Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 27 de septiembre de 2015

"Una Hostia de cine" por Carl Von Haartman

Unas de las cosas que aprendimos durante la Guerra del Golfo hace ya más 20 años fue, aparte de "los empotrados", la existencia del "fuego amigo." Este consiste en que los tuyos te presten la misma consideración que la otorgada a los enemigos. Vamos, que te disparan. Por error, claro. Supongo.

Carl Von Haartman de uniforme

Pero eso existe desde que se puede matar a distancia y no se tiene al oponente ante los ojos. Esto mismo ocurrió durante nuestra última guerra civil en Espinosa de los Monteros.

Era el día de Reyes de 1937 cuando la aviación franquista, junkers del aeródromo de Burgos, se dirigió a bombardear Bárcenas -del lado republicano- y las bombas cayeron en la plaza de Espinosa de los Monteros.

¿Verdad que para un extraño dos pueblos desde el aire son iguales? Sí, sí se parecen y por eso el capitán Haartman le endiñó una hostia al capitán Suárez que se había olvidado de poner la sábana blanca en la torre de la iglesia. Parece ser que, según testigos, murieron cerca de 20 personas.

Haartman años 20

Hoy hablaremos de la vida de este nórdico capitán de mano suelta: Carl Von Haartman, un Barón finés que pasó el invierno de 1936 a 1937 destinado en Espinosa de los Monteros como instructor de la Centuria Catalana de la Falange. Todo un aventurero que fue entrevistado el 12 de diciembre del 36 por el corresponsal del New York Times George Axelson, a quién aseguraba que la guerra era su gran pasión al tiempo que confesaba su profundo odio a los izquierdistas. ¿Y esa entrevista? Era una persona conocida en los EEUU.

Carl, "Goggi", nació en Helsinki el 6 de Julio de 1897, cuando esta formaba parte del Imperio Ruso, en el seno de una familia sueco-parlante que, por parte de su madre, Edit Von Haartman de Soderling condesa de Armfelt (+1954), se enraizaba en la nobleza finesa y en la tradición militar. Tuvo una hermana, María Eugenia, y un medio hermano Gunvor. Estudió agricultura en Suecia y en Turku (Finlandia) destinado a ocuparse de las tierras familiares. La Guerra de Independencia de 1917 entre la etnia finesa apoyada por los comunistas y la burguesía filosueca alentada por Alemania interrumpió sus estudios, alistándose en el bando de los “blancos” a las órdenes del general Mannerheim. En dicha guerra perderá varios familiares.

General Mannerheim

Tras la misma siguió en la milicia. Su primer destino fue el Regimiento de Dragones de Nyland, de donde pasó a la recién creada fuerza aérea finlandesa. Su formación militar se completó en la prestigiosa Escuela de Pilotos de Libau, en Letonia, logrando el título de piloto de combate, y en la Escuela de Caballería de Pinerolo (Italia). En 1919 ingresó en la nueva Academia de Oficiales de Finlandia, graduándose como teniente de Caballería y ascendiendo a capitán en 1921, año en que fue destinado en Italia como representante militar. Existen dudas acerca de su intervención en la I Guerra Mundial como piloto de guerra en las fuerzas aéreas alemanas, así como en la Guerra de Independencia de Estonia, en 1919, encuadrado en el Cuerpo de Voluntarios finlandeses.

Lástima que, en 1922, sus mandos no viesen el lado divertido de su ascensión a caballo de la escalinata de la catedral de Helsinki. ¡Era una apuesta! Resultará expulsado de la milicia y, tras sobrevivir a un duelo y un intento de suicidio, marchará a USA.


Recorrerá ese gran país realizando múltiples trabajos. Finalmente recala en Hollywood. En un primer momento era un asesor militar y aeronáutico de películas de guerra. En 1927, es contratado por la Paramount Famous Players Lasky Corp. para interpretar el papel de un oficial alemán durante la I Guerra Mundial en la producción titulada "Wings". Tras su debut Haartman es contratado por la Fox para el papel de chofer en una comedieta titulada "Very Confidencial" (1927) de Von Stroheim. En 1928 los dos ex militares, Stroheim lo fue también, coinciden en "The Wedding March" (Marcha nupcial). En la cinta, von Haartman era un Guardia Imperial. Sus relaciones en el "mundillo" condujeron a von Haartman a su papel más importante en el film "TheAwakanening" (1928) donde daba vida al teniente Franz Geyer.

La experiencia, éxito y celebridad adquiridos por Haartman en Hollywood le empujaron a volver a Finlandia en 1929 con la intención de proseguir su carrera cinematográfica. Pero este país europeo no era Hollywood.

Fotograma de "Sininen Varjo"

La primera cinta finesa de von Haartman supone un soplo de aire fresco en el acartonado cine local. Figura en los créditos nada menos que como director, escritor y actor principal. Con la producción de Suomi Filmi, dirige "Korkein voitto" (1929). En la película Haartman daba vida al barón von Hagen, arquetípico miembro de la aristocracia finlandesa, que se enamora de una bailarina rusa que en realidad es una espía que pretende hacerse con información militar sensible, todo ello salpimentado con la inevitable malicia de un espía judío, que ilustra antisemitismo de Haartman.

El cine mudo en Finlandia cerraría su historia precisamente con la siguiente película de von Haartman, producida también por Suomi Film, "Kajastus" (1930), en la que, a diferencia de su anterior largo, tan sólo se acredita como director y guionista, reservándose un insignificante papel en la película. Como curiosidad, entre el reparto figura la joven Elsa Segerberg que se casará con Haartman poco después.

