De este grupo familiar se conoce, fuera de Las Merindades, a Lope García de Salazar “el de las Bienandanzas” pero al ser pariente mayor, con la sucesión de la línea principal recibió los derechos al solar matriz y la dirección del viejo tronco familiar, polarizado a su alrededor en una red de casas filiales y de ramas segundonas.
Iniciemos nuestro camino desde la etimología del apellido Salazar. Parece que hay unanimidad en su final: sería un vocablo vascón, donde la última sílaba, «zar», significaría «viejo». El problema surge con el principio, donde tendremos dos versiones.
Para algunos «sala» estaría relacionado con «sal», significando «pastizal», como todavía se utiliza comúnmente; mientras la mayoría se inclina hacia la traducción de «casa-cortijo-palacio», cuyo uso por el contrario apenas ha subsistido. Además, el recuerdo histórico también es favorable a esta interpretación. Lope García, el historiados o el de las Bienandanzas”, dice que en el antiguo escudo familiar figuraba por único motivo «una torre almenada con su cortijo». Sería así más probable que el nombre de «palacio viejo» proviniera de una vetusta casa fuerte, produciendo el topónimo, y no viceversa como es común entre los vascones.
Vale, lo siguiente es buscar lugares llamados “Salazar” o “Palacio Viejo”. Y hay varios en el norte pero el lenguaraz escritor Lope García, señala varias en su obra que nos permite hacer descartes en pro del pueblo de la merindad de Castilla Vieja. Puntualiza,también, sus relaciones en la zona con aliados, como La Cerca y Nograro y enemigos como Ángulo y Velasco. Y señala como su solar originario una «aldea cerca de Medina de Pomar».
Si bien la antigüedad del topónimo Salazar está atestiguada por tres menciones medievales distintas, dos de ellas no garantizan una fiel correspondencia con el asentamiento señalado. La única referencia probable es la expresada en una carta de donación concedida por el conde Sancho de Castilla al monasterio de Oña en el 13 de febrero del año 1011 donde algunos de los bienes se sitúan en «Salazar». Da veracidad al texto el que se enumera con otros muchos lugares, bien conocidos y muy próximos entre sí.
Tenemos al clan Salazar radicado en Las Merindades siglos después de iniciada la reconquista. Un problema es fiarse de Lope (el “historiador”) que inventó tramas más por talento práctico y habilidad política que por vanidad. Puesto que, en base a esos relatos (conquista y legítima fundación de centros religiosos) podía pretender mayor justificación histórica a sus posesiones hidalgas. Y eso subyace en todo sus texto.
Consta la narración godo-normanda por un lado y por otro está el origen apuntado en un tratadillo dedicado a los Salazar (Memorial familiar de 1682): Un descendiente del franco Eudón, duque de Aquitania, llegó a Castilla la Vieja desde el valle altonavarro de Salazar el año 778.
Ambas seguramente falsas. Exóticas, fantasiosas y falsas. ¿Resultado? Sólo queda como hipótesis más probable la de una sencilla extracción autóctona. Incluso Lope, aunque admite la existencia de una cadena anterior o primitiva proveniente del normando fundador de la casa, comienza con el primer Salazar por él conocido, también llamado Lope García.
Lope García de Salazar (I)
Se casó con María Díaz, hija de Alvaro Díaz de Mendoza de Álava y sus tres hijos fueron: Gonzalo García (primogénito), Garci López y Lope, quién será su heredero.
Lope García de Salazar (II)
El segundo Lope aparece solo con el nombre de pila en consonancia con la tradición de no llevar sobrenombre los menores de edad y los que no son cabeza de linaje propio. Lope, estudiaba para clérigo destinado por su padre para ocupar alguna dignidad eclesiástica, cuando en la torre de La Cerca sucedió su aventura amorosa con la única hija legítima del señor de ella, lo que al fin le llevará a su muerte por obra de los hermanos bastardos de su amada.
Lope García de Salazar, el escritor, afirma que la casa de La Cerca era la más poderosa de Castilla Vieja y, ciertamente, es una de las que asoman entre las páginas de «Las tres crónicas». Y lo demuestra el Libro Becerro de las Behetrías de Castilla, cuya monto de bienes allí enumerada había de pasar por entero a la herencia de los Salazar. Hoy diríamos que el muchacho destinado a Dios pegó un buen braguetazo que le unió a la herencia de La Cerca.
