Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
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lunes, 1 de junio de 2015

Cien años de Alcaldes de Villarcayo.

Empezaremos nuestro recorrido el 10 de Junio de 1874, todavía durante la Tercera Guerra carlista, cuando el Gobernador de Burgos destituye al ayuntamiento y nombra alcalde a Nicolás Merino quién aguantará un año siendo sustituido por Manuel García Regúlez.


La velocidad en los cambios de "primer edil" -usando una expresión de lo más tontorrona- eran supersónicos y para 1877 el alcalde era José María Merino. Este año se promulga la Ley para todo aquello relativo a los ayuntamientos. No era la primera norma para ello, ya se dispuso de la Instrucción del 3 de Febrero de 1823 para el Gobierno Económico Político de las provincias; el R.D. del 23 de Julio de 1835 para el Arreglo Provisional de los Ayuntamientos; la Ley de Organización y Atribuciones de los Ayuntamientos del 14 de Julio de 1840; la homónima de 1845; la Ley de Ayuntamientos de 1856; y la Ley Municipal de agosto de 1870.

La nueva flamante ley -esta municipal de 1877- determinaba que eran electores todos los españoles varones mayores de veinticinco años que se hallasen en el pleno goce de sus derechos civiles y fuesen vecinos del lugar durante dos años. Excluía a militares y policías de cualquier administración.


Sobre quién era elegible señalaremos que, en las poblaciones mayores de 1.000 vecinos, debían llevar cuatro años de residencia fija y haber pagado una cuota directa; y, en los Municipios menores de 1.000 y mayores de 400 vecinos, los que satisfagan otras cuotas. Sólo en los pueblos que no excedían de 400 vecinos podían elegirse de entre todos los vecinos. Y luego salvedades que no incluimos y que están en el artículo 41. Resumiendo: Un sufragio censitario.

Un problema que creó esta ley fue que los ayuntamientos se renovaban, en un 50%, cada dos años mediante la baja de los concejales más antiguos y nueva elección. Con ello conseguimos más inestabilidad en los municipios.


En 1880 será alcalde Eusebio López Borricón para ser sustituido un año después por Manuel García Regúlez que ya lo fue en 1875. Seguimos el baile: 1882 y 1883 disfrutarán de don Emeterio Cuadrado y Cotorro. Y, no contentos con esta relación de regidores, cuanto menos fugaces, el asunto se complica ante una duplicidad de nombres (¡como si fuesen Papas!). Tenemos, con ello, según la obra de Manuel López Rojo, a Tomás Gallo Saravia en 1884 y a Juan Cuesta en 1885 y 1886. Pero según nuestra querida publicación "Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración" durante el intervalo que va de 1884 a 1887 figura como alcalde Bruno González y en 1888 Francisco Pereda Ruiz.


Con este baile tendríamos mucha alternancia política. Pues, no. Fijémonos en una nota de la embajada británica al Foreing Office (F. O. 72/1705, nº 42. Morier a Granville, 28 de abril de 1884):

"Concentrando en sus manos, como efectivamente hacen, toda la administración local, y poseyendo el derecho de nombrar y destituir a quienes ocupan los numerosos empleos municipales de poca monta (secretarios, funcionarios, cobradores de impuestos, carteros, guardabosques, etc.) la importancia de los Ayuntamientos y Alcaldes es, naturalmente, muy considerable. En los distritos rurales, su poder e influencia es probablemente mayor que la de un noble o un gran propietario en Inglaterra. Es cierto que este poder se deriva del voto popular, pero en las elecciones de cualquier tipo en España, el elemento oficial desempeña un papel muy importante; y por parte del elemento no oficial, hay una resistencia profundamente arraigada a oponerse a las autoridades constituidas, lo que unido a una cierta desconfianza en el secreto y la eficiencia de la urna electoral, obra fuertemente en favor de quienes tienen el poder. Los líderes de una comunidad rural, los hombres que hacen la opinión pública rural, están conectados habitualmente con la administración municipal existente; y una vez constituida una corporación, el peligro de que sea derribada por un movimiento desde abajo es muy pequeño".

Una forma cortés de presentar a sus jefes la invención patria del caciquismo que esta ley canovista de 1877 favoreció. De hecho, se intentó modificar varias veces y no se pudo por los múltiples intereses creados. Sobrevivió hasta 1924.

Damos un salto hasta el año 1894 donde ejerce las funciones, tan sutilmente descritas, de alcalde Avelino Alonso de Porres cuya corporación dará el nombre de "18 de Septiembre de 1834" a la calle conocida como "Camino Carreruela" y que hoy, siguiendo con los cambios, se llama "Doctor Albiñana".