Fotograma de "Hell´s Angels"

En 1930 retorna a Hollywood y rueda su película más importante en Los Ángeles: "Hell’s Angels" (Los Ángeles del Infierno) (1930), del excesivo Howard R. Hughes Jr. A pesar de las vicisitudes referidas, la película logró estrenarse en el Teatro Chino de Grauman de Hollywood el 24 de mayo de 1930, obteniendo una nominación a los Oscars en el apartado de mejor fotografía. El canto del cisne de Haartman en Estados Unidos.


La última participación de Von Haartman en el mundo del cine fue en Finlandia interpretando a un empedernido jugador en "Sininen Varjo" (1933), fue su primera película sonora, de la que hoy por cierto tan sólo se conservan 16 minutos de metraje. Fue un film difícil y caro, al ser sonoro, sobre todo para una productora independiente como era Fennica Filmi. Se estrujaron las meninges para cubrir costes, lo que acarreó episodios hilarantes: los derechos de autor se pagaron en whisky y existió uno de los primeros casos de Product Placement. Ya saben eso de meter con calzador un producto en los diálogos, la acción o el plano.

La muerte de su padre, Carolus von Haartman en 1935, pone en sus manos una pequeña fortuna. Esto, unido al ascenso del nazismo en Alemania, a su inclinación por el ejército, a su aburrida vida familiar y a la noticia de una rebelión anticomunista en España empujan a Von Haartman a España. El 8 de septiembre ya está en Burgos.

Su adaptabilidad se plasma en que desconociendo el castellano logra trabar amistad con oficiales de las milicias falangistas que hablaban inglés. Y con ellos conocer a Manuel Hedilla que, por entonces, se hallaba inmerso en el proyecto de constituir unas milicias de partido, lo que resultó definitivo para que Haartman fuera destinado en calidad de instructor militar a la I Centuria Catalana “Virgen de Montserrat”, en donde contó con la inestimable colaboración como intérprete de Serrallach i Juliá.

Manuel Hedilla

Bajo las órdenes del capitán falangista Martín Busutil y encuadrada en la columna del teniente coronel Moliner, partió esta Centuria hacia el frente el 5 de octubre, resultando herido en Las Merindades tanto en un brazo como en una pierna. Otro cambio que se producirá en estas fechas será el religioso: pasa de luterano a católico por el influjo de los voluntarios bajo sus órdenes.

A primeros de 1937 recibe la orden de dirigir la Academia de la Falange de Pedro Llen, junto a Salamanca ciudad. Disfrutó de un asiento de primera fila en los sucesos del 16 de Abril de 1937 cuando Manuel Hedilla Larrey es empujado por Camisas Azules madrileños fuera de su cargo. Cede, o casi. Franco le da la espalda. Entonces, Hedilla, ordena al jefe de Falange en Salamanca tomar por la fuerza la Junta de Mando de la calle de Toro. Envía a sus leales a la Academia de Jefes de Centuria de la Falange para recoger a los cadetes falangistas que tomarán la Junta de Mando. El 17, en la sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Falange, Hedilla es elegido jefe de Falange por diez votos contra cuatro y ocho abstenciones, siendo posteriormente recibido por Franco en su cuartel general del Palacio Arzobispal, escenificando un fraternal abrazo asomados al balcón.

El caos para Hedilla se produce el día 19 cuando recibe una carta de Franco con el texto del Decreto de Unificación. Lo rechaza, claro, y por ello, el día 23 de abril, es detenido y procesado. Y Haartman pensó de esta no salía, que le fusilaban porque él era el director de la academia falangista el día 16 de abril cuando se redujo a los madrileños. Pero, no. Fue detenido y posteriormente “recluido” en el Gran Hotel de Salamanca hasta el mes de junio cuando, por mediación de su amigo Von Faupel, obtuvo la autorización para incorporarse a la 3ª Bandera de FET y de las JONS de Burgos integrada en la 81ª División del coronel Ollo -Brigadas de Navarra, la tercera-, participando en los frentes de Levante, Teruel, Peñarroya y Asturias, sufriendo diferentes heridas en combate. ¿Y su antiguo protector? Hedilla, inicialmente condenado a muerte, termina recluido en Mallorca. Vamos, que se salvaron ambos. Solo perdieron las academias falangistas que fueron disueltas.

 Sus experiencias en la Guerra Civil fueron recogidas en unas memorias tituladas "En nordisk caballero i Francos armé" (Söderström & Co, 1939) y "Francon Armeijasta Kollaanjoelle", es decir, "Desde el ejército de Franco hasta el río Kolla" (Otava, 1940). Terminará la guerra con 12 medallas.

Crónica del frente de Finlandia

Tras la victoria de su bando regresará a Finlandia a tiempo para combatir contra la URSS al mando del Regimiento de Cazadores nº 24, interviniendo tanto en la Guerra de Invierno (1939-1940)–Río Koolla-, donde Finlandia perdió un 10% de su territorio, como en la de Continuación (II G.M.) contra el Ejército Rojo. Haartman será ascendido a coronel de caballería.

