Antes
de lanzarnos al tema debemos indicar que la retaguardia franquista de Castilla
fue atacada desde el principio de la guerra. Se bombardeaba tanto ciudades
importantes del tipo de Valladolid, Salamanca o Burgos como localidades
pequeñas.
Y
otro tipo de lugares. El tren era esencial en las guerras de este tiempo al permitir
transportar tropas y materiales rápidamente. Por ello, el sistema ferroviario
fue objetivo permanente por parte de la aviación de bombardeo republicana y
nacional. El problema para los contendientes fue que los daños producidos en
las vías eran fácilmente reparables. ¿Solución? Destruir las locomotoras y los
vagones. Era vital tener talleres donde poder reparar las locomotoras averiadas
o con desperfectos por ataques del enemigo por lo cual… ¡También eran objetivo!
Los bombarderos también fueron empleados para despejar zonas de avance de la
infantería.
Burgos,
por su parte, resultó una provincia dividida, aunque la mayor parte de la misma
cayó del lado del ejército nacional. Y los aviones de la legión Cóndor y de la
Aviación Legionaria italiana se asentaron en Burgos y Villarcayo
respectivamente. En el aeródromo de Villarcayo hubo bombarderos ligeros RO-37 y,
sobre todo, cazas CR-37. Desde aquí se atacaron zonas de Cantabria, Vizcaya y
Burgos en manos republicanas poniendo en práctica la “spezzonare” (bombardeo
incendiario) y la “dirompenti” (uso de bombas fraccionarias).
Uno
de esos lugares que recibieron las bombas facciosas fue Corconte. Pero no el
pueblo, que es Cantabria, sino el balneario que está en la provincia de Burgos,
en el Valle de Valdebezana. Entre ambos lugares hay un kilómetro escaso y sólo
el segundo tenía interés militar. Si me preguntan por qué no bombardearon el
embalse del Ebro deben comprender que la posible riada anegaría tierras
franquistas y porque… ¡no estaba construido! De hecho, en lo sumergido del pueblo
de Orzales se construyó en diciembre de 1936 un campo de aviación republicano.
Bombardero SM-81 en Valdebezana.
El
Valle de Valdebezana tiene de 156 kilómetros cuadrados, está situado en el
extremo noroeste de Las Merindades y es atravesado por la carretera nacional
623 de Burgos a Santander. El municipio está compuesto por diecinueve
localidades. En 1930 su población era de 4.523 habitantes, en su mayor agricultores
y ganaderos, aunque en Soncillo también había gente dedicada al comercio y los
servicios. En la zona de Arija había obreros de la vidriera y, con ellos,
presencia sindical y de partidos de izquierdas. En julio de 1936 los
republicanos mantuvieron la parte occidental del Valle de Valdebezana, quedando
establecido el frente en los páramos de Bricia y La Lora. La Guardia Civil de
Soncillo secundó el alzamiento militar dominando así las posiciones de La Maza
y Cielma, estabilizándose el frente entre Quintanaentello y los arrabales de Soncillo.
Quedaron en poder de los sublevados los pueblos de Soncillo, Castrillo de
Bezana, Argomedo, San Cebrián, Villabáscones de Bezana, Cubillos del Rojo, Hoz
de Arreba, Pradilla de Hoz de Arreba, Lándraves y Munilla. El resto dependió
del constituido Consejo de Santander, Palencia y Burgos.
Volviendo
al balneario de Corconte diremos que era objetivo militar rebelde porque fue
habilitado como alojamiento de tropas de reserva rojas y lugar de descanso de
los soldados de primera línea. Así, el 11 de agosto de 1937 seis SM-81 lo bombardearon
y el 16 de agosto de 1937 quince RO-37 procedentes de Villarcayo lanzaron 300
bombas de 12 kg cada una.
Posiciones republicanas en El Escudo
según el espionaje italiano.
El
ejército republicano reforzó las trincheras al noroeste de soncillo -las cotas
920 y 941- en donde pretendía situar posiciones de ametralladora y cañones.
