Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 16 de septiembre de 2018

Villarías o “Playtime” de Tatí.



Jacques Tatí –o Taticheff- nunca estuvo en Las Merindades pero un reflejo de sus preocupaciones sí que ha surgido entre nosotros. En su obra siempre subyace la crítica a la angustia que se produce en el hombre moderno asaltado por una arquitectura sujeta al funcionalismo, al diseño y plagada de automatismos. Circunstancias que llevan a que cada ciudad sea idéntica a la vecina y que reconozcamos la misma edificación en ciudades diferentes.

Fotograma de "Mi tío".

Si tienen ocasión les invito a ver la obra de este meticuloso autor destacando, eso sí, “Mi tío” y “Playtime”. Ahora, tras esta introducción –que ustedes decidirán si ha sido conveniente- hablaremos de la historia de Villarías.

Fotograma de "Playtime".

Este lugar podría haber nacido en tiempo de la "repoblación" altomedieval. Decimos año 800 pero el entorno estuvo poblado desde la prehistoria como se ve en La Lastra. En el despoblado de Los Valles hay restos del bajo imperio romano.

Como no podía ser menos, Villarías aparece documentado en la carta fundacional del monasterio de San Salvador de Oña, fechada el 11 de febrero del a. 1011. El conde D. Sancho García y su mujer D. Urraca constituyen el patrimonio inicial del nuevo Monasterio mediante la donación de una serie de lugares, entre los cuales está la parte que tienen en Villarías: “Uilla Aresi et uilla Andino nostram portionenz".

Villarías en 2018

Esta Villa de Ares es Villarías porque en 1282 el abad de Oña arrendaba a Juan Pérez de Torres, por toda su vida y junto con la villa de Santa Cruz y el solar de Quintananazar, los solares donados por el conde Sancho en Villarías. Aún más, la iglesia parroquial, cuyo ábside responde al románico oniense, pudo construirse gracias a que el Monasterio de Oña tenía importantes propiedades en Villanías y es señal evidente de la existencia de un pueblo en plena edad media o, incluso, en la alta edad media basándonos en los sepulcros situados alrededor del templo. Dependía directamente del priorato de Tejada, en Valdivielso, y estaba regentada por clérigos que, en el siglo XIII, eran denominados abades.

Vista aérea de Villarías de 1946
En cuanto al nombre mismo del pueblo, los documentos muestran divertidas variaciones quizá causadas por el evidente analfabetismo de la población y a que los escribanos trabajan “de oído” y desconocen su origen semántico. En el s. XIII la documentación de Oña escribe Villaries, Villariez, en clara dependencia del inicial Villa Aresi. Desde el s. XIV predomina Villarías, aunque alguna vez degenera en Villaerías y, con mayor frecuencia, en Villerías.

Entre los testigos de un contrato de compraventa de 1298 aparecen "don Pedro, abat de ViIlaries, e don Pedro, el otro abat de Villaries”. El beneficiario era Ferrant Sánchez de Velasco, "morador en Villarías". Tras el pleito del año 1322 entre el monasterio de Oña y este Velasco, ambas partes pusieron en manos de los jueces árbitros Lope García de Salazar, Fernando Sánchez de Andino, Juan Pérez y Martín Ruiz la solución de la disputa. El pleito trataba, también, sobre solares en Orbañanos y Pangusión, así que la sentencia contempla un reparto entre Oña y Velasco de los solares en los tres lugares. ¿Causa del pleito? Quizá la testamentaría de su hermana Elvira Díaz, que debió dejar sus bienes al monasterio, a juzgar por lo referido en la sentencia. Como en tantos otros casos, ese testamento no ampliaba los bienes de Fernando, así es que debió ocuparlos por la fuerza. Lo que parece algo muy de esta familia.

Iglesia de Villarías

A efectos de Villarías la sentencia determinó que los solares que el monasterio de Oña tenía en Villarías, y que dependían del priorato de San Pedro de Tejada, los tuviese Ferrán, Ferrant o Fernando, con usufructo vitalicio.

Lo sorprendente es que, tras esta sentencia, el lugar de Villarías no aparece en el Becerro de behetría (1352). Tal vez por ser un avispero vinculado al conflicto que, muy probablemente, se mantenía soterrado entre los frailes de Oña y los Velasco. María Carmen Arribas Magro duda que la sentencia de 1322 se cumpliese, especialmente porque no ha quedado registro de la toma de posesión que se producía siempre con acta notarial.

