El
despliegue de la Guardia Civil en la provincia de Burgos empezó en 1854, diez
años después de su creación. La distribución de las comisarías fue paralela a
las principales vías de comunicación: carretera Madrid-Irún; carretera de
Valladolid; el camino de Santander; Bilbao a través del Valle de Mena; el eje
Soria-Valladolid; y la carretera de León. Además, las cabeceras de los partidos
judiciales, principalmente Sedano, Villadiego, Castrojeriz, Rosa, Salas de los
Infantes y Medina de Pomar (cuando el partido judicial estuvo en esta ciudad).
Por
su escasa población, La Vilga era custodiada por el cuartel de la Guardia Civil
de Soncillo y el puesto de Cilleruelo de Bezana. Y, por si esto no era
suficiente, el ferrocarril de La Robla podía acercar rápidamente más números de
la Benemérita. Esto último, traducido para aquellos que no sean españoles,
significa que podían acercar agentes (números) de la Guardia Civil
(Benemérita). Todo fácil y sencillo para una zona rural. El problema es que el equilibrio
se rompió cuando en La Vilga, en Arija, se instaló la “Cristalera Española” en
1906. Esta empresa construirá un pueblo junto a la fábrica a lo largo de veinte
años. Para la construcción de la fábrica llegaron casi 500 trabajadores, que
vivían hacinados en las pocas viviendas existentes en Arija y en los pueblos
limítrofes.
Esos
primeros años las edificaciones, calles y avenidas, y la delimitación de las
fincas con estacas y alambres, recuerdan a los pueblos del oeste americano. Por
primera vez había trabajadores, muchos trabajadores, que no trabajan para
complementar sus ingresos agrícolas, sino que ser obreros era su única
actividad. También vinieron numerosos emprendedores que instalaron sus
comercios y locales en los terrenos aledaños a la fábrica. La industrialización
llevó la población local desde unos treinta y nueve vecinos, todos habitantes
del barrio de arriba, hasta unos cuatro mil habitantes si asumimos que había
mil empleados según épocas, más o menos. La fábrica construyó casas de
distintas categorías para los diferentes empleados (director, ingeniero jefe,
jefes de departamento, encargados, administrativos, obreros, y finalmente
jubilados), capilla, casa de Correos, cooperativa obrera, escuelas, cuartel de
la Guardia Civil -nuestro protagonista-, estación de ferrocarril, plaza y
quiosco de la música, y campos deportivos para fútbol y tenis. Se creaba así un
mundo, una ciudad pequeña, en la que abundaban el dinero, los transeúntes e, inevitablemente,
los conflictos.
Así,
en mayo de 1906, a poco de comenzar las obras, el ayuntamiento solicitara la
instalación de una casa cuartel. El alcalde de Alfoz de Santa Gadea, municipio
al que pertenecía Arija, escribe el 30 de mayo de 1906 al ministro de la
Gobernación:
“Excmo.
Señor.
Don
Cipriano herbosa alcalde Constitucional de Arija (provincia de Burgos) a V. E.
respetuosamente expone: Que con motivo de haberse establecido en el término
municipal de este pueblo una fábrica titulada “Cristalería Española” que da
ocupación a obreros, hoy en la construcción de los edificios y mañana en el
trabajo manual de la grande industria que representa la fabricación de lunas de
cristal plano en todos los derivados, se hace indispensable para garantizar el
buen orden del trabajo, y para atender a eventualidades relacionadas con el
orden público, se cuente en un momento determinando con el auxilio de la Guardia
Civil”.
La
petición era avalada por Basilio Paraíso, propietario de la fábrica de espejos
“La veneciana” de Zaragoza, y uno de los accionistas de “Cristalería Española”.
