Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
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domingo, 27 de septiembre de 2026

La Guardia Civil llega a La Vilga.

 
 
El despliegue de la Guardia Civil en la provincia de Burgos empezó en 1854, diez años después de su creación. La distribución de las comisarías fue paralela a las principales vías de comunicación: carretera Madrid-Irún; carretera de Valladolid; el camino de Santander; Bilbao a través del Valle de Mena; el eje Soria-Valladolid; y la carretera de León. Además, las cabeceras de los partidos judiciales, principalmente Sedano, Villadiego, Castrojeriz, Rosa, Salas de los Infantes y Medina de Pomar (cuando el partido judicial estuvo en esta ciudad).
 
Por su escasa población, La Vilga era custodiada por el cuartel de la Guardia Civil de Soncillo y el puesto de Cilleruelo de Bezana. Y, por si esto no era suficiente, el ferrocarril de La Robla podía acercar rápidamente más números de la Benemérita. Esto último, traducido para aquellos que no sean españoles, significa que podían acercar agentes (números) de la Guardia Civil (Benemérita). Todo fácil y sencillo para una zona rural. El problema es que el equilibrio se rompió cuando en La Vilga, en Arija, se instaló la “Cristalera Española” en 1906. Esta empresa construirá un pueblo junto a la fábrica a lo largo de veinte años. Para la construcción de la fábrica llegaron casi 500 trabajadores, que vivían hacinados en las pocas viviendas existentes en Arija y en los pueblos limítrofes.

 
Esos primeros años las edificaciones, calles y avenidas, y la delimitación de las fincas con estacas y alambres, recuerdan a los pueblos del oeste americano. Por primera vez había trabajadores, muchos trabajadores, que no trabajan para complementar sus ingresos agrícolas, sino que ser obreros era su única actividad. También vinieron numerosos emprendedores que instalaron sus comercios y locales en los terrenos aledaños a la fábrica. La industrialización llevó la población local desde unos treinta y nueve vecinos, todos habitantes del barrio de arriba, hasta unos cuatro mil habitantes si asumimos que había mil empleados según épocas, más o menos. La fábrica construyó casas de distintas categorías para los diferentes empleados (director, ingeniero jefe, jefes de departamento, encargados, administrativos, obreros, y finalmente jubilados), capilla, casa de Correos, cooperativa obrera, escuelas, cuartel de la Guardia Civil -nuestro protagonista-, estación de ferrocarril, plaza y quiosco de la música, y campos deportivos para fútbol y tenis. Se creaba así un mundo, una ciudad pequeña, en la que abundaban el dinero, los transeúntes e, inevitablemente, los conflictos.
 
Así, en mayo de 1906, a poco de comenzar las obras, el ayuntamiento solicitara la instalación de una casa cuartel. El alcalde de Alfoz de Santa Gadea, municipio al que pertenecía Arija, escribe el 30 de mayo de 1906 al ministro de la Gobernación:
 
“Excmo. Señor.
 
Don Cipriano herbosa alcalde Constitucional de Arija (provincia de Burgos) a V. E. respetuosamente expone: Que con motivo de haberse establecido en el término municipal de este pueblo una fábrica titulada “Cristalería Española” que da ocupación a obreros, hoy en la construcción de los edificios y mañana en el trabajo manual de la grande industria que representa la fabricación de lunas de cristal plano en todos los derivados, se hace indispensable para garantizar el buen orden del trabajo, y para atender a eventualidades relacionadas con el orden público, se cuente en un momento determinando con el auxilio de la Guardia Civil”.