Lope García de Salazar (III), “El ganador de estrellas”.
Y un braguetazo preciso porque pasados los nueve meses de la muerte de «el sin apellido» nació su hijo póstumo, Lope III, «el ganador de las estrellas» (¿1220-55?), de quien se hizo cargo su abuelo materno el poderoso Martín Ruiz de la Cerca. Es criado como legítimo con nombre de pila, apellido y derechos paternos, llamándose Lope García de Salazar. Heredó, con lo cual con él se extinguió la línea de La Cerca.
Lope III era grande de cuerpo, valiente y esforzado como demostró cuando tenía 22 a 25 años. Estaba con su abuelo en la corte toledana de Fernando III (1199-1252) y aceptó el desafío singular de un moro gigante con quien ningún castellano osaba enfrentarse. Toda la mañana estuvieron luchando y al fin le derrotó, degollándolo y arrancando las 13 estrellas de oro con las que el vencido adornaba la almejía (túnica o manto) sobre su cabeza. Este acto le permitió cambiar sus armas, el viejo castillo de plata, por las 13 estrellas doradas.
Además la suerte hereditaria sonrió a Lope García III ya que sus tíos paternos no tuvieron hijos legítimos y los maternos eran ya bastardos. Unió ambas casas de Salazar y La Cerca, convirtiéndose por su hazaña y bienes en uno de los más influyentes mayores de Castilla la Vieja.
En esta situación de personal prestigio y acumulada riqueza se casó con Elvira Ortiz Calderón y Hurtado de Mendoza, hija única legítima del alavés Fortún Ortiz Calderón, señor de la torre de Nograro en el valle de Valdegovía y fundador de una de las líneas bastardas nacidas del poderoso señor de Ayala.
Este Fortún, u Ortún, Ortiz figura en el séquito de Mencía López de Haro, hermana del señor de Vizcaya que fue esposa de Sancho II llamado «el Magnífico» y rey de Portugal (1203-48). Así, en 1246 se hallaba en Ourem (Portugal), cuando algunos vizcaínos lucharon a favor de la reina raptada por los rebeldes en un hecho que produjo en aquel reino la guerra civil, y en 1257 (febrero, 18) testificaba en Cañas, cuando la exreina, viuda y sin hijos hizo venta de sus arras portuguesas.
Con este matrimonio presentamos la geoestrategia en Las Merindades pues significó para el de Nograro la alianza militar con el «ganador de las estrellas» en su guerra contra los de Ángulo. Les creaba un nuevo frente al oriente desde La Cerca y, para Lope III, suponía la adquisición en su heredero del difuso conjunto patrimonial de los Calderones.
Mientras, se distanciaba de Fernando III. Esta separación podría tener causas económicas ante la fundación de las vecinas villas de Orduña en 1229 y Valmaseda en 1234 por Lope Díaz de Haro, «cabeza brava».
El señor de Vizcaya y el rey de Castilla no compartían la opinión sobre la fundación de esas villas... Y terminó como el rosario de la Aurora: Diego López de Haro se «desnaturó» del castellano aliándose a Jaime I de Aragón. En 1240, don Alfonso, todavía infante de Castilla, esperaba en Medina de Pomar. Suponemos que esto complicó la vida a Lope García que aún era joven, al estar arraigado fuertemente en la misma vecindad que ambas villas.
Pero bueno, el patrimonio que ya tenía Lope III hizo de su hijo Lope García IV «el prestamero», uno de los más ricos y poderosos en Castilla Vieja y Valdegovía, señor de las importantes casas de Salazar, La Cerca y Nograro.
Lope García «el de las estrellas» murió de enfermedad, «de su dolencia», cuando ya habían transcurrido unos 10 años desde que por su hazaña alcanzara gran renombre en Castilla y demás reinos cristianos, siendo todavía «assaz mozo» con apenas 30-35 años. Sería poco después del año 1255, para que sea posible que Lope García «el prestamero», aún niño, llegase a alcanzar los casi cien años durante el cerco de Algeciras que pretende darle el Lope historiador.
