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domingo, 22 de enero de 2017

En el recuesto de la montañuela descansa Villacomparada de Rueda.


Hoy nuestra entrada recorrerá la historia de esta población. No la confundamos con la Villacomparada de Medina de Pomar que está camino de Trespaderne. La de Rueda está prácticamente unida a Villarcayo o, al menos, las aceras y las farolas –clásicos indicadores de entorno urbano- llegan al inicio del pueblo. Los “dos kilómetros” de hace más de cien años ya no son nada.

Como nada son los mil años que acumula sobre sus espaldas. La advocación de la iglesia es de las generalizadas entre el siglo V y el VIII en un época, de cultura neovisigoda, en el que se asienta la cristianización del norte. Momento de reestructuración del reino de Asturias por Fruela I y por su hijo Alfonso II que llega hasta mediados del IX.

En Villacomparada (de Rueda) tenemos la advocación de San Martín y un yacimiento altomedieval para reforzar los hechos. Formó parte del alfoz de Cigüenza y, posteriormente, de la Merindad de Castilla la Vieja con capitalidad en este lugar.

Campanario de la iglesia de San Martín

Esta población nos consta documentada en el año 993 como donación al monasterio de San Pedro de Cardeña. Y en el cartulario de San Millán –año 1009- aparece como Villacomaparate.

El Becerro de Behetrías nos dice que este lugar es solariego de hidalgos y de la iglesia de Burgos y que paga al rey moneda y servicios “cuando los otros”. Con respecto a los derechos de los señores consta (dando nombres) que don Nuño y don Diego, hijos de Pedro Fernández, reciben nueve almudes de pan por medio de trigo, cebada y veintisiete maravedís. La iglesia de Burgos solo tres almudes por los mismos conceptos y nueve maravedís.

Hoja correspondiente a Villacomparada de Rueda
en el Becerro de Behetrías

A mediados del siglo XIV aparecen diversas referencias a las posesiones de la iglesia de Burgos en Las Merindades. En algunas ocasiones se refieren al obispo, otras a Santa María de Burgos, al cabildo de Burgos –lo más probable- o iglesia de Burgos. En fin, que tenía parte en Villacomparada de Rueda entre otros lugares como San Julián de Mena o San Martín de Porres.


Sin escaparnos del siglo XIV (en 1358) vemos una transacción poco “cristiana” en la que el moro Alhalla y su mujer, moradores en Villacomparada de Rueda, cambian con una monja de Santa Clara una tierra. Es decir, que hubo mudejares viviendo en el caserío de Villacomparada de Rueda. ¿Vivian entre los cristianos? ¿Había una zona mora? ¿¡Qué decirles!? Asuman que en Castilla no se les obligó a vivir en aljamas hasta 1480 con lo cual…

Lo que está claro es que, además de la mayor carga fiscal, los mudéjares, como los judíos, estaban inhabilitados permanentemente para ejercer oficios públicos que implicaran jurisdicción sobre los cristianos, iba “contra natura”.

De todas formas en algunos aspectos la integración sociocultural de los mudéjares, lenta y parcial, se producía: en el siglo XV era general la pérdida de la construcción onomástica árabe por lo cual estos musulmanes llevaban nombres propios ismaelitas pero apellidos de lugar, oficio o condición a menudo idénticos a los de sus convecinos cristianos. Al mismo tiempo, las estructuras elementales de parentesco y el régimen matrimonial, casi siempre monógamo, eran prácticamente iguales a las de la mayoría.


Evidentemente no era lo mismo ser mudéjar en el campo –caso del vecino de Villacomparada de rueda que era agricultor- o en la ciudad, especializados en oficios manuales de carácter artesanal o de pequeño comercio urbano.

Con el Marqués de la Ensenada y su catastro obtenemos más, mucha más, información. La encuesta se recogió en Villarcayo el 28 de abril de 1853 Bernardo Martínez Avellano como abogado de los reales Consejos se reúne con Antonio Díaz de la Peña, cura beneficiado de Villacomparada, con Vicente Romero como teniente de regidor y con José Gutiérrez, Matías Fernández y Julián Sainz, labradores. Se declaraba lugar de realengo pagando a la corona 116 reales de vellón por diferentes impuestos.

Terreno de secano con tierras dedicadas a trigo y centeno; tierras en barbecho y tierras sin cultivar; árboles como manzanos, nogales, perales, olmos y ciruelos dispersos por las tierras de labor y los caminos. No hay ganaderos y el soto del pueblo se arrendaba a los tratantes que llegaban a las ferias de Villarcayo. Colmenas sí que había y podríamos definirlas como “un tipo de ganado”. Eran 29 colmenas propiedad de Margarita Saravia (veintiséis delante de su casa), Matías Fernández (1) y Francisca de la Campa (2).