 
La petición era avalada por Basilio Paraíso, propietario de la fábrica de espejos “La veneciana” de Zaragoza, y uno de los accionistas de “Cristalería Española”. Basilio era un político regeneracionista que había sido diputado unos años antes. Una nota interna del ministerio de la Gobernación fechada el 7 de junio de 1906 dice: “Don Basilio Paraíso recomienda que se establezca un puesto de la Guardia Civil en Arija (Burgos)”. También “Cristalería Española” envió un escrito al director general de la Guardia Civil. Lo acompañaron con el plano del “Proyecto de un edificio para el Puesto de la Guardia Civil en Arija” que era una casa de nueva planta con seis viviendas que la empresa ofrecía gratuitamente para casa-cuartel:
 
“Don Arsenio Brachotte, director Gerente de la sociedad anónima “Cristalería Española” hace constar, que, aunque en la instancia que el señor alcalde del pueblo de Arija (provincia de Burgos) hace al Excmo. señor ministro de la Gobernación solicitando puesto en Arija ofreciendo casa gratuita, esta se hará a costa de la sociedad según ofrecimiento hecho en carta particular al ayuntamiento; por lo que, para evitar entorpecimientos al valerse de intermediarios ofrece la sociedad directamente al Excmo. señor director General del Cuerpo de la Guardia Civil construir una casa de nueva planta según el plano adjunto, a reserva de aceptar si conviene las modificaciones que juzguen convenientes en el plano y cuya casa se empezará a construir tan pronto haya seguridad de que se establece el puesto, y una vez empezada, se procurará terminarla en el más breve plazo posible. Arija 25 de junio de 1906”.
 
Con todos estos apoyos que hacen cierto el refrán de que “quien tiene padrinos se casa”, la petición es rápidamente informada por el coronel subinspector de Burgos (9 de julio de 1906), y por la dirección General de la Guardia Civil (13 de julio). El documento remitido al ministro de la Gobernación sobre la petición del ayuntamiento es elocuente:
 
“Excmo. señor ministro de Gobernación: Pasada a informe del Coronel subinspector del décimo segundo tercio la instalación promovida por el ayuntamiento de Arija (sic) en la provincia de Burgos en solicitud de un puesto de este instituto lo emite manifestando que efectivamente en aquella localidad se construye una fábrica por la sociedad “Cristalería Española” que da ocupación a 380 obreros y que en el mes corriente se elevarán a 500, siendo en una mayoría del país, pero dada la proximidad a Bilbao por el ferrocarril de La Robla, la mayor parte han trabajado en dicho punto en donde se han avezado a la lucha con los patronos e infiltrado en teorías socialistas, razón por la que con frecuencia se declaran en huelga como lo prueba que en la actualidad existen en tal situación 180 obreros, habiendo ocurrido tres principios de huelga que terminaron por la pronta cesión de los encargados a las exigencias de aquellos; que una vez terminada la obra quedarán para funcionamiento de la fábrica de 250 a 300 obreros resultando difícil la cooperación de la fuerza en los primeros momentos pues el puesto más cercano dista 8 kilómetros y tiene a su vigilancia 27 pueblos en el que las exigencias del servicio hacen muchas veces imposible el auxilio que es requerido con frecuencia por el temor que abrigan los encargados de que se cumplan las amenazas que vagamente dan a entender los obreros: Que la situación topográfica de dicho Arija es a un extremo de la demarcación del puesto de Cilleruelo de Bezana y de la provincia distante tan solo dos kilómetros del primer pueblo de Santander, y que el director de la fábrica caso de establecerse el puesto construiría por su cuenta cediéndola gratis una casa para alojamiento de la fuerza según instancia y plano adjunto.

 
Por las razones apuntadas considera el indicado Coronel de acuerdo con el Jefe de la Comandancia que será muy conveniente el establecimiento del puesto que se pretende siempre que se aumente la fuerza de la Comandancia pues con la que hoy tiene asignada no es posible llevarlo a cabo por carecer de personal para ello y porque además se resentiría el servicio si se entresacase de otros el que hubiese de constituirlo, esto sin embargo de que el Gobernador Civil ha manifestado no encuentra inconveniente alguno en su instalación con la cual se garantizaría el orden y seguridad de las familias y obreros establecidos en el repetido punto.
 
En su consecuencia y de conformidad con el Coronel y primer Jefe citados tengo el honor de participarlo a V. E. cumpliendo lo adecuado en la R. O. de ese ministerio fecha 11 de junio próximo pasado y con devolución de las instancias y plano a la misma se acompañaban para la resolución que en su vista se digne estimar procedente.
 
Dios guarde a V. E. muchos años. Madrid 13 de julio de 1906. Joaquín Sánchez Gómez”.

