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jueves, 7 de marzo de 2013

De Alfonso II a Ramiro I (del 800 al 850)

Estamos en los primeros compases de la octava centuria de la era cristiana, vamos, que es el año 800. En Asturias reina Alfonso II, el Casto, y continuará al mando hasta el año 842. Habrán sido años de continua lucha con Hisham I, Alhaken I y Abderramán II en todos los frentes. Bueno básicamente en dos: Galicia y Álava.


¿Y porqué prefería estas zonas? A grandes rasgos, Galicia era zona feudal de fácil acceso que creaba problemas al Rey, Álava era un pasillo que entraba como un cuchillo en el norte y el centro tenía los Picos de Europa. Además en el oriente existía una zona de permeabilidad política y familiar entre los Navarros Iñigo y los Banu-Qasi, y odios, donde aparece la familia de los Velasco aliados de los Francos y enemigos de Los Iñigo.

Pero aun con sus rencillas los cristianos hicieron frente, unidos, al ejército musulmán en el Wadi-Arun o río Orón, cerca de Pancorbo. Era el 25 de Mayo del 816. ¿Quién ganó? Nadie y todos: Los Cordobeses se volvieron, bien porque no querían conquistar o bien porque la lucha había sido demasiado dura; los cristianos porque resistieron.

Durante esos primeros años del siglo Córdoba tuvo graves problemas internos que permitió al norte expandirse y afianzarse. Junto a esta ayuda externa, el condado de Castilla se ve reforzado por los nuevos pobladores foramontanos, en torno al 816. Proceden de las Mazcuerras, al oriente de los Picos de Europa. Desde Cabuérniga y Cabezón, por la Braña del Portillo y Reinosa llegan a las comarcas de Bricia y Campóo, convirtiéndose en foramontanos.

Hay dos interpretaciones respecto al origen de la palabra foramontano. Una, que deriva de las palabras latinas “foras monte” que se traduce cómo fuera de la montaña. La otra, de las palabras latino-germánicas foras-munt que significa custodio de la tierra de afuera. Decimos que proceden de Cantabria pero en esa época el centro del Reino de León era nombrado Terra de Foris.


Vayamos al año 822 u 823. Álava vuelve a ser arrasada por los ejércitos de Córdoba. Pero no explotan su victoria y el condado de Castilla y Vizcaya no reciben el zarpazo. Solo fue una razzia para obtener prestigio, esclavos y bienes. Y como afectó a otro condado…

Da igual, la repoblación insistía y, como ya se ha indicado en este blog, llegamos a Valpuesta (al borde del Condado de Álava) y a Brañosera (la zona de las Brañas y los osos), en el 824. Concretando, el territorio designado como Castilla viene organizado, eclesiásticamente, por el obispo Juan de Valpuesta al comienzo del siglo IX. Cristianiza y aún repuebla Valpuesta hasta Mioma y Pinedo por el Norte, y hasta Hoz por el oeste. Penetra en Valdegobía, en el valle de Losa, y, luego hacia Miranda, Sobrón y el Ebro.

Pero lo destacado de Brañosera es el fuero municipal, carta puebla, que sería la primera que se dio en España y que reconoce las propiedades de los colonos, referidos como hombres libres. Tan libres que determinarán la forma en que cobrará el conde. Todos los condes lo confirmarán.

Con la firma de esta carta puebla conocemos al Conde Munio Núñez y su esposa Argilo. Pero… ¿Qué es un conde? El conde es una figura germánica, y también romana, que identifica a los hombres de confianza del Rey. Por ello, eran Condes quienes gobernaban los castillos de la frontera oriental del Reino de Asturias. Y serán los diversos condes quienes deban frenar, en el oriente, la doble ofensiva diseñada por Abderramán II en 825: Galicia y Álava, otra vez, para dividir las tropas cristianas.

Quienes conocemos la zona sabemos que la llanada alavesa (fíjense en la pista que da el nombre) no es el mejor lugar para frenar a un enemigo numeroso y pasó lo que tenía que pasar: Llegaron hasta la actual Guipúzcoa y golpearon a los paganos Mayus (Vascones). El condado de Castilla se pone de perfil y se libra nuevamente.