Villarías en 1956

Entendamos que es probable que los Velasco tuviesen posesiones en el lugar en el s. XIII. Consta que el 18 de noviembre de 1294 Ferrán Sánchez y sus hermanos Enderquina y Lope, hijos de Sancho Sánchez de Velasco, vendieron al abad Domingo de Oña unas heredades en Santotís. Pues bien, entre los fiadores se menciona a la madre de los vendedores, D. Urraca Álvarez de Villariez. Esta vinculación, directa o indirecta, de Villarías a los Velasco persistirá durante siglos.

Escudo de los Arce

Pero no serán los Velasco los que marquen el devenir histórico del lugar. Ese privilegio corresponde a los Arce quienes ejercieron la autoridad señorial. Esta familia procedía de Arce, en el valle de Piélagos (Cantabria). Descendientes del caballero Rodrigo de Arce –las tres casas de Arce: de Villarías, Carriedo y Piélagos proceden de él- se extendieron por toda España e incluso en el virreinato de Nueva España. A finales del s. XVI y durante el XVII, varios Arce ingresaron en diversas órdenes militares y alcanzaron títulos nobiliarios. La rama que se instala en Villarías en el último tercio del s. XIV prosperó a la sombra de los Velasco con los que estableció vínculos familiares. Ello les permitió ir ascendiendo en la escala social. Atienza describe su escudo: "En campo de plata, un puente de piedra de tres arcos, bajo el que corre un río; en el puente, un castillo, también de piedra, surmontado de cinco flores de lis de azur, y en torno del castillo estas palabras: “Arcendo vinces Arce”. Bordura jaquelada de plata y gules, en dos órdenes". Pero, como habrán comprobado, el escudo que luce la casona no es ese –quizá porque tampoco esa fuese la casa- sino el de los marqueses de Villarías de los que hablaremos más adelante.

García Sánchez de Arce es un personaje del entorno de Pedro Fernández de Velasco, hijo de Fernando Sánchez de Velasco, del que, bien pudieron recibir la ocupación usurpada de Villarías. En esta situación el monasterio de Oña debió considerar ventajoso deshacerse de una propiedad que no controlaban, así es que el 4 de agosto de 1392 cambiaron sus propiedades en Villarías y en Santa Marina por otras en Hontomín que eran de García Sánchez de Arce, o más bien de su mujer Juana Sánchez de Barahona, quienes crearon la Casa de Arce y señores de Villarías a partir de este cambio.


Lope García de Salazar, el fantasioso “primer historiador de Vizcaya”, en sus “bienandanzas e fortunas”, escribe que, entre los Arce, "del que ay más memoria, que más valió, fue Garci Sánchez de Arse, que fue, seyendo escudero asás de poca renta, venir de contino con Pedro Ferrandes de Velasco, e valió mucho con él, e casó, e pobló en Villerías". Vamos, lo dicho.

El Salazar lo debió menospreciar al estar asociado a los Velasco porque no era ya un escudero de poca renta sino que, gracias a sus patronos había prosperado con los Trastamara. Incluso su mujer era ama del Rey. De hecho, Enrique III le había donado el monasterio de S. Vicente de la Maza, en el valle de Guriezo, "con todos los pechos y diezmos, y rentas y derechos que él había"; prestó dinero a su hijo Gonzalo para que comprara la casa fuerte de Población de Valdivielso "con las heredades e parrales e otras cosas que le pertenecen"; y tenía "casas fuertes e llanas, heredades e solares, e molinos e molinares" en la zona de las Asturias de Santillana.

Cementerio de Villarías

A este respecto hay que corregir la afirmación de García Sainz de Baranda que consideraba Villarías creado por García Sánchez de Arce en el siglo XV puesto que toma los datos de Lope García de Salazar en el que no se cita fecha. García Sánchez de Arce debió levantar la torre bajomedieval al lado de la iglesia; torre de la que, en los años 80 del pasado siglo, no quedaban más que un montón de piedras y a la que se llegó a llamar fortaleza en alguna ocasión.

