio de 1919 en su casa de Bilbao a los 81 años de edad.

La institución se llamó “Fundación Fernández” y ella se encargó de adquirir los terrenos y construir el edificio para las dos escuelas (niños y niñas) con sus habitaciones para el maestro y la maestra.


Fueron albaceas y ejecutores del testamento Pablo Corral Villate, Raimundo Larrazábal Ibarrola, Manuel Gómez González, Jacinto Larrazábal Cabasas y Ruperto Miquelarena Ulacia. La escritura de la fundación se otorgó en Bilbao el 18 de Mayo de 1924 ante mismo notario que el testamento -Sr. De Santiago y Marín- siendo los firmantes Manuel Gómez González y Ruperto Miquelarena Ulacia. Se constituía así la “Fundación Fernández” y se encomendaba su patronazgo a la Junta provincial de Beneficencia de Burgos. Esta última comisionaba para las gestiones que fuesen necesarias a Pedro Díaz Montero y Antonio Atocha Fernández.

Como nota curiosa vemos que el número de albaceas se había reducido sobremanera a causa de la muerte de Pablo Corral Villate (23/11/1919), la renuncia de Jacinto Larrazábal Cabasas (07/03/1923) y pleitos contra Raimundo Larrazábal e Ibarrola a consecuencia de denuncias formuladas por los dos albaceas restantes.

Evidentemente, la Junta provincial de Beneficencia aceptó el Patronato manifestando haberse hecho cargo de los bienes de la Fundación, de los cuales deberían destinarse 100.000 pesetas a la construcción del edificio escolar.


En diciembre de 1927 el capital con que contaba la Obra pía eran 600.409`85 pesetas, repartidas en la siguiente forma: 496.000 nominales en títulos de la Deuda perpetua interior al 4 por 100; 55.500, también nominales, en varios electos cotizables; 1.000 en que se evalúa el solar destinado al edificio Escuela, y 47,909`85 en efectivo metálico. Con ello, la Junta provincial de beneficencia elevó al ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes el proyecto del edificio escolar redactado por el Arquitecto José Tomás Moliner. Su presupuesto ascendía a un total de 129.222`69 pesetas. El proyecto fue informado favorablemente por la Oficina técnica de construcción de Escuelas, dependiente del dicho ministerio.

El tres de junio de 1929 se abrieron los pliegos para la contrata de construcción con un coste “definitivo” de 142.658 `62 pesetas. Por supuesto hubo un plazo previo para presentar ofertas y estudiar el proyecto con el pertinente depósito del 5 por 100 del presupuesto de la contrata -10 por 100 en el caso del ganador- y, entre el condicionado, dejar constancia del plazo de 10 meses para ejecutar la obra.

Por Real Orden del 30 de diciembre de 1926 se clasificaba como benéfico de carácter particular y se determinaba que se destinasen 100.000 pesetas a la construcción del edificio invirtiendo el resto en una inscripción intransferible de la Deuda pública, a nombre de la propia Fundación. En el mismo documento se aprobaba el proyecto del arquitecto y se determinaba su realización por contrata mediante concurso público.

El centro en la década de 1990

El tiempo, y el abandono, ejercieron su función hasta que el Servicio Territorial de Medio Ambiente, de la Junta de Castilla y León restauró y abrió al público “La Casa del Monumento Natural” el 8 de diciembre de 2005. Legalmente han sido cedidas por las Entidades Locales propietarias para este uso.

El 21 de marzo de 2006 se procedió a su inauguración con la presencia del Presidente de la Junta de Castilla y León del momento, Juan Vicente Herrera, y demás autoridades. Actualmente las viejas escuelas son la Casa del Parque del Monumento Natural de Ojo Guareña donde hay un centro de interpretación del entorno con Sala de Reuniones, una Biblioteca y un Aula-Taller Laboratorio.


Bibliografía:

Periódico “el Magisterio Español”.
B.O.E.
“Memorias de Burgos. Entre la tierra y la voz” de Elías Rubio Marcos.
Periódico “Diario de Burgos”.
Periódico “El Sol”.