Relación de vecinos del Catastro de Ensenada

Hemos dado la impresión de que no había ganado. Falso. Había bueyes, vacas, ovejas, cerdos y cabras para los usos correspondientes de las casas. Ya sabe, lo típico, un par de bueyes, una vaca, un cerdo para consumo…

A la iglesia le pagaban los diezmos (un tercio para el obispado y dos para el cura beneficiado) y primicias. Diez fanegas y cuatro celemines por vecino respectivamente. Y, ojo, que solo había ocho vecinos y dos viudas que constaban como media vecina cada una. Amén del pastor del ganado. Había doce casas habitables, dos pajares y seis casas arruinadas. Ningún hospital ni similar.

Y esa poca población tenía una deuda de 1.250 reales de principal al seis por ciento suscrito con Beatriz Colmenares y Juan Saravia y que ahora posee Margarita Saravia. Parte de esa deuda la pagarían con ayuda de la taberna arrendada por el pueblo a Matías Fernández por 210 reales. Otro que redondeaba el año, aparte de ser agricultor, era Pedro Vivanco Zorrilla que es sastre y trabaja en ello 180 días.

Palacio de los Rueda Saravia al fondo.

Como ya sabrán si siguen esta bitácora, a partir de este momento se sucederán los diccionarios geográficos y las publicaciones profesionales decimonónicas que recogen la situación de los pueblos de España.

Si nos fijamos en el diccionario de Sebastián Miñano (1928) nos dice que es de la provincia de Burgos, del partido de Castilla la Vieja en Laredo y del corregimiento de Villarcayo, merindad de Castilla la Vieja. Ya, del tirón, nos informa que son 22 vecinos lo que se traduce, realmente, en 92 habitantes. Subraya que tiene una parroquia.

Vista aérea entre 1945-1946

Saltemos hasta el centro del siglo XIX donde conocemos las referencias que sobre Villacomparada de Rueda escribe Pascual Madoz. “Situado al pie y falda de una cuesta que le domina por el este. Reinan con frecuencia los vientos del Norte. Su clima es frío pero sano, y se sufren pulmonías y constipados. Tiene 19 casas y una iglesia parroquial (San Martin) servida por un cura párroco. El terreno es de mediana calidad. Le fertiliza el río Nela, sobre el cual hay varios pontones de madera. Los caminos son locales y el correo se recibe de Villarcayo. Se producen cereales, legumbres y patatas, se cría ganado cabrío y vacuno”. Su alimentación se complementa con la caza menor y la pesca común de río. ¿Habitantes? Pues 16 vecinos que agrupaban a 60 personas.

De 1827 a 1850, unos 23 años, la población descendió en un tercio. Nada bueno. Quizá por ello, en 1872, los vecinos de este pueblo pidieron ayuda económica para reparar el puente de la carretera de Torme. Pero el ayuntamiento de la Merindad de Castilla la Vieja les dicen que “verdes las han segado” y que esperen al año siguiente para ver algo de dinero. Bueno, o eso le dijo Félix Martínez (Alcalde de la Merindad) a Julián de la Peña (alcalde de Villacomparada).

Vista aérea 1956-1957

No era un gran pueblo, entiéndanme, me refiero a que era un pueblo pequeño con un número reducido de vecinos y a poca distancia de Villarcayo. Y se notaba porque en 1881 no figuraba ningún comerciante en Villacomparada. Y, como mínimo, la situación continúa así durante una década. Será en 1894 cuando, hurgando entre polvorientos y frágiles libros digitalizados, sepamos el nombre del pastor de almas que cuidaba del rebaño local: Isaac López que continuará hasta, al menos, 1911.

En cambio, los profesores que instruirán a los niños rotarán con mucha más facilidad. Sabemos que en 1894 el profesor fue Bruno Alcalde; entre 1898 y 1901 es Santiago Heras Contreras (que cuando estuvo de baja por enfermedad fue sustituido por el párroco); Francisco Mayoral Pérez es nombrado en diciembre de 1904 para atender a los hijos de sus 104 moradores; Leocadia Hernández se encargará del trabajo en 1906; para el curso 1909 a 1910 el Profesor sería Moisés Barga López; y en 1911 Petra Llanos Ortega. Un concurso de traslados urgente trae a Felisa Miguel Villa. Por no ser insistente dejaré caer algún nombre más como Teodora Puertas, Rogelio Rodríguez Salazar, Ricardo Díez Medina, Prima Feliciana López Omar o Celso López Gallego.

