Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 7 de octubre de 2018

Embraguetarse en Medina de Pomar.



¿En qué consisten las fiestas de una población? ¿En una procesión hasta la ermita del santo? ¿En verbenas y borracheras? ¿En unos festejos taurinos? Pues sí, en muchos pueblos de España y, entre ellos los de Las Merindades, son los toros los que marcan La Fiesta (con mayúsculas). En esta ocasión saltaremos por las páginas de algunos diarios que nos hablaron de la feria taurina de Medina de Pomar en el primer tercio del siglo XX. Bueno, y parte del final del XIX.


La primera mención que presentamos aquí procede de El País (no el de los herederos de Polanco, no se me asusten) que nos habla de un joven novillero llamado Juan Pedro Esteras que torearía los dos días de fiestas del siete y ocho de octubre. Solo tenemos el nombre, no la faena que nos hizo.

La segunda mención que les traigo es del Heraldo de Madrid del 11/10/1894 y dice: “Un señor que no sé de qué cuadrilla será, pero que está ó ha estado en las corridas de Medina de Pomar, telegrafía que los toros de Galo han sido superiores y que al Escabechero lo han aplaudido á rabiar las dos tardes. Y no hay más”. No sé a ustedes pero, a mí, me encanta esta concisión.

El periódico El Imparcial nos comentaba la feria de octubre de 1899: “Medina de Pomar 2 (6 tarde). Las ferias de esta población han estado muy animadas, calculándose en más de dos mil los forasteros que han venido á ellas. Ha habido fuegos artificiales, cucañas, iluminaciones y dos corridas de toros. En la de ayer (01/10/1899) se lidió ganado de la Quintana, que resultó bravo. Oruga quedó medianamente matando, y se distinguieron toreando, y más aún poniendo banderillas, el Galleguito, Chufitas y Calderón.

La de hoy ha sido muy buena. Oruga ha matado dos toros de dos estocadas y las cuadrillas han estado muy trabajadoras y lucidas. El sobresaliente, Manuel Calderón, fué cogido aparatosamente por el primer toro, afortunadamente sin consecuencias desagradables. —Rodríguez.”


El precio del telégrafo en 1900 debió ser más ajustado porque la crónica de la feria de Medina de Pomar de ese año resultó más amplia: “Medina de Pomar 8 (6 tarde). Ayer se celebró la primera corrida con un día espléndido y mucho entusiasmo. La Plaza estaba llena, resultando insuficiente para contener el numeroso público que acudió á presenciar la corrida. Presidió, muy acertadamente, el Sr. Paz. Los toros de Quintana fueron aceptables. Mataron dos caballos.

El Esteras estuvo superior, matando dos toros de dos estocadas. Bien en quites. Brindó un toro al diputado Sr. Arnáiz, recibiendo un valioso regalo. Manolé y Herrerito muy bien bandilleando. De los picadores, Trescalés y Atrevido. Para todos hubo muchos aplausos, tabacos y sombreros.

Por la noche hubo iluminaciones eléctricas y a la veneciana, globos y baile, que estuvieron muy animados.

La segunda corrida, verificada hoy, también estuvo muy animada. Esteras fue ovacionado. Banderilleó el primer toro admirablemente. El segundo toro fue fogueado. Un nieto del ganadero Sr. Quintana, que presenciaba la corrida, se opuso á ello, promoviéndose una bronca. Los picadores, cumplieron. Los banderilleros, muy bien. La presidencia, á cargo de D. Eloy Paz, acertadísima.

Continúan animadísimas las fiestas. Hay muchos forasteros. —Rodríguez”. (En este caso para El Liberal 09/10/1900).

