Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
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domingo, 13 de mayo de 2018

San Pedro de Tejada. Contemplación y comprensión



En esta segunda parte saltaremos hacia el principio del siglo XII. Algunos autores dan la fecha de 1070 d.C. indicando que es cuando el abad Ovidio de Oña (1068-1090) decide reestructurar el monasterio de San Pedro de Tejada. De estas edificaciones sólo nos ha llegado la iglesia románica, de una sola nave con un único ábside de medio punto, orientado hacia el este. ¿Al oeste? No, al este. Al oeste está la portada. En los primeros decenios del siglo III ya encontramos un documento en el que se establece cómo deben estar orientados los lugares de culto. En el capítulo 12 de la "Didascalia Apostolorum Syriaca" se dice: "Es necesario que los presbíteros se coloquen en la parte oriental de la casa junto con el obispo (...) porque la ley es que debemos orar hacia el este, pues ya sabéis que está escrito: Alabad a Dios que está sentado en los cielos de los cielos hacia oriente (Salmo 68)".

Nosotros, que llegamos por el oeste, lo primero que vemos es la portada que está formada por un vano de medio punto con seis arquivoltas decoradas con diferentes motivos, que descansan sobre cuatro columnas adosadas al muro, coincidiendo este apoyo con la línea de saledizos. La portada se protege con un pequeño tejaroz sobre ocho canecillos exteriores.


¿Qué vemos? Me dirán que figuras cristianas. Ya. Pero además estas exaltan la difusión de la Palabra de Dios. Los ocho canecillos que soportan el tejaroz representan a los cuatro evangelistas y están presididos por una metopa central en la que aparece Cristo de pie y con los brazos extendidos. Muy bien puede tratarse de la representación de la Ascensión; momento en el que el Señor envía a los Apóstoles a predicar el Evangelio a todos los pueblos tal como se recoge al final del Evangelio de San Mateo (27, 16-20). Otros estudiosos entienden que las dos parejas más cercanas a Cristo forman un peculiar tetramorfo.

Respecto a las dos parejas de canecillos situados en los extremos del tejaroz hay quien mantiene que representan de nuevo a los cuatro evangelistas, esta vez con forma humana, si bien los cuatro tienen alas y aureola. Otra opinión los identifica como ángeles. A saber…

Cortesía Monestirs.cat

Con relación a la visión de que sea una reiteración de los evangelistas podemos encontrarnos por la internet con explicaciones procedentes de la numerología donde afirman que esa duplicidad es porque el 8 (4+4) es símbolo de regeneración y de salvación y que el 4 representa las realizaciones tangibles al ser el símbolo terrenal, el mismo de la organización racional.


No nos olvidemos: completan la escena dos frisos en los que aparecen los doce Apóstoles.

¿Podemos saber qué significa todo esto? Como hemos leído, no a ciencia cierta. Han pasado muchos siglos y, seguramente, hay interpretaciones que se nos escapan. Suponemos que los capiteles y canecillos forman parte de un proyecto iconológico que pretendía una predicación orientada a afianzar la ortodoxia religiosa frente a corrientes heterodoxas que, aunque no hubieran llegado a Castilla, sí tenían una marcada influencia en el sureste francés –los cluniacenses proceden de Francia- en los primeros años del siglo XII.


Y la iglesia de San Pedro de Tejada es promovida por los cluniacenses de Oña con lo cual es fácil pensar que aprovecharon la ornamentación para divulgar el mensaje doctrinal. La pregunta que debemos formularnos es: ¿Qué mensaje, exactamente, querían transmitir? ¿Podrían ser las verdades de la ortodoxia atacadas por doctrinas heréticas? ¿Qué errores divulgaban los heréticos del siglo XII? Pues, por los caminos de Europa –y de Hispania- circulaban unos cuantos: la aversión al Antiguo Testamento, el dualismo (rechazo de la materia, incluso del propio cuerpo, como origen del mal), negación del valor de los actos humanos e inutilidad de los sufragios por las almas de los difuntos y la reencarnación.