¿Y ese odio del Salazar? Pues porque Arce era del enemigo como lo muestra este relato de unos hechos de 1385: Juan Sánchez de Salazar (un genuino buscalíos) fue "a Villerías fablar a Garci Sánchez de Arce, que era governador de Juan de Velasco, que era muerto Pedro Ferrandes, su padre, e él queda pequeño, con LX omes, e prendiolo ally, no como devía... e soltolo por CC ducados que le enbiaron luego de Somorrostro, e vínose a su casa". Así se las gastaban entonces.

Villarías en 1973. Se ve la concentración parcelaria.

Este Garci Sánchez de Arce, en 1396, obtuvo del rey Enrique III un albalá de merced, que le autorizaba a "hazer mayorazgo de la su casa fuerte de Villerías y de otros bienes". En este documento Garci Sánchez de Arce se dice hijo de Garci Saiz, "amo de mi señor el rey e su camarero", y manifiesta que estaba casado con Juana Sánchez Baraona, "ama del dicho señor el rey". Constituye el mayorazgo en favor de su primogénito Gonzalo de Arce pero tenía otros tres hijos y cuatro hijas, una de ellas, Constanza Sánchez, casada con Fernán Sánchez de Velasco.

El mayorazgo contenía: "La casa fuerte de Villerías, con todas las otras cosas solariegas, e solares, e vasallos, e parrales, y heredamientos de pan e vino coger e lleuar, árboles de leuar fruto e no fruto, molinos e molinares, e presas e represas, y prados y pastos, montes y exidos, y dehessas, y aguas corrientes e estantes, de la piedra del río a la foja del monte y de la foja del monte a la piedra del río, que yo, el dicho Garci Sánchez y Juana Sánchez, mi muger, hauemos y heredamos, nos o qualquier de nos en qualquier manera y por qualquier razón en el dicho lugar de Villerías e en sus términos; y en santa Marina e en sus términos; y en término de Medina fasta la Conclouera; y en Villanueua de la Lastra e en sus términos; en Quintanula de los Adrianos y en sus términos; en santa Cruz de Andino y en sus términos; en Villaitre y en sus términos; y en Villacilis y en sus términos; y en Queciles y en sus términos; en el Aldea y en sus términos; y en la dehessa de Orispe, con todos sus montes y prados, y pastos, y todos los otros pechos, derechos, e con el señorío, e con la justicia ceuil y criminal.., y con la merced de los quinze escusados que yo, el dicho Garci Sánchez, he de mi señor el Rey en el dicho lugar de Villerías e en sus términos, y en los otros lugares que los yo llevo".


Evidentemente no hay nada como arrimarse a un buen árbol. Claro que no siempre ocurre y algún Arce se torcía. Saltemos al año 1421, cuando Las Merindades tratan de retornar a realengo. Tenemos del lado antivelasco a Juan de Arce, hijo de García Sánchez de Arce. Durante cuarenta días cercaron Medina: "Aposentáronse todas estas gentes en Villerías e en Rueda e en rededor de Medina". Pedro Fernández de Velasco, señor de Medina, sobornó a los cabecillas nombrándoles merinos en la Castilla Vieja bajo su control.

También encontramos en la Guerra de Las Comunidades a un García de Arce del lado comunero. Otro visionario. Pero la familia capeó bien el temporal. Al fin y al cabo las purgas del emperador no fueron tan graves como hubieran podido ser. Así vemos que en 1519 Diego García, vecino de Villarías, vendió a García Sánchez de Arce -señor de Villarías- partes de casas y en 1548 tenemos a Martín López y su hijo Mateo vendiendo a Marina de Arce siete tierras. Lo mismo ocurrió con Isabel González, viuda y vecina de Medina de Pomar. ¡Es un no parar de compras! En 1550, Pedro de Salazar y Juana de Salazar, su mujer, vendían a García Sánchez de Arce Cabeza de Vaca y a Marina de Arce Manrique, su mujer, unas casas en Villarías tejadas y sobradas con su corral delante.

Villarías entre 1980-1986

Cuando en 1581 Martín García, "cura y clérigo en el lugar de Villerías", empieza a firmar partidas de bautismo podemos seguir el devenir del lugar. La iglesia de Villarías está advocada a San Cristóbal, como así consta desde 1515. En 1591 Villarías tenía 12 vecinos, tres de los cuales eran hidalgos, ocho pecheros y un clérigo. Podemos estimar una población media que oscilaba entre 9 y 16 vecinos y que mantuvo el poblamiento hasta tiempos recientes. Estos vecinos los podemos traducir en unos 50 a 80 habitantes. Después de 1968 residirán unos pocos años miembros de las tres familias que compraron la propiedad al Marqués. Y, desde 1990 y hasta 2007, ni eso.