En occidente, Galicia, no salió bien y eso obliga a los cordobeses a diseñar otro ataque inmediatamente. Un ataque fácil, claro. Ese diciembre de 825 atacan el sur de la zona de Cantabria y, entrando sobre la destrozada Álava, avanza sobre Castilla. Se acabó la suerte.

¿Qué hicimos los Castellanos de Las Merindades? Si piensan que armados con brillantes armaduras, blancos corceles, arqueros aguerridos y sacerdotes clamando al cielo hicimos frente a los sarracenos y les espantamos… ¡Olvídense! Nada de eso. Pero es un buen momento para explicar lo que era la Anubda.


Visualicen a los colonos del Valle de Mena o del Valle de Losa, en sus chamizos, con sus campos labrados y sus animales, pequeñas iglesias y algún castillo, más bien torre, aquí y allá. En los lugares más altos y en avanzadillas están vigías oteando el sur. Cumpliendo la Anubda. De repente descubrirían el ruido de un ejército en marcha y su masa.

Con las noticias los colonos se refugiarían en los castillos y torres de los condes o en las montañas más inaccesibles. La ola árabe arrasa los llanos, no sitia castillos ni persigue colonos por los bosques. Tras desfogarse retornarán a Córdoba y los colonos bajarán de los montes a seguir su vida. Siguen las presuras, tal y como se constata en un documento del 828, donde el presbítero Armentario dona un manzanar situado en el valle de Mena al monasterio de San Emeterio de Taranco.

La “broma” de atacarnos se repite en el 830, cuando un hijo de Abderramán II penetra hasta Sotoscueva, tomando el castillo de al-Garat (de la cueva).

Gracias a Dios, una insurrección en toda Al-Andalus suspenderá durante casi diez años las aceifas sobre el reino asturiano. Controlado su territorio, se repite el programa de siempre: Galicia y Álava. Pero con el agravante de que tomará Pancorbo, la llave de la zona alta del Ebro.

Y con esta importante plaza bajo su poder, Abderramán II organiza una aceifa en el 838, comandada por Ubaid Allah ben al-Balesi. Esta expedición remontó el río Ebro, pasó por la zona de Villarcayo y asoló la región de Sotoscueva "consiguiendo una gran victoria". Y, sin descanso para los habitantes de Álava, el 839 Musà ben Qasí, el jefe de la importante familia de los Banu Qasí que gobernaban el valle del Ebro en torno a Tudela y Zaragoza, penetra en Álava y la saquea.

En el 842 muere sin descendencia Alfonso II, el casto, con 82 años. Lo importante de este óbito es que con él muere el linaje de Don Pelayo. Y cuando no hay descendientes directos lo que hay son problemas.


Alfonso II lo intentó evitar nombrando a Ramiro I, el diácono, que era hijo de su antecesor en el trono y que era gobernador de Galicia desde alrededor del 830. Confirmada esta situación, la designación como heredero, marcha a la zona de Bardulia para buscar una esposa, dado que era un viudo de más de 50 años y con un hijo: Ordoño.

Todas las prevenciones del Rey difunto no valieron para nada porque se murió durante el viaje marital de Ramiro I. Ante el vacío de poder el conde palatino Nepociano Díaz (Otro conde, como vemos) se proclama rey. ¿Y este quién es? Pues era Cognatus de Alfonso que tanto puede ser cuñado como pariente consanguíneo. La tradición lo coloca como marido de Jimena, la hermana de Alfonso II. Por tanto, si ella era hermana del difunto octogenario Alfonso, tendría unos 75 años, y su marido sería de edad similar. Este rollo de familia es para decir que Nepociano no sería exactamente un usurpador, ni tampoco joven.

Nepociano tiene sus apoyos en Asturias, Cantabria, Castilla y Vasconia y Ramiro es respaldado por Galicia. Para que nos fiemos de las bodas políticas, repetimos, no le respalda el condado de Castilla, la tierra de su nueva esposa, Urraca. Visto lo visto, Ramiro marcha a Galicia, donde gobernaba su hijo Ordoño, reúnen un ejército en Lugo y avanzan sobre Asturias. Hay un enfrentamiento, o casi, (Batalla de Cornellana, 842). Allí, Nepociano es abandonado por los suyos y huye a Oviedo. Pero los condes Escipión y Sonna le alcanzan cerca de Pravia y le llevan en presencia de Ramiro I.