A nuestros ojos, y en una sociedad muy secularizada, no nos dicen nada. Analicemos un poco estos cuatro puntos y así la experiencia de visitar San Pedro de Tejada será más completa:

  • Sagradas Escrituras. Esta no solo está en la portada sino que la vemos por todo el edificio obedeciendo su ubicación a un extendido criterio románico. Suele situarse el Nuevo Testamento en el lugar más alto, como culmen de la Revelación. Bajo este el Antiguo Testamento y en lugares más cercanos al suelo las religiones precristianas y paganas. En San Pedro de Tejada vemos representados en los rollos de ménsulas de la torre, los libros del Nuevo Testamento. Igualmente, los libros del Antiguo Testamento están representados en los modillones de los muros de la nave. En diversos canecillos y capiteles de la cornisa del tejado de la nave y del ábside, se hace referencia a pasajes del Antiguo Testamento como Adán y Eva junto al árbol del Paraíso o a Sansón en lucha contra el león. Rizando el rizo se podrían incluir aquí todos los que representan animales y la actividad humana si tomamos las palabras del Génesis 1, 28: "Y echóles Dios su bendición, y dijo: Creced y multiplicaos, y henchid la tierra, y enseñoreaos de ella, y dominad a los peces del mar, y a las aves del cielo, y a todos los animales que se mueven sobre la tierra".
  • Dualismo. Dos principios: el uno bueno que es causa del alma y el otro malo, que lo es del cuerpo y de la materia. Podría verse representado en los dos personajes grotescos que sujetan con sus manos un elemento circular. Por contraposición a las doctrinas dualistas, el autor dejará reflejada la capacidad del hombre para obrar el bien o el mal; como en el relieve del hastial de la Última Cena y en la representación de diferentes vicios y virtudes distribuidos por todo el conjunto. El rechazo de la materia incluía el cuerpo humano, el matrimonio... ¡Y la procreación! Incluso entre los esposos legítimos porque propaga la materia y el pecado. Los curas y frailes no podían admitir ese celibato social.
  • Negación del valor de los actos humanos. Para luchar contra esta desviación debemos interpretar los canecillos que tengan hojas de acanto con frutos. Marchemos al periódico clásico y los mitos. Como aquel de la planta que nace del cadáver de un dios o un héroe y, también, en la leyenda del arquitecto Calímaco, que dio origen al capitel corintio, las hojas de acanto significaban inmortalidad. No me puedo reprimir y se la presento aquí para que no busquen por la internet: “habiendo fallecido una doncella en Corinto, su nodriza depositó sobre su tumba los objetos preferidos por aquella, tapándolos con una teja cuadrada con el fin de ocultarlos y evitar que alguien los robara. Llegada la primavera siguiente pasó por allí el arquitecto Calímaco y vio la teja levantada sobre unas hojas de acanto que habían nacido sobre la tumba; esto le sugirió la idea del capitel corintio, decorado con hojas de acanto”. En el románico son innumerables los lugares en los que aparece este elemento. Los frutos pueden interpretarse como una alusión a las obras del hombre en su tiempo de vida. No nos olvidemos que desconocemos si el lugar que ocupan hoy los canecillos es el que se les asignó originariamente porque debe tenerse en cuenta que las diferentes formas de frutos pueden expresar una gradación de acuerdo con las edades de la vida: infancia, juventud, madurez y vejez.
  • Inutilidad de los sufragios para los difuntos. Reencarnación. Son varios los capiteles y canecillos que hacen referencia al más allá (Acanto y otros), así como los frutos estriados como la piña -que como afirma Olivier Beigbeder (“Léxico de los Símbolos”)- debe interpretarse como símbolo funerario con valor de eternidad. En la cornisa de la torre, bajo las puntas de diamante, símbolo del transcurso del tiempo, está representado el comienzo y final de la vida terrenal del hombre. A su vez, de los ocho capiteles que sustentan la cornisa, tres de ellos presentan entrelazos, otro símbolo de la eternidad.


Vemos que el simbolismo no se quedaba en la orientación del templo. El románico es una eclosión del simbolismo. Tenemos en el ábside elementos que simbolizan a Cristo y también a la Santísima Trinidad y en la portada los hay que podrían significar la difusión de la luz de Cristo al mundo entero (ese Cristo en ascensión). No solo eso sino que pueden verse símbolos solares en la portada de esta misma iglesia de San Pedro de Tejada y en la cercana de Butrera.