 
Solo era cuestión de tiempo que la petición del ayuntamiento de Alfoz de Santa Gadea -que no de Arija- y “Cristalería Española” fuera aprobada por el instituto armado. Esto se produce el 30 marzo de 1907, después de consultar al gobernador civil de Burgos para que confirmase que su creación no era contraria a “interés político alguno”. Aunque será en mayo o junio de 1908 cuando comience la actividad del puesto de la Guardia Civil en Arija.
 
¡Y tenía trabajo! No solo en asuntos de accidentes laborales o huelgas si no, también, en los clásicos asuntos contenidos por el Código Penal, que son los “interesantes” para la Guardia Civil. Sólo hay que rastrear un poco por las hemerotecas…
 
“Ha sido puesto a disposición del juzgado de Alfoz de Santa Gadea el peón de la fábrica de Arija Juan Pérez Peña, natural de Bustasur (Santander), que en la tarde del 20 del actual causó con un palo una herida leve en la sien derecha a su compañero de trabajo Herminio Pérez García, natural de Oviedo”. (27 de noviembre de 1906).
 
“Sobre las once de la noche del 24 del actual fue muerto a puñaladas en el pueblo de Arija, el vecino de Reinosa Servando Palacios, por los jóvenes Críspulo García Recio, natural de la provincia de Palencia, y Máximo Muño Ruiz, de Cañedo (Santander). Como cómplices fueron detenidos Mariano Carrera y José Carrera García, todos ellos trabajadores de la fábrica de Arija”. (28 de marzo de 1907). El 24 de marzo de 1908 se celebraba, en sedano, el juicio condenando a Críspulo a 13 años de reclusión y 2.000 pesetas de indemnización.

 
“La Guardia Civil de Cilleruelo de Bezana ha detenido a los hermanos Nicanor y Demetrio Callejo Puente, vecinos de Bentosur (Santander), por haber promovido un fuerte escándalo y amenazado de muerte a varios individuos en Arija”. (15 de noviembre de 1907).
 
“Leocadio García Pérez y su hijo Rafael, vecinos de Arija, fueron detenidos el día 4 del actual, por haber inferido con una botella varias lesiones en la cabeza, que fueron calificadas de pronóstico reservado, al vecino de Soncillo Domingo Bustamante y al de la fábrica de Arija, Bernabé Bustamante”. (7 de enero de 1908).
 
El 18 de abril de 1908 nuestro conocido Demetrio Callejo Puente fue detenido por disparar un arma de fuego, sin consecuencias. Sin consecuencias salvo que lo detuvieron, claro.
 
“En el pueblo de Arija fue herido el día 24 del corriente por dos trabajadores de una obra en construcción, Augusto Vandeput, de nacionalidad francesa, a quien produjeron dos heridas con un palo en la cabeza. Los agresores, llamados Mariano Rodrigo y Pedro Espeso, han sido detenidos”. (27 de mayo de 1908).
 
“Ha sido detenido Rufino Álvarez Corzo, de 13 años, natural de Oviedo y residente en el caserío de la fábrica “Cristalería Española”, de Arija, presunto autor del robo con fractura de 25 pesetas, en la morada de José Ruiz, residente en el mismo caserío”. (6 de julio de 1908).
 
“Han sido detenidos, a las diez de la noche del día 4 del actual, por la Guardia Civil de Arija, José y Marcos García, vecinos de Santa Gadea, autores del maltrato de palabra y obras a su convecino Eusebio Pérez, en la tarde del mismo día”. (7 de agosto de 1908).