En 1593 tenemos la boda de Jerónimo de Arce con su prima Isabel de Arce Manrique que murió a los dos meses. Pena de gasto de 50 fanegas de trigo para pobres de Villarías y algunas dotes para huérfanas del lugar. Para más inri Isabel, fue enterrada en la iglesia de San Francisco de Medina de Pomar. Esa que derribaron para facilitar la construcción de pisos y cuyos restos supervivientes son un restaurante. Ella ha desaparecido como lo ha hecho el Villarías histórico.


En 1631 el mayorazgo debió ser comprado por Luis Ladrón de Guevara y María de Padilla. El término de Villarías contaba en 1707 con las ermitas de San Roque, de Santa Marina, y de San Quirce. Tiene los despoblados de Paredes en el caso de San Quirce; además, de los protohistóricos y antiguos de los La Lastra y los Valle y de Prado Quintana y su advocación San Andrés.

Antonio Gallardo Laureada dice que don Sebastián de la Cuadra "compró a los marqueses de Olías y Mortara la villa de Villarías con todas sus casas, molinos, dehesas, derechos de aguas, pastos, montes y la jurisdicción criminal y civil del término, cumpliendo, así, la condición para ostentar el marquesado." Bien, bueno, vale pero no debió ser la venta tan amplia pues según el catastro de Ensenada, quince años más tarde de la concesión del marquesado, se indica que el marqués de Mortara poseía en Villarías "una casa torre en esta villa que tiene de ancho catorce varas, dieciocho de fondo y quince de alto. Confronta por todos aires hacienda del señor marqués de Villarías."


La conmoción se producirá en 1739 cuando Felipe V instituya el marquesado después de que Sebastián de la Cuadra Llarena (San Julián de Musquiz –hoy Muskiz- Vizcaya, 1687 - Madrid, 1766), caballero de Santiago, se hiciera con la propiedad. Si rastrean el nombre por la internet les aparecerá que el marquesado fue concedido mediante un real despacho de 22 de marzo de 1739. Les apuntaremos que parece que la rezón oficial para ese premio fue la aportación de Sebastián a la lucha contra Inglaterra. Este caballero afortunado fue Secretario de Estado de Felipe V en sustitución de José Patiño y cofundador de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1744. Hizo lobby a favor de Vizcaya en la corte y a favor de las juntas de Avellaneda frente a las de Guernica.

Pero contemos algo con más miga sobre esta familia. En la Enciclopedia Heráldica y Genealógica de los hermanos García Carraffa figura que “Los de este linaje son de Vizcaya y tomaron su apellido del nombre del barrio La Cuadra, perteneciente al Ayuntamiento de Musques, en el valle de Somorrostro y partido judicial de Valmaseda”. El Padre Tomás de Llano (en 1653) asegura que el primero que tomó el apellido por fundar torre en ese lugar fue un hijo de Ordoño Zamudio, llamado Iñigo Ordóñez de la Cuadra.

Marquesado de Villarías

Entre sus descendientes tenemos a Iñigo López de la Cuadra, al que tomó a su servicio el Rey Don Fernando el Católico en 1476 cuando juró los fueros del señorío. Acompañó al monarca a Zaragoza y Barcelona. Allí participó de forma involuntaria en el atentado contra el rey. Les cuento, salía Fernando del palacio mayor de Barcelona cuando, al quedarse separado de sus acompañantes, un labrador de Cañamás, en el Vallés lo ataca. Parece ser que Íñigo interpuso su brazo quedando mal herido y muriendo al poco de regresar a Somorrostro. Los Reyes Católicos premiaron su acción concediéndole para sí y sus sucesores una pensión de cuatro mil ducados anuales sobre el "pedido" de las ferrerías de Vizcaya.