El castigo para Nepociano consistió en el clásico sacarle los ojos y su posterior confinamiento en un monasterio. En el verano de este mismo año Ramiro es coronado rey en Oviedo a la manera gótica, dando vía libre a la sucesión hereditaria y abandonándose la elección. De él partirá la línea dinástica que perdurará durante varios siglos.

Pero el veneno de la traición seguía teniendo buena vista (Permítanme la broma) pero mal olfato. El sucesor de Nepociano en el cargo de conde palatino, Aldroito, conspiró de acuerdo con Nepociano. Ramiro I le venció sacándole los ojos posteriormente. De nuevo, el sucesor como conde palatino, Piniolo, quiso encabezar una sublevación pero fracasó tras una breve guerra civil. Piniolo y sus siete hijos fueron ajusticiados, librándose, eso sí, de la ceguera.

A Ramiro I se le conoce como “la Vara de Justicia” porque hizo desaparecer los bandidos de Asturias, sacó los ojos a los ladrones que capturaba y enviaba a la hoguera a los adivinos y magos.

Y en esas estamos cuando en el 843 el hijo de 'Abd al-Rahman II, al-Mutarrif vuelve con una expedición contra el norte peninsular. Pero el resultado no debió valer la pena y no volverá a haber acciones importantes hasta el 846. Y aun así, son años de paralización en la repoblación de Castilla, quizá por la rara tensión en la frontera del Ebro o por la clara debilidad de Ramiro I la parte oriental de su reino. Y esto lo tendrá muy en cuenta su hijo Ordoño cuando asuma la corona el año 850.

En el 844 llegan los vikingos. Primero “tocan” Guipuzcoa y Navarra, capturando a su rey Iñigo I Arista. Después realizaron un intento de desembarco fallido frente a Gijón y se dirigen hacia la Torre de Hércules (Brigantium), cerca de La Coruña. Mientras estaban saqueando La Coruña y Betanzos, fueron sorprendidos por un ejército asturiano y tuvieron que retirarse con la escuadra maltrecha y gran cantidad de muertos. Castilla no sufrió a los normandos, tal vez porque no hubieran encontrado botín.

Bibliografía:

La Aventura del Reino de Asturias. Jose Javier Esparza.
Atlas de la Historia de España. Fernaando García de Cortazar.
www.condadodecastilla.es

3 comentarios:

  1. "Ego [...] Adefonsus Rex Froilani Regis filius [...] , postquam auxiliante Deo Regni totius Galletiae [...]" (Henrique Flórez “España Sagrada: Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España”, tomo XL, trat. 76, cap. 9, Madrid. 1796).

    Para quien se precie de historiador esta es la cruda de realidad que contradice la tradición oficialista. La historiografía oficialista, elaborada para exaltar un reino de Castilla sin orígenes, nace a fines del siglo XIX con Lapuerta, quien traduce Jalikiya (Galicia) como Asturias o León indiferentemente, es seguida por Menéndez Pidal y su academia historiográfica española y rematada doctrinalmente con Sánchez Albornoz.

    No hace mucho leía una interesante discusión en Wikipedia español sobre el Reino de Asturias, donde se le daba la razón a la crítica de la entrada realizada por un clérigo, pero que la misma no era admisible porque en Wikipedia sólo se usan fuentes secundarias (por tanto, manipulables).

    Este señor exponía lo siguiente:

    1.- El nombre del reino era conocido tanto dentro como fuera de la Península Ibérica como el correspondiente a la antigua división romana y suevo-visigótica de Callaecia, tal y como se recoge en la Crónica Albeldense (III, 10):

    “Habet [Spania] prouintias VI cum sedibus episcoporum: Prima Cartago (…) Quarta prouintia GALLICIAM: Bracara metropoli, Dumio, Portucale, Tude, Auriense, Yria, Luco, Uittania (Bretonia-Mondoñedo) et Asturica”.

    2.- Oviedo pertenecía a la jurisdicción de Bretoña (hoy Mondoñedo, Lugo), no a Asturica, y por tanto al sínodo de Lugo como consta en el Parrochiale Suevum:

    “[…] XIII.1. Ad sedem Brittonorum ecclesias que sunt intro Britones una cum monasterio Maximi et QUI in ASTURIIS SUNT”. (F. Glorié : “Parrochiale Sueuum”, Corpus Christianorum, Series Latina CLXXV. Itineraria et alia geographica, Turnholt, 1965, pp 143 ss..)