En la primavera de 1942, ante su dominio del alemán y del castellano, fue nuevamente enviado a Madrid y Lisboa como agregado militar, donde conocería, ya con el empleo de teniente coronel, a la que será su segunda esposa, la condesa Marie Eugénie Zichy Pallavicini, funcionaria de la embajada húngara en Madrid. Se casarán el 12 de septiembre de 1945.


Saltando un poco atrás en el tiempo nos encontramos que en 1944 es licenciado sin honores del Ejército Finlandés por las presiones soviéticas tras la firma de un armisticio por separado de los alemanes. Franco le reconoce el empleo de coronel honorario del ejército español. Esto ayudó a su asentamiento en España, donde desarrolló una lucrativa actividad mercantil de comercio exterior, trasladándose poco después a la finca de "El Alamillo" (Alhaurín de la Torre).


El año 1956 debió marcarse a fuego en su corazón porque, por un lado participó en la rebelión húngara, y por otro, su única hija Christina -fruto del matrimonio con la actriz Elsa Segerberg- contrajo matrimonio con el que sería conde de Bailén, Santiago de Arcos y Carvajal (+23/02/1981). Tuvieron cuatro hijos: Santiago, estrella, Carlos y Christina.


En 1965 fue distinguido con la Valkoisen Ruusun Ritarikunta, condecoración de la Orden de la Rosa Blanca finlandesa por su contribución al estrechamiento de las relaciones entre España y Finlandia. Haartman falleció en su finca de la Costa del Sol en 1980, recibiendo sepultura en Finlandia.



Bibliografía:


"Carl Von Haartman: un falangista en Hollywood" por Raúl C. Cancio, Doctor en derecho.
"República, Guerra Civil y Postguerra en espinosa de los Monteros y Merindad de Montija, Sotoscueva y Valdeporras (1931-1950)" por Fernando Obregón Goyarrola.
"Falangistas en la oposición" Gustavo Morales, periodista. 8Fundación José Antonio)
"Los primeros años de la Guerra civil española y su repercusión internacional en las páginas del New York Times (1936-37)" por María Antonia Sagredo (UNED) y Javier Maestro (UCM)
Periódico ABC


Aunque pueda resultar contradictorio, o quizá por compensar, quiero que esta entrada sirva, además, como recuerdo de Domingo Batet Mestres, Capitán General de Cataluña, Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la república Española y Jefe de la VI División Orgánica en Burgos donde fue capturado al inicio de la última guerra civil de 1936 a 1939. Fue fusilado por deseo personal de Franco.  



domingo, 20 de septiembre de 2015

Lobera de San Miguel

El milenario puerto de Angulo, que comunica el valle de Ayala con el de Losa a través de la Sierra Salvada, es nuestro destino en esta ocasión. Para aquellos que disfruten caminando por el monte esta zona posee gran atractivo no solo por las vistas desde la cumbre sino también por su entorno cercano: Sus escarpes causados por su origen calizo; la ocasionalmente seca cascada de San Miguel el Viejo; los pastizales de altura que alimentan al ganado equino, vacuno y ovino; el canto de las aves silvestres; los buitres leonados; hayas y pinos; y la lobera.

Vista aérea de la lobera (Google)
                                                            
Esta se encuentra en la cima amesetada que, originalmente, se denomina "La Lobera". Desgraciadamente está muy mal conservada con numerosos derrumbes en sus paredes. Las causas de la destrucción son, en primer lugar, el abandono y la desidia ya que cuando algo pierde su utilidad dejamos de invertir en ello. Siguen los vecinos que reutilizan las piedras. Después vienen los árboles que, bien cayendo o bien con sus raíces, descomponen los muros, la tierra colmatando los fosos... Y el paso del tiempo que sirve como marcador del deterioro.

La lobera de San Miguel posee una serie de características a resaltar:

  • La construcción es de piedra sobre piedra, sin argamasa.
  • Podemos apreciar el alero con que terminan las paredes, con lo que se consiguen dos cosas: una, evitar que salte el lobo o por lo menos dificultar su salto; otra que se conserven mejor las paredes.
  • Tiene dos fosos. Uno adosado al paramento exterior del muro sur y otro donde convergen las paredes norte y sur.
  • Escaso desarrollo de la pared norte con 67`50 metros. El truco está en que este solo sirve para cerrar el pasillito existente entre la cima y el precipicio y que el lobo no tomaría.


La altura de la pared larga (896 m), la sur, no es uniforme y oscila entre los 2`40 m y los 2`20 m. Cuenta con dos portilleras, de 6`5 m y 15 m respectivamente, y un derrumbe de unos 36 metros.

Croquis de los fosos

Además nos encontraremos con un tramo de pared aislado de unos cien o ciento diez metros quizá procedentes de una rectificación del proyecto inicial o, casi seguro, de otra lobera anulada. Pistas de esto serían la pared sur -más vieja- y el foso anulado.

Miremos esos fosos. Ambos son rectangulares. El más antiguo está adosado al paramento exterior de la pared sur y tiene una superficie de 17`60 metros cuadrados. El foso moderno tiene 20`42 metros cuadrados y una profundidad de 3`25 metros que sumados a los muros nos da casi cinco metros de cierre.

Planta de la lobera de San Miguel

Félix Murga, en su "Catálogo de loberas de las provincias de Álava, Burgos y León" nos informa de la existencia de una cabañuela.

Situaremos su construcción entre los siglos VXII-XVIII y sus batidas serían realizadas por los vecinos de Villalba de Losa, Aostri, Fresno de Losa, Villota, Villacián, Vilaño, Barriga, Mijala, Zaballa, Llorengoz, Teza Quincoces de Yuso y de Suso y el Valle de Angulo.