Basilio era un político regeneracionista que había sido diputado unos años
antes. Una nota interna del ministerio de la Gobernación fechada el 7 de junio
de 1906 dice: “Don Basilio Paraíso recomienda que se establezca un puesto de
la Guardia Civil en Arija (Burgos)”. También “Cristalería Española” envió un
escrito al director general de la Guardia Civil. Lo acompañaron con el plano del
“Proyecto de un edificio para el Puesto de la Guardia Civil en Arija”
que era una casa de nueva planta con seis viviendas que la empresa ofrecía
gratuitamente para casa-cuartel:
“Don
Arsenio Brachotte, director Gerente de la sociedad anónima “Cristalería Española”
hace constar, que, aunque en la instancia que el señor alcalde del pueblo de Arija
(provincia de Burgos) hace al Excmo. señor ministro de la Gobernación
solicitando puesto en Arija ofreciendo casa gratuita, esta se hará a costa de
la sociedad según ofrecimiento hecho en carta particular al ayuntamiento; por
lo que, para evitar entorpecimientos al valerse de intermediarios ofrece la
sociedad directamente al Excmo. señor director General del Cuerpo de la Guardia
Civil construir una casa de nueva planta según el plano adjunto, a reserva de
aceptar si conviene las modificaciones que juzguen convenientes en el plano y
cuya casa se empezará a construir tan pronto haya seguridad de que se establece
el puesto, y una vez empezada, se procurará terminarla en el más breve plazo
posible. Arija 25 de junio de 1906”.
Con
todos estos apoyos que hacen cierto el refrán de que “quien tiene padrinos
se casa”, la petición es rápidamente informada por el coronel subinspector
de Burgos (9 de julio de 1906), y por la dirección General de la Guardia Civil
(13 de julio). El documento remitido al ministro de la Gobernación sobre la
petición del ayuntamiento es elocuente:
“Excmo.
señor ministro de Gobernación: Pasada a informe del Coronel subinspector del
décimo segundo tercio la instalación promovida por el ayuntamiento de Arija (sic) en la provincia de Burgos en
solicitud de un puesto de este instituto lo emite manifestando que
efectivamente en aquella localidad se construye una fábrica por la sociedad
“Cristalería Española” que da ocupación a 380 obreros y que en el mes corriente
se elevarán a 500, siendo en una mayoría del país, pero dada la proximidad a
Bilbao por el ferrocarril de La Robla, la mayor parte han trabajado en dicho
punto en donde se han avezado a la lucha con los patronos e infiltrado en
teorías socialistas, razón por la que con frecuencia se declaran en huelga como
lo prueba que en la actualidad existen en tal situación 180 obreros, habiendo
ocurrido tres principios de huelga que terminaron por la pronta cesión de los
encargados a las exigencias de aquellos; que una vez terminada la obra quedarán
para funcionamiento de la fábrica de 250 a 300 obreros resultando difícil la
cooperación de la fuerza en los primeros momentos pues el puesto más cercano
dista 8 kilómetros y tiene a su vigilancia 27 pueblos en el que las exigencias
del servicio hacen muchas veces imposible el auxilio que es requerido con
frecuencia por el temor que abrigan los encargados de que se cumplan las
amenazas que vagamente dan a entender los obreros: Que la situación topográfica
de dicho Arija es a un extremo de la demarcación del puesto de Cilleruelo de
Bezana y de la provincia distante tan solo dos kilómetros del primer pueblo de Santander,
y que el director de la fábrica caso de establecerse el puesto construiría por
su cuenta cediéndola gratis una casa para alojamiento de la fuerza según
instancia y plano adjunto.
Por
las razones apuntadas considera el indicado Coronel de acuerdo con el Jefe de
la Comandancia que será muy conveniente el establecimiento del puesto que se
pretende siempre que se aumente la fuerza de la Comandancia pues con la que hoy
tiene asignada no es posible llevarlo a cabo por carecer de personal para ello
y porque además se resentiría el servicio si se entresacase de otros el que
hubiese de constituirlo, esto sin embargo de que el Gobernador Civil ha
manifestado no encuentra inconveniente alguno en su instalación con la cual se
garantizaría el orden y seguridad de las familias y obreros establecidos en el
repetido punto.
En
su consecuencia y de conformidad con el Coronel y primer Jefe citados tengo el
honor de participarlo a V. E. cumpliendo lo adecuado en la R. O. de ese
ministerio fecha 11 de junio próximo pasado y con devolución de las instancias
y plano a la misma se acompañaban para la resolución que en su vista se digne
estimar procedente.
Dios
guarde a V. E. muchos años. Madrid 13 de julio de 1906. Joaquín Sánchez Gómez”.