Una vez sepultado en un monasterio situado sobre el Ebro entre Haro y Miranda, Santa María de Herrera, sus dos hijos varones «mozos pequeños» de sólo 4-8 años quedaron bajo la tutela del abuelo materno en Nograro, del mismo modo que el ahora difunto lo estuvo al cuidado del suyo de La Cerca. Y esto alejó a los Salazar de Las Merindades.
Lope García (IV), “el prestamero”
Lope García IV se le conoce como: “el prestamero”, “el de Nograro”, “el de los 120 hijos” (por su descendencia) y “el de Algeciras”, por el lugar del óbito. Su infancia estuvo rodeado de guerras de bandas o linajes encuadradas en obtener el predominio sobre las rutas comerciales que desde la Meseta penetran hasta la costa de Vizcaya.
Los de Ángulo, situados sobre la llamada «vuelta de Quincoces», disputaban a los de Nograro el control de la entonces transitada ruta que del valle de Losa desciende camino de Arceniega para acceder hasta el puerto de Bermeo. Por medio de las respectivas alianzas de Ángulo-Velasco y Salazar-La Cerca-Nograro, se dominaban las otras entradas al señorío: la de oriente que bajando desde Valdegovía lleva a Orduña y el Nervión; y la de occidente que desde Villarcayo sigue la vía de Valmaseda y el Cadagua. Estos clanes, o bandas, Luchaban por los portazgos.
Durante este conflicto, los caballeros de Ángulo mataron a los dos tíos de Lope García, hermanos bastardos de Elvira, mientras defendían con las armas el solar; y aprovechándose luego de la favorable relación de fuerzas derivada por el desamparo de tales muertes, la ancianidad de Fortún Ortiz y la minoría de edad de sus nietos, les derribaron las casa de Quincoces.
El anciano tutor se querelló ante el rey y éste sentenció la reconstrucción de la casa derribada con materiales de tres reinos diferentes, de tal modo que no siendo posible llevarlo a efecto, la generación destructora hubo de permanecer en el destierro de por vida y así volvió durante algún tiempo la paz a la comarca.
Entre tanto, Fortún Ortiz vivió aún lo suficiente para ver cómo sus nietos Lope García y Garci López se convertían en fuertes mozos capaces de valerse por sí mismos y sostener cualquier eventual guerra contra sus enemigos, pero no más.
Muerto el señor de Nograro el mayor de sus nietos con el cargo del solar heredó las casas de Salazar-La Cerca-Nograro y los heredamientos de Losa, Mena, Ayala y todo lo de Nograro. Según el Libro de el Becerro solamente en la merindad de Castilla Vieja poseía señorío sobre más de 35 lugares, enlazándose sus heredades desde lo que hoy es el nordeste de Burgos con otras más en el noroeste de Álava (la zona de Las Merindades y Valdegovía).
Pese a tan extensa riqueza patrimonial su dominio efectivo resultaba bastante limitado, pues muchos de aquellos lugares estaban compartidos con otros linajes e instituciones, de tal modo que parte de sus vasallos son de behetría, parte encartación, parte solariego y parte de orden.
Tras haber engendrado abundantes bastardos, cuando rondaba unos 20 años hizo casamiento con doña Berenguela, hija de Pedro González de Agüero “el viejo”.El matrimonio vivió en Nograro, en donde tuvo a Juan Sánchez de Salcedo y a Lope García de Agüero, sus dos únicos hijos varones legítimos más una hija. (y los 120 bastardos, ojo)
Muchos de esos “hijos naturales” establecieron casa en vida de su padre gracias a la rica hacienda de Lope García IV (Libro Becerro de Behetrías: “de fijos de Lope García de Salazar”) dejándonos hoy, en Las Merindades, Valdegovía y zonas adyacentes,viejas casonas blasonadas con las estrellas de Salazar.
Y ¿qué pasó cuando Lope García y su hermano Garci López fueron mayores de edad? Guerra. Actuaron contra los Angulo en la zona de Quincoces. Estos pidieron ayuda al los Velasco. Luchaban tanto por las vías de comunicación como por expulsar a los otros de aquellos pueblos de Las Merindades de posesión conjunta.