Parece ser que el último lobo lo mató Julián Salazar, vecino de Villota. Anotaremos en el anecdotario, además, que en una ocasión cayeron en el foso un jabalí y un lobo, que lucharon entre los dos, matando el jabalí al lobo.



Bibliografía:

"Catálogo de loberas de las provincias de Álava, Burgos y León" por Félix Murga. revista KOBIE (1978)
"Loberas en la comarca de Las Merindades (Burgos" por Judith Trueba Longo.

Más información:






domingo, 13 de septiembre de 2015

De diligencias, galeras y accidentes

Entramos hoy, a toda velocidad -es decir diligentemente- en el mundo del transporte decimonónico. Y de los accidentes de tráfico.

Típica diligencia del "Oeste"

¿Por dónde empezar?

Creo que trabajaremos primero la base, el terreno, vamos, los caminos. Aunque sea algo árido.

Los caminos del siglo XIX serán herederos de los principios aplicados a partir de 1750 -y de los numerosos vaivenes políticos-. Claro que antes de esa fecha había caminos, poco más que simples veredas (camino angosto para peatones y ganado), en las cuales se mejoraban algunos pasos difíciles, puentes y algunas obras de consideración. Eran trabajos pagados por los reyes, los pueblos o los señores territoriales con intereses en la comunicación. Y lo mismo para su conservación. Por supuesto, el personal tampoco era especializado.

Mapa de España S. XIX

En 1761 se emitió el primer decreto clasificando las carreteras generales, estableciendo las fuentes de financiación, y formulando algunas reglas fijas para su construcción y mantenimiento. Pero la falta de unidad en la Dirección, la escasez de conocimientos de las personas a quienes se encargan los trabajos junto a la dispersión competencial -como ahora- llevó a situaciones demenciales como hacer el puente por donde no pasaría el camino, y este quedaba sin puente en los puntos en que debía cruzar la vía el río.

Se intentaron ajustes administrativos y creación de secretarías para mejorar los caminos, con resultados muy dispares, y la desesperación de los ministros ilustrados de la época. De todas formas algún aspecto se mejoró gracias a ingenieros extranjeros o militares españoles.


La llegada del siglo XIX apuntó a la regeneración viaria y una mayor velocidad de ejecución. Se crea el Cuerpo de Ingenieros de caminos y canales pero no hay más dinero para carreteras. Tras el parón de la guerra de Independencia y el rencor de la reacción absolutista ("caminos" estuvo englobado en el Servicio de Correos) fue en 1816 cuando se procedió a mejorar la carretera de Madrid a Francia por Burgos, Aranda y Vitoria, cuyos trabajos no se terminaron hasta 1821. La necesidad de recuperar lo perdido por la guerra retrasó la actualización que, desgraciadamente, sufre un nuevo parón con la Primera Guerra Carlista y la parquedad de recursos, que provenían de los portazgos o peajes. Lo bueno es que se recupera la escuela de ingenieros de caminos.

Sin dinero no hay mantenimiento. Pero, además, este se ejecuta mediante el sistema de un peón caminero por legua. ¡El pobre escasa vigilancia y reparación podría hacer en su área! Eran sueldos perdidos casi por completo. Con los fondos restantes se atendía a la continuación de las obras pendientes, y se emprendían algunas nuevas, pero todo a pequeña escala.

Tras la guerra la cosa no mejoró dada la situación de quiebra de la hacienda del reino. Se buscaron fondos mediante nuevos impuestos y tasas, reducir costes mejorando el trabajo del peón caminero y vigilando al contratista.

Diligencia hacia 1830

Es evidente que una mejora del trasporte lleva a una mejora de la economía. Y que el transporte de bienes y persona por carretera podía ser un negocio rentable. Así vemos el proyecto de Buenaventura Roca y Compañía en el año de 1771 que no salió. Otro en 1788 con un coche-diligencia desde Madrid a Bayona por Valladolid y Burgos, en seis días durante el verano y algo más en invierno...tampoco salió.

En 1815 unos caleseros catalanes establecieron una Diligencia entre Barcelona y Reus. Esta vez salió bien gracias a que obtuvieron del Gobierno la facultad de trasportar la correspondencia pública afrontando así los costes fijos e inmovilizados del negocio. En 1821 planteará la línea de Madrid a Bayona por Somosierra. Como "Compañía de Reales Diligencias" estableció en 1829 la línea a Burgos. En 1832 la línea de Burgos por Valladolid se prolongó hasta Santander y se abrió hacia Vitoria y Tolosa. En 1840 llega a Bilbao.

Aviso de portes en Galeras

Terminado su privilegio surgieron más empresas interesadas en el transporte de pasajeros: "Lechuguina" en 1829 para la línea Madrid-Vitoria y que no vivió más allá de 1830; "Caleseros de Burgos", que desde el de 1828 hacia el servicio de galeras aceleradas entre Madrid y Burgos, prolongó dicha línea en 1829 hasta Vitoria y, en1830, hasta Bayona. "Caleseros de Burgos" explotó la ruta de Burgos a Valmaseda por Las Merindades y las de Bilbao a Vitoria y Vergara, cuyos servicios aguantaron hasta octubre de 1833.