Solo
era cuestión de tiempo que la petición del ayuntamiento de Alfoz de Santa Gadea
-que no de Arija- y “Cristalería Española” fuera aprobada por el instituto
armado. Esto se produce el 30 marzo de 1907, después de consultar al gobernador
civil de Burgos para que confirmase que su creación no era contraria a “interés
político alguno”. Aunque será en mayo o junio de 1908 cuando comience la
actividad del puesto de la Guardia Civil en Arija.
¡Y
tenía trabajo! No solo en asuntos de accidentes laborales o huelgas si no,
también, en los clásicos asuntos contenidos por el Código Penal, que son los
“interesantes” para la Guardia Civil. Sólo hay que rastrear un poco por las
hemerotecas…
“Ha
sido puesto a disposición del juzgado de Alfoz de Santa Gadea el peón de la
fábrica de Arija Juan Pérez Peña, natural de Bustasur (Santander), que en la
tarde del 20 del actual causó con un palo una herida leve en la sien derecha a
su compañero de trabajo Herminio Pérez García, natural de Oviedo”. (27 de noviembre de 1906).
“Sobre
las once de la noche del 24 del actual fue muerto a puñaladas en el pueblo de
Arija, el vecino de Reinosa Servando Palacios, por los jóvenes Críspulo García
Recio, natural de la provincia de Palencia, y Máximo Muño Ruiz, de Cañedo
(Santander). Como cómplices fueron detenidos Mariano Carrera y José Carrera
García, todos ellos trabajadores de la fábrica de Arija”. (28 de marzo de 1907). El 24 de marzo
de 1908 se celebraba, en sedano, el juicio condenando a Críspulo a 13 años de
reclusión y 2.000 pesetas de indemnización.
“La
Guardia Civil de Cilleruelo de Bezana ha detenido a los hermanos Nicanor y
Demetrio Callejo Puente, vecinos de Bentosur (Santander), por haber promovido
un fuerte escándalo y amenazado de muerte a varios individuos en Arija”. (15 de noviembre de 1907).
“Leocadio
García Pérez y su hijo Rafael, vecinos de Arija, fueron detenidos el día 4 del
actual, por haber inferido con una botella varias lesiones en la cabeza, que
fueron calificadas de pronóstico reservado, al vecino de Soncillo Domingo
Bustamante y al de la fábrica de Arija, Bernabé Bustamante”. (7 de enero de 1908).
El
18 de abril de 1908 nuestro conocido Demetrio Callejo Puente fue detenido por
disparar un arma de fuego, sin consecuencias. Sin consecuencias salvo que lo
detuvieron, claro.
“En
el pueblo de Arija fue herido el día 24 del corriente por dos trabajadores de
una obra en construcción, Augusto Vandeput, de nacionalidad francesa, a quien
produjeron dos heridas con un palo en la cabeza. Los agresores, llamados
Mariano Rodrigo y Pedro Espeso, han sido detenidos”. (27 de mayo de 1908).
“Ha
sido detenido Rufino Álvarez Corzo, de 13 años, natural de Oviedo y residente
en el caserío de la fábrica “Cristalería Española”, de Arija, presunto autor
del robo con fractura de 25 pesetas, en la morada de José Ruiz, residente en el
mismo caserío”. (6 de
julio de 1908).
“Han
sido detenidos, a las diez de la noche del día 4 del actual, por la Guardia
Civil de Arija, José y Marcos García, vecinos de Santa Gadea, autores del
maltrato de palabra y obras a su convecino Eusebio Pérez, en la tarde del mismo
día”. (7 de agosto de
1908).
Hay
un plano de la primera planta de la casa cuartel fechado el 28 de junio de 1908
que modifica el proyecto anterior -de 1906-, cambiando la distribución del
edificio, e incorporando una escalera interior, más adecuada para el clima de
Arija que la prevista inicialmente. También se reduce el número de viviendas:
“El
Jefe de la Línea de Espinosa de los Monteros autorizado para representar al
estado en este acto y don Cipriano herbosa Fuentehodra, alcalde presidente del
ayuntamiento de Santa Gadea en representación del mismo, y don Antonino André
mayor de edad, con la capacidad legal necesaria para obligarse, vecino de Arija.
