Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


viernes, 2 de agosto de 2013

Merindades: La piedra de Castilla.




Aitor Lizarazu Pérez en Espinosa de los Monteros
(Cortesia del Blog Amigos de Las Merindades)
 

En una entrada anterior hablaba de un autor conocido únicamente por atacar a Lope de Vega y cuyo libro fue eliminado. Hoy doy paso a un Baracaldés, Aitor Lizarazu Pérez, (Responsable del área financiera de una empresa del Gran Bilbao e historiador vocacional) que presenta su segundo trabajo: Una obra que nos redescubre lugares y momentos con una nueva luz. Aitor restaura la piedra llenándola de la ilusión con que escribe. Y esta es una prueba de ello:

“Hoy en día Internet es una extraña red que paradójicamente acerca y aleja a las personas. Las aleja porque las relaciones sociales se apoyan sobre ella y por otro lado las acerca porque consigues llegar a personas, habitualmente inaccesibles, de forma realmente sencilla. Así es como Lebato consiguió contactar conmigo en una, de nuevo, extraña situación porque en alguna ocasión yo había entrado en su blog para satisfacer mi necesidad por cubrir algunas carencias culturales, concretamente una, sobre calzadas romanas me fue especialmente útil.

Al margen de la introducción de cómo se produjo el contacto, Lebato me decía que de mi último trabajo, “Merindades: La piedra de Castilla”, le gustaría que yo dijera algo sobre el mismo. Tengo muchos defectos en mi vida, pero el acobardarme ante los retos no es uno de ellos. Recientemente Mª Carmen Arribas Magro (1), apuntad este nombre para el futuro, me indicaba que era muy valiente al publicar tan pronto mis trabajos. No sé si es valentía o si por el contrario es una falta al sentido común, pero apoyado y con la inestimable colaboración de terceras personas llegó el momento de hacer circular el resultado a mi trabajo.



Normalmente los libros sobre Historia solo nos dan datos, pero no usan el sentido común, nos llenan de información pero no nos hacen razonar. Desde siempre he intentado interactuar con el interlocutor que se encuentra al otro lado, hacer partícipe al real destinatario para que saque sus propias conclusiones y que pueda llegar a desmentir aquello que aunque se haya repetido hasta la saciedad es falso. Desmontar las leyendas a base de dar argumentos parece algo ambicioso y aunque no siempre estaré acertado, los que lo han leído han quedado satisfechos.

Entrando ya en materia, en el tema del libro, Las Merindades son para mí, el mundo sobre el que yo estudio y escribo, empecé con un pequeño pueblo de una Merindad para posteriormente ampliar a la Merindad en sí y de ahí a la totalidad de la Comarca. El trabajo que mencionaba antes, llamado “Merindades: La piedra de Castilla”, obtiene su nombre por el jugoso uso que se le puede dar a la palabra piedra. Por un lado es evidente que la piedra forma parte del paisaje de las Merindades, las grandes peñas que ocupan la parte superior de las colinas aledañas. Ya estando en Mena se pueden ver, en Bezana, en Sotoscueva, en Valdeporres, en Trasloma... en todas, la roca es común. Por otro lado, la piedra está presente en la existencia humana en Las Merindades, eremitorios excavados, necrópolis altomedievales, conjuntos megalíticos, conjuntos religiosos y por supuesto torres y castillos medievales. Por último la piedra, no deja ser un pilar, un apoyo sobre el que construir el resto y eso es lo que Las Merindades supone para el origen castellano, la piedra angular, el lugar que se conocía como Al-Qila (Los castillos) por parte de los musulmanes al poco de invadir la Península, se convirtió en Castilla La Vieja, un reducto muy acostumbrado a las leyendas, a dar por bueno todo lo que la transmisión oral ha ido contando pero que por el contrario daba poco valor a sus tesoros reales.

Y de todos esos tesoros, en mi libro hablo principalmente de los que tuvieron un pasado militar, aquellas construcciones fortificadas, esas moles de piedra que han corrido diferentes destinos que tenemos la oportunidad de disfrutar. Lo primero que hago es explicar porque son las que son, porque están donde están y porque hoy han pasado al destierro y al olvido.

El verdadero origen de mi estudio fue tratar de comprender porque se conocía como Castilla, tierra de castillos, a un lugar del que no quedaba ni un solo castillo de la época en la que así se la empezó a conocer. Posteriormente conocí la fortaleza de Tedeja utilizada en diferentes épocas y que era la excepción a lo que acabo de decir.