 
Hay un plano de la primera planta de la casa cuartel fechado el 28 de junio de 1908 que modifica el proyecto anterior -de 1906-, cambiando la distribución del edificio, e incorporando una escalera interior, más adecuada para el clima de Arija que la prevista inicialmente. También se reduce el número de viviendas:
 
“El Jefe de la Línea de Espinosa de los Monteros autorizado para representar al estado en este acto y don Cipriano herbosa Fuentehodra, alcalde presidente del ayuntamiento de Santa Gadea en representación del mismo, y don Antonino André mayor de edad, con la capacidad legal necesaria para obligarse, vecino de Arija. Declara el segundo que el municipio ha adoptado en legal forma el acuerdo de proporcionar acuartelamiento gratuito y en las condiciones que el servicio exija a la fuerza de la Guardia Civil del puesto de Arija durante todo el tiempo que exista establecido y que en cumplimiento de dicho acuerdo ha convenido con don Antonino André subdirector de la fábrica, que en este pueblo tiene establecida la sociedad de “Cristalería Española” el arriendo del edificio propiedad de la mencionada sociedad sita junto a la estación para que lo ocupe gratuitamente todo el tiempo que exista establecido, con la distribución y dependencias de que conste y que son: en la planta baja sala de armas, patio o corral donde existen cinco leñeras y dos retretes, además hay dos habitaciones para Guardias casados, la una compuesta de dos habitaciones cocina y despensa, y la otra con tres habitaciones cocina y despensa, en el piso principal existen igualmente tres habitaciones compuestas de las mismas dependencias y en el segundo el desván hallándose corrientes y en perfecto estado las puertas y ventanas y sus cerraduras y cristales.
 
El expresado don Antonino como subdirector y representante de la sociedad Cristalería española acepta las anteriores condiciones y se obliga a ejecutar en el edificio un blanqueo interior y exterior cada año en los meses de abril o mayo y a la limpieza de los pozos negro siempre que sea preciso, y a proporcionar otro edificio si el reseñado dejara de reunir las condiciones necesarias en cuyo caso quedará nulo el presente contrato, así como si se suprimiese el puesto del instituto sin derecho la Compañía a reclamación alguna; y el Jefe de la Línea acepta la cesión que en los términos expresados hace el ayuntamiento, con la salvedad de que el estado no contrae obligación ninguna, firmando los tres otorgantes el presente documento a presencia de dos testigos en Arija a los quince días del mes de mayo de mil novecientos ocho”.

 
La apertura de la casa cuartel no erradicó el crimen en Arija -¡faltaría más!- y las acciones de la Guardia Civil siguió proporcionando noticias en prensa:
 
“Han sido detenidos por la Guardia Civil del puesto de Arija, los vecinos de Santa Gadea Francisco, Severiano y Domingo García Fernández y Santiago Fernández Alonso, presuntos autores de las heridas causadas a Felipe Ruiz Sainz, residente en san Vicente Villamerán. El hecho ocurrió en la tarde del 12 del actual”. (21 de octubre de 1908).
 
“La Guardia Civil de Arija da cuenta de que en la tarde del 26 del actual apareció en la poza-lavadero del pueblo de Quintanilla el cadáver de Luisa Saiz y Saiz de 40 años, viuda. Las gestiones practicadas por la benemérita para esclarecer este hecho, dieron por resultado el averiguar que por cuestión de celos riñeron la interfecta y Bernabela Ruiz Diez, de 42 años, casada, tirándola esta a la poza, y penetrando la Bernabela en el agua, sumergió a Luisa hasta ahogarla. Después de cometido el crimen huyó en dirección a Sedano, en cuyo punto parece ser tenía el propósito de presentarse al juez, cuando fue aprehendida por la Guardia Civil en la demarcación de Cilleruelo”. (27 de octubre de 1908).
 
“Ha sido detenido por la Guardia Civil de Arija, Anacleto Setién, de 35 años, vecino de Bimón (Santander), autor del robo de una cabra, sustraída el 22 del pasado diciembre a Celso Pérez, capataz de la línea férrea de La Robla a Valmaseda”. (2 de enero de 1909).

 
“La Guardia Civil de Arija ha detenido a Pantaleón Gallo, vecino de Población de Abajo (Santander), cuyo sujeto se hallaba reclamado por el juzgado de Reinosa”. (24 de marzo de 1909).
 
“La Guardia Civil de Arija ha detenido a los vecinos de Santa Gadea Eladio Fernández y Luis Pérez, cuyos sujetos apedrearon la casa del médico don Carlos Martínez, rompiendo los cristales de ventanas y balcones y causando desperfectos en el edificio”. (29 de marzo de 1909).
 