Tras la primera guerra carlista resurge la "Compañía de Caleseros de Burgos" con la línea de Madrid a Bayona y otras viejas líneas. En 1840 recupera la Burgos-Valladolid, compitiendo con la "Compañía de maestros de Postas de Castilla". La que pasaba por Las Merindades hacia Valmaseda no la restableció.

Diario de Avisos de Madrid 29/08/1845

Así pues, ¡la gente viajaba! Y lo hacía en tal volumen que compensaba la existencia de varias empresas competidoras en el mismo recorrido y con diferentes velocidades según el vehículo: Galera o Diligencia.

Las galeras, en el XIX, seguían siendo las reinas de los caminos secundarios, donde no circulaban las diligencias. Nos enfrentamos a un carro grande, sólido, sin suspensión y con los lados forrados de estera. En su interior se ajustaban carga y pasajeros. El carro se techaba con una cubierta de hierro sujeto por aros de madera y cañas transversales. Es obvio que se usaba por los viajeros más humildes. Ante la competencia de las diligencias adoptaron un sistema acelerado mediante el cambio de los tiros de las caballerías de trecho en trecho.

Este medio de transporte se anunciaba en el "Diario de Avisos de Madrid" detallando su ruta, salida y "empresario". Tendremos a Antonio Velasco y Manuel Mena, Benito Porres, Ventura Ruizarena y, también, a José Pereda que harán la ruta Castro Urdiales, Valmaseda, Valle de Mena, Espinosa de los Monteros, Villarcayo, Burgos, Madrid y vuelta. La oficina solía estar en la posada donde descansaba el carretero (Posada Nueva en la calle Montera, Posada de la gallega en la misma calle, Posada de la Aduana en la calle de ese nombre...)

Diligencia española (zona de Cataluña)
Gran capacidad en dos niveles

Frente a la anterior tenemos la diligencia, a veces llamada góndola, que dominará los caminos entre 1816 y 1860 momento en que el ferrocarril muestre su poder y obligue a estas a recorridos ajenos al tren y a trayectos cortos y de enlace.

Los viajeros serán de todas las clases sociales pero discriminados por el precio del asiento contratado. ¿Claves del éxito? Su velocidad (Unos 100 km/día en 1816 a 200 km/día en 1854); comodidad del vehículo y del camino transitado; tarifas variables, en función del asiento y del tiro de animales, y descendentes con los años; organización comercial, con horarios y paradas fijas; sus paradores e incluso la previsión de indemnizaciones en caso de pérdidas y extravíos. Por ello consiguieron que se impusieran allí donde prestaban servicio.

Diario de avisos de Madrid 18/06/1854

Los periódicos indicaban la hora de llegada y salida a Madrid: La de Bayona (por Burgos) llegaba a las cinco de la tarde y salía... ¡A las seis de la mañana! ("Diario de Avisos de Madrid" 1844). Un año antes, este diario nos indica otro dato impresionante: la cadencia de las partidas y nos dice que la "Compañía de Diligencias Peninsulares" sale los días impares del mes y entra los pares.

Y todo este ir y venir de persona y bultos aumentó el riesgo de accidentes, quizá espoleados por la necesidad de acortar tiempos o por las características de las vías y por las particularidades del diseño de los vehículos, pensemos que las diligencias llegaban a tener hasta veinte plazas y un centro de gravedad alto.

Por ejemplo, en el puente de Jaca volcó una diligencia en 1863 ("La Correspondencia de España") o lo indicado por "La Posdata" el uno de noviembre de 1845, donde se relata que la que procedía de Bayona a Madrid volcó, en lo que hoy llamaríamos un punto negro, sin víctimas gracias a la pericia del Mayoral.

La Correspondencia de España 23/06/1861

Y, yendo ya al punto principal de esta entrada, el accidente de una diligencia en la zona de Bocos en 1854:

"Horrible desgracia. El día 13 (lunes 13/09/1854) ocurrió en la cuesta de Gayangos un suceso que dejó aterrados á cuantos le presenciaron. La diligencia de la carrera de Bilbao á Burgos subía la referida cuesta, cuando al bajar un repecho antes de la subida de Bocos, se encontró con una multitud de carros de bueyes, que obstruyendo el paso no dejaba lugar para que atravesara aquel carruaje. No pudiendo el mayoral que le conducía contener el ganado, se vio obligado por no chocar con los carros de bueyes á desviarse y salir de la caja del camino, y al penetrar nuevamente en él tropezó con una pila de piedra amartillada.

Con el violento choque saltó la aguja de su lugar, y el ganado, llevándose el juego de ruedas delantero, dejó la caja y el juego de ruedas trasero y volcó con ímpetu, cayendo sobre un árbol que estaba inmediato. La vaca iba muy cargada de gente, y un pasajero de ella, don Justo Santos, médico de Medina del Campo, quedó muerto en el acto; su hermano que se hallaba inmediato á él gravemente herido, y el mayoral tan estropeado, que para esta fecha ya habrá dejado de existir. Los demás viajeros sufrieron contusiones mas ó menos fuertes, pero ninguna de importancia.

Al llegar aquí no podemos menos de llamar la atención de la autoridad gubernativa, para que corrija con dura, pero severa mano, los abusos que a cada momento estamos denunciando, sobre el número de viajeros que llevan los carruajes en las vacas. Este abuso es causa que á cada instante tengamos que lamentar desgracias como la que ahora nos ocupa, y que pudieran evitarse fácilmente.