Fijémonos en Juan de la Cuadra, bautizado en Musques, que el 5 de diciembre de 1607 casó con doña Magdalena del Llano, en la que procreó a Francisco (09/10/1611) y Juan de la Cuadra del Llano. Francisco casó en ella el 8 de abril de 1638 con doña Isabel de Medrano y de Foncerrada y fueron padres de Simón, Isabel y Francisco de la Cuadra y Medrano. Este último casó (30/11/1672) con doña María de Achiga y tuvieron a Francisco de la Cuadra Achiga. Este será padre de Juan Francisco de la Cuadra Hernández que será fiscal de la Audiencia de Sevilla, Secretario de Su Majestad en el Despacho de Estado y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 4 de abril de 1740.

La casona de Villarías

Hermanos de este Francisco de la Cuadra Achiaga fueron: Nicolás de la Cuadra y Achiga, Ministro de Estado de Felipe V; Agustín de la Cuadra, caballero de Santiago; y Pedro de la Cuadra, Arzobispo de Burgos. Familia bien relacionada y situada.

En cuanto a Simón de la Cuadra y Medrano (bautizado en Musques el 27 de abril de 1639) desempeñó en su pueblo el cargo de Alcalde en 1693, 1695 y 1699. El 17 de agosto de 1676 casó con doña María de Llanera y tuvieron, entre otros, a Sebastián de la Cuadra Llanera primer Ministro o Secretario de Felipe V, caballero de la Orden de Santiago -en la que ingresó el 20 de octubre de 1730- y primer Marqués de Villarías. Este caballero fundó junto a sus primos Agustín de la Cuadra, caballero de Santiago, y Pedro de la Cuadra, Arzobispo de Burgos, los mayorazgos y vínculos de la casa de la Cuadra que heredó su prima hermana doña María de la Cuadra de la Bodega, hija de su tía Isabel.

Escudo del Marqués de Villarías.

Pero, ¡ay! Tantos esfuerzos para que no te hereden. Es decir, entiéndanme, para que no te herede ningún hijo. Le sucede su hermano mayor Agustín.

Y esto nos lleva al escudo de la casona. Está timbrado por una incorrecta corona de marqués y lleva acolada una cruz de Santiago. Completa la ornamentación un vistoso collar de motivo desconocido. Su campo es partido con Una cruz flordelisada a la izquierda Y, a la derecha, Tres barras. En la bordura general ocho cruces paté: Armas de la Cuadra.

Evidentemente es el escudo del primer marqués de Villarías, previo vizcondado de Nelá, por Felipe V el 14 de enero de 1738, y Real despacho de 22 de marzo de 1739. Por este motivo la corona que corresponde al escudo debe ir realzada de cuatro florones, no de ocho, y de doce perlas, puestas entre los florones de tres en tres y sobre pequeñas puntas.


Por supuesto este regalo regio no era “de balde” sino que conllevaba las rentas que debían pagar los lugareños y que ya llevaban mucho tiempo pagando a los Arce. Tanto rentas por arrendamiento como tributos privados, ojo. La renta se pagaba en especie (mitad trigo y mitad cebada) en septiembre. Lo sacaban de las 300 fanegas de labrantío que registra el Catastro de La Ensenada en 1753. A saber: 154 de trigal (20 de primera clase, 84 de segunda y 50 de tercera), 142 de centenales, 12 de erías y 3 de soto en La Hortizuela; a las que había que añadir unas 200 fanegas de ribazos y cuestas, en las que, además de allagas y árgomas, había algún roble. Se cultivaban productos de secano como el dicho trigo, el centeno, la cebada, maíz, yeros, titos, habas, avena, algo de lino, algunas legumbres y pocas hortalizas.

Pero en el haber de la cuenta tenemos "una casa, que tiene la puerta del solano, de doce varas de alto, seis de fondo y doce de largo con más un caidizo que tiene cuatro varas escasas de alto, de fondo ocho y de largo seis. Surca por cierzo camino, solano campo, ábrego camino y regañón corral de esta casa." Poseía también otras casas y diversas fincas. A saber: catorce casas, 5 eras, 3 fanegas de Soto, 28 fanegas y tres celemines y medio de tierra trigal de primera, 90 fanegas y 9 celemines de segunda, y 14 fanegas y 16 celemines de tercera. Item 14 fanegas y 8 celemines de tierra centenal de primera calidad, 60 fanegas y cuatro celemines y medio de segunda y 40 fanegas y media de tercera, 835 olmos, 193 robles, 49 nogales, 7 manzanos, 7 ciruelos, 4 membrillos.