Escuelas de Villacomparada de Rueda

Pero retomemos el hilo de la industria de Villacomparada de Rueda porque en 1902 está funcionando una fábrica de electricidad llamada “Electra de los Arriolas”. Esta, parece ser, se encargaba del alumbrado público de Villarcayo junto a la de Churruca. Puede que gracias esa empresa tuviesen la carpintería de Donato Rueda, al menos desde 1905. ¿Suficiente para un pueblo de 114 habitantes?

Y ustedes pensarán: “¿Cómo había una central hidroeléctrica en Villacomparada de rueda? ¡Nunca he visto un pantano en la localidad!” Pero seguro que han visto los restos de un molino junto al río. Si rastreamos las relaciones empresariales encontramos que, al menos en 1908 y no dudamos que seguramente desde mucho antes, eran fabricantes de harinas que en ese alambicado lenguaje significa molineros.

Fotografía aérea 1973-1986

Y, dado que estamos en España, debemos señalar los bares que ya existían en este lugar, paso obligado de carreteros en su camino hacia Villarcayo desde la lejana villa de Bilbao y el Valle de Mena. Son la taberna de Pedro Albajara y la de Víctor Casas.

Tras la guerra civil del siglo XX, en 1950, hay 128 habitantes. Una cifra que no se aleja de la línea de años anteriores a la guerra (100 habitantes en 1931). Actualmente hay entre 30-50 personas censadas en este pueblo del municipio de Villarcayo que les recibirá con cariño cuando lo recorran.

Toma aérea 1980-1986

Lo encontrarán pegado “a la carretera (…) edificado en el recuesto de la montañuela, con iglesia románica interesante del siglo XII, que conserva íntegro su ábside y varias casas palacios, entre otras, las de los de Rueda (siglo XV) y Peña” palabras de Julián García Sainz de Baranda.

Desde la carretera general hacia Villarcayo vemos la torre superviviente de lo que fue el palacio fortificado de los Saravia de Rueda los cuales fundarían en 1515, a través de Juan Sánchez Saravia de Rueda, sobre la torre de Loja -o de Penilla- en Quintana de Valdivielso un mayorazgo que heredó su hijo el licenciado Juan de Saravia Rueda fallecido en 1534. Fue alcalde mayor del Condestable de Castilla.

Fachada de los Díez Peña

En el centro del pueblo, mirando desde abajo a la iglesia, encontrarán la casa de los Díez de la Peña. Según Luis Varona Saravia, "aunque hubo muchas casas con este apellido, la de más antigüedad y nobleza estuvo ubicada en esta localidad de Villacomparada de Rueda. Construida en piedra de cantería tenía por defensas tronerar y saeteras, cubos en sus puertas, foso y barbacana. Su término redondo era muy extenso, cercado de cal y canto, con huertas dentro y fuera de él. En la iglesia de San Martín (la del lugar) contaban con capilla propia, al lado del Evangelio, para para sus entierros”.

Probables restos de esa, también, desaparecida casa fuerte hay en la fachada de una casa un escudo de armas bastante deteriorado. Está timbrado por un casco de cuyos penachos surge una mano empuñando una espada quebrada. Dos salvajes provistos de sendas varas hacen de tenantes. Completan el adorno lambrequines, hojas y cascabeles. En su campo figura un castillo donjonado defendido por una muralla, con su puerta y varios cubos, y surmontado por tres estrellas de ocho puntas: armas de Peña. En la bordura una estrella de ocho puntas, en jefe, y diez cabezas de moros con turbante: armas de Díez. Al pie del escudo figura la leyenda. "Esto solo satisface”

Escudo de los Díez Peña

“Hállanse noticias -según Varona- desde Juan Díez de la Peña, señor de esta casa de Villacomparada de Rueda, que casó con una hija del alcalde Pedro Pérez  de Salinas, de la casa de este apellido en Medina de Pomar, de donde era vecino. De este matrimonio fue Hernando Díez de la Peña, que sucedió en la casa y Francisco de la Peña que casó en Soria.

Hernando Díez de la Peña casó con María Fernández Varona, natural de Puentedey, y tuvo a Juan Díez de la Peña que sucedió en la casa y mayorazgo. Juan Díez de la Peña casó con Susana Saravia de Rueda, hija de la casa de Saravia de Villacomparada y tuvo a Juan Díez de la Peña, que sucedió en la casa y al capitán Pedro Díez de la Peña que casó con doña María Gómez de Isla, de Villalaín.