Dibujo de Escude de una diligencia entrando en Las Ramblas

Lo propio decimos con respecto á esos carros que interceptan el paso de los carruajes, verdaderos escollos que tienen que salvar frecuentemente, porque no hay autoridades bastante severas que impongan penas á los que contravienen á las leyes. Las multas y las prisiones son para estos casos muy buenos correctivos, y la experiencia tiene demostrado en todas partes, que con estos remedios se consiguen estupendos resultados". ("La España" del 19/09/1854)

"El Clamor Público" (16/09/1854) puntualizaba que la diligencia era de la compañía "La Castellana", ratificaba la muerte del médico (¡justo un médico en un accidente!), la agonía del mayoral y la situación del resto de pasajeros donde dos estaban graves y el resto con heridas leves.

Visto con nuestros ojos comprobamos que no hay nada nuevo bajo el sol.


Bibliografía:

Diario de Avisos de Madrid.
Diario Oficial de Avisos de Madrid.
Periódico EL CATÓLICO.
Periódico EL CLAMOR PÚBLICO.
Periódico EL ESPAÑOL.
Periódico LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA
Periódico LA ESPAÑA
Periódico LA ESPERANZA
Periódico LA POSTDATA.
Manual de diligencias
"Memoria sobre el estado de las obras públicas en España en 1856" Dirección Gral. de O.P.
"Los transportes de viajeros por carretera en la primera mitad del siglo XIX" por José I. Uriol Salcedo, Ingeniero de C. C. y P. Revista de Obras Públicas de octubre de 1983.





sábado, 5 de septiembre de 2015

"Vizcaínos" de Las Merindades (Aforados de Moneo y Losa)

Todos en España conocemos la existencia de las peculiaridades fiscales de Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Navarra en base a "su foralidad". Sepamos que un fuero es, simplemente, una norma o código otorgado a un territorio determinado y, también, cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una provincia, a una ciudad o a una persona.

Fueros hubo muchos en nuestro país y poblaciones más o menos distantes se podían acoger al mismo fuero. Al fin y al cabo, solo es un código de leyes. Pero también creaba una división administrativa.

Merindades Mayores de Castilla

Hagamos un rápido repaso sobre las divisiones administrativas medievales: Partimos de los alfoces creados por los navarros de Sancho III (992-1035) donde, por ejemplo, los aforados de Moneo pertenecieron al de Tedeja. Luego, Alfonso VIII (1155-1214) crea la organización mediante merindades. Surgirá la Merindad Mayor de Castilla Vieja que contendrá al antiguo alfoz de Tedeja renombrado Merindad Menor de Castilla Vieja.

Continuamos: esta merindad menor, dado su excesivo tamaño, fue dividida en ocho merindades locales (en 1525 serán siete) y una de ellas se llamará Merindad de Castilla la Vieja.

Los Velasco aprovecharon su cercanía al monarca para consolidarse en esta tierra de realengo: Se hacen con Medina de Pomar en 1369; en 1372 intentan controlar en Valle de Tobalina, Valdivielso y Manzanedo y en el lote vemos Moneo, Bascuñuelos y Bustillo; en 1384 Juan Fdez. de Velasco obtiene el cargo de Merino Mayor de la Merindad Menor de Castilla la Vieja; en 1387 el nombramiento de los merinos menores de la misma. Pero la justicia seguía haciéndose en nombre del rey hasta que en 1560 el rey Felipe II crea el corregimiento de Villarcayo.

Recordemos que el cargo de Merino conlleva las funciones judiciales y sus anejas administrativas, fiscales, económicas, de obras públicas y alistamiento de soldados.

Juan Fernández de Velasco (1368-1418)


Y, claro, varios lugares tomaron la decisión de escaparse de este abrazo del oso. Paradigmática será la "Batalla del Capitán" en Frías. Los pueblos que se encuadran en este término de Aforados debieron cambiar su situación jurídica antes de 1385.

Pero... ¿era esto posible? Quiero decir, ¿era posible que un lugar decidiese que era aforado? ¿Que estaba sujeto a las obligaciones y derechos de ese lugar ajeno? Pues sí. En 1325 Alfonso XI daba libertad a todo vecino de señorío para poderse mudar a lugares de realengo donde pagaría sus impuestos. Mermaba así poder a los señores feudales. Vale, pero Las Merindades eran de realengo y no casaban en esa plantilla hasta el advenimiento de los Velasco como señores... ¡Línea!

En 1386 Juan I reconocía la capacidad para que los de realengo pudiesen avecindarse en tierras de señorío para disfrutar de exenciones fiscales... ¡Bingo!

Y no olvidemos que desde 1371 el futuro rey de Castilla, Juan I, era el señor de Vizcaya. Un monarca con una hacienda precaria (Quizá vendió la posibilidad de ser forales) y con voluntad de contener la ambición de los Velasco.

Por un lado, ante los abusos políticos de los Velasco se produce la fuga de estos pueblos. Y por otro, el aforamiento de Vizcaya y la Encartación suponía interesante ventajas fiscales y de recluta en una zona de fuerte, y creciente, presión tributaria.

Juan I de Castilla

Fijémonos que en 1690 los vecinos encuadrados en los Aforados de Moneo presentaron al Síndico General de las Encartaciones las armas que disponían para la guerra. Frente a esto, ya en 1590, Las Merindades acusaban a los aforados de insolidarios, tramposos y que, por estar alejados, no se alistaban ni en un lado ni en otro.