El rendimiento de las tierras del marquesado de Villarías era bajo y con barbecho cada tres años. Incluso había años en que el señor no recadaba sus diezmos, como en 1683 cuando el Condestable rebajó los impuestos a sus súbditos. Con respecto al ganado… tampoco abunda. Tanto el Catastro de 1753 como la Justificación de frutos decimales, mandada por el arzobispo D. Javier Rodríguez de Arellano en 1776, nos informan que, además de la pareja de bueyes cada vecino solía engordar algún cerdo para el consumo familiar y tenía unas gallinas con su gallo. Había también alguna vaca, novillos, jatos, pollinos de recría, caballos, ovejas, carneros, burros y corderos, pero en escaso número. Tenían un pastor común para el ganado lanar, a 10 fanegas (mitad trigo y mitad centeno) al año.

El catastro registra las cuatro colmenas, cuyo rendimiento se calcula en 3'5 reales cada una, propiedad de Bartolomé García (Alcalde elegido por el marqués) y de Domingo Muñóz; un molino harinero; y una taberna arrendada a Antonio González por 212 reales al año. Hay 11 vecinos y 2 viudas, 14 casas habitables y otra pequeña que sirve de horno. Arriendan el Prado por 60 reales. Hay un Cura Beneficiado, Roque Martínez de Brizuela. Por su parte el marqués pagaba de alcabalas al tesoro real 78 reales.


Había otros propietarios de postín como el Convento de Santa Clara que tenía una casa en el sitio de Santa Marina de 10 varas de alto, 12 de ancho y 16 de largo; y, por ejemplo, una finca de dos fanegas en los Cuarterones. En total las posesiones de Santa Clara hacían 37 fanegas.

Ni médico, ni boticario ni cirujano-dentista. Eso se lo buscaban en Villarcayo, supongo. ¿Y maestro? “pos, ná de ná” quizá algo en los días invernales gracias a algún maestro que cobrase en especie para enseñar a los críos a leer, escribir y "las cuatro reglas". Hasta la segunda república no tuvo Villarías una escuela nacional con maestro estable. De hecho, no aparece en el “Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración” hasta 1908 cuando sí consta Santa Cruz de Andino desde, al menos, 1880. Quizá la causa proceda de la diferente situación jurídica inicial. Claro que, a mi entender, es una errata porque lo coloca a 11 kilómetros de Villarcayo. No sé, no sé…

Villarías en 2003

De hecho, dada la calidad de vida, los marqueses nunca residieron en su feudo. Algo evidente si tenemos en cuenta sus tareas cerca de los reyes. Nos consta el administrador de finales del siglo XIX: Pantaleón Martínez… ¡que vivía en Cigüenza! Por él sabemos que las posesiones del marqués rendían en esas fechas 150 fanegas por el alquiler. En caso de malas cosechas Pantaleón se encargaba de retrasar la entrega e incluso de rebajar lo debido.

Pero no nos adelantemos más de lo conveniente porque antes debemos detallar la situación del pueblo en las diferentes instantáneas que se hicieron durante el siglo XIX. Empezamos por la del diccionario de Sebastián Miñano que retrata esa España –y sus territorios de ultramar- de 1826-1829. En él se dice que tenía 15 vecinos que se recontaban en 65 habitantes para los que trabajaba una única parroquia. Este documento recogía, evidentemente, lo que contribuía el pueblo: 390`22 reales.


Si avanzamos hasta la mitad del siglo otro compilador como fue Pascual Madoz nos informa que es del “(…) ayuntamiento de Aldeas de Medina. Situado en una pequeña altura dominada por otras mayores, con buena ventilación y clima frío, pero sano, y sujeto a constipados y pulmonías. Tiene 16 casas y una iglesia parroquial (Santiago Apóstol) servida por un cura párroco. El terreno confina al norte con Medina de Pomar y Villanueva de Rivacardo; al este, Paralacuesta; al sur, La Aldea; y al oeste, Sta. Cruz de Andino. En él se encuentran el barrio de la Ortizuela y la granja de Sta. Marina, propia de las monjas de Sta. Clara de Medina. Esta y aquel se hallan situado a orillas del río Nela, que fertiliza el terreno, que es arenoso y de ínfima calidad. Los caminos son locales, además hay uno que dirige a la Rioja. Producción: centeno y abundancia de buenas patatas; cría ganado lanar; caza menor, y pesca de truchas, anguilas y barbos. Población 11 vecinos; 41 almas. Capacidad productiva: 180`300 reales LMP. 17,30L. CONTR. 1`064 reales y 12 mrs.”