Y podríamos seguir hasta el cierre de la fábrica, pero con los que adjuntamos nos hacemos a la idea del trabajo fino que hacía la benemérita y lo necesario que era el puesto de Arija. Sobre todo, si tenemos en cuenta las huelgas de 1909 y 1916. Así, el 7 de julio de 1909, el periódico “La Correspondencia de España” publicaba: “Burgos, martes tarde. Ha regresado el gobernador, procedente de Arija, donde se había declarado una huelga de 269 obreros en una fábrica de lunas. Pedían aumento de jornal, que no les fue concedido por habérseles aumentado el descanso. El conflicto quedó resuelto. Han entrado al trabajo 250 obreros. El teniente coronel de la Guardia Civil quedó en Arija por si el resto de los obreros tratase de hacer algo”.
 
En 1916, con más de 700 obreros en la cristalera, el conjunto de los salarios superaba el millón de pesetas al año. Esto significaba un jornal medio por empleado de entre 3 y 4 pesetas al día, unas 100 pesetas al mes. La nueva fábrica, ¡y sus sueldos!, llevaban diez años atrayendo mano de obra de toda la comarca, y de zonas más alejadas de Palencia, Burgos y la provincia de Santander. Y, a pesar de ello, ese año hubo una nueva huelga en la “Cristalería Española”. En esta segunda huelga general, de casi dos meses, en la que llegaron a apagarse los hornos, quedó cuestionada la permanencia de la fábrica en Arija. Sepan que las condiciones de trabajo eran bastante duras: jornadas de casi doce horas.

Foto cortesía de Luis Ángel Martín Merino
 
El 29 de abril de 1928 se celebra el acto de constitución del ayuntamiento de Arija. La “tarjeta de estadística” del puesto de la Guardia Civil de Arija, de ese mismo año refleja que la población es ya de 1.800 habitantes. Aunque la población había crecido considerablemente con el desarrollo de la fábrica, la dotación del puesto era casi la misma que la que se estableció en 1908.
 
La proclamación de la república en 1931 enciende la mecha en el polvorín de Arija. Los trabajadores de la fábrica eran mayoritariamente del bloque republicano de izquierdas, y los comerciantes y empresarios estaban afiliados a partidos católicos y de derechas. Los resultados de las elecciones publicados en Diario de Burgos el 7 de julio de 1931 reflejan la desproporción entre ambos bloques. Teniendo en cuenta que cada elector masculino podía votar por seis candidatos, habrían votado a las derechas unos 80 varones, y a las izquierdas del orden de 368 hombres.
 
El intento de golpe de estado de izquierdas de octubre de 1934 que solo triunfó en Asturias también salpicó en Arija. Jesús Sainz Hierro es apuñalado en La Vilga, en el callejón de estanco (detrás de la cooperativa) el 7 de octubre de 1934. Falleció en Burgos diez días después. Se le considera como el primer muerto de Falange Española.

 
A los seis meses de este suceso, en abril de 1935, salta una reyerta a la salida de una taberna que termina con las vidas de Manuel Villapún, presidente de la Casa del pueblo, y de Félix Zamanillo, conserje de la misma. Manuel había sido el primer alcalde republicano de Arija, desde el 14 de abril de 1931 hasta noviembre de 1933, fecha en la que fue destituido por el gobernador civil de Burgos, que envió para ello a Arija un destacamento de la Guardia de Asalto.
 
Estos acontecimientos producen una gran alarma en la población. La empresa “Cristalería española”, el ayuntamiento gobernado por la derecha desde el 23 de julio de 1934, y el gobernador civil piden más agentes de la ley. Un informe del primer Jefe de la Guardia Civil, de 2 de junio de 1935, habla de ello:
 
“Llegado a conocimiento del Jefe que suscribe que el Director Gerente de la fábrica “Cristalería Española” con residencia en Arija, de esta provincia, se halla dispuesto a ejecutar las obras necesarias de ampliación en la Casa-cuartel que ocupa la fuerza del Instituto allí establecida, dirigí con tal motivo escrito al citado señor para venir en consecuencia de la forma que se había de sufragar el importe de tales gastos y obras, cuyo mentado señor en carta de fecha 29 del próximo mes pasado, manifiesta que el Consejo de administración le ha autorizado para efectuar las obras necesarias en la Casa-cuartel referida consistentes en dejarla en condiciones para habitar en ella diez guardias casados y cinco solteros.
 