    El encabezamiento latino de mi comentario se refiere a éste hecho en sí. Alfonso II deturpa todas las comarcas de Lugo y del norte de La Coruña, pertenecientes al obispado de Lugo, para crear un inexistente obispado de Oviedo, aunque con la idea de su restablecimiento posterior. Sin embargo, será Alfonso III quien incumpla esta promesa donando falsamente algunos de estos territorios a la sede ovetense (cf. pergamino 9-4-7/1956, expediente 8, Biblioteca de la Real Academia de la Historia, ocultado para su lectura) provocando un conflicto eclesiástico. Este conflicto se resolverá 200 años más tarde a favor del obispado de Lugo (Concilio de Salamanca de 1154: cf. D. Mansilla: “Panorama histórico-geográfico de la Iglesia en España”, BAC, Madrid, 1982, II 2º, pp. 611 ss.).


    3.- Lugo no sólo es la única ciudad amurallada en manos del "regnum cristianorum", sino su sede metropolitana, es decir, la capital: cf. “in Lucense oppido metropolitanus episcopus”, “Recaredus Lucense Metropolitanus Episcopus” (A. Floriano Cumbreño: “Diplomática española del periodo astúr (718-910)”, Oviedo, 1951, vol. II pp. 257-260; “España Sagrada, XL p. 124”)

    4.- No parece congruente una repoblación en la zona occidental del Reino de Callaecia. Iria (Padrón, La Coruña) y Lugo eran las dos únicas sedes operativas del reino cristiano, y asi se ha demostrado en recientementes arqueológícos. No existía ninguna necesidad de repoblación en una imaginaria frontera que iba desde el río Lérez (Pontevedra) hasta el río Sil.

    5.- Toda pretensión regia astúr fue truncada con el alzamiento de Ramiro I y la derrota del ejército astúr-vascón en las orillas del río Narcea, en el valle de Cornellana. Este episodio conlleva un cambio en la dinastía, un cambio en el modo de sucesión que ahora se hace patrilineal y, además, la presencia continuada de reinas de orígen gallego, costumbre que finalizará a finales del siglo XII. Supuso además el principio del fin para la sede ovetense, donde ahora se asentarán magnates gallegos y bercianos emparentados con la familia regia.

    En resumen, la historia no es política sino una ciencia.

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  2. Corrección:

    Donde dice: "Jalikiya (Galicia)" debe leerse "Jalikiya (= Gallaecia)",

    Donde dice: "Iria (Padrón, La Coruña) y Lugo eran las dos únicas sedes operativas del reino cristiano, y asi se ha demostrado en recientementes arqueológícos" debe leerse "Tanto Iria (Padrón, La Coruña) como Lugo eran las dos únicas sedes operativas del reino cristiano. La falta de elementos de repoblación en la mitad norte de Galicia ha sido demostrada recientemente con una amplia prospección arqueológica en esta región".

    Donde dice: "el alzamiento de Ramiro I" debe leerse "el alzamiento de Ramiro I apoyada por la nobleza gallega".


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    Respuestas
    1. Antes de meterme en harina le agradezco su interés y prolija participación en este humilde proyecto.

      Con relación a Castilla le debo reconocer que, en cierta forma, se ha agigantado su "destino manifiesto" para la creación de la moderna España. Para algunos autores, una muestra de ello sería la leyenda de los Jueces de Castilla mediante la cual tratan de encubrir lo evidente: La traición de los Condes Orientales a su Rey.

      En cuanto a la discusión sobre la denominación del reino o la primacía entre sedes episcopales entiendo que son elementos indirectos que no influyen en las grandes corrientes de la historia (Pero no por ello irrelevantes).

      Respecto a la repoblación de occidente yo también creo que fue más política que de individuos dado el poco tiempo que se tardó en llegar al Duero.

      En cuanto al quinto punto de sus reflexiones me lleva a pensar que Galicia (denominación actual) era una zona levantisca frente al poder real y que eran necesarias las alianzas matrimoniales.

      Por último, la historia no es política pero tampoco es una ciencia, es más una rama del conocimiento que en muchos aspectos es intuitiva, deductiva, contradictoria e, incluso, equívoca.

      Con todo, le agradezco su participación que enriquece los datos aquí presentados.

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