Lo que nos encontramos en este Monumento Histórico Artístico (desde 1935) y Bien de Interés Cultural es el resultado del trabajo del Patrimonio Artístico Nacional que recuperó la prestancia románica del templo en los años 1950 y 1952. La restauración resalta que la arquitectura, como parte del universo, es una manifestación de los planes de Dios.

Cuando nos hemos acercado al templo la vista se nos habrá ido al campanario situado sobre la cúpula del falso crucero. Una torre cuadrada que muestra en cada cara dos cuerpos: el primero con arcos ciegos y el superior con arcos de medio punto con parteluz. La torre está coronada por dos series de cincuenta y dos puntas de diamante, alusivas a las semanas del año, que representan dos períodos de tiempo de un año. Para algunos autores es “evidente” que reflejan la dualidad humana (bueno y malo), en contraposición al tercer error arriba citado. Y destaca, por supuesto, el husillo que aloja la escalera de caracol que da acceso al campanario y que figura inacabado.

Cierto que, aun así, valía para que en lo más alto se colocase la reliquia de la Vera-Cruz que era alumbrada por todos los pueblos del valle de arriba durante la época de los frutos. Esperaban con ello protección contra el pedrisco.


Mención especial merece el repertorio iconográfico de los canecillos de la iglesia. Sobre estos se dispone una cornisa decorada con medias bolas o con sogueado. Los vanos laterales y los del ábside se decoran con ajedrezado. Llama la atención la ventana de la portada formada por un arco trilobulado que nos remite a formas hispanomusulmanas. Por casi todo el perímetro del templo vemos una imposta sobre la cual nacerán las columnas que dividen el ábside.

La iglesia es de planta basilical y está cubierta con bóveda de cañón y adornado en su primer cuerpo mediante arquería ciega. La nave utiliza arcos fajones como método indirecto de sujeción. El transepto no sobresale en planta. El crucero se cubre mediante cúpula sobre trompas que se adornan con una moldura de ajedrezado, seguramente por influencia de la iglesia de San Quirce de Burgos. En el lateral derecho está el vano por el que se accede al husillo y en el lateral izquierdo una puerta, denuncia el antiguo acceso al claustro del monasterio. Sobre la entrada se sitúa el coro de los monjes con aires mudéjares.


Señalaremos el contrafuerte que hay en cada uno de los paños que refuerzan el arco fajón de la bóveda interior. En dichos paños hay ventanales con su aspillera rodeada de una arquivolta de grueso baquetón y guardapolvos ajedrezado además de un par de columnas. La iglesia consta de una sola nave, de 17`95 m de larga por 5`40 m de ancha y 11`70 m, en la cúpula, de alta. El espesor de los muros es de 1`11 m.

Recurramos a la descripción del libro de Huidobro Serna sobre el Valle de Valdivielso para describir lo que hay tras pasar al interior: “El coro alto es de madera. La viguería en que se apoya forma una especie de artesonado de gusto gótico mudéjar, pintado, donde alternan los vástagos ondulantes y grumos de las vigas y viguetas, con recuadros de tracerías flameadas. El frente, formado por una gruesa viga y las cabezas de la solera, está todo pintado, viéndose en la primera el escudo real de Castilla y León y los escaques y veros de los Velasco y las cuatro bandas de los Varonas, repetidos tres veces, lo que prueba contribuyeron a la obra las familias más hacendadas del Valle”. Está fechado en el siglo XV.

El interior de la iglesia tuvo decoración polícroma. En la parte inmediata a la cúpula, bajo la cal, se descubrió pintura mural con cruces patadas y tracerías góticas, combinaciones de hojas y otros adornos de colores rojos, verdes y azules (se estima que data del siglo XV).


Pero la pintura no era el recurso principal. Los visitantes de San Pedro de Tejada buscan sus famosos canecillos y capiteles románicos. Hablaremos de ellos pronto pero avanzo que son un elemento subordinado a la edificación y que tiene una función didáctica: enseñar la fe. Una curiosidad: las figuras pueden llegar a estar deformadas para adecuarse al espacio con el que cuentan.

Tenemos un canecillo con una venera de peregrino pero este motivo ya era pagano y tenía virtudes mágicas. Peregrino era equivalente a buen cristiano que se halla camino de la perfección. Claro que este está descansando y quitándose una espina del pie. Recuerda a la escultura clásica. Parece que vemos la figura del niño quitándose una espina del helenismo griego. Diríamos que los artistas conocían los temas clásicos a pesar de estar en el mundo medieval.