Declara el segundo que el municipio ha adoptado en legal forma el acuerdo de
proporcionar acuartelamiento gratuito y en las condiciones que el servicio
exija a la fuerza de la Guardia Civil del puesto de Arija durante todo el
tiempo que exista establecido y que en cumplimiento de dicho acuerdo ha
convenido con don Antonino André subdirector de la fábrica, que en este pueblo
tiene establecida la sociedad de “Cristalería Española” el arriendo del
edificio propiedad de la mencionada sociedad sita junto a la estación para que
lo ocupe gratuitamente todo el tiempo que exista establecido, con la
distribución y dependencias de que conste y que son: en la planta baja sala de
armas, patio o corral donde existen cinco leñeras y dos retretes, además hay
dos habitaciones para Guardias casados, la una compuesta de dos habitaciones
cocina y despensa, y la otra con tres habitaciones cocina y despensa, en el
piso principal existen igualmente tres habitaciones compuestas de las mismas
dependencias y en el segundo el desván hallándose corrientes y en perfecto
estado las puertas y ventanas y sus cerraduras y cristales.
El
expresado don Antonino como subdirector y representante de la sociedad
Cristalería española acepta las anteriores condiciones y se obliga a ejecutar
en el edificio un blanqueo interior y exterior cada año en los meses de abril o
mayo y a la limpieza de los pozos negro siempre que sea preciso, y a
proporcionar otro edificio si el reseñado dejara de reunir las condiciones
necesarias en cuyo caso quedará nulo el presente contrato, así como si se
suprimiese el puesto del instituto sin derecho la Compañía a reclamación
alguna; y el Jefe de la Línea acepta la cesión que en los términos expresados
hace el ayuntamiento, con la salvedad de que el estado no contrae obligación
ninguna, firmando los tres otorgantes el presente documento a presencia de dos
testigos en Arija a los quince días del mes de mayo de mil novecientos ocho”.
La
apertura de la casa cuartel no erradicó el crimen en Arija -¡faltaría más!- y
las acciones de la Guardia Civil siguió proporcionando noticias en prensa:
“Han
sido detenidos por la Guardia Civil del puesto de Arija, los vecinos de Santa
Gadea Francisco, Severiano y Domingo García Fernández y Santiago Fernández
Alonso, presuntos autores de las heridas causadas a Felipe Ruiz Sainz,
residente en san Vicente Villamerán. El hecho ocurrió en la tarde del 12 del
actual”. (21 de octubre
de 1908).
“La
Guardia Civil de Arija da cuenta de que en la tarde del 26 del actual apareció
en la poza-lavadero del pueblo de Quintanilla el cadáver de Luisa Saiz y Saiz
de 40 años, viuda. Las gestiones practicadas por la benemérita para esclarecer
este hecho, dieron por resultado el averiguar que por cuestión de celos riñeron
la interfecta y Bernabela Ruiz Diez, de 42 años, casada, tirándola esta a la
poza, y penetrando la Bernabela en el agua, sumergió a Luisa hasta ahogarla. Después
de cometido el crimen huyó en dirección a Sedano, en cuyo punto parece ser
tenía el propósito de presentarse al juez, cuando fue aprehendida por la Guardia
Civil en la demarcación de Cilleruelo”. (27 de octubre de 1908).
“Ha
sido detenido por la Guardia Civil de Arija, Anacleto Setién, de 35 años,
vecino de Bimón (Santander), autor del robo de una cabra, sustraída el 22 del
pasado diciembre a Celso Pérez, capataz de la línea férrea de La Robla a
Valmaseda”. (2 de enero
de 1909).
“La
Guardia Civil de Arija ha detenido a Pantaleón Gallo, vecino de Población de
Abajo (Santander), cuyo sujeto se hallaba reclamado por el juzgado de Reinosa”. (24 de marzo de 1909).
“La
Guardia Civil de Arija ha detenido a los vecinos de Santa Gadea Eladio
Fernández y Luis Pérez, cuyos sujetos apedrearon la casa del médico don Carlos
Martínez, rompiendo los cristales de ventanas y balcones y causando
desperfectos en el edificio”.