Tenía la reciente experiencia de haber cometido errores de novel, al hacer mi primer trabajo, que he podido corregir afortunadamente. Para corregirlo tuve la suerte, de comenzar a relacionarme con gente con esta afición en común, gente que pudiera generar sinergias en mis trabajos y que además tuvo la gran paciencia de enseñarme. En ese sentido Inocencio Cadiñanos (2), alguien que podría no haber perdido el tiempo con alguien tan insignificante a nivel cultural, me fue guiando por la senda de la Historia recomendándome trabajos, que devoré. Mi insaciable hambre por el conocimiento, mi obstinada forma de ser hizo que todo cuanto cayese en mis manos fuese leído y en la medida de mis capacidades asimilado, esto es, no basta con leer si no que hay que tratar de encajar lo que ya sabemos o creemos saber con lo nuevo que nos aparece. También es cierto que hubo al menos otras dos personas más que fueron vitales para que el trabajo se perfilase y definiese como algo mucho más serio. Roberto, del blog Area Patriniani, y Pedro, del blog Castillos del Olvido fueron claves para que todo el círculo se fuera cerrando. Estrecha y especial colaboración fue la que tuve con Pedro puesto que en ocasiones fue mis ojos ante algunos lugares que no conocía y nuestros trabajos se retroalimentaron con cada descubrimiento.

La verdad es que he escrito bastante sin haber dado ningún ejemplo. A aquellos que se animen a leer mi trabajo, les espera, o al menos así deseo, un libro con ilustraciones a todo color, con mapas muy sencillos de entender y con toda la rigurosidad de la que he sido capaz. Si os gusta la Historia castellana, creo que os puede gustar.”

Aitor Lizarazu Pérez.


(1) María del Carmen Sonsoles Arribas Magro (Departamento de Ciencias Históricas y Geografía; Área de Conocimiento Histórico Medieval) Autora de “Las Merindades de Burgos: Un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la antigüedad hasta la edad media” presentada como Tesis Doctoral dirigida por don Juan José García González, catedrático de historia medieval de la Universidad de Burgos.

(2) Inocencio Cadiñanos Bardeci. Autor de múltiples artículos de historia y libros. Podemos citar “Frías, ciudad en Castilla”, “Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos” o “Los Aforados de Moneo” entre muchos otros.

Finalmente, quiero apuntar ciertos aspectos que destaco de este libro:

· La bibliografía adjuntada, su forma de presentarla y la localización de la cita.
· La declarada participación de la Internet y de los blogueros.
· Los gráficos coloristas y dinámicos que facilita la comprensión de los contenidos.
· Su disposición como guía cultural, favorecido por su formato de bolsillo.
· La incorporación de reflexiones del autor alejadas del sentimiento de “verdad absoluta”.
· Un lenguaje ameno, cordial y abierto que acercan a autor y lector.

Es un buen libro para disfrutar en una terraza de verano, junto al río o en la piscina que nos permite conocer parte de la vida que latió bajo nuestros pies… Y valorarla.

¿Dónde lo venden?

- Librería Rojo en Villarcayo (Calle Santander)
- Librería Garabatos en Medina de Pomar (Plaza Somovilla)
- Librería Espolón, en Burgos (en El Espolón)
- Librería Mª Carmen (Espinosa de los Monteros)
- Bar Estación (Pedrosa de Valdeporres)
- Artesanía "Yara" en (Frías)

Por cierto, regala un marca-páginas.

Nota: El autor ha indicado que presentará el libro (y firmará ejemplares, supongo) el día 9 de Agosto de 2013 a las ocho de la tarde (las 20:00 h) en la Biblioteca pública del Medina de Pomar.

4 comentarios:

  1. Antes de nada, muchas gracias por la entrada que Lebato me ha dedicado.
    Dos pequeños matices.

    La presentación del día 9 de agosto será en la Biblioteca Municipal de Medina de Pomar.

    Por otro, los libros ya se encuentran en Libreria Mª Carmen, Bar de la Estación de Pedrosa de Valdeporres y en "Yara" artesanía en Frías.

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    1. Fe de erratas.

      Mea culpa, el corta y pega me ha jugado una mala pasada y omití el lugar. Gracias a Dios somos seres que buscan la perfección... Y, parece, que nunca la conseguimos.

      Aitor, el segundo punto lo dejé como me lo indicabas en el "emilio" para no fastidiar a posibles compradores.

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  2. Como bien dices, la historia nos da datos fríos, y a veces fuera de contexto, ensamblarles, razonarles y usar el sentido común (lo que yo llamo: especulación, elucubraciones, lógica... eso es lo que hace ameno un libro y ayuda a comprender la historia.
    No he leído el libro aún, pero espero (a ver si tengo "ánimos")y un día que vaya a Frías me acerco a Yara.
    Saludos,

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    1. Estoy de acuerdo con ZáLeZ. La forma en que nuestra sociedad ha unido la historia con lo aburrido ha sido desastrosa para la conservación de muchos bienes culturales. El desconocimiento es abandono.

      Conocemos dentro de nuestras Merindades casos en que se han derribado casonas, palacios e iglesias para erigir "churros" innecesarios que rompían la estética del lugar. Hecho, además, con el aplauso general porque significaban empleo y modernidad desconociendo el valor y la retabilidad que aquellas crean a lo largo de los años.

      Enseñar a comprender el pasado añade riqueza al presente. Que cualquiera que pasee por un pueblo recuerde que allí se luchó en la Guerra de la Independencia (no sólo en Sierra Morena), que el frente de la última Guerra Civil pasaba por la loma cercana, que tenemos calzadas romanas, manssio, castillos, castros...

      Debemos enseñarlo, comunicarlo, explicarlo pero de forma amena. Nos va en ello la supervivencia social y económica.

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