Otro de los elementos del peregrino y símbolo del apóstol Santiago es el báculo. Cuando Santiago liberó a Hermógenes de los demonios que le inmovilizaban, como protección le dijo: "Toma el báculo de mis peregrinaciones". El báculo que lleva la figura de Santiago en el Pórtico de la Gloria tiene forma de tau. Por ello Podríamos asumir que la figura que aparece apoyándose en el báculo en forma de tau haga alusión a su condición de peregrino.

¿Y los músicos que aparecen qué? Pues que necesitan algo de explicación. Recordemos cómo era la sociedad medieval: clérigos, soldados y trabajadores. El resto eran marginados: músicos, actores, peregrinos, vagabundos, mujeres libres… Y para conocerles a todos nos viene bien la escultura románica. Nos ayuda a conocer la vida cotidiana y la indumentaria medieval. La escultura nos muestra la vestimenta de los peregrinos del camino de Santiago. Pensemos que la ropa era su salvoconducto para poder ser recibidos en los albergues y hospitales. El traje, reforzado en piel, el sombrero redondo, el zurrón de piel y el bordón, en cuya parte superior llevaba una calabaza para el agua gritaban que ese individuo era un peregrino.


La mayoría de las figuras de los canecillos están descalzas pero vemos botines: puntiagudos, romos o abiertos por delante. La vestimenta nos indica el sexo y el estado de los personajes representados. El vestido femenino está formado por una aljuba y un manto embrazado. Los hombres llevan mantos, la mayoría de las veces fibulados y otros embrazados. Bajo el manto encontramos la túnica. Los sacerdotes en cambio llevan saya, aljuba y encima el manto tipo paénula. Los monjes llevan hábito y se cubren con la cogulla.

Y los músicos, ¿cómo vestían? De forma interpretable. Para Agustín Gómez están incluidos en la clasificación de juglares, englobando bajo este nombre a todos aquellos que se ganaban la vida actuando ante el público, al que entretienen con música, danza, acrobacias, etc… Son marginales. Agustín dice que en otras ocasiones se ha intentado explicar a los juglares a partir del Camino de Santiago, tanto como difusores de leyendas sacras como para el entretenimiento de los peregrinos. En cambio, para Santiago Sebastián la música es una actividad cultural que acompaña al Camino de Santiago, tanto la música popular como la sagrada. Piensen en el Pórtico de la Gloria. La posición de Santiago se apoya en un texto del Codex Calixtinus en el que refiriéndose al ambiente que los peregrinos creaban en las ciudades y pueblos de acogida dirá: "Unos tocan cítaras, otros liras, otros tímpanos, otros flautas, caramillos, trompetas, arpas, violas, ruedas británicas o galas, otros cantando con cítaras, otros cantando acompañados de diversos instrumentos pasan la noche en vela...".

En San Pedro de Tejada hay tres ejemplos de instrumentos musicales:

  • El Rabel: Este instrumento, que proviene del tambor árabe se colocaba en el hombro o en las rodillas.
  • La Flauta de Pan: instrumento conocido hace más de 2000 años.
  • El Arpa-Salterio, es uno de los instrumentos más populares de la Edad Media. Se puede confundir con el salterio, pero, a diferencia de éste, en el arpa se accede a las cuerdas desde las dos caras del instrumento. En cuanto a su simbología, podemos indicar que por su forma triangular alude a la Trinidad.


Una de las agrupaciones juglarescas más utilizadas es la formada por músicos, contorsionistas y danzadoras. Ejemplo de acróbata le encontramos en la figura sin cabeza que se nos muestra boca abajo en actitud de salto.


En el lado norte de la iglesia, donde suponemos que estaba el claustro de monasterio, hallamos un importante número de religiosos representados. Quizá con ello se pretendió mostrar las obligaciones de los monjes. Así vemos al que identificamos -por encontrarnos precisamente en la iglesia de un monasterio- con un abad y no un obispo como generalmente se le describe. El abad, con estola y báculo aparece en actitud de bendecir. También en actitud de bendecir hay otro monje que aparece con un hisopo y no una bolsa, como suele decirse.