(29 de marzo de 1909).
Y
podríamos seguir hasta el cierre de la fábrica, pero con los que adjuntamos nos
hacemos a la idea del trabajo fino que hacía la benemérita y lo necesario que
era el puesto de Arija. Sobre todo, si tenemos en cuenta las huelgas de 1909 y
1916. Así, el 7 de julio de 1909, el periódico “La Correspondencia de España”
publicaba: “Burgos, martes tarde. Ha regresado el gobernador, procedente de
Arija, donde se había declarado una huelga de 269 obreros en una fábrica de
lunas. Pedían aumento de jornal, que no les fue concedido por habérseles
aumentado el descanso. El conflicto quedó resuelto. Han entrado al trabajo 250
obreros. El teniente coronel de la Guardia Civil quedó en Arija por si el resto
de los obreros tratase de hacer algo”.
En
1916, con más de 700 obreros en la cristalera, el conjunto de los salarios
superaba el millón de pesetas al año. Esto significaba un jornal medio por
empleado de entre 3 y 4 pesetas al día, unas 100 pesetas al mes. La nueva
fábrica, ¡y sus sueldos!, llevaban diez años atrayendo mano de obra de toda la
comarca, y de zonas más alejadas de Palencia, Burgos y la provincia de
Santander. Y, a pesar de ello, ese año hubo una nueva huelga en la “Cristalería
Española”. En esta segunda huelga general, de casi dos meses, en la que
llegaron a apagarse los hornos, quedó cuestionada la permanencia de la fábrica
en Arija. Sepan que las condiciones de trabajo eran bastante duras: jornadas de
casi doce horas.
Foto cortesía de Luis Ángel Martín Merino
El
29 de abril de 1928 se celebra el acto de constitución del ayuntamiento de
Arija. La “tarjeta de estadística” del puesto de la Guardia Civil de Arija, de
ese mismo año refleja que la población es ya de 1.800 habitantes. Aunque la
población había crecido considerablemente con el desarrollo de la fábrica, la
dotación del puesto era casi la misma que la que se estableció en 1908.
La
proclamación de la república en 1931 enciende la mecha en el polvorín de Arija.
Los trabajadores de la fábrica eran mayoritariamente del bloque republicano de
izquierdas, y los comerciantes y empresarios estaban afiliados a partidos
católicos y de derechas. Los resultados de las elecciones publicados en Diario
de Burgos el 7 de julio de 1931 reflejan la desproporción entre ambos bloques. Teniendo
en cuenta que cada elector masculino podía votar por seis candidatos, habrían
votado a las derechas unos 80 varones, y a las izquierdas del orden de 368
hombres.
El
intento de golpe de estado de izquierdas de octubre de 1934 que solo triunfó en
Asturias también salpicó en Arija. Jesús Sainz Hierro es apuñalado en La Vilga,
en el callejón de estanco (detrás de la cooperativa) el 7 de octubre de 1934. Falleció
en Burgos diez días después. Se le considera como el primer muerto de Falange
Española.
A
los seis meses de este suceso, en abril de 1935, salta una reyerta a la salida
de una taberna que termina con las vidas de Manuel Villapún, presidente de la
Casa del pueblo, y de Félix Zamanillo, conserje de la misma. Manuel había sido
el primer alcalde republicano de Arija, desde el 14 de abril de 1931 hasta
noviembre de 1933, fecha en la que fue destituido por el gobernador civil de
Burgos, que envió para ello a Arija un destacamento de la Guardia de Asalto.
Estos
acontecimientos producen una gran alarma en la población. La empresa
“Cristalería española”, el ayuntamiento gobernado por la derecha desde el 23 de
julio de 1934, y el gobernador civil piden más agentes de la ley. Un informe
del primer Jefe de la Guardia Civil, de 2 de junio de 1935, habla de ello:
“Llegado
a conocimiento del Jefe que suscribe que el Director Gerente de la fábrica
“Cristalería Española” con residencia en Arija, de esta provincia, se halla
dispuesto a ejecutar las obras necesarias de ampliación en la Casa-cuartel que
ocupa la fuerza del Instituto allí establecida, dirigí con tal motivo escrito
al citado señor para venir en consecuencia de la forma que se había de sufragar
el importe de tales gastos y obras, cuyo mentado señor en carta de fecha 29 del
próximo mes pasado, manifiesta que el Consejo de administración le ha
autorizado para efectuar las obras necesarias en la Casa-cuartel referida
consistentes en dejarla en condiciones para habitar en ella diez guardias
casados y cinco solteros.