Dada la descripción podríamos decir que Villarías era un patatal propiedad de un noble.

Campo de Golf de Villarías.

En el año de 1.907 se agregó al Ayuntamiento de la Merindad de Castilla-Vieja, parte del que se conoció como Aldeas de Medina, disuelto ese año: La Aldea de Medina, Barruelo, Céspedes, Barriosuso, Lechedo, Quintanilla de los Adrianos, Villanueva de la Lastra y Villarias. El resto de pueblos que lo formaban pasaron al Ayuntamiento de Junta de la Cerca.

Y, como ya hemos comentado, entremos en la profusión de texto para este pueblo en el año de gracia de 1908. El texto del “Anuario del comercio” nos recuerda que produce cereales y patatas y que la estación más próxima es la de Briviesca a 55 kilómetros (¿y la de Bercedo?). La ventaja es que tenemos una retahíla de nombres. La desventaja es que no sabemos si son de allí. Nos dice que Bartolomé Fernández era el ecónomo, supongo que de la iglesia local. Presenta a tres molineros que, tal vez, comparten molino: Sandalio Diez, Manuel Gómez y Felipe López. ¡Dos herreros!: Hilario y José Saiz. Quizá familiares. ¡Un médico!: José Fernández. Y esto me sorprende estando tan cerca de Villarcayo y teniendo tan poca población. Pero mi sorpresa llega al extremo cuando tenemos la sastrería de francisco Antoniano Quintanilla y dos veterinarios que eran Constantino rozas y Pedro Zorrilla. Rarito todo.


Si lo cotejamos con el Anuario Riera para el mismo año vemos que nos dice que hay 47 vecinos de derecho. Nos da dos propietarios principales, Juan Martínez y Segundo Martínez, que no figuran en la relación del otro anuario. Para pensarlo, al menos.

Para 1909 la publicación se modera y mantiene a este ecónomo y a los tres molineros. Nada más. Los demás oficios han desaparecido. ¿Confirma eso el equívoco presumido para 1908?

Si ojeamos lo publicado en 1911 solo cambia la titularidad del molino que lo lleva Arriola y compañía (Bernabé Martínez, Juan Martínez Ruiz y Tomás Pereda). Y sin escuela.

Villarías en 2005

Por cierto, el maestro que ejercía el cargo en 1936, que procedía de Ayamonte, fue fusilado por ser de “izquierdas”. Guerra, postguerra, emigración. Muerte. La muerte de un pueblo fechada en 1968. Al comenzar ese año parece ser que era Marqués Ángel Ordóñez de Barraincúa y Pérez de Tagle pero, cuando fallece, la villa de Villarías recae en un sobrino que rápidamente la vende a un grupo de agricultores que trabajaban las tierras. De estos pasará, por 7.000.000 pts., a una Constructora vizcaína. Por el año 1972, según nos sigue contando Manuel López Rojo, pensó la empresa OICOSA en construir una urbanización de chalés en Villarías. Tras tantear el mercado desechó la idea y revendió los terrenos a antiguos vecinos del Pueblo. ¿Quizá los mismos que se lo vendieron?

Lo que tenemos claro en que durante esos años se reorganizaron las parcelas para incrementar su eficiencia y poder emplear maquinaria moderna. En esta operación el caserío comenzó a ser destruido. Resistieron la "casa grande" y la iglesia –abandonada.


Lo venden en 1990 a "Villarías 90, S.L." (Familia Alonso-Arenaza), que delimita todo el pueblo con valla metálica e inicia la realización del "Complejo residencial deportivo Villarías". En 1992 se restaura la "casa grande", en cuya planta baja se inaugura un bar. Construyeron un campo de tiro al plato y un coto con recorridos para la caza intensiva de la codorniz, perdiz y faisán. En octubre de 1996 se inauguró un campo de golf, diseñado por el maestro Manuel Piñero, con un recorrido de nueve hoyos. El día 5 de abril de 1997 volvió a celebrarse la misa en la iglesia recién restaurada. Presidió la celebración el Sr. Arzobispo de Burgos, D. Santiago Martínez Acebes.