La lengua de los sermones dependía del público al que iba dirigida, de ahí que cuando se dirigían –predicaban- al pueblo se pueda hacer en lenguas romances o dialectales. Tal vez haga referencia a esta tarea el canecillo que nos muestra a un clérigo con estola y el libro entre las manos.

Por último, entre los objetos litúrgicos destaca la cruz -como porta en sus manos otro eclesiástico. La cruz se colocará encima del altar por tres motivos: como signo de Cristo, como recuerdo de su pasión y para que los fieles imiten a Cristo crucificándose por causa de las bajas pasiones.


Pero no solo hay elementos de esta procedencia. Es muy frecuente en el románico la utilización de personajes procedentes de las grandes obras de la cultura clásica. Relatos como el de Eneas, Ulises, Heracles, Rómulo y Remo, Gilgamés y tantos otros representados en la escultura románica eran conocidos, aunque sólo fuera por trasmisión oral por aquellas gentes del siglo XII. Ese sustrato cultural permitía a los clérigos engarzar en su predicación alegorías que derivasen en el objetivo moralizante pretendido. Por otra parte, la inclusión de elementos de la cultura romana tiene también origen en la influencia de Cluny. Los monjes cluniacenses son eficaces instrumentos del Pontificado en la reforma eclesiástica y a su vez excelentes promotores en la construcción y ornato de los templos. Las frecuentes visitas de sus abades a Italia son uno de los motivos que favorecerá la incorporación de elementos romanos a sus construcciones; también serán causa de las numerosísimas advocaciones a San Pedro en las iglesias románicas de Castilla.

En la próxima visita a San Pedro de Tejada hablaremos de canecillos, capiteles y retablos, prometido.


Bibliografía:

“Estudio arqueológico del Desfiladero de La Horadada: La transición entre la tardorromanidad y la Alta Edad Media (ss.V-X d.n.e.). Por José Ángel Lecanda.
Periódico “El Coreo de Burgos”.
“Iglesia de San Pedro de Tejada. Un informe y una resolución” Marceliano Santa María.
“Aula activa de la naturaleza de Soncillo” Pedro J. Mediavilla Pereda y Joaquín García Andrés.
“Apuntes sobre la historia de las antiguas merindades de Castilla” por Julián García Sainz de Baranda.
“El obispado de Burgos y la Castilla primitiva desde el siglo V al XIII” Luciano Serrano (abad de Silos).
“Apuntes descriptivos históricos y arqueológicos de la Merindad del Valle de Valdivielso” Luciano Huidobro Serna y Julián García Sainz de Baranda.
“Apuntes históricos sobre la ciudad de Medina de Pomar” por Julián García Sainz de Baranda.
“Las Merindades de Burgos: un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad a la Edad Media”. María del Carmen Sonsoles Arribas Magro.
“Abadalogio del imperial monasterio de Santa María de Obarenes (s. XII-XIX)” Ernesto Pascual Zaragoza.
“El arte visigótico de la Reconquista en Castilla” por Luciano Huidobro Serna.
“San Pedro Tejada” Teófilo López Mata.
“Arte románico en San Pedro de Tejada, una interpretación”. José Manuel Elespe Esparta.
“San Pedro de Tejada” del Proyecto Aldaba.
"San pedro de Tejada y su retablo" Joaquín de la Iglesia Alonso de Armiño.
Blog “ZaLeZ”
Revista “Atticus”.
Página “Monestirs.cat”.
Arteguías.com 



Anexo:

Tramitación y decreto declarando a San Pedro de Tejada como monumento nacional:

La Academia de Bellas Artes de San Fernando, en su sesión del 11 de Febrero de 1935, aprobó el siguiente informe del Sr. D. Marceliano Santa María, correspondiente a la Comisión General de Monumentos, en virtud de lo solicitado por la Dirección General de Bellas Artes, en expediente incoado para la declaración de Monumento Histórico Artístico de la Ermita de San Pedro de Tejada, en la provincia de Burgos, expediente ya informado por la Junta del Tesoro Artístico Nacional.

Dice así el informe: “La Ermita de San Pedro de Tejada se encuentra en el Valle de Valdivielso de la provincia de Burgos en ladera vertiente al Ebro, lugar frondoso donde la construcción aparece entre ramajes como poma dorada que se ofrece al visitante, emoción que dura hasta llegar a la campa en que se asienta el edificio descubriendo entonces su brillante totalidad.

