Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
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domingo, 15 de junio de 2014

¡Corre, lobo, corre!





Según el mapa adjunto se podría afirmar que existe una verdadera línea de loberas en la zona norte de Las Merindades, desde Espinosa de Los Monteros hasta Monte Santiago (Berberana), cubriendo los principales pasos de montaña por los que los lobos penetrarían en la comarca procedentes de otros territorios limítrofes como Soba, Orduña, Cuartango o Valdegovía, y los pasos emplazados en los cordales montañosos de los Montes de La Peña, Sierra de Carbonilla o Sierra Salvada, que ponen en comunicación valles interiores de Las Merindades.

Loberas presentes en el mapa
Alto el Caballo (Espinosa de los Monteros).
1
Castrobarto (Junta de Traslaloma)
2
Villabasil (Valle de losa).
3
Gurdieta (Rellosos, Valle de Losa).
4
Toyo (Rio de Losa/San Llorente y Villaluenga, Valle de Losa).
5
La Barrerilla (Pérez, Medina de Pomar)
6
San Miguel (Villota, Valle de Losa).
7
Fontanilla (Berberana, Junta de Berberana)
8
Loberas Viejas (Berberana, Junta de Berberana).
9
Lobera de Santiago (Berberana, Junta de Berberana).
10
El Corral de los lobos (Huidobro, Los Altos).
11


¿Por qué están así dispuestas? Diríamos que responde al deseo de proteger los territorios ganaderos del norte de Burgos. Se conseguiría mediante una disposición envolvente de trampas a lo largo de las cresterías y zonas montañosas con sendas de lobos. En esta hipótesis, la orientación que muestran las loberas busca cerrar, con la ayuda de las batidas organizadas por los pueblos cercanos a estas construcciones. Así, cualquier salida o intento del lobo de descender al llano era imposibilitado. Había que mantener al lobo en el monte para que cegado por el acoso penetrara en la trampa y cayera en el punto determinante de la misma: el foso.

La victoria sólo se conseguía con un alto nivel de organización de los pueblos ganaderos implicados en las batidas; el avance de los monteros y las posiciones debían estar ajustados para que los lobos quedaran arrinconados en el monte, sin posibilidad de descender a los valles ante la ruidosa barrera humana que, de lobera a lobera, cerraba la escapatoria por esos flancos.

El lobo, evidentemente, se desplaza por zonas despobladas. Sus avances provendrían de cualquier dirección siguiendo los corredores naturales de la Cordillera Cantábrica y sus accesos a Las Merindades: portillos de Estacas de Trueba, Lunada y La Sía. Por ello, las poblaciones afectadas más cercanas son las que pueblan la cuenca alta del río Trueba (Espinosa de Los Monteros y Montija). Aquí la única trampa lobuna que vemos es la del Alto el Caballo, a unos 6 km al norte de Espinosa. Si un lobo entrase este sería el primer punto de batida, pero dado el amplio espacio de montaña y lo agreste del territorio que soportan los tres pasos citados, no resultaría muy eficaz por la necesidad de una alerta antilobos temprana y la elevada cantidad de personas necesarias en este terreno para entrampar al lobo.

Más eficaz puede ser el sistema de loberas que soportan los Montes de La Peña, la Sierra de Carbonilla y Sierra Salvada. El hipotético lobo que ya antes se hubiera escapado de la lobera Alto el Caballo, buscaría las elevadas culminaciones de los Montes de La Peña para lo que, previamente, habría atravesado los llanos de Montija y donde seguramente hubiera dejado su rastro de sangre.

Así alcanzaría el cordal de La Peña a través de despoblados y donde seguramente podía sentirse menos acosado. En este momento, y si algún pastor había sido capaz de detectar la presencia del cánido, inmediatamente avisaría a la cadena de pueblos que acudían a batir al animal en Castrobarto, es decir, Lastras de Las Eras, Las Eras, Colina, Villatarás, el propio Castrobarto, Cadagua y Lezana de Mena.

Los primeros, empujarían al lobo de sur a norte dibujando un pasillo de tránsito entre la batida y la crestería de La Peña, y los últimos, acudirían a cerrar y acosar al lobo en la misma lobera de tal manera que poco a poco irían cerrando la bolsa en dirección a la lobera, impidiendo cualquier posible escape del animal.



Supongamos que la "bestia parda" escapase de la batida y continuase su carrera por los montes hacia el este. Solamente una acción rápida de bloqueo mediante una nueva batida podría capturarlo en la lobera de Villabasil, dado que la disposición de la lobera es a la contra de la dirección que ha tomado el lobo desde Castrobarto.

¡Se salva! El lobo sobrepasara la trampa de Villabasil y siguiendo por los Montes de La Peña llega a la Sierra de Carbonilla, donde se pondría en funcionamiento el operativo correspondiente a la lobera de Gurdieta que, en una estrategia similar a la descrita para la lobera de Castrobarto, embolsaría al lobo en la Sierra de Carbonilla. La batida la componían personas de Villaventín, Castresana, Villabasil, Vescolides, Oteo, Lastras de la Torre, Quincoces de Yuso y del desaparecido Quincoces de Suso, y vecinos de Relloso y San Miguel de Rellosos que se ocuparían de cerrar la trampa de Gurdieta, de impedir la huída del lobo en dirección a Mena por el camino de la Complacera y el Polvero y de cerrar el portillo de Santa Olaja.

Las modificaciones estructurales observadas en la lobera de Gurdieta, a la que se le añade una nueva pared, la oeste, desechando la antigua pared oeste para dibujar un embudo mucho más amplio y, consecuentemente, haciendo más eficaz la trampa, determinarían que este sería el final de la correría del cánido que había penetrado desde las cercanas montañas cantábricas, impidiéndole penetrar en las tierras orientales del Valle de Losa y en el valle de Angulo.