El último año del siglo XX se crea la sociedad navarra “Villarías 2000, S.L.” que segrega 64.000 metros cuadrados de terreno urbano en ese pueblo para crear la urbanización “La floresta de Villarías”. Pero para llevar a buen fin esta idea moderna y rompedora (en todo el significado de la palabra) se eliminaron casi todos los edificios resistentes del lugar quedando… lo que ha quedado.

Villarías en 2017


Bibliografía:

“Villarías” por Nicolás López Martínez.
“Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración”.
“Anuario Riera”.
“Diccionario geográfico -estadístico de España y Portugal” de Sebastián Miñano.
“Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850)”. Pascual Madoz.
“La casa solariega de los Arce-Bustillos en Sedano” por Luciano Huidobro Serna.
“Las siete Merindades de Castilla Vieja” María del Carmen Arribas Magro.
“Villarcayo y la Merindad de Castilla la Vieja” Julián García Sainz de Baranda.
“Blasones y linajes de la provincia de Burgos. V Partido judicial de Villarcayo”. Francisco Oñate Gómez.
“Villarcayo Capital de la Comarca Merindades” por Manuel López Rojo.
Fototeca Digital de España.
Catastro del Marqués de la Ensenada.

Curiosidades:


Anejos:

Correspondencia de Pantaleón Martínez, de Cigüenza. Administrador

Cigüenza 19 de setiembre, de 1897
Señor Marqués de Villarías.
Señor de toda mi veneración y respeto. He recibido su atenta de fecha 14 del corriente y el recibo del saldo que entregué con la cuenta. Adjunto le mando un estrato de las fanegas bajadas a los inquilinos de Villarías que verá su S.S. En la lista cobratoria de 1894 bajadas dos fanegas a Melitón García y en la lista de 1896 trece fanegas y seis celemines de trigo y lo mismo de cebada, que con este rebajo en vez de ser 162 fanegas y once celemines de cada grano, hoy son 148 y 5 celemines. Referente a la contribución que usted se hizo cargo de pagarla asciende el recibo a 283 pesetas y otras 74 que pagan los inquilinos. Sin más Dios conserve la salud a S. Sa y disponga de este su muy suyo. S. S. Q. B. S. M. Pantaleón Martínez.

Cigüenza 7 de setiembre de 1897.
Sr. Marqués de Villarías.
Señor de toda veneración y respeto. Hoy he vendido el trigo y la cebada de la renta cobrada a los inquilinos de Villarías, a D. Dionisio Rámila, al precio de diez pesetas setenta y cinco céntimos fanega de trigo y cinco pesetas lo de cebada. No se cansan de darle las gracias los inquilinos por su generosidad para con ellos, por lo que están haciendo propaganda de ello. Que Dios le conserve la salud dilatada en años... Pantaleón.


Cigüenza a 25 de agosto de 1897.
Señor con toda mi veneración. Me comunican los vecinos que la cosecha de este año ha sido muy corta, aproximada-mente la mitad de otros años. Y tan pron¬to como reciba contestación suya pasaré a recoger las rentas.

Cigüenza a 7 de setiembre de 1898.
Le Comunico que hoy he recogido las rentas de algunos inquilinos. Además de mal año se encuentra la cosecha muy atrasada. En algunos pueblos han perdido la cosecha entera por apedreo. En Villarías solamente ha sufrido daño en el término de Huerta Vieja y Soto, donde salieron las "cenagas" y lo arrasaron todo. Esto fue del nublado de piedra que descargó en La Aldea, Barruelo y otros pueblos. Si debo vender el trigo y la cebada, espero me lo comunique. En este país tenemos una sequía muy fuerte y muchos calores, incluso donde no hay río les falta las aguas para el consumo. Sin más.


Cigüenza, 8 de abril de 1898.
Sr. Marqués de Villarías.
Señor de toda mi veneración y respeto. Le comunico que en el mes de marzo se ha hecho una planta de chopos como de costumbre en el Islón y Pradilla. También se han plantado dos docenas en Nogales, en la Calzada y Sotillos. Tenemos esperanza de que la cosecha sea mejor que la del año pasado y deseando venga temprana para que las necesidades no duren tanto. Que Dios le conserve la salud dilatados años y disponga de éste su muy suyo. Pantaleón.