No hay, como en otros casos, necesidad de conjeturar acerca de lo que fue el Monumento; éste no ofrece duda, no existen en él mutilaciones ni postizos perturbadores de su primitiva estructura. Se advierte desde luego completa unidad perteneciente a la misma época, conservándose la Ermita intacta, tal como se construyó, mostrando enteramente el valor de su trazado del período románico en todo su esplendor—algo «tardío» según dice Íñiguez en su informe—pero de gran- elegancia y acertada disposición de sus zonas. Con atinada fusión armónica de elementos constructivos y decorativos constituyendo un Monumento esencialmente arquitectónico.

Los materiales empleados ayudan también a esta emoción de conjunto. La piedra arenisca, fina, está primorosamente labrada lo mismo en los paramentos que en los detalles repartidos por la construcción. Y esta euritmia exterior se comunica al interior del Monumento. Su descripción es fácil.

Una Ermita románica de la segunda mitad del siglo XII, de una sola nave de buenas proporciones, dieciocho metros de larga por cinco cuarenta de ancha, once ochenta de altura a la cúpula, y el espesor de los muros de un metro diez centímetros. Cimborrio de la cúpula esférica sobre trompas, conforme a la disposición normal de esta clase de monumentos Al exterior, portada poco abocinada abierta en arco de medio punto y cuatro archivoltas, ingreso correspondiente a la única nave.

El hastial es de piñón con ventana trilobulada en el centro, sobre el tejado que proteje la parte saliente de la portada. La torre elevada sobre la cúpula es cuadrada con dos arcos de medio punto y un óculo en cada lado. Come se ha dicho, el edificio no ofrece alteración alguna, solamente estorba el encalado interior que recubre los muros pudiendo fácilmente hacerlo desaparecer; substituir alguna piedra en las columnas de la portada y arreglar el pavimento.

Con tan sencilla restauración esta ermita podría exhibirse como modelo impecable entre las construcciones de su tiempo. Para mayor complacencia existe en el ábside un retablo de fines del XV de buena proporción, limpia talla, y marcado gusto burgalés, con tablas estimables en general; y aunque acusan distinto autor, todas estan pintadas por mano experta tanto la pradela como el resto de los paneles; esta obra aunque posterior entona delicadamente con el resto de la Ermita.

Y, encareciendo a la Diputación provincial de Burgos la construcción de una carretera que uniese la de la orilla izquierda del Ebro con el Monumento, dos kilómetros escasamente, éste sería visitadísimo, dada la pureza de su labra y el buenísimo estado de conservación en que se halla, uniendo el natural esplendor de sus piedras al exuberante paisaje que le rodea.

Por todo lo expuesto considera el que suscribe que procede conceder la solicitada inclusión en el Tesoro Artístico Nacional de la Ermita de San Pedro de Tejada en la provincia de Burgos. Marceliano Santa María”.


El Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes ha dictado la siguiente Orden:

“Ilmo. Sr.: Incoado expediente para la declaración de monumento artístico de la ermita de San Pedro de Tejada (Burgos). Resultando que el Arquitecto conservador de monumentos, Don Francisco Iñiguez Almech, remitió a este Ministerio informe relativo a la declaración de monumento artístico de la citada ermita, y enviado dicho informe a la Junta Superior del Tesoro Artístico, ésta acordó, en sesión celebrada el día 20 de julio del año último, se incoara expediente para la inclusión de la referida ermita en el Tesoro Artístico Nacional.

Resultando que pasado el expediente a las Academias de Bellas Artes de San Fernando y la de la Historia, y nuevamente a la Junta Superior del Tesoro Artístico, estas doctas entidades emitieron dictamen favorable a la declaración de referencia:

Considerando que se han cumplido todos los trámites legales preceptuados en el Real Decreto ley de 9 de agosto de 1926 y ley del Tesoro Artístico de 13 de mayo de 1933, respecto a la declaración de que se trata, Este Ministerio ha tenido a bien declarar monumento histórico artístico la ermita de San Pedro de Tejada (Burgos), quedando desde el momento de tal declaración, bajo la tutela del Estado y la inmediata inspección y vigilancia de la Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos de dicha provincia.

Madrid, 22 de noviembre de 1935.-P. D., Teodoro Pascual.
Señor Subsecretario de este Ministerio”.



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