Joaquín Fernández Villarán ejercerá el cargo de alcalde de Villarcayo en 1895, 1896, 1897 y en 1898 es sustituido por José Peña Martínez que aguanta hasta 1900. Debemos recordarle por haber traído el alumbrado público a la capital de Las Merindades. De todas formas, el "anuario del comercio" prolonga su mandato hasta 1901 haciendo desaparecer a Joaquín Fernández Villarán en un posible nuevo periodo bianual.

De 1902 a 1903 tendremos a Avelino Alonso disponiendo del asiento de regidor de Villarcayo. Le seguirá en el cargo José Peña Mazón hasta 1909 para ser sustituido por Joaquín Fernández Villarán que consta desde 1910 a 1915.

Para 1916 la vara de mando la posee Enrique Bienes Merchán. No he logrado hallar los nombres de los alcaldes -si es que los hubo- hasta 1925 cuando, sorpréndanse, se nombra a S.M. Alfonso XIII y no solo eso sino que, simultáneamente, se nombra alcaldesa a su esposa la reina Victoria Eugenia. El nombramiento lo lleva Emilio Andino Serrano que, tal vez y dado el encargo, fuese el alcalde. Aun así, es la época del directorio y a los alcaldes los nombraba el gobierno dictatorial.

Eliseo Cuadrao

Son años de reformas, de regeneracionismo, y para luchar contra el caciquismo se crearon los delegados gubernativos (estatuto municipal de 1924), unos controladores de la acción municipal, que no lo consiguieron.

En fin. En 1929 será alcalde Remigio Andino Baranda, año en que la calle "Real" pasa a llamarse "Reina Madre". Aguantará hasta el 31 de Mayo de 1931 cuando en la repetición de las municipales del 12 de Abril del 31 (según ley de 1877) gana el cargo el tristemente famosos Eliseo Cuadrao.

Por cierto, se cambiará el nombre de calle "Reina Madre" por el de "Libertad". En la votación quedó en segundo lugar llamarla "Indalecio Prieto". Al menos nuestros tatarabuelos votaron dos veces ese año porque durante la vida de la II República Española no volvieron a hacerse elecciones municipales.

Salón de plenos Ayto. Villarcayo

Pero no significó que no cambiáramos de alcalde -¡y más de una vez!-. Veamos: en 1933 tenemos que a Cuadrao lo sustituye Ángel López García que no llega a Navidad tomando la vara José Rodríguez Izquierdo; El gobierno de la Nación destituirá a la corporación el 15 de octubre de 1934 dando el cargo a Minervino del Río. Y el gobierno nacional del frente popular recolocó a Ángel López García que duró hasta julio de 1936.

En una votación secreta el 21 de julio de 1936 se nombrará a Enrique Bienes Merchán como alcalde y decidieron, el 8 de agosto de 1936, que la calle "Libertad" se llamase "Calvo Sotelo". Un año después, 4 de agosto del 37, tenemos como alcalde a Emilio Andino Sedano y varios cambios de nombres de calles entre los cuales está la transformación de la "18 de septiembre de 1834" en "Doctor Albiñana".

El 2 de septiembre de 1941 se nombra un nuevo alcalde: Rafael Fernández Rivera. Pero para 1943 está Eusebio Varona, vecino de Bocos. Será bajo este alcalde cuando se destine "El Soto" a zona de esparcimiento y ocio. Falleció en 1948.

Entierro S. Albajara

La corporación de 1948 nombró alcalde a Sigifredo Albajara Bodega. Será el año en que se apruebe la realización de un concurso hípico en la villa. Aguanta hasta 1956, exactamente hasta el 11 de noviembre, fecha de sus fallecimiento.

Un alcalde más: José María Tapia Aguirrebengoa que tendrá el "placer" de recibir la visita de Carmen Polo, la esposa del dictador, para la inauguración de la Residencia Obra Infantil de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao.

Estamos ya en el año 1968, periodo frontera para los usos históricos de este blog, con Severiano Villanueva Báscones disfrutando de la alcaldía. Las actas municipales indican el afianzamiento del Nela y el rellenado de las piscinas naturales. Bueno, y también el nombramiento de Manuel Fraga como hijo adoptivo de Villarcayo. Este alcalde sobrevivirá al ayuntamiento de Villarcayo.

Y ya, tras la fusión con la Merindad a Agustín Varona y, en democracia, tenemos a Eugenio Sainz González, Raúl Roberto Varona Ordoño y, hasta hoy al menos, Mercedes Alzola Allende. Todos ellos alcaldes de Villarcayo de la Merindad de Castilla la Vieja.


Bibliografía:

"Villarcayo, capital de la comarca Merindades" de Manuel López Rojo.
Blog "Las Merindades en la Memoria"
"Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración"
BOE "Ley Municipal de 1877"
EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL EN ESPAÑA, 1875-1923. Carlos Dardé.



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