Juan Díez de la Peña fue Comendador de la Orden de Santiago, pasó a Inglaterra con el oficio de aposentador de Felipe II. Hallóse en la batalla de San Quintín ganando una bandera que depositó en la capilla y entierros de su casa en la iglesia de Villacomparada. Concurrió con Pedro Merino el que prendió en aquella ocasión al Condestable de Francia. Casó con doña María de Bustamante, hija de la casa de Villalázara y tuvo a Juan Díez de la Peña, que les sucedió; a doña Aldonza de la Peña que casó con don Juan de Velasco, señor de la casa de Ribacardo, y a doña María de la Peña que casó en Salinas de Rosío con dos Juan de Céspedes Vallejo.

Juan Díez de la Peña casó con doña Inés de Isla Salazar, hermana de don Bartolomé de Salazar, de esta casa en Villarcayo, y tuvo a don Pedro Díez de la Peña, abogado de los Reales Consejos, que casó con su prima hermana doña Ana María de Velasco, hija de doña Aldonza de la Peña y de don Juan de Velasco. Tuvieron cuatro hijos y una hija. El mayor, estando estudiando en Valladolid casó desigualmente en el año 1655, por lo que posiblemente fue desheredado”.

En los libros de bautizados de Villacomparada de Rueda consta don José Díaz de la Peña Velasco, posible sucesor en el mayorazgo, casado con doña Francisca González de Cartes, vecinos de Burgos. Hijo se este matrimonio fue don Felipe Díaz de la Peña Velasco Salinas que casó con doña Francisca de la Campa. De este matrimonio fueron Antonio Jacinto, bautizado el 20 de febrero de 1724, Josefa Francisca, Lucía Felipa, José Felipe, Teresa Francisca, José Bernardo, Lucas Pedro, Pedro Felipe y Rosa.

“En el año 1803 localizamos al que fue uno de los últimos mayorazgos de casa. Se trata de don Pedro Díaz de la Peña Salazar y Rozas, teniente de fragata la Real Armada, señor mayor de las casas fuertes de Villacomparada, Villanueva y Ribacardo, vecino de la ciudad de Burgos; hijo legítimo de don José Díaz de Peña y Velasco y de doña Juana de Rozas, el primero difunto, vecino que había sido de la referida ciudad, y la dicha señora residente en Madrid. Había casado el citado don Pedro con doña Ascensión de Vera y tenía tres hijos: Lino, Felipe y Manuela”


Y ya que nos hemos metido a hablar de sagas familiares (solo los de una de las tres casa con escudo que hay en la población, ojo) recordar, para finalizar esta entrada sobre Villacomparada de rueda, al niño Gonzalo Pérez Herrero fallecido en una rara explosión en el cercano junio de 1979 mientras jugaba con dos amigos en los campos cercanos al casco urbano de la pedanía.


Bibliografía:

Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración.
Anuario Riera.
“Las Merindades de Burgos: Un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad a la Edad Media”. María del Carmen Sonsoles Arribas Magro
Becerro de Behetrías.
“Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI”
“El Obispado de Burgos y la Castilla primitiva desde el siglo V al VIII” por Luciano Serrano, Abad de Silos.
“Apuntes descriptivos históricos y arqueológicos de la Merindad de Valdivielso” por Luciano Huidobro y Julián García Sainz de Baranda.
“Diccionario Geográfico-estadístico de España y Portugal” de Sebastián Miñano.
“Villarcayo y la Merindad de Castilla-Vieja” por Julián García Sainz de Baranda.
“Medina de Pomar, arqueológico y centro de turismo” por Julián García Sainz de Baranda.
Gaceta de Instrucción Pública y Bellas Artes
La Revista de Santander (Santander).
Suplemento a La Escuela moderna.
Revista de historia y de genealogía española.
Periódico “El Papa-Moscas”
Periódico “La Hoja del Lunes”
“Nomenclator o Diccionario de Ciudades y pueblos” de Floridablanca
“Nomenclator de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España formado por el INE con referencia al 30 de diciembre de 1950”
“Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar” de Pascual Madoz.
Fototeca Digital del Ministerio de Fomento del Reino de España.


2 comentarios:

  1. Bueno, Villacomparada de Medina NO está en la carretera de La Cerca sino en la de Moneo-Trespaderne.
    De nada.

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    1. Muchas gracias. Siempre es de agradecer que la gente corrija los errores para ayudar a futuros lectores.

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