Podría parecer lo contrario pero la victoria solía sonreír a Lope García IV. Aparte era honrado con tareas y gestiones diplomáticas: embajadas en nombre del rey de Aragón (1281) a favor de los infantes de La Cerda en la sucesión de Alfonso X; la testamentaría del señor de Ayala (1328); intervino en la vinculación de la cofradía de Arriaga a la corona de Castilla (1332); y ejerció la prestamería y justicia de Vizcaya ( de ahí su mote).
Tras numerosos vaivenes políticos y cambios de alianza vemos al prestamero acompañar al rey de Castilla durante la batalla de El Salado (1340). Allí se distinguieron un sobrino suyo, Gonzalo García de Salazar “el de Tamayo” y otro pariente, Alfonso Ortiz Calderón, prior de la orden de San Juan y a la sazón almirante, quien por la mar se encargaba del sitio de Tarifa. Y en 1344, siendo un anciano asistió al cerco de Algeciras, donde víctima de la peste murió con otros, incluido su tradicional enemigo Fernán Sánchez de Velasco.
Con tan dilatada vida había llegado a conocer cuatro reinados en Castilla, los de Alfonso X (1252-84), Sancho IV (1284-95), Fernando IV (1295-1312) y Alfonso XI (1312-50). Seguramente vivió unos 80 años, con una ancianidad para aquel entonces excepcional, y vigorosa sin duda por el solo hecho de haber concurrido de manera digna al lejano campo de batalla.
El cuerpo del prestamero fue enterrado en Santa María de Valpuesta en Las Merindades. Y a partir de aquí los Salazar dejan Las Merindades para ser percibidos como vizcainos.
Juan López de Salazar
El mayor de los hijos bastardos de Lope García de Salazar, Juan López, casó con Inés de Muñatones, hija de Diego Pérez de Muñatones, señor de esta casa de Somorrostro. Tras vivir un tiempo en la torre de San Cristóbal de La Baluga (Sopuerta) bajaron a Somorrostro donde construyeron la primitiva torre de San Martín, en tierras del solar de los Muñatones.
La unión de muñatones y salazares reportaba a unos y otros nuevos aliados y nuevos enemigos. Mientras Juan López de Salazar, ejerció de teniente de prestamero en la Encartación por delegación de su padre Lope García IV, aprovecharon la situación para favorecer a su nueva casa.
A la muerte de Lope García de Salazar, la Prestamería de Vizcaya correspondió a Juan Hurtado de Mendoza y la tenencia de esta en la Encartación a Pedro Fernandez de Velasco dándose la vuelta a la tortilla.
Juan Sánchez de Salazar
Juan López de Salazar dejó por heredero a su hijo Juan Sánchez, quien casó con María Sánchez de Zamudio y Leguizamón.
Juan Sánchez de Salazar, señor de la casa de Salazar de San Martín, y Ochoa de Muñatones, señor de la casa de Muñatones, redactaron el contrato matrimonial de sus respectivos primogénitos Ochoa y Teresa, cuando estos eran aún unos niños. La temprana muerte de Ochoa de Muñatones en el cerco de Lisboa, dejando como heredera de su solar a la mencionada Teresa, supuso que, una vez que se consumase el matrimonio y hubiese un heredero, ambas casas entroncarían en él. Éste habría de ser Lope García de Salazar, “el historiador”.
Pero, como si todo esto fuese un culebrón, a la muerte de Ochoa de Muñatones el canciller Pedro López de Ayala consiguió una merced real sobre el solar de Muñatones. Juan Sánchez de Salazar evitó la pérdida, al demostrar que era mayorazgo heredado por el linaje desde Sancho Ortiz Marroquín por donación del Señor de Vizcaya Diego López de Haro “el Bueno”.
Ochoa de Salazar
Ochoa de Salazar, que el año 1430 sirvió al rey don Juan II de Castilla en la guerra de Navarra al frente de los caballeros hijosdalgo de las Encartaciones, y al siguiente, en la vega de Granada contra los moros. Fue el padre de Lope García de Salazar, el de las Bienandanzas.
Bibliografía.
“La herencia familiar y política de Lope García de Salazar”. Gregorio Bañales.
“Lope García de Salazar: el primer historiador de Bizkaia”. Sabino Aguirre Gandarias.
Blog. El blindado personal.



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