Pero los Canis Lupus se mueven como les da la gana. Presentemos ahora una carreta de este a oeste que, desde el valle alavés de Cuartango, recorra la Sierra Salvada, buscando la penetración en los valles alaveses a través del puerto de Orduña o de las tierras llanas del oriente de Losa. A tal efecto, ya desde antaño se había previsto una lobera, aún hoy llamada Loberas Viejas, cerca de la cascada de Délica (Nervión). Loberas Viejas fue reforzada, o sustituida, con una nueva lobera: Fontanilla.

Recordemos que la eficacia de las loberas depende de la alerta temprana y la rápida batida. Si no se conseguía, la estrategia debió ser acorralar al lobo, como en el caso de los Montes de La Peña, contra la crestería de Sierra Salvada. De todas formas, acudirían a esta batida los vecinos de Villalba de Losa, Murita, Berberana y pueblos del valle de Cuartango (Álava).

Por supuesto, era necesario sellar el puerto de Orduña y cerrar la bolsa desde ese punto en dirección este para empujar al lobo a la embocadura de la lobera de Monte Santiago. Si la bestia, o bestias, escapaba de ese cerco, los vecinos insistían pero en dirección oeste, manteniendo un "pasillo" entre la crestería de Sierra Salvada y la batida procedente de los pueblos de Quincoces de Yuso, Teza, Villota, Villacián, Barriga, Fresno de Losa, Villano, Llorengoz, Mijala, Zaballa, Aostri y Villalba de Losa.

Por otro lado, mucho más permeable resultaría una hipotética penetración desde el valle de Valdegovía y Valpuesta en dirección al centro del Valle de Losa para lo cual, se había dispuesto la lobera del Toyo, a la que acudirían personas procedentes de Hozalla, Mambliga, Fresno de Losa, San Martín de Losa y Villaluenga y Río de Losa, que se ocuparían de cerrar la trampa de la lobera.

Más caminos loberos, en este caso procedente de la cuenca de Espinosa o de Montija, que llevarían a activar la lobera de Perex, a la que acudirían para la batida los vecinos de Oteo, Paresotas, Robredo de Losa, Momediano, Castriciones y de la misma localidad de Perex.

Lobera de Huidobro (Google)


Por último, la lobera de Huidobro, llamada "Corral de los Lobos", estaba centrada en el control de los lobos procedentes de la Cordillera cantábrica y de los valles de Campoo que penetrarían en el Páramo de Masa a través de los cañones del Ebro cercanos a la localidad de Huidobro y Villaescusa de Butrón. Tal posibilidad preocupaba hasta a los vecinos de de Poza de la Sal.


El Corral de los lobos.


La gran hondonada donde se encuentra situado el pueblecito de Huidobro, ya casi despoblado, está rodeada en sus laderas por un espeso bosque de hayas, robles y carrascas. Evidente zona lobera que Madoz reflejaba en su diccionario. Por eso aquí encontramos una lobera que es la más meridional de todas las de Las Merindades y norte de Burgos.

Croquis Lobera Huidobro


La boca de la lobera (de unos 200 metros) se orienta al norte, al borde de la gran Hoya de Huidobro, en un lugar propicio para conducir el lobo por los batidores. Es el "Portillo del Lobo” donde se inician las paredes que, aprovechando una suave vallejada, van descendiendo en dirección sur hasta converger en el foso. Este último tiene un diámetro de 11´20 m y una profundidad de 1´90 m. Las paredes cercanas al foso tiene un espesor de 1 m. Desgraciadamente el foso se encuentra hoy cegado.

La longitud de sus paredes es de 205 m para la pared este y 260 para la oeste, tiene foso circular (único en Burgos) y carece de cabañuelas lo que recalcaría la antigüedad de la lobera. Otrosí, un documento del siglo XVI del ayuntamiento de Poza de la Sal habla de la aportación económica que debe dar para hacer, o rehacer (¿quién sabe?) la lobera. Además, al estar en una zona plagada de dólmenes y menhires (a menos de 1 kilómetro, hacia el oeste, se halla el magnífico dolmen de El Moreco) podríamos deducir una población largo tiempo establecida. Finalmente, no hay memoria de su uso pero que no existan recuerdos no implica que no fuera utilizada.

Gran parte de la piedra que falta de las paredes fue empleada, en su día, como relleno en la construcción de la carretera de Pesadas a Sedano. De todas formas, los cazadores del páramo de Masa lo suelen usar incluso para el ojeo del jabalí.

El único material empleado en la construcción de la trampa fue la piedra caliza del páramo. Piedra que, bien recogida suelta o extraída de suelo madre, era colocada sin ningún tipo de argamasa y sin apenas precisión. En algunos puntos se aprecia que el muro se levanta sobre propicias afloraciones rocosas, y en otros puede verse que esa base está formada por piedras de gran tamaño con el fin de asentar mejor el resto de la piedra.

En cuanto al pozo o foso, nada podemos decir, ya que hoy se halla tapado por la maleza y rellenos de piedra desprendida del muro. Pero es posible que, como ocurre en otros fosos conocidos, y que están al descubierto, tenga un revestido de piedra más trabajado.

Mapa de situación de "El corral de los lobos"


Bibliografía:

"Burgos en el recuerdo" de Elías Rubio Marcos.
"Edificios y conjuntos de la arquitectura popular en Castilla y León" de José Luis Sainz Guerra.
"Loberas en la comarca de Las Merindades (Burgos)" de Judith Trueba Longo.

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