Ojo, en lo demás siguieron enlazados con las Siete Merindades de Castilla-Vieja en cuyo solar estaban, rigiéndose por su Derecho, usos y costumbres tanto en el Derecho privado como en lo institucional (asistían a sus Juntas Generales y también enviaban un procurador a las de Avellaneda, en la Encartación, su régimen municipal es similar a los otros concejos castellano -viejos, etc.). Así, en 1525, Moneo prometía obediencia al condestable pero como Justicia o Merino Mayor, no como Alcalde Mayor.

Concretemos un poco más: Estaban exentos de tributos y pechos (en especial alcábalas -Impuesto sobre el volumen de ventas-); aportación de carruajes; no ser alistados en tiempos de guerra y solo acudir a los puertos vizcaínos; y no se podían hacer padrones de moneda forera porque no se pagaban.

Pero... algunos de estos lugares aforados sí pagaban alcabalas: Bustillo siguió pagando -como se condicionó en 1387- sus 1200 mrs., corroborado en las alcabalas de las Merindades de Castilla-Vieja correspondientes a 1569. Lo mismo pasó con Villarán o Moneo. Seguramente por devengarlas antes de su supuesto aforamiento.

¡Se me olvidaba! Los pueblos eran:

  • Grupo de Aforados de Moneo: Moneo, Villarán, Bascuñuelos y Bustillo, enclavados en el corazón mismo de Castilla-Vieja. Estos pueblos se segregaron a partir de Cuesta-Úrria, de forma separada, partiendo de situaciones jurisdiccionales, administrativas y privilegios diversos. Claro que después formaron un concejo con centro en Moneo.

  • Grupo de Aforados de Losa: Bajo este nombre se agrupan los concejos de Momediano y Paresotas (de la Junta de Oteo), y Villalacre y Villaventín (de la de Traslaloma), todos ellos en el Valle y Tierra de Losa/Angulo. Las noticias de su aforamiento a Vizcaya datan del siglo XVI, de septiembre de 1554, que citan a Villalacre y Villarán. Poco después el procurador de estos Aforados compareció ante dicha Junta General (1560), quejándose de que Castilla-Vieja les empadronaba entre sus vecinos incluyéndoles en sus padrones del pago de pechos, alcabalas, etc. siendo así que no debía hacerlo pues ellos eran "adheridos" a Las Encartaciones. En el fondo todos sabían que era una situación injusta porque estos pueblos disfrutaban de caminos y puentes que no ayudaban a mantener.


Comisionado el Corregidor de Vizcaya para conocer del tema, su informe fue favorable a los Aforados; y en el caso de Villalacre reconoció que contribuyese con Vizcaya y no con la Merindad de Castilla-Vieja. Los demás lugares de estos Aforados vieron reconocido estar aforados al Fuero de la Encartación como consecuencia del pleito que iniciaron cuando el Dr. Diego de Acevedo, Alcalde y Justicia Mayor de las siete Merindades de Castilla-Vieja, las incluyó en el apellido de las Siete Merindades, lanzado para alzarse en armas todos los varones de 18 á 50 años para que, en servicio del rey, se pusieran bajo las órdenes del sargento D. Juan de Zaballos Guzmán.

La pregunto del millón es: ¿Por qué el fuero del señor de Vizcaya y no otro como el de Logroño?

La presencia de los señores de Vizcaya en el solar castellano-viejo es muy antigua. Por ejemplo: En lo que respecta a la zona cercana a los Aforados encontramos que en 1228 Lope Díaz de Haro cambiaba con Rioseco "total illam meam hereditatem... in Val (de la Cuesta) qui est inter Quintana de la Cuesta... et Villamagrin... e el rey don Alfonso dióla a don Diago López pater meus". O, en su condición de Merinos Mayores desde Belorado, en 1273, Lope Díaz ordenó a todos sus merinos en Castilla-Vieja, Bureba y tierra de Burgos no coger servicios, yantares y otros sus derechos a los vasallos del monasterio de Oña. Y son más de 200 los lugares donde Nuño es solariego o que comparte divisas, vasallos y naturales con otros señores en dichas Merindades.

Alfonso VIII de Castilla

En el Becerro de Behetrías encontramos:

  • Bascuñuelos y Villalacre, solariegos de D. Nuño.
  • Villaventín, donde comparte el solariego con Lope García de Salazar, la Orden de S. Juan y otros.
  • Paresotas en donde comparte el solariego con Fernán Pérez de Ayala, la Orden de S. Juan y otros caballeros.


Pero también hay que remarcar el hecho de que el citado Becerro cita igualmente a Momediano (solariego de Juan Sánchez de Torres y otros hidalgos) y Villarán (solariego de ciertos hidalgos y del monasterio de Oña), sobre los cuales Nuño no aparece relacionado. Y nada consta sobre Bustillo y Moneo.

Todo esto para decir que no se sabe quién concede el fuero. Igualmente difícil resulta fijar cómo lo recibieron: ¿Fue mediante un documento notarial y público específico? ¿Se acogían a la "inmemorialidad" de su vinculación o adherencia a Vizcaya? Y resulta sintomático el hecho de que "ninguno" de los pueblos interesados pudiera presentar el título jurídico que avalara su derecho.