El
presupuesto de los trabajos en cuestión se eleva a la cifra de 43.000 pesetas,
de las que la Sociedad contribuirá con un 60 por ciento o sean 25.800 pesetas, esperando
que el Estado aporte el resto del 40 por ciento o sea 17.200 pesetas;
terminadas las obras e instalada la fuerza el Estado deberá contribuir con una
renta mensual por alquiler de la totalidad de la finca de 300,00 pesetas.
En
la actualidad el puesto de Arija tiene dotación de siete individuos, si bien
hasta la fecha sólo consta de una clase y cuatro Guardias; las obras a ejecutar
son para dejar dicha Casa-cuartel en inmejorables condiciones de habitabilidad
y defensa para un total de fuerza de quince hombres. Dada la situación
político-social, tirantez de relaciones, rencillas y enemistades que existen entre
ambos partidos y la frecuencia que en el mismo se suscitan conflictos de varias
naturalezas, hace preciso que constantemente en él haya que mantener por
término medio una o dos parejas concentradas lo que lleva consigo el gasto
correspondiente para el Estado. Por lo que afecta a pluses de concentración,
razones por las que el jefe que informa de acuerdo en un todo con el Excmo.
Señor Gobernador Civil de la provincia, considera sería de gran utilidad y
ventaja para el bien del servicio llevar a cabo las obras que proponen”.
Finalmente,
la empresa se compromete a “realizar las obras de ampliación del actual
Cuartel en la forma propuesta y conocida y completamente a su cargo”, renunciando
también al alquiler. En cualquier caso, los conflictos entre bandos políticos en
Arija continúan produciéndose, como queda reflejado en la prensa. esta noticia
aparece publicada en “La vanguardia”, el jueves 24 de octubre de 1935:
“José
Calle Abad, herido de gravedad. Colisión entre afiliados socialistas y
fascistas. Un herido grave (Burgos, 23 de octubre de 1935). Por cuestiones
políticas, bastante enconadas desde hace tiempo, entre elementos socialistas y fascistas
del pueblo de Arija, se originó anoche, a la puerta de una taberna, una reyerta
entre jóvenes de ambos bandos, saliendo a relucir armas blancas. A consecuencia
de la riña, resultó herido de gravedad, con siete puñaladas en distintas partes
del cuerpo, José Calle Abad, de 22 años. Los agresores, Guillermo Madrigal, de
21 años, y Florencio Cetino, de 19, huyeron después de cometido el hecho,
perseguidos por la Benemérita y lograron desaparecer amparados por la oscuridad
y por una tempestad de nieve. Como se recordará, en un año han muerto un
fascista y dos socialistas en ésta”.
La
fábrica de Arija cerró sus puertas en 1952, trasladando sus instalaciones a Avilés.
Todos los edificios que levantó Cristalería Española fueron vendidos a la
empresa “Arenas de Arija”, incluidos algunos del pueblo. Esta empresa era propiedad
de la familia Delclaux, que explotaban la cantera de arena para utilizar esta
materia prima en su fábrica de vidrio de Llodio. Algunas viviendas fueron
adquiridas por particulares, como primera o segunda residencia.
El
cuartel de la Guardia Civil se mantuvo operativo unos cuantos años más. En los
años 1970 se cerró y el edificio fue adquirido por particulares, siendo
reacondicionado para viviendas. Se eliminaron elementos característicos, como
las almenas que remataban las esquinas del edificio en la última planta,
techando la terraza. Este es el uso que sigue manteniendo hoy en día.
Bibliografía:
Periódico
“Diario de Burgos”.
“Una
casa cuartel de la Guardia Civil para una ciudad fábrica”. Josu Aramberri.
“La
Guardia Civil en Burgos a través de la fotografía histórica”. Carlos Alfonso
Chamorro Rodríguez y otros.
Periódico
“La Vanguardia”.
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