Imagen de "Toros y Toreros" (1916)

Como se ve la ciudad tiró la casa por la ventana. Nos encontramos un nombre ya conocido que es Juan Pedro Esteras que fue un reputado novillero del momento. Pero todo esto no fue suficiente porque en 1902 rizaba el rizo y prometían que En honor de la Virgen del Rosario se celebrarán grandes festejos en Medina de Pomar desde el 5 al 8 del corriente. Figuran en el programa funciones religiosas, iluminaciones eléctrica y á la veneciana, ascensión de globos aerostáticos, fuegos artificiales, bailes públicos y de sociedad, carreras de cintas, variadas cucañas y corridas de toros”. (El imparcial 04/10/1901)

La iluminación “a la veneciana” consiste en trazar una malla de lámparas que cruzan de lado a lado de una calle. Algo parecido a las luces navideñas de hoy. Por otra parte, ascender en globo para disfrutar de la vista de la vega no deja de ser un atractivo fascinante incluso en esta época de Google y aviones a reacción. No puedo dejar de ironizar sobre el sintagma tan acertado de “funciones religiosas” y sobre que los toros mataron dos caballos. Esto último era normal porque las pobres bestias entraban en la plaza sin protecciones y con los ojos tapados. Cuando arremetía el toro contra esos famélicos rocines el final era cantado.


En este sentido es más llamativa la crónica enviada al periódico El Imparcial en 1903: “POR TELÉGRAFO (DE NUESTROS CORRESPONSALES). Medina de Pomar 5 (10 mañana) "Los toros de Tabernero lidiados ayer cumplieron, matando cinco caballos. Calerito, muy trabajador y oportuno en la brega, estuvo valiente matando y superior en uno de sus toros, del que se le dio la oreja. También banderilleó con aplauso y salió de la plaza en hombros. En la cuadrilla se distinguió Avelino. —C.”

¡Sólo cinco caballos para unos toros que cumplieron! Gracias a la coma que varía el significado de la frase que si no…

Pero no todo va a ser desgracias equinas. Para 1905 el corresponsal se había comedido en su euforia. O, tal vez, recortaron su crónica. Ustedes juzgarán: “Medina de Pomar 4 (6 tarde). Con gran animación se han dado las dos corridas de fiestas. El ganado de Fabián Martínez, grande, ha dado juego. Carbonero, muy valiente, quedó bien la primera tarde y mucho mejor lo segunda, en que obtuvo muchos aplausos. La Cuadrilla, trabajadora. —C”. (El imparcial 05/10/1905)

Aquí tenemos el comentario que realizó la publicación el Toreo:


En 1906 toreó el diestro Alhameño. Punto.

Pero no todo son toros. Aparte de corridas de novillos, en el programa de fiestas de 1909 hubo carreras de cintas, fuegos artificiales, iluminaciones eléctricas, bailes públicos y de sociedad y funciones religiosas.

Y el 2 de octubre de 1910 nos cuenta “El Enano” que: “Se lidiaron toros de Carreros, que estaban bien presentados y fueron muy bravos. Calerito, que toreaba su última corrida como novillero, se lució toreando de capa; en quites trabajó mucho, estando activo, elegante y oportuno, y al matar, hizo faenas de maestro, despachando sus toros superiormente. Puso banderillas al cambio con tanto arte como filigranas. El valiente diestro escuchó muchos aplausos. Antonio Blanco valiente en el último toro.=B”. Este Antonio era un sobresaliente, uno que suple o sustituye al matador, que estuvo a matar el último de la tarde.


Pensarán ustedes que lo que venían eran toreros del tres al cuarto pero no tanto. El ya conocido por los medineses Joaquín Calero, Calerito, toreó dos días -domingo y lunes- en Medina de Pomar pero luego marchaba a hacerlo en Barcelona y luego en Méjico, contratado para doce corridas. Ojito. Este caballero tomó la alternativa en Zaragoza en 1910 aunque tuvo una carrera gafada. De él se podría decir aquello de Torear poco y ser muy cogido es un mal camino. Sigamos.

En 1913 alegraron la fiesta de los medinenses los diestros Tintorero y Carnicerito, enfrentados a los toros de Calvo que tenían fama de grandes y difíciles. A ambos muchachos les ovacionaron constantemente. Pero también al banderillero apodado Chatín.