Nos hubiera iluminado si hubiésemos conservado la pesquisa del obispo de Burgos realizada entre 1387 y 1388, fruto del pleito tributario entre el Valle de Losa -no Cuesta Úrria- y Moneo, y que conllevó la sentencia que confirmaba la pretensión de los Aforados.

Pero en este asunto hay dos partes, ¿qué ganaban las Encartaciones y el Señorío de Vizcaya? Pues las contribuciones de unas localidades lejanas que sólo pedían ser defendidas en sus pleitos ante la Cancillería de Valladolid. Aun así en 1585 y 1594 varios pueblos de estos no pagaron sus contribuciones forales (¿por la peste?) y en 1612 y 1744 consiguieron, tanto aforados de Moneo como de Losa, una reducción de sus contribuciones por la caída en el número de vecinos. Subrayemos que será en este último año donde aparezca mención de los aforados burgaleses.

Subdivisión de Las Merindades (Cortesía de "Tierras de Burgos")

Estos vizcaínos "especiales" tampoco obtuvieron la hidalguía que se presuponía a todos los vizcaínos. Solo sus privilegios. ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¿Se imaginan a los moros de Bustillo convertidos en hidalgos vizcaínos?

De todas formas la deseada defensa tampoco se produjo hasta finales del siglo XVI puede que causada por la creación del corregimiento de Villarcayo en 1560. Consta que ese año se otorga a los Aforados la posibilidad de enviar a la Junta de Avellaneda de un procurador que les representara.

Poco a poco se fueron empujando a estos pueblos hacia la corresponsabilidad con su entorno y el final llegará en 1746 cuando Moneo manifieste su unión a Las Merindades. Bascuñuelos en 1747. Y por esas fechas Valdegovía abandonaba completamente Las Merindades.

En 1805 se llega a la situación de partida de 1385 pero con referencia al Corregimiento de Villarcayo. Así el Ayuntamiento de Las Merindades darán asiento y voz al diputado que los antiguos aforados enviasen.

Ruinas del Ayto. de Aforados de Moneo (Google)


En 1835 surge la nueva normativa municipal y el ayuntamiento de los Aforados de Moneo se constituirá en 1842 y en 1977 se integrará en el de Medina de Pomar.



Anexo: El caso de Bustillo.

En 1372 Bustillo pasaba a los Velasco. Cuando el pleito de 1386, consta que la mayoría de los vecinos eran moros. Pero el vecindario se vería extraordinariamente aumentado con el traslado ordenado en 1466 por Pedro Fernández de Velasco de la numerosa colonia mudéjar de Medina. El reducido terrazgo y excesiva población empujó a los habitantes del pueblo a buscarse los medios de vida en la alfarería y trajinería.

En su devenir acudían a los puertos del cantábrico, entre ellos Bilbao, y quizá esto uniera sus intereses e hiciera soportable una "raza maldita" en una región donde sólo se admitía hidalgos. También pudo verse como una manera de evitar su asentamiento en Vizcaya, al pertenecer y residir en un lugar de Castilla relativamente cercano.

En 1509, tras las leyes de obligatoria conversión, debían de ser todos cristianos como nos lo recuerda la reina Juana al hablarnos de "cristianos nuevamente convertidos de moros", que habitaban Bustillo. Sin embargo, la segregación y especial consideración de los moriscos, sin ser asimilados, se prolongaría todavía un siglo más, cuando la expulsión de Felipe III. La confirmación de sus privilegios de vizcainía por Felipe II, en 1590, lo demuestra.

Los moros de Bustillo se querellan, en 1388, porque no se les guarda ciertos privilegios reales concedidos el año anterior confirmando su vizcainía. No pagaban más que 1.200 mrs. de encabezamiento al señor de Vizcaya, y, ahora, a la Hacienda pública. Se les quería englobar en el pago de prestidos y servicios con las demás comunidades moriscas de Castilla.

Y, aunque la documentación habla de una concesión de "tiempos pasados", es seguro que se trababa del reciente aforamiento del resto de los pueblos. Pero que, mientras que éstos se habían librado y eximido respecto a la Merindad de Castilla la Vieja, los de Bustillo lo habían sido respecto a ésta y a los especiales impuestos pagados por las aljamas mudéjares.

Un pueblo y vecindario tan despreciado por las Encartaciones, se encontró indefenso. A pesar de sus privilegios fiscales, en adelante tuvo que contribuir a los muelles del cantábrico, en repartimento de moneda forera con Medina, aportación de soldados, ciertas cantidades de alcabalas y rentas a los Velasco y otros abusos y exigencias que convirtieron su aforamiento en algo vacío. Quizá por todo esto, a veces, se les consideró distintos a los demás pueblos aforados: "Bustillo y tierra de Moneo".

En 1577 los moriscos pretendían que se les tuviera por vizcaínos, seguramente con el fin de recuperar sus franquezas. Pagaba y asistía a las Juntas de las Encartaciones. Presentaron su petición ante la Junta de Avellaneda, apoyados por los alcaldes de Valmaseda y Orduña, pueblos en los que dejaban altos portazgos por su condición de recueros.

La junta de Avellaneda reaccionó de forma airada tachando la petición de "atrevimiento y desvergüenza".


Bibliografía:

"PUEBLOS CASTELLANO-VIEJOS AFORADOS. EL FUERO DE VIZCAYA Y ENCARTACIONES (Siglos XIV-XVI)". Luis Miguel Díez de Salazar
"Los aforados de Moneo" de Inocencio Cadiñanos Bardecí.

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