El presupuesto de los trabajos en cuestión se eleva a la cifra de 43.000 pesetas, de las que la Sociedad contribuirá con un 60 por ciento o sean 25.800 pesetas, esperando que el Estado aporte el resto del 40 por ciento o sea 17.200 pesetas; terminadas las obras e instalada la fuerza el Estado deberá contribuir con una renta mensual por alquiler de la totalidad de la finca de 300,00 pesetas.

 
En la actualidad el puesto de Arija tiene dotación de siete individuos, si bien hasta la fecha sólo consta de una clase y cuatro Guardias; las obras a ejecutar son para dejar dicha Casa-cuartel en inmejorables condiciones de habitabilidad y defensa para un total de fuerza de quince hombres. Dada la situación político-social, tirantez de relaciones, rencillas y enemistades que existen entre ambos partidos y la frecuencia que en el mismo se suscitan conflictos de varias naturalezas, hace preciso que constantemente en él haya que mantener por término medio una o dos parejas concentradas lo que lleva consigo el gasto correspondiente para el Estado. Por lo que afecta a pluses de concentración, razones por las que el jefe que informa de acuerdo en un todo con el Excmo. Señor Gobernador Civil de la provincia, considera sería de gran utilidad y ventaja para el bien del servicio llevar a cabo las obras que proponen”.
 
Finalmente, la empresa se compromete a “realizar las obras de ampliación del actual Cuartel en la forma propuesta y conocida y completamente a su cargo”, renunciando también al alquiler. En cualquier caso, los conflictos entre bandos políticos en Arija continúan produciéndose, como queda reflejado en la prensa. esta noticia aparece publicada en “La vanguardia”, el jueves 24 de octubre de 1935:
 
“José Calle Abad, herido de gravedad. Colisión entre afiliados socialistas y fascistas. Un herido grave (Burgos, 23 de octubre de 1935). Por cuestiones políticas, bastante enconadas desde hace tiempo, entre elementos socialistas y fascistas del pueblo de Arija, se originó anoche, a la puerta de una taberna, una reyerta entre jóvenes de ambos bandos, saliendo a relucir armas blancas. A consecuencia de la riña, resultó herido de gravedad, con siete puñaladas en distintas partes del cuerpo, José Calle Abad, de 22 años. Los agresores, Guillermo Madrigal, de 21 años, y Florencio Cetino, de 19, huyeron después de cometido el hecho, perseguidos por la Benemérita y lograron desaparecer amparados por la oscuridad y por una tempestad de nieve. Como se recordará, en un año han muerto un fascista y dos socialistas en ésta”.

 
La fábrica de Arija cerró sus puertas en 1952, trasladando sus instalaciones a Avilés. Todos los edificios que levantó Cristalería Española fueron vendidos a la empresa “Arenas de Arija”, incluidos algunos del pueblo. Esta empresa era propiedad de la familia Delclaux, que explotaban la cantera de arena para utilizar esta materia prima en su fábrica de vidrio de Llodio. Algunas viviendas fueron adquiridas por particulares, como primera o segunda residencia.
 
El cuartel de la Guardia Civil se mantuvo operativo unos cuantos años más. En los años 1970 se cerró y el edificio fue adquirido por particulares, siendo reacondicionado para viviendas. Se eliminaron elementos característicos, como las almenas que remataban las esquinas del edificio en la última planta, techando la terraza. Este es el uso que sigue manteniendo hoy en día.
 
 
 
Bibliografía:
 
Periódico “Diario de Burgos”.
“Una casa cuartel de la Guardia Civil para una ciudad fábrica”. Josu Aramberri.
“La Guardia Civil en Burgos a través de la fotografía histórica”. Carlos Alfonso Chamorro Rodríguez y otros.
Periódico “La Vanguardia”.

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