En 1915 el periódico El Día comentaba: “En los días 5 y 6 del próximo mes de octubre se celebrarán en Medina de Pomar (Burgos) dos corridas de novillos, lidiándose seis de la ganadería de D. Hipólito Ortiz, de Pancorbo. En ambas corridas actuará como diestro el novillero vallisoletano Alfonso Gómez Finito”. A su vez el Anuario Taurino nos suelta que “el 4 de Octubre actuó el espada José Tuñón, estoqueando reses de Hipólito”. Y eso que este espada, que toreó solo, había sufrido una cogida de nueve centímetros el 5 de agosto en la plaza de Miranda de Ebro. ¡Sangre, sangre!

Alfonso Gómez "Finito".

Si se fijan no me cuadra la información. ¿Torearon ambos? ¿Se cambió el cartel? Da igual, lo que quiero destacar es que eran gentes recias acostumbradas a la sangre ya fuese del toro, del caballo o del torero. Claro que las cosas cambian con el paso del tiempo. ¡Que se lo digan a la terna que toreó la novillada de 1923!: “En Medina de Pomar. Novillos de García Hernández, buenos. Fermín Esteban se deshizo del primero después de grandes apuros. El segundo, que fué bravísimo, sembró el pánico en el redondel. Ni uno solo de los lidiadores quiso exponer el traje siendo necesario que salieran los mansos y se llevasen al novillo. El público protestó airadamente” (La Libertad 09/10/1923). Parece que ese cariño a la sangre que tenía el público no era compartido por los matadores.


Hagamos la siguiente parada en nuestro recorrido taurino con el Heraldo de Madrid que comentaba en 1925: “MEDINA DE POMAR 6.-Con motivo de la feria se han celebrado dos novilladas, en las que se lidió ganado de Salamanca, que resultó difícil. Cecilio Barral, único matador, estuvo valiente con el capote y la muleta. Fué cogido varias veces, resultando con diversas contusiones. Cortó dos orejas”.

Y ya metidos en la faena es imprescindible incluir la crónica de Eduardo de Ontañon en el Heraldo de Madrid:



En 1928 tenemos el comentario telegráfico del periódico La Nación: “Los novillos de Mangas, bravos. Delmonte, ovacionado en todo. Cortó orejas y un rabo. Bartolomé, valiente y aplaudido”. Por lo que veo en este repaso de años la generosidad concediendo orejas y rabos era increíble.

El Heraldo de Madrid del siete de octubre de 1929 nos contaba que:


En las fiestas de 1930 ese mismo periódico nos describía que hubo “(cuatro) Novillos de Rubio, bravos. Fortunita y José Agüero, superiores. Fueron ovacionados y salieron de la plaza en hombros”. La categoría de la corrida era de novillada. Por cierto, al día siguiente el único espada que actuó, José Agüero obtuvo un gran éxito en el toreo y, entrando a matar, cortó dos orejas y fue paseado a hombros.

Cogida de Delmonte.

Cambiamos de década y en 1932 vemos lo que dice La Fiesta Brava:


Al año siguiente encontramos esta pequeña nota en La Libertad: “En Medina de Pomar. Ganado de Rubio cumplió. Toreri, bien en uno y superior en otro, del que cortó la oreja. Algaberito, valiente. También cortó las orejas de su segundo”. Claro que, si miramos lo que dice el periódico La Nación del 5 de octubre de 1933 vemos que:



Y, no solo eso, sino que en 1934 tenemos al “novillero Jerónimo Manjón (que) cortó orejas y escuchó grandes ovaciones”.

Y, ya no sigo para “evitar que me coja el toro”.

Plaza de Medina de Pomar (1934)


Bibliografía:

Periódico “Heraldo de Madrid”.
Periódico “El Imparcial”.
Periódico “El Liberal”.
Periódico “La Libertad”.
Anuario Taurino de 1915.
Periódico “El Día”.
Revista “El Enano”.
Periódico “El País”.
Revista “el Toreo”.
Revista “La Fiesta Brava”.
Periódico “La Libertad”.
Periódico “La Nación”.
Blog “De hombres, toros y caballos”.
Blog “Toros y toreros”.
Blog “El Monárquico”·
Revista “Toros y toreros”.
Revista "Mundo Gráfico".


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