Sabido esto, el alto mando italiano decidió bombardearlas el 1 de julio de
1937. El 3 de julio, seis Savoia-Marchetti SM-79 Sparviero (“gavilán” en
italiano), que fue el bombardero medio italiano más importante de la Segunda
Guerra Mundial, bombardean las cotas 920 y 941 de Soncillo. Las bombas no eran
“inteligentes” cómo dicen que son las actuales y por ello ocurrían cosas como
que ese día murieron en Cabañas de Virtus dos guardias civiles republicanos
alcanzados por una bomba de la aviación nacional. El noroeste de Soncillo fue
constantemente bombardeado por la Aviación Legionaria a partir de que se fijara
el objetivo de Santander. Ello ocurrió tras la toma de Bilbao y la
consolidación del frente en Las Encartaciones.
El
9 de julio, doce Savoia Marchetti SM-81 bombardearon el noroeste de soncillo.
El 10 de julio, también doce SM-81 bombardearon la misma zona y nueve RO-37
hicieron un bombardeo ligero sobre la concentración de tropas al norte de
Virtus. Es que, el espionaje nacional determinó que en el bosque al noreste de
Virtus se encontraban depósitos, tropas y, posiblemente, nidos de ametralladora
y baterías de artillería. El 12 de julio seis aparatos SM-81 incendiaron el
bosque en torno a Virtus, la estación de Soncillo, Cilleruelo de Bezana y el
puerto de El Escudo. Como tenían constancia de cazas republicanos en el sector
se requirió escolta con la que se reunieron en la vertical de Villarcayo. Los bombarderos
debieron pasar por la base de Soria para poder llevar bombas incendiarias.
Bosque incendiado en Cilleruelo de Bezana.
El
bombardeo contra los republicanos del día 28 de julio se dividió en dos. Por un
lado, se volvió con bombas incendiarias sobre el bosque de Virtus y, por otro,
se intentó destruir el castillo medieval. En esta operación participó el aeródromo
de Saldaña del que salieron las escuadrillas 214, que bombardeó el Castillo de
Virtus, y la 213, que incendió el bosque al noroeste de Virtus. Comandó la
formación el teniente coronel piloto Ferdinando Raffaelli.
La
carga explosiva se repartió entre doce bombarderos SM-81:
- 1.728
spezzioni (bombas incendiarias)
- 432
dirompenti (bombas de fragmentación)
- 8
bombas de 250 kg.
- 96
bombas de 50 kg con retardo.
La
escuadrilla 214 tenía esta composición:
21-45
del T.C. piloto Raffaelli y el teniente Villa.
21-42
del sargento teniente Galimberti.
21-43
del sargento teniente Gerardi.
21-44
del capitán Simini y el teniente Beccia.
21-47
del sargento teniente Rospinglosi.
21-41
del sargento teniente Villa Rodolfo.
Y
la escuadrilla 213:
21-32
del capitán Paris.
21-34
del capitán Alfano.
21-33
del sargento teniente Castiglione.
21-35
del teniente Maschieraldo.
21-37
del teniente Carnicelli.
21-31
del sargento teniente Castellani.
La
escasa actividad antiaérea republicana consiguió que el aparato 21-41 recibiera
un impacto en su depósito de combustible derecho dificultando la descarga de
las bombas de 250 kg. que transportaba. Esto afectó a la escuadrilla del
capitán Simini, que realizó un tiro ligeramente largo al objetivo, que salvó el
castillo de Virtus y las defensas adyacentes.
Efecto de las 1.728 bombas incendiarias
en el bosque de Virtus
El
2 de agosto, nueve SM-81 bombardearon Cilleruelo de Bezana partiendo del
aeródromo de Saldaña. Y el 3 de agosto seis Savoia Marchetti SM-81 bombardearon
los arrabales republicanos de Soncillo. A su vez, el 13 de agosto, un RO-37
bombardeó la población de Virtus y el noroeste de Soncillo. La zona volvió a
ser objetivo en agosto por parte de la escuadrilla 28 de S-79 con base en el
aeródromo de Soria. Esta zona fue un objetivo recurrente hasta el 14 de agosto,
donde se combinaron SM-81 y RO-37 con el objetivo de destruir las trincheras
republicanas antes del ataque. El CTV aspiraba a entrar en Santander por El
Escudo, por lo que este puerto se convirtió en un objetivo que obligaba a
bombardear en paralelo a la actual carretera N-623.
Las
fortificaciones republicanas se reducían a obras de tierra con escasa presencia
de cemento y usando cubiertas de eucalipto para los nidos de ametralladora,
según se desprendió del espionaje sobre el capitán de ingenieros Rogelio
Sanmamed del Estado Mayor del ejército de Santander, Palencia y Burgos.
Humareda bosque de Virtus.
Finalmente,
el 14 de agosto de 1937 las tropas italianas rompieron el frente y avanzaron
hacia el puerto de El Escudo apoyados por su aviación, que aquel día machacó
las posiciones republicanas con toneladas de bombas. En el Registro Civil de
Valdebezana consta una única víctima de los bombardeos en esa fecha: Ángel Díaz
Cuesta, vecino de Virtus, de 53 años, casado y con dos hijos, labrador, que
falleció en Virtus por “heridas por metralla de bomba de aviación”. Sin contar
a los soldados a ambos lados de las trincheras. Finalmente, el 15 de agosto se
produjo un combate aéreo sobre el puerto del Escudo.
Debemos
viajar hacia los primeros meses de la guerra para informarnos que el 27 de
octubre de 1936 murieron en Soncillo dos soldados franquistas riojanos
alcanzados por la metralla de una bomba de aviación republicana. ¡No solo
atacaban los azules! Estos soldados se llamaba Gerardo Alcalde Valdés de 22
años y Andrés Herce Angulo de 19 años.
SM-81 del Teniente Carnicelli sobre Virtus.
Por
su parte, los aliados de los franquistas generaron una lista mayor de víctimas:
- Ángel
Díaz Cuesta, Vecino de Virtus, casado, dos hijos, labrador, falleció en Virtus
el 14 de agosto de 1937 a consecuencia de “heridas por metralla de bomba de
aviación”, siendo enterrado en Virtus. Tenía 53 años.
- Martín
Diez, Vecino de Quintanaentello, murió en Cilleruelo de Bezana en un bombardeo
de aviación sucedido en los primeros meses de la guerra.
- Enrique
Murgaia Herrero: Nacido en Miranda de Ebro (Burgos), soltero, Guardia Civil,
debía combatir en las filas republicanas, porque falleció en Cabañas el 3 de
julio de 1937 a consecuencia de “bombardeo de la Aviación Nacional”.
Tenía 27 años.
- Micaela
Peña Peña (o Pérez Pérez): Nacida en Virtus y vecina de Cilleruelo de Bezana
era viuda y tuvo siete hijos. Falleció en Cilleruelo el 30 de octubre de 1936 a
consecuencia de “heridas de aviación”, siendo enterrada en Cilleruelo.
Tenía 76 años.
- Andrés
Rapp Gómez: Nacido en Sillero (Lugo) era Guardia Civil en Cabañas de Virtus.
Debía combatir en las filas republicanas, porque falleció en Cabañas el 3 de
julio de 1937 a consecuencia de “las heridas que recibió de una bomba de la
Aviación Nacional”. Tenía 41 años.
- Manuel
Ruiz Fernández: Vecino de Cilleruelo, casado, tres hijos, labrador, falleció en
Cilleruelo el 2 de agosto de 1937 a las 16 horas a consecuencia de “metralla
de una bomba de la Aviación Nacional”. Tenía 53 años.
Durante
los combates por El Escudo, las tropas italianas del CTV ocuparon Arija y
avanzaron por la llanura de La Vilga y la carretera de Corconte, llegando a
Orzales y a su aeródromo el martes 17 de agosto, día en que también lograron
conquistar el puerto citado. A partir de ese momento, el aeródromo de Orzales
fue utilizado por la Aviación Legionaria Italiana y la aviación franquista, que
prosiguieron desde allí las campañas de Santander y Asturias. La toma de El
Escudo finalizó la guerra en Valdebezana, pero no terminó el peligro. En los
años siguientes se registraron en el municipio doce muertos por accidentes al
manipular material bélico.
Sus
nombres, cómo homenaje y recuerdo, son:
- Lucrecia
Díaz Díaz: Vecina de Virtus, casada, cinco hijos, falleció en Virtus el 20 de
abril de 1942 a las 15 horas a consecuencia de la explosión de un proyectil que
mató igualmente a su marido, Justo González Peña, y a los vecinos Vicente
Fernández Ruiz y Emilio Peña San Miguel. Tenía 45 años.
- Isabel
Fernández Martínez: Vecina de Soncillo, soltera, murió el 17 de abril de 1937
al explotar una granada que encontró cuando buscaba caracoles con otras tres
niñas pequeñas que también resultaron muertas, fueron trasladadas al Hospital
de Villarcayo, pero no se pudo hacer nada por salvar sus vidas. Tenía 11 años.
- María
Mercedes, Bibiana Alda y María Rosario: Hermanas y vecinas de Soncillo,
murieron con la anterior el 17 de abril de 1937 con Isabel. Tenían seis, cuatro
y un año y medio.
- Vicente
Fernández Ruiz: Vecino de Virtus, casado, dos hijos, labrador, falleció en
Virtus el 20 de abril de 1942. Tenía 38 años.
- Justo
González Peña: Vecino de Virtus, casado con Lucrecia, cinco hijos, labrador,
falleció en Virtus el 20 de abril de 1942 a las 15 horas. Tenía 49 años.
- Hermanos
Guadalupe: vecinos de Soncillo, niños, fallecidos cuando manipulaban una bomba
de mano.
- Emilio
Peña San Miguel: Vecino de Virtus, soltero, labrador, falleció en Virtus el 20
de abril de 1942 a las 15 horas. Tenía 18 años.
- Manuel
Ruiz Pérez: Nacido en Torres de Arriba el 13 de julio de 1922. Era vecino de
Torres de Arriba, soltero, jornalero, falleció en ese pueblo el 19 de marzo de
1938 a las 18 horas a consecuencia de “la explosión de bomba de mano”
con la que se encontraba jugando con otros chavales, los cuales resultaron
ilesos, fue enterrado en Soncillo. Tenía 15 años.
- Eladio
Sainz Sainz: Vecino de Riaño, soltero, escolar, falleció en el término de Riaño
en el sitio Peñademaza el 21 de marzo de 1950 a las 13 horas a consecuencia de
la onda expansiva de una bomba que encontró y que mató igualmente a su hermano
Leonardo. Tenía 10 años.
- Leonardo
Sainz Sainz: nacido en Quintanaentello el 2 de agosto de 1936. Vecino de Riaño,
resultó mortalmente herido el 21 de marzo de 1950 por la explosión de una
granada que encontró cuando cuidaba las ovejas. Tenía 13 años.
Bombardeo sobre Virtus.
Casi
hasta hoy los artificieros de la Guardia Civil han visitado Las Merindades para
neutralizar viejas bombas de esta guerra.
Bibliografía:
“Viento
Fuerte del norte”. Javier de la Colina Aranceta, Javier de la Colina Menéndez y
Fernando Obregón Goyarrola.
“El
bombardeo aéreo como atributo de la guerra total: la población de la
retaguardia sublevada como objetivo de guerra del gobierno republicano”. Juan
Boris Ruiz Núñez.
“Los
Romeo RO-37 Bis en la Guerra Civil (I parte)”. Juan Arráez Cerdá.
“República,
Guerra Civil y Postguerra en Espinosa de los Monteros y Merindades de Montija,
Sotoscueva y Valdeporres (1931-1950)”. Fernando